AWE – Capítulo 1055 – EDITADO

❤️📚 Descarga la app de uno nuestros lectores: lee novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
[nightmode]
Síguenos en Facebook
Advertisement

Capítulo 1055: Un Gran Espectáculo.

El verdadero nombre del Rey Fantasma Gigante no era Fantasma Gigante.

Pero era evidente que no sería apropiado mencionar su título de rey dentro de la Dinastía del Emperador-Santo. De hecho, muy pocas personas conocían el verdadero nombre del Rey Fantasma Gigante, incluso en las Tierras Desoladas. Por lo que sabía desde el principio que algo así ocurriría eventualmente.

—¡Mi apellido es Zhou idiotas! —refunfuñó en voz baja. Una vez emitido el decreto imperial, Gu Tianjun volvió a ver a Bai Xiaochun. Y por primera desde su encuentro inicial, le habló con una voz tan fría como siempre.

—El buque de guerra no puede seguir desde aquí. Compañero Daoísta Bai. Sígueme por favor.

Bai Xiaochun observó la Ciudad del Emperador-Santo, y especialmente el palacio imperial sobre la flor de loto, y pudo sentir las numerosas hebras de sentido divino que se habían fijado en su posición.

Respiró hondo, arregló sus túnicas, y entonces ondeó su mano para meter a Gongsun Wan’er en su bolso de almacenamiento. Luego procedió al palacio imperial seguido del Rey Fantasma Gigante.

Gu Tianjun rio fríamente y encabezó el camino, los tres llegaron rápidamente al frente del palacio imperial. A medida que se acercaban, podían sentir la impresionante presión que venía de adentro, una ráfaga de poder agresiva que parecía evitar que Bai Xiaochun y el Rey Fantasma Gigante entraran.

No era ningún ataque mortal, pero era lo suficientemente aterrador para que Bai Xiaochun sintiera como si lo estuvieran aplastando. Además, se dio cuenta de que dentro de esa aura había algo que le recordaba a la Matriarca Glacial. Era un espíritu autómata.

Un tesoro mundial… —pensó mientras se detenía. También había un sentido divino majestuoso que pasó por sobre él, y confirmó tanto su identidad como la del Rey Fantasma Gigante. Poco después, ese sentido divino se desvaneció.

La intensa presión solo duró un momento, pero hizo que el Rey Fantasma Gigante empezara a sudar intensamente, y hasta que se quedara sin aliento. Luego tanto él como Bai Xiaochun entraron por la puerta principal del palacio imperial, ¡y se encontraron a sí mismos debajo de una gran escalera tan alta y empinada que parecía una montaña!

Había unos 10.000 escalones, y encima de todos… ¡se encontraba la enorme sala de un palacio!

Allí arriba había una multitud reunida, sus espaldas daban a la escalera. También había un sendero angosto en medio de todos que llevaba a un lugar al que Bai Xiaochun aún no podía ver debido a su posición de abajo. Pero el aura que podía sentir en esa dirección sobrepasaba a cualquier tipo de dios, ¡era como si esa persona fuera el lord de todos los seres vivientes!

—El Emperador-Santo… no, esperen. ¡El Emperador-Llanto! —Murmuró consigo mismo para disipar su nerviosismo un poco. Después de calmarse, empezó a subir esas escaleras.

Por otro lado, la base de cultivo del Rey Fantasma Gigante no era tan alta como la de Bai Xiaochun, ni tampoco tenía los trucos de Bai Xiaochun para calmarse. Sin embargo, era uno de los cuatro reyes celestiales de las Tierras Desoladas, así que a pesar de la presión y de lo mucho que sudaba, respiró hondo y logró calmarse un poco.

A medida que seguía a Bai Xiaochun sobre esas escaleras, el salón del palacio era lentamente revelado, incluyendo a la gran cantidad de personas que estaban allí reunidas.

Cuando los dos finalmente subieron el último escalón y llegaron al gran salón, se encontraron a sí mismos sobre lo que era básicamente una enorme plaza. En un extremo de ella había nueve columnas decoradas con unos tallados de dragones y fénix extremadamente vívidos.

¡En el centro de esas nueve columnas había un gigantesco caldero verde!

Se podía ver un humo verde que subía desde ese caldero, y se elevaba hasta unirse a las nubes…

Había miles de personas que conformaban el grupo que llenaba cada lado del salón, y todos permanecían inmóviles, miraban de manera respetuosa hacia el frente del salón.

Frente a la multitud había dos viejos encorvados, tenían las manos guardadas dentro de sus mangas, y tenían las cabezas bajas respetuosamente mientras observaban… ¡a la persona que estaba al fondo de todo el salón!

No llevaba túnicas imperiales, sino lo que parecía ser unas ropas verdes normales. Estaba sentado sobre el trono leyendo un pergamino antiguo. Era un hombre de mediana edad, apuesto y aparentemente gentil, como si una sonrisa suya pudiera hacer que el viento de la primavera soplara por el aire. De hecho, se veía tan amigable que cualquiera que lo viera estaría dispuesto a dar su vida por él.

Había un silencio sepulcral. Al parecer, hasta que este hombre hablara, nadie más se atrevería a hacerlo. Ni siquiera Gu Tianjun decía nada. Simplemente juntó sus manos en saludo formal y se quedó de pie a un lado con la cabeza baja.

Nadie decía nada ni se movía, ni tampoco le dirigían la mirada a Bai Xiaochun y al Rey Fantasma Gigante. Todos estaban esperando a que el hombre de verde alzara la mirada.

Bueno, ¡sin duda sabe alardear! —pensó Bai Xiaochun con el corazón palpitando fuertemente. Pero se recordó a sí mismo que no podía abandonarse al temor. De hecho, este Emperador-Santo parecía estar exagerando un poco en su intento de deslumbrarlos.

Afortunadamente, no los mantuvo esperando demasiado tiempo. Una vez que sintió la presencia de Bai Xiaochun, su mirada se apartó del pergamino antiguo. Le dirigió la mirada a Bai Xiaochun y puso una sonrisa radiante.

Era como si cien flores florecieran, como la brisa más refrescante. Como si el palacio imperial se hubiera iluminado y las nubes de arriba danzaran de alegría. La flor de loto que formaba el palacio parecía haberse estirado un poco hacia arriba e hizo que un aroma aún más maravilloso se extendiera. Los peces dragón del estanque celestial nadaban de un lado a otro alegremente.

—¡He escuchado mucho sobre ti, Compañero Daoísta Bai! —Sus palabras parecían rebosar gentileza y calidez, y sus ojos parecían brillar con una sinceridad que hacía que fuera imposible dudar de él.

Bai Xiaochun contuvo su aliento, y recordó la primera vez que había puesto sus ojos sobre el Archi-Emperador en las Tierras Desoladas. Dio algunos pasos hacia adelante, juntó sus manos y se inclinó profundamente, luego dijo en voz alta.

—Bai Xiaochun del Reino Alcance Celestial está aquí para ofrecer sus saludos, ¡Emperador-Santo! También me gustaría ofrecerle mis sinceros agradecimientos por su magnanimidad. Tiene mi gratitud por mantener a salvo a las personas de Alcance Celestial dentro de su territorio, y por ayudarlos a adaptarse a la vida en las Tierras Eternas.

—Ya que somos incapaces de devolverle este favor, El Compañero Daoísta Fantasma Gigante y yo nos dimos un paseo por la Dinastía del Emperador-Vil. Originalmente pensábamos atrapar al Emperador-Vil y traérselo. Lamentablemente, no estoy muy familiarizado con los Dominios Inmortales Eternos, así que me perdí un poco. Por eso que tuve que atrapar a un celestial cualquiera y traérselo como obsequio. Sé que no es un regalo muy impresionante, pero espero que se digne a aceptarlo Emperador-Santo.

Durante su discurso, Bai Xiaochun se aseguró de suspirar apropiadamente cuando era necesario, y al final colocó una mirada de profundos arrepentimientos en su rostro.

Al escuchar las palabras de Bai Xiaochun, la sonrisa del Emperador-Santo se quedó un poco tensa. A pesar de ser un poderoso emperador, las palabras que acababa de escuchar lo habían tomado un poco desprevenido incluso a él.

Y si él reaccionaba así, no había ni qué mencionar la respuesta del resto de los oficiales. Muchos no pudieron evitar ver a Bai Xiaochun con expresiones extrañas. Algunos parecían llenos de desdén, otros de burla.

Todos habían visto antes a sinvergüenzas, es más, ser un poco santurrones e hipócritas era una característica distintiva de la Dinastía del Emperador-Santo. Pero la manera en la que Bai Xiaochun acababa de alardear sin siquiera pestañear y de manera tan absurda… era algo que nunca antes habían visto.

—¿¡Fue a capturar al Emperador-Vil!?

—¿Pero no lo consiguió porque no conocía el camino?

—¡Qué clase de sinvergüenza! Puedo manejar un poco de alardeos, ¡pero esto es demasiado!

El Rey Fantasma Gigante parpadeó varias veces. Había estado bastante nervioso hacía un momento, pero ahora que veía a Bai Xiaochun allí de pie con una expresión melancólica en el rostro, su ansiedad se disipó. Miró sus alrededores y repentinamente sentía como si ya no estuviera en las Tierras Eternas, sino de vuelta en las Tierras Desoladas…

Apuesto… a que no pasará mucho tiempo antes de que los Dominios Inmortales Eternos se den cuenta de lo sinvergüenza que es… y lo bueno que es para causar desastres…

Cuando Bai Xiaochun notó la reacción de la multitud y se percató de lo tensa que se había vuelto la sonrisa del Emperador-Santo, se sintió muy contento consigo mismo. Hasta ahora se había encontrado en una posición completamente pasiva, pero ahora tenía la iniciativa. Y eso quería decir que tenía una muy buena postura para este intercambio.

Justo cuando intentaba decidir cómo frasear exactamente sus próximas palabras, una voz familiar se pudo escuchar desde el grupo de cultivadores al lado izquierdo del salón.

—Este es el Palacio del Emperador-Santo Bai Xiaochun. ¡Ni se te ocurra estar intentando armar un escándalo por aquí! —Una persona avanzó repentinamente entre la multitud, juntó sus manos y ofreció saludos formales al Emperador-Santo.

—Su Majestad Emperador-Santo, puedo enlistar 300 crímenes que ha cometido este Bai Xiaochun. ¡Pero el peor de todos es engañar al soberano! Su Majestad, ¡por favor castigue a este Bai Xiaochun por sus crímenes!

—¡Liu Yong! —dijo Bai Xiaochun boquiabierto. No le había puesto mucha atención a la multitud hasta ahora, por lo que no se había dado cuenta que justo allí estaba el Marqués Celestial Liu de las Tierras Desoladas, ¡el mismo que alguna vez había compilado una lista de sus 100 crímenes![1]

El Marqués Celestial Liu ni siquiera le dirigió la mirada a Bai Xiaochun. Simplemente permaneció de pie con el corazón lleno de emoción. En aquel entonces cuando la gente de Alcance Celestial fue teletransportada a las Tierras Eternas, él tuvo suerte y terminó justo en la Ciudad del Emperador-Santo. También fue uno de los primeros en ofrecer sus servicios a la dinastía. Le reveló mucha información valiosa al Emperador-Santo, por lo que se le dio una posición oficial dentro de la burocracia.

Aunque no era una posición particularmente alta, aun así, estaba contento. Y ahora aquí estaba, frente al mismo Bai Xiaochun que lo había forzado a escapar a la Gran Muralla lleno de temor. Ahora finalmente tenía una oportunidad para terminar lo que había comenzado en las Tierras Desoladas, y conseguir su venganza.

Aunque pase todo un milenio, —pensó—, para un caballero nunca es tarde para la venganza. Te escapaste de mis garras en las Tierras Desoladas, Bai Xiaochun, pero no será lo mismo aquí. ¡Voy a enlistar 1.000 crímenes si hace falta!


[1]  Liu Yong acusó a Bai Xiaochun de un gran número de crímenes en el capítulo 804


Capítulo regular, Domingo 16-12-2018

Guardar Capitulo
Inicia Sesion para guardar capitulos Close
tunovelaligeras.com
❤️📚 Descarga la app de uno de nuestros lectores: leen novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
🦊

FoxyNovel

Lee Gratis

★★★★★
Descargar