AWE – Capítulo 1064 – EDITADO
Capítulo 1064: Se Van a Arrepentir de Esto…
Bai Xiaochun ya era muy famoso por haber raptado a la Madre Fantasma, así como también por su estatus como el Archi-Ancestro del Reino Alcance Celestial. Pero… ahora esa fama incrementó aún más debido al incidente con los peces dragón celestiales.
El nombre del Duque Alcance Celestial sacudió a toda la Ciudad del Emperador-Santo de la noche a la mañana.
—¿Oyeron? El Duque Alcance Celestial atrapó más de 3.000 peces dragón celestiales. ¡Pero su Majestad el Emperador-Santo al final no lo castigó!
—No solo no lo castigó, ¡el venerable Emperador-Santo en realidad solo selló todo el estanque celestial!
—¿De verdad forzó al Emperador-Santo a sellar el estanque celestial…? ¡Este Bai Xiaochun es impresionante! Si le hubieran dado quince días más, ¡seguro que habría atrapado a tantos peces dragón celestiales que habrían terminado extintos! —Todo tipo de charlas como esta se divulgaban por la ciudad, y Bai Xiaochun una vez más disfrutó lo que era ser el centro de atención. La cantidad de ojos fijos sobre él cuando salía era mucho mayor que antes.
Las personas apuntaban hacia él y susurraban entre ellas a donde quiera que fuera…
—Parece que de verdad soy demasiado asombroso. Ni siquiera los cultivadores de los Dominios Inmortales Eternos pueden controlar sus emociones al verme. —Se aclaró la garganta y se quedó disfrutando de la sensación. No era algo del todo extraño para él. Después de todo, había vivido situaciones como esta muchas veces.
Sin embargo, mientras suspiraba contento, el Marqués Celestial Liu de los Desolados decidió aprovechar esta oportunidad para escribir un largo discurso y presentárselo al Emperador-Santo, ¡en este criticaba ferozmente a Bai Xiaochun!
Durante la próxima sesión de la corte, el Marqués Celestial Liu caminó al frente de todos los oficiales, y juntó sus manos formalmente hacia el Emperador-Santo. Entonces recitó su discurso, y parecía que prácticamente ni se detenía para respirar mientras hablaba.
—¡Su servidor les explicará los métodos con los que Bai Xiaochun robó todos esos peces dragón celestiales!
—De acuerdo con el exhaustivo análisis de su servidor, así como basándome en mi entendimiento de Bai Xiaochun y en mi considerable gasto al comprar un pez dragón celestial para estudiarlo, ¡finalmente he podido comprender lo sucedido!
—Su Majestad… ¡No hay dudas de que Bai Xiaochun usó algún tipo de píldora medicinal!
—No sé mucho sobre las técnicas de confección de medicina del Reino Alcance Celestial, pero sí sé que son distintas de aquellas en la Dinastía del Emperador-Santo. Por tanto, ¡estoy convencido de que usó alguna medicina especial para desatar una calamidad sobre los venerables peces dragón celestial y así arrebatarlos!
—Los peces dragón celestiales son víctimas inocentes en esto, y también son nuestros tesoros nacionales. Ellos desconocen de la malicia que acecha en el corazón humano. ¡Por lo que terminaron cruelmente masacrados en una de las injusticias más atroces e insólitas que han sido perpetradas desde la fundación de la dinastía! Tanto dioses como hombres han sido enfurecidos, por lo que deseo demandar que se compensen los dolores infligidos sobre los peces dragón celestiales. Su Majestad, ¡le imploro por favor que arroje a Bai Xiaochun al estanque celestial y deje que los peces se lo coman!
Bai Xiaochun quedó boquiabierto al escuchar sus palabras. La corte entraba en sesión una vez al mes, y esta era la primera vez que él asistía. Al principio estuvo nervioso, preocupado de que alguien mencionara el asunto de los peces dragón celestiales. A medida que la sesión de la corte progresaba, resultaba que nadie parecía estar planeando mencionarlo. El Emperador-Santo se mantenía tan cálido como siempre, como si ya se hubiera calmado.
Pero entonces, el Marqués Celestial Liu apareció de manera completamente inesperada y empezó a acusarlo. Sí que era irritante.
—Muy bien, Viejo Liu, —murmuró por dentro—. Puedo ver como son las cosas. En aquel entonces cuando entregaba los peces dragón celestiales, te di algunos extras en honor al Reino Alcance Celestial. ¿Pero ahora quieres darme de comer a los peces? Ah… ¡solo espera y verás! —Se rio fríamente por dentro y entonces empezó a planear un modo para darle una lección al Marqués Celestial Liu. De vuelta en las Tierras Desoladas, este había terminado escapando a la Gran Muralla, ¡pero ahora no tendría a dónde escapar!
Se pudieron ver muchas expresiones extrañas entre los oficiales de la plaza. Estos se quedaron viendo al Marqués Celestial Liu y luego a Bai Xiaochun, y nadie decía nada. Muchos incluso fruncían el ceño fríamente hacia el Marqués Celestial Liu.
No era que las personas se hubieran puesto repentinamente del lado de Bai Xiaochun. Por lo general, les habría encantado tumbarlo más en su momento de debilidad. Pero todos habían aceptado los peces dragón celestiales que él les había regalado. Aunque ahora se arrepentían, lo hecho, hecho estaba. Hasta el Emperador-Santo se abstuvo de mencionar el asunto de nuevo, así que estaba un poco frustrado al ver que este tipo Liu fuera tan tonto como para mencionar el asunto en la corte.
El Emperador-Santo frunció el ceño. Después de todo, Bai Xiaochun era el responsable por el desastre de los peces dragón celestiales, pero casi todas las personas importantes de la aristocracia estaban involucradas…
Era un gran dolor de cabeza, sin importar como lo mirara. Además, en el pasado, jamás hubiera siquiera pensado en que se comieran a los peces dragón celestiales. Pues estos eran tesoros nacionales, solo los otorgaba como obsequios ocasionalmente. Pero ahora…
Todo lo que el Marqués Celestial Liu acababa de mencionar eran cosas que el Emperador-Santo ya sabía. Después de que ocurriera el suceso, investigó profundamente el estanque celestial, y encontró evidencia que apuntaba a la misma conclusión. Pero a estas alturas, ya nada de eso importaba. Además, Bai Xiaochun había sido muy cuidadoso y solo quedaron atrás restos de evidencia muy escasos.
Si el Emperador-Santo de verdad hubiera querido seguir con el asunto, podría haberlo hecho. Pero después de considerarlo todo bien, decidió no hacerlo. Aunque sí tenía un límite para su paciencia. Si volvía a deshacer el sello en el estanque después, y Bai Xiaochun volvía a pescar, este habría estado buscando su muerte.
El Emperador-Santo mantuvo bajo control su irritación y dijo fríamente, —¿Tienes alguna evidencia mi querido súbdito?
—¡Solo investíguelo Su Majestad! —respondió con emoción el Marqués Celestial Liu—. ¡Seguramente encontrará la evidencia!
—Muy bien. Pueden retirarse. Me encargaré de acordar una investigación. —Dicho esto, el Emperador-Santo se puso de pie e indicó que la sesión de la corte estaba terminada. A medida que la multitud se dispersaba, muchas miradas gélidas se dirigieron hacia el Marqués Celestial Liu.
El Marqués Celestial Liu pudo sentir que había algo raro, y repentinamente se estremeció al entender las implicaciones de lo que acababa de decir el Emperador-Santo.
—¡Ustedes simplemente no lo entienden! —gritó por dentro—. Se arrepentirán de esto. ¡¡Bai Xiaochun es un desastre innato!!
El Marqués Celestial Liu estaba lleno de dolor e indignación, mientras que Bai Xiaochun sí que estaba furioso. Dejó salir un frío bufido y le dirigió una mirada intensa al Marqués Celestial Liu, claramente estaba más determinado que nunca a enseñarle una buena lección.
En este momento ya era bien entrado el otoño. Después de salir de la corte y regresar a su tierra sagrada, Bai Xiaochun empezó a pensar en cómo lidiar con el Marqués Celestial Liu, y también empezó a considerar qué hacer sobre la superficie congelada del estanque celestial. Eventualmente suspiró.
—Bueno, ya que de todos modos los peces dragón celestiales estaban empezando a perder efecto, supongo que no pasa nada si dejo de pescarlos. —Sacudió su cabeza y siguió su camino de vuelta a su tierra sagrada. Pero llegado a cierto punto del camino, justo volteó hacia esa gruesa capa de hielo que cubría el estanque celestial, y apenas pudo distinguir lo que parecían ser los peces dragón celestiales chocando sus cabezas contra el hielo como para tratar de romperlo. Lamentablemente, la técnica mágica que había sido usada para sellar el estanque era demasiado poderosa, por lo que el hielo era imposible de romper.
Sin embargo, lo que Bai Xiaochun veía hizo que su frente se llenara de sudor.
—¡Sabía que me había olvidado de algo! —pensó con los ojos abierto de par en par y su corazón a millón. Ahora entendía que se le había pasado algo por alto…
—Los peces… ya estaban adictos a las Píldoras de Fantasía. A veces aún arrojaba mis Píldoras de Fantasía al agua mientras pescaba para calmar sus ansias.
—Pero ahora que el estanque está sellado… ¡los peces no tienen más Píldoras de Fantasía! Prácticamente tuvieron que abandonar repentinamente las píldoras… —Su rostro de repente empezó a llenarse de más sudor.
—Bueno, no es que los peces se vayan a volver locos, ¿cierto? —Su corazón latía fuertemente y consideró ir a advertirle al Emperador-Santo. Pero luego le pareció que eso sería simplemente buscarse problemas.
—Bueno… probablemente no me vaya a culpar por esto, ¿cierto? Él fue el que selló el estanque celestial… —Y así fue como regresó a su tierra sagrada, murmurando consigo mismo de este modo.
Durante los días siguientes, se la pasó lleno de ansiedad. Hasta el más mínimo movimiento de las ramas lo asustaba. Por algún motivo, estaba totalmente convencido de que los peces dragón celestiales se volverían locos en cualquier momento.
—¡Tengo que pensar en un modo de darles más Píldoras de Fantasía! —Mientras suspiraba y pensaba en el asunto… ¡toda la Ciudad del Emperador-Santo se estremeció repentinamente!
Todo se sacudió, desde las hojas hasta los edificios que contenían. Incluso el palacio imperial y la flor de loto se estremecieron. En ese instante, todos salieron a ver lo que ocurría.
—¿¡Qué está pasando!?
—¿¡Ataque enemigo!?
Los oficiales de la corte estaban conmocionados. Chen Su y los demás celestiales enviaron su sentido divino a ver qué ocurría. También salió un sentido divino desde el palacio imperial que abarcó todos los Cielos y la tierra.
—Eso es…
—¡Los peces dragón celestiales!
—Están… ¡¡se están volviendo locos!! ¡¡¡Se están comiendo las hojas de loto!!!
Ya que los peces no lograban atravesar esa capa de hielo, habían empezado a mordisquear las hojas de loto, ¡y esos eran los cimientos de la ciudad!
¡Bai Xiaochun quedó boquiabierto al darse cuenta de lo que ocurría y casi empieza a llorar!
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