AWE – Capítulo 1068 – EDITADO
Capítulo 1068: ¡Baja la Voz!
Bai Xiaochun sentía que sus oídos ardían por la frustración. Estaba determinado a devorarse tantas semillas de loto como pudiera, pero a pesar de pasar toda la noche pensando en ello, seguía sin ocurrírsele nada.
No tenía ningún interés en asistir al segundo banquete del loto. Así que, en vez de eso, estuvo paseando por los bordes de la hoja de loto, observando las vainas de semilla que flotaban hasta la superficie del lago, así como a aquellas que aún estaban bajo el agua y no se habían alzado.
—La Dinastía del Emperador-Santo es demasiado rica, —murmuró consigo mismo con los ojos rojos—. No puedo creer que simplemente tengan a esos peces dragón y a estas semillas de loto aquí haciendo nada en su estanque celestial…
—Puedes verlos… pero no puedes comerlos… —De haber sido capaz de vencer en combate a los tres celestiales y al Emperador-Santo, seguro que ya habría entrado al agua para recolectar semillas.
Y su anhelo solo crecía con el paso del tiempo. Después de la destrucción del Reino Alcance Celestial y de su llegada a las Tierras Eternas, había llegado a entender aún mejor que volverse fuerte era la única manera de lograr sus metas.
También requeriría mucho esfuerzo lograr el avance de base de cultivo que buscaba en estas desconocidas Tierras Eternas. Sería una cosa si tuviera bastante tiempo, pero el tiempo no era algo que pudiera darse el lujo de perder en este momento.
Pasaron varios días más, y en ese tiempo su ansiedad solo siguió aumentando y los banquetes del loto continuaron. Toda su energía estaba centrada en buscar una manera de conseguir más semillas de loto, tanto que pasaba los días caminando a lo largo de los bordes de las hojas de loto.
Muchas personas se dieron cuenta de su comportamiento. Pero la mayoría estaba envuelta en sus ideas con respecto a los banquetes del loto. Además, las semillas de loto no eran como los peces dragón celestiales, y todos ya asumían que le sería imposible recolectar algunas en secreto.
No solo eso, el Emperador-Santo ya no estaba en meditación aislada. Estaba allí a diario presidiendo sobre los banquetes del loto. Debido a eso, los oficiales de la corte solo podían intentar imaginarse lo que pensaba Bai Xiaochun, y no le daban mucha importancia realmente.
—Aquí en la Dinastía del Emperador-Santo tenemos reglas. Sin importar que tan importante sea, nadie siquiera pensará en intentar llevarse sin permiso las semillas de loto inmortal. Quienquiera que lo hiciera… ¡estaría rompiendo una regla muy importante! —Muchas risas gélidas resonaban en los corazones de las personas de la Dinastía del Emperador-Santo.
Por supuesto, todos sabían que Bai Xiaochun era importante para el Emperador-Santo. Pero, aunque lo fuera aún más, había ciertas líneas que simplemente no podía cruzar. Bai Xiaochun había escapado a un verdadero castigo con el incidente de los peces dragón, en parte debido a su utilidad a la Dinastía del Emperador-Santo, pero también por el cuidado que había tenido al distribuir los peces. Debido a eso, la Dinastía del Emperador-Santo había dejado pasar el asunto.
Pero las semillas de loto eran objetos inanimados que no podían simplemente volar a las manos de Bai Xiaochun por sí mismas. ¡La única manera de conseguirlas sería robarlas directamente!
Y si hacía eso… ¡estaría condenado!
Debido a todo esto, la mayor parte de la aristocracia no le prestaba mucha atención al asunto.
Con una excepción por supuesto; el Marqués Celestial Liu.
Ya se había dado cuenta del extraño comportamiento reciente de Bai Xiaochun, y lo había puesto en guardia. Estaba lleno de emoción y empezó a vigilar a Bai Xiaochun aún más de lo usual. Había tenido mucho entusiasmo al primer momento de haber sido nombrado el supervisor de Bai Xiaochun. Pero después de los meses que habían pasado sin que Bai Xiaochun hiciera nada, el Marqués Celestial Liu empezó a ponerse nervioso con la idea de que no ocurriría nada.
—Eres tan astuto como una rata Bai Xiaochun. ¡Pero no podrás evadir mis ojos! —En lo que concernía a vigilar a Bai Xiaochun, el Marqués Celestial Liu no podía ver lo que ocurría dentro de su tierra sagrada, pero lo vigilaba entre las sombras apenas este salía.
Así pasaron tres días más. Los oficiales siguieron asistiendo orgullosamente a los banquetes del loto, y el Marqués Celestial Liu siguió vigilando muy de cerca. Bai Xiaochun eventualmente se dio cuenta de que el Marqués Celestial Liu lo seguía. Pero llegado a este punto, ya se le había ocurrido un plan con el que tenía confianza de tener éxito.
—¡Esta es la única manera de hacerlo! —pensó. Desde entonces, dejó de ir al estanque celestial y de a ver las semillas de loto. Permanecía en su tierra sagrada, en dónde el Marqués Celestial Liu no podía verlo. Allí realizó un gesto de conjuro para sellar toda el área, y luego se sentó de piernas cruzadas para meditar.
Por fuera, el Marqués Celestial Liu encontró un buen lugar cercano desde el que podía vigilar la tierra sagrada de Bai Xiaochun, y allí se quedó, con los ojos pegados a la cueva de inmortal por varios días seguidos.
Estaba tan emocionado por lo que estaba por venir, que ni siquiera se cansaba. Estaba totalmente seguro de que cualquiera que fuera el plan maligno de Bai Xiaochun, estaba a punto de llevarse a cabo…
—Solo tengo que atraparlo con las manos en la masa, ¡contará como un gran servicio para la dinastía! —Tan solo pensar eso lo emocionaba, y puso toda su energía en el esfuerzo de asegurarse de que Bai Xiaochun no tuviera la oportunidad de dañar ni una semilla de loto.
—No me interesa cual sea tu plan. Ya sé que estás tras las semillas de loto. Y mientras te vigile de cerca, ¡jamás podrás conseguirlas sin que te atrape!
Eventualmente, el Marqués Celestial Liu empezó a ponerse ansioso por la emoción, mientras que Bai Xiaochun seguía sentado meditando. Ni siquiera se movió por varias horas, hasta que finalmente cayó la noche. Entonces envió un poco de su sentido divino a su bolso de almacenamiento discretamente.
—¡Sal de allí pequeña tortuga! —dijo. Pero no hubo ninguna respuesta. Desde la destrucción del Reino Alcance Celestial, Bai Xiaochun no había vuelto a ver a la tortuga, pero estaba completamente convencido de que estaba dentro de su bolso de almacenamiento. El fin del mundo no le afectaría sin dudas.
Bai Xiaochun se impacientó y llamó de nuevo con su sentido divino. —¡Ya basta con la actuación! ¡Sal de ahí ahora!
Dejó salir un frío bufido, pero seguía sin haber reacción. —¿Con que no saldrás eh? Bien. muy bien, saldemos las cuentas…
Así pasó otro buen rato.
—¿De verdad no estás allí? —dijo sorprendido. Sacudió la cabeza y suspiró—. Bueno, qué lástima. Supongo que no tendrá la oportunidad de conseguir este tesoro…
Quizás fuera la palabra «tesoro» lo tentador. Pero en cuanto lo dijo, recibió una reacción desde su bolso de almacenamiento.
—¿Tesoro? ¿Qué tesoro? —La voz de la pequeña tortuga se pudo percibir tenuemente en su mente, como si hubiera estado durmiendo y hubiera acabado de despertar. Pero regresó a la normalidad en solo un momento.
—Muy bien pequeño Xiaochun, ¡dile a Lord Tortuga de inmediato que tesoro fue que encontraste! —Entonces la cabeza de la pequeña tortuga se asomó desde el bolso de almacenamiento de Bai Xiaochun. Antes de que Bai Xiaochun pudiera siquiera reaccionar, esta olfateó el aire y sus ojos se iluminaron.
—¡Ajá! ¡¡Lord Tortuga acaba de detectar el aroma de un tesoro!! ¡Maldita sea! ¡¡No me había dado cuenta, toda esa sangre que perdí me puso mucho menos sensible a los tesoros!! —Sus ojos se abrieron por la emoción y la pequeña tortuga se preparó para ponerse en movimiento. Pero antes de poder hacerlo, Bai Xiaochun la sujetó y la volvió a meter a su bolso de almacenamiento.
—¡Baja la voz! —dijo urgentemente con su sentido divino—. ¡Nos están vigilando! —Al escuchar eso, una chispa de intención asesina apareció en los ojos de la pequeña tortuga.
—¿Quién? ¿¡Quién está vigilando al poderoso Lord Tortuga!? ¿¡Quién se atreve a robar los tesoros de Lord Tortuga!?
Bai Xiaochun se aclaró la garganta y dijo, —¡Es este tipo llamado Liu Yong! ¡Nos está acechando justo ahora! ¡Él es el que se quiere robar nuestro tesoro!
—¡Cómo se atreve! ¡¡Lord Tortuga le dará una paliza de muerte!! —Lo que la pequeña tortuga más odiaba era a aquellos que le robaban sus tesoros.
—Espera un segundo, nos podemos preocupar por eso después. Mira, pequeña tortuga, mira cuantas vainas de semillas de loto hay en ese estanque celestial. Hay demasiadas como para contarlas… ¡y cada una es como una píldora inmortal!
—Tú te escabulles por allí y te mantienes oculto. Las separaremos en 70/30. Yo me quedo con 70. Después de todo, fui yo el que consiguió este tesoro. Además, ¡voy a ayudar a cubrirte!
Este era justamente el plan de Bai Xiaochun. Ya que las semillas de loto eran objetos completamente inanimados, tenía que encontrar una manera de conseguirlas.
Pero debido a su identidad, y al número de personas que lo vigilaban y sospechaban de él, haría que la sigilosa pequeña tortuga hiciera el trabajo por él. Era un plan perfecto.
La parte más difícil sería llegar a un acuerdo con la división. Regateó un poco con la tortuga, hasta que eventualmente acordaron dividirlo todo en 50/50. Luego la pequeña tortuga se puso en movimiento, desapareció de su bolso de almacenamiento, y salió de su tierra sagrada.
A pesar de lo mucho que vigilaba el Marqués Celestial Liu, ni siquiera se dio cuenta de que la tortuga había pasado de largo. A cierta distancia, la pequeña tortuga volteó orgullosamente a ver al Marqués Celestial Liu quien estaba en su sitio oculto. Luego se enterró repentinamente. Poco después, llegó frente a algunas vainas de semillas bajo el agua, las cuales olfateó un poco antes de abrir su boca y darles un buen mordisco. Después de masticarla, sus ojos se iluminaron.
—Así que el pequeño Xiaochun no mentía. ¡Crocante y delicioso! —Se lamió los labios y se comió la vaina de semillas entera. Después de eso, se dio cuenta de que tenía que tener más cuidado, y empezó a moverse cuidadosamente mientras sacaba las semillas sin dañar las vainas.
Regresó a la tierra sagrada después de un rato, y allí arrojó ocho semillas de loto orgullosamente a Bai Xiaochun.
—¡Cómanselas! —dijo. Luego eructó. Estaba claro que se había comida ya bastantes antes de volver…
Las semillas de loto eran pequeñas, como del tamaño de una uña. Pero en cuanto Bai Xiaochun posó sus ojos sobre ellas, estos se iluminaron. Las agarró y se las metió a la boca.
Aunque no eran tan fuertes como la que le habían otorgado antes, si dieron luz a una gran ráfaga de calor en cuanto se fundieron en su boca.
Capítulo regular, Lunes 24-12-2018. ¡Que tengan una Feliz Navidad!
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