AWE – Capítulo 1041 – EDITADO
Después de confirmar que el Rey Fantasma Gigante no estaba herido, Bai Xiaochun se puso de pie y se acercó para ofrecerle sus saludos. Pero antes de que las palabras salieran de su boca… ¡se desvaneció súbitamente!
Por su lado, el Rey Fantasma Gigante estaba orgulloso por la facilidad con la que habían salido las cosas, y estaba particularmente contento por cómo había asesinado al preceptor de la Prefectura Pico Cruzado sin que nadie se diera cuenta. —Xiaochun, esto…
Pero antes de poder terminar su frase, Bai Xiaochun se materializó justo a su lado e hizo un gesto de corte con su mano. El Rey Fantasma Gigante salió disparado hacia adelante al instante con un impulso de velocidad, realizó un gesto de conjuro de dos manos y convocó una boca de humo negro que salió disparada al aire tras él.
En medio de los estruendos, el Rey Fantasma Gigante se dio la vuelta para encontrarse con un pequeño fantasma del tamaño de un niño que acababa de ser cortado en dos detrás de él.
El fantasma de piel verde dejó salir un chillido de dolor, y sus dos mitades se esfumaron.
Entonces apareció una expresión espantosa en el rostro del Rey Fantasma Gigante.
—¡Maldita sea! ¡Ese semidiós de la Prefectura Pico Cruzado me logró asestar con una magia fantasma en secreto!
—No. —dijo Bai Xiaochun con una expresión sombría—. ¡No fue el semidiós de la Prefectura Pico Cruzado! —El Rey Fantasma Gigante volteó hacia dónde Bai Xiaochun observaba, en un punto a la distancia, y entonces su expresión cambió. Desde allí se estaba acercando rápidamente una tempestad descomunal de incontables fantasmas malignos, una tempestad que contenía un poder salvajemente destructivo.
Sobre la tempestad de fantasma había un enorme lagarto de huesos que parecía llenar la mitad del cielo. Se veía cruel y despiadado, ¡y sobre su cabeza había una cresta que se veía cómo un galeón!
Había dos banderas sobre ese galeón de huesos, sobre las cuales se podían ver unos rostros de fantasma feroces. ¡Sus auras combinadas con el aura del galeón y el lagarto formaban un qi fantasmal que inundaba los Cielos y la tierra!
Sobre la cubierta del galeón de huesos había siete semidioses de pie, ¡todos con expresiones gélidas, pero ojos emocionados que miraban fijamente a Bai Xiaochun y al Rey Fantasma Gigante!
Sin embargo, lo que había llamado la atención de Bai Xiaochun no eran esos semidioses, sino otra persona de pie sobre la cubierta. ¡Era una joven hermosa que parecía una entidad exaltada entre los Cielos y la tierra!
Tenía una figura atractiva, piel suave y blanca y facciones delicadas. Sus ojos como de fénix brillaban con un resplandor extraordinario, por lo que parecía el tipo de persona asombrosa a la que nadie se atrevería a ofender.
Llevaba puesto un vestido formal decorado que la hacía ver particularmente deslumbrante. Sus dedos largos y delgados y sus brazos blancos como la leche también la hacían increíblemente atractiva para quien pudiera verla. Mientras el lagarto de huesos avanzaba por el aire, su vestido naranja ondeaba en el viento, especialmente las amplias mangas con bordados violeta.
Su túnica tenía bordado algo que se veía cómo una oscura ciudad del inframundo, la cual mostraba un enorme portón desde el cual salía un flujo interminable de fantasma malignos que aullaban.
—¡¡Madre Fantasma!! —dijo el Rey Fantasma Gigante boquiabierto. Aunque nunca antes había visto a la verdadera Madre Fantasma, sí que había visto a Gongsun Wan’er, y tomando en cuenta lo fantasmal y siniestra que se veía esta joven, y esa aura familiar, pudo suponer quien era en apenas un momento.
¡Esta era nada más y nada menos que la Madre Fantasma!
—¡Imposible! ¿¡Cómo pudo haber detectado tan rápido nuestras acciones!? ¿¡Acaso estaba de casualidad por el área!? —El Rey Fantasma Gigante ya estaba empezando a entrar en pánico. Después de todo, su encuentro previo con Gongsun Wan’er en las Tierras Desoladas ya le había dejado una marca profunda.
—No es una coincidencia… —dijo Bai Xiaochun con un resplandor peligroso en sus ojos mientras observaba el lagarto de huesos que se aproximaba.
—Hace tiempo que se dio cuenta que estábamos ocultos por aquí. —Después de todo, tanto él como el Rey Fantasma Gigante eran extraños en las Tierras Eternas, y aunque habían tenido cuidado, no era tampoco de extrañar que alguien los hubiera podido rastrear.
—Si ya lo sabía, entonces por qué los semidioses de las prefecturas locales no nos estaban esperando para… —El Rey Fantasma Gigante era una persona muy inteligente y con planes profundos. Por tanto, se le ocurrió la respuesta antes de terminar su frase, e hizo que apareciera una expresión espantosa en su cara.
—Ella sabe más del Reino Alcance Celestial que cualquier otra persona en la Dinastía del Emperador-Vil, —dijo Bai Xiaochun—. Es natural que alberge codicia debido a eso.
No era difícil imaginarse cuál era el plan de la Madre Fantasma. Esta tenía confianza en poder encargarse de Bai Xiaochun y el Rey Fantasma Gigante, y al parecer esperaba capturarlos y consumirlos.
El corazón de Bai Xiaochun se oscureció, y una punzada de nervios apareció en su mente. Pero era una batalla imposible de evitar, y él tenía una ventaja: podía escoger el campo de batalla.
Pasó un destello por sus ojos, y retrocedió rápidamente junto a el Rey Fantasma Gigante. El espíritu combativo de ambos se alzaba y los dos claramente pensaban lo mismo. Lo mejor no sería librar la batalla en el tercer dominio inmortal… ¡sino en el Mar Eterno!
Además, lucharían mientras escapaban. Esa sería la mejor manera de evitar que llegaran más refuerzos, y aumentaría sus probabilidades de evitar la derrota.
Mientras Bai Xiaochun y el Rey Fantasma Gigante escapaban, un resplandor brillante apareció en los ojos de la Madre Fantasma y ondeó su dedo.
En respuesta a su acción, los siete expertos semidioses se elevaron desde la cubierta del galeón de huesos, y se convirtieron en rayos de luz brillantes que iban disparados con una velocidad increíble. Eran como espadas afiladas que podían cortar cualquier obstáculo en su camino, ¡y se dirigían directamente hacia Bai Xiaochun y el Rey Fantasma Gigante!
—Bai Xiaochun… —dijo la Madre Fantasma con un resplandor de determinación en sus ojos. A pesar de haber tomado a Hou Xiaomei como aprendiz, y de haber lidiado antes con Bai Xiaochun, una vez que se le asignó el tercer dominio inmortal el mes pasado, había tomado su decisión.
Ella era la única persona de la Dinastía del Emperador-Vil que había entrado en el Reino Alcance Celestial y salido con vida. Debido a eso, y al hecho de que se encontraba en el Reino Celestial inicial, el Emperador-Vil la valoraba bastante. De hecho, ¡por esto era que le había asignado la labor de supervisar la cacería de los cultivadores de Alcance Celestial!
Aunque apenas había llegado recientemente al tercer dominio inmortal, eso era porque había pasado la mayor parte del año en el primer y el segundo domino inmortal. Y debido a lo familiarizada que estaba con el aura de los cultivadores de Alcance Celestial, había desarrollado una técnica que le permitía rastrearlos.
Y durante todo este tiempo, ¡había estado tratando de ubicar a Bai Xiaochun!
¡Sus experiencias previas en el Reino Alcance Celestial y su cooperación con el cuidador de tumbas le habían permitido saber todo sobre Bai Xiaochun!
Todo eso la llevó a la conclusión… ¡de que Bai Xiaochun era una rareza entre rarezas!
Al final, ni siquiera el Emperador-Vil podría saber tanto de Bai Xiaochun como sabía la Madre Fantasma.
Por lo tanto, fueran los secretos sobre el refuerzo espiritual que había extraído de la sangre de los cultivadores de Alcance Celestial, o la autoridad que le había otorgado el Emperador-Vil, había decidido concentrar su búsqueda en encontrar a Bai Xiaochun.
Cuando finalmente confirmó su ubicación general hacía varios días, se contuvo de activar las fuerzas de las prefecturas cuyo mando había adquirido tan repentinamente de parte del Celestial Virūpākṣa. En vez de eso, se dirigió a sus subordinados personales con la esperanza de capturarlo en secreto.
Cómo se hubiera imaginado que en los pocos días que le había tomado llegar a Bai Xiaochun… ¿¡este se atrevería a hacer algo tan intrépido!?
La muerte de un semidiós no era algo tan considerable. En teoría, como celestial, la Madre Fantasma podía ocultar el asunto como si no hubiera pasado nada, aunque no sería tan fácil. Pero luego estaba el asunto de las granjas de plantas medicinales en la capital de la Prefectura Mar de Nubes. El robo tan dramático de esos recursos era algo que afectaba a la prefectura entera. Por lo que el asunto se había convertido rápidamente en un gran dolor de cabeza.
Lo que era más importante, era que aparte de eso… habían robado los tributos del Emperador-Vil. Nunca antes había ocurrido algo así, y no había manera en la que la Madre Fantasma pudiera ocultar las noticias. Sabía muy bien que, a estas alturas, absorber a Bai Xiaochun ya no era una opción. Había tenido la iniciativa en sus manos y la había perdido, ¡por lo que ahora su corazón estaba lleno de una ira extrema!
Capítulo 1041: ¡Otro Encuentro Con la Madre Fantasma!
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