AWE – Capítulo 1095 – EDITADO

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Capítulo 1095: Prefiero Morir

Estos eran dos celestiales de la Dinastía del Emperador-Santo, pero habían llevado a Bai Xiaochun descaradamente a una trampa.

Sima Yunhua mostraba una sonrisa amable, y si uno lo miraba con cuidado, hasta parecía sentirse un poco culpable. Pero claro, solo era una actuación. Por dentro reía fríamente.

Lo que en realidad pensaba, era que la mejor manera para que él y Gu Tianjun pasaran el nivel dieciocho, era que alguno se sacrificara voluntariamente, o distraer de algún modo a los gigantes de arena. Con el tiempo que esto les daría, el impresionante qi de espada de Gu Tianjun, combinado con las técnicas mágicas de largo rango de Sima Yunhua podrían ser suficiente para tener éxito.

A estas alturas, ya habían probado todas las opciones que se les ocurrían. Pero lamentablemente, aunque los gigantes de arena en sí no eran muy inteligentes, haciéndolos oponentes relativamente simples, las formaciones de hechizos y demás hechizos restrictivos no funcionaban en el nivel dieciocho.

Traer a un semidiós para conseguir tiempo tampoco parecía muy viable. Por lo que Bai Xiaochun era su mejor opción.

¡No me culpes! —pensó Sima Yunhua—. ¡Nadie te obligó a querer las recompensas del nivel dieciocho y más! —Suspiro y procedió con sus técnicas mágicas mientras vigilaba a Bai Xiaochun. De momento, estaba tan seguro de que Bai Xiaochun podía manejar los gigantes de arena, como cuando aceptó la propuesta.

Después de todo, sabía bien que ninguno aquí era un cultivador ordinario. Aunque este pequeño engaño causaría cierto rencor, estaba seguro de que podría resolverlo después. Y no estaba dispuesto a abandonar los beneficios del momento simplemente por eso.

Además de eso, Sima Yunhua también decidió que, si el plan funcionaba, y pasaban el nivel, aun así le daría a Bai Xiaochun la porción que le había prometido.

Mientras reflexionaba esto en su mente, su sonrisa se ampliaba.

Bai Xiaochun vio esa sonrisa y dejó salir un frío bufido. La verdad era que de haber querido pasar este nivel, habría sido una cosa sencilla. Pero esa sonrisa y la mirada de burla de Gu Tianjun le hicieron decidir algo distinto.

Lord Bai ha tratado a estos dos bastardos con demasiada benevolencia. Considerando lo que hice con Virūpākṣa y sus amigos, el hecho de que simplemente les subiera la dificultad a estos dos demuestra lo amable que he sido. ¡No los he forzado a la desesperación!

¿¡Y tienen el coraje de hacerme esto después de cómo los he tratado!? —Bai Xiaochun sabía que, sin su autoridad sobre el veinte por ciento del abanico dañado, esta habría sido una posición muy, muy mala. No habría podido escapar, y lo que era peor, aunque lograra retener a los gigantes, terminaría seriamente herido.

No valdría la pena, ni aunque le dieran el treinta por ciento de las recompensas del nivel dieciocho. Sus heridas lo habrían dejado inútil para el nivel diecinueve y veinte, y probablemente no le hubieran permitido seguir adelante.

Bueno, lo que sea. Podría haberlo aceptado si hubieran sido honestos con sus intenciones desde el principio. ¿Pero se quieren aprovechar de mí? ¿¡De verdad creen que es tan fácil meterse con Bai Xiaochun!? —Estrechó sus ojos y se alejó de los gigantes de arena. A medida que estos atacaban y él evadía, pudo notar claramente que al menos que empezara a usar algunas habilidades divinas, no podría aguantar mucho más bajo su asalto.

¡Este es mi territorio! ¡Cómo se atreven a intentar joderme aquí! —Bai Xiaochun respiró hondo y decidió no irse. Eso sería dejársela muy fácil a estos dos bastardos. Lo que hizo fue dejar salir un grito, cambió su dirección y arremetió hacia los gigantes de arena.

En ese momento, convocó su extraña conexión con el abanico dañado. Unas ondulaciones se extendieron a su alrededor y así impactó a los gigantes, en los rostros de estos aparecieron expresiones vacías.

¡Poco después, se escuchó un estallido capaz de sacudir los Cielos y la tierra, Bai Xiaochun gritó intensamente, se tambaleó hacia atrás y tosió una gran bocanada de sangre!

—¡No puedo más! —gritó—. ¡Van a tener que pensar en algo! ¡Estos gigantes son demasiado fuertes! ¡Estoy herido! ¡Voy a morir! —Entonces se tumbó al suelo y se quedó allí tendido e inmóvil.

Al parecer… los gigantes de arena de verdad parecían haber creído que Bai Xiaochun había caído. Lo ignoraron por completo y vertieron su atención hacia Sima Yunhua y Gu Tianjun, así que se fueron contra ellos con expresiones feroces.

—¡Maldita sea! ¡El bastardo se está haciendo el muerto! —A Sima Yunhua se le puso la piel de gallina al ver que los diez gigantes ahora arremetían hacia él y Gu Tianjun. No había tiempo de pensar por qué los gigantes de arena parecían creer que Bai Xiaochun de verdad estuviera muerto. Solo terminó rápidamente su gesto de conjuro y desató la técnica mágica que había estado preparando, cosa que envió una muralla de fuego. También empezó a retroceder a toda velocidad después de esto.

Gu Tianjun actuó de manera similar. Mientras retrocedía, Bai Xiaochun yacía allí con una expresión sombría.

—¡Todos aquí somos celestiales! —gritó Gu Tianjun con un resplandor de desprecio en sus ojos—. Podías haberlo dicho si no querías trabajar con nosotros. No puedo creer que te hagas el muerto. ¡Eres un descarado! ¡Quizás tengas una base de cultivo celestial, Bai Xiaochun, pero no posees el corazón de un verdadero experto poderoso!

En lo que concernía a Gu Tianjun, un celestial no debería hacerse el muerto ni en la peor circunstancia. De hecho, estaba tan furioso que estaba a punto de cambiar de dirección para alejarse de los gigantes y arremeter hacia Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun estaba allí tendido y se enojaba más con cada momento que pasaba. Entonces dirigió sus pensamientos e hizo que cien gigantes surgieran repentinamente de entre la arena.

Estos rugieron y se reunieron hacia Gu Tianjun antes de que este pudiera seguir. Cuando este vio lo que sucedía, quedó boquiabierto y retrocedió a toda velocidad.

Sima Yunhua estaba igual de impactado.

—¡¡Hay una tercera fase!!

Cuando Bai Xiaochun escuchó esto, no pudo evitar lamentarse frente al hecho de que le quedaran tan pocas Píldoras Afrodisíaca en su bolso de almacenamiento. De lo contrario se hubiera asegurado de que también hubiera una cuarta fase.

En tanto, los más de cien gigantes de arena estaban forzando a Gu Tianjun y a Sima Yunhua a retroceder a través del campo de batalla. Ya los dos tosían sangre, y a pesar de estar nerviosos, simplemente estaban intentando aguantar por el tiempo que tarda en quemarse un palillo de incienso, entonces serían teletransportados.

Si hubieran sido solo diez gigantes, no habrían tenido problemas para aguantar. Pero ver más de cien de ellos les puso la piel de gallina. Lamentablemente, no tenían más ideas.

—Maldita sea, —rugió Sima Yunhua—, ¿¡cómo pudieron cambiar las cosas tan rápido!? —Al final apretó los dientes, también se tumbó al suelo e hizo que su aura se desvaneciera. Al parecer… estaba intentando imitar a Bai Xiaochun y hacerse el muerto…

Bai Xiaochun quedó muy contento al ver eso. Así que de inmediato ordenó a los gigantes que estaban atacando a Sima Yunhua, a que cambiaran al objetivo aun «vivo…» Gu Tianjun.

Gu Tianjun quedó boquiabierto…

Ya que Bai Xiaochun y Sima Yunhua se hacían los muertos, el destino de Gu Tianjun ya estaba sellado. Más de cien gigantes de arena arremetieron contra él con una ira, locura y energía aterradoras. Justo antes de que llegaran a él, Gu Tianjun apretó los dientes, se tumbó al suelo y retiró su aura. Al final también decidió hacerse el muerto…

Lamentablemente… su intento de fingir la muerte no funcionó. Al parecer los gigantes esta vez no fueron engañados, y poco después, Gu Tianjun terminó gritando de agonía. Salía más sangre de su boca y salió volando más lejos por el campo de batalla, su corazón estaba lleno de amargura.

—Maldita sea. ¡Esto no es justo! Miren, ¡Sima Yunhua no está muerto! ¿¡Por qué no van tras él!? —Gu Tianjun ya estaba al borde de la locura.

Cuando Bai Xiaochun escuchó las palabras de Gu Tianjun, se dio cuenta de que tenía sentido, así que envió a algunos de sus gigantes de arena a arremeter hacia Sima Yunhua.

A Sima Yunhua casi se le salen los ojos y empezó a maldecir como loco. Lo que estaba ocurriendo ahora era totalmente absurdo. Los gigantes jamás se habían visto muy inteligentes… ¡pero ahora casi parecían estar jugando con ellos!

No era que no sospechara que tuviera algo que ver con Bai Xiaochun, sino que… ¡jamás se le hubiera podido ocurrir que Bai Xiaochun ya fuera el dueño del abanico dañado!

 


Capítulo regular, Martes  08-01-2019

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