AWE – Capítulo 1108 – EDITADO
Capítulo 1108: Difamación Forzada.
—¡Esto es demasiado inapropiado Compañero Daoísta Espíritu Añejo! —dijo Bai Xiaochun con una voz que retumbaba por el enorme salón principal. —¡Tenemos que actuar con evidencia! El Marqués Zi Lin ha sido difamado, ¡y tenemos que encontrar pruebas de quién lo hizo! ¡Me cuesta creer que la poderosa Celestial Madre Fantasma de la Dinastía del Emperador-Vil se rebajaría a difamar a un insignificante semidiós!
—Al menos que… nuestro Marqués Zi Lin haya logrado ofender a la Celestial Madre Fantasma. Pero si es así, entonces no importaría ni aunque sintiera que está a salvo en la Prefectura Tamiz Divino. ¡La Madre Fantasma podría escabullirse sin que nadie se diera cuenta y matarlo fácilmente!
Bai Xiaochun dejó profundamente conmocionados a los semidioses del salón, incluyendo al Marqués Zi Lin. El Celestial Espíritu Añejo simplemente estrechó los ojos y dejó que Bai Xiaochun hablara. Sabía bien que el mismísimo Emperador-Santo había asignado a Bai Xiaochun al segundo dominio inmortal, y oficialmente poseía la misma autoridad que él.
De momento, no se arrepentía de haber degradado al Rey Fantasma Gigante para provocar a Bai Xiaochun. En su opinión, el segundo dominio inmortal solo debía de estar bajo su autoridad, de hecho, el mismo Emperador-Santo le había dado a entender lo mismo. De cualquier modo, el Celestial Espíritu Añejo sabía bien que tenía que darle un buen golpe a la credibilidad y a la reputación de Bai Xiaochun.
No importaba que Bai Xiaochun hubiera estado manteniendo un bajo perfil o que pasara todo su tiempo cultivando. Eso no bastaba para el Celestial Espíritu Añejo. Quería entrar en acción, así que decidió arrebatarle el título de preceptor al Rey Fantasma Gigante. Una vez quedara en evidencia que Bai Xiaochun no podía hacer nada el respecto, se habría asegurado de que todo el mundo en el segundo dominio inmortal supiera que él, el Celestial Espíritu Añejo, era el único con la verdadera autoridad.
De todos modos, no podía sino admitir que, de algún modo, había subestimado a este Rey Alcance Celestial. Esto era algo que había comprendido en cuanto llegaron a sus oídos los rumores sobre el Marqués Zi Lin.
—¿¡No ven lo sospechoso que es todo eso!? —dijo Bai Xiaochun mientras le daba un fuerte golpe al apoyabrazos de su trono. Los semidioses del salón estaban casi sin aliento. Aunque las palabras de Bai Xiaochun no eran particularmente mordaces, dado su estatus y el nivel de su base de cultivo, seguían siendo como armas letales capaces de perforar el alma de todos estos semidioses.
—Ustedes diez son los supervisores de la ciudad capital. ¿Acaso me están diciendo que no ven lo raro que es todo eso? ¡Solo piénsenlo por un momento!
—Qué bueno que estoy por aquí. Solo puedo imaginarme como serían las cosas con solo ustedes diez por aquí. ¿Así es como manejan normalmente los asuntos…? En fin, déjenme preguntarle algo a ustedes diez… Dicen que el Marqués Zi Lin no ha traicionado a nuestra nación, pero… ¿¡apostarían su vida a ello!? —Su última frase la dijo prácticamente gritando, y generó una tempestad por todo el salón principal. El rostro de los diez semidioses palideció por completo, temblaron y retrocedieron inconscientemente.
Ninguno de los semidioses se atrevería a avalar al Marqués Zi Lin bajo esas circunstancias. Sin embargo, el Marqués Zi Lin en sí ya estaba sobre bastante presión, por lo que se preparó, juntó las manos y dijo, —Celestial Bai, ¡le juro que soy inocente! ¡alguien me está difamando!
Claro, en realidad lo estaba maldiciendo por dentro. Quizás antes aún tuviera sus dudas, pero ahora estaba totalmente convencido de que Bai Xiaochun era el responsable tras este ataque a su reputación. Por supuesto, jamás se atrevería a decirlo. Ni tampoco ningún otro presente en esta sala, a pesar de que todos habían llegado a la misma conclusión… Aunque todos pensaban lo mismo, decirlo en voz alta era una cosa totalmente distinta.
Un semidiós no podía criticar abiertamente a un celestial, sin importar las circunstancias. Por lo que… este intercambio estaba destinado a mantenerse disparejo.
—No estoy cualificado para declararte inocente. Necesitamos pruebas. Quizás podría dejar las cosas pasar en otra situación, pero esto es distinto… ¡Esto podría ser traición! ¡E involucra la perdida de una prefectura entera! Sin evidencia para juzgar el asunto, ¡tendremos que dejar que Su Majestad el Emperador-Santo sea quien tome la decisión! —Bai Xiaochun ni siquiera observaba al Marqués Zi Lin mientras hablaba. Tenía su mirada fija sobre el Celestial Espíritu Añejo.
El Marqués Zi Lin estaba a punto de explotar, pero a duras penas logró mantener el control.
—¡La pérdida de esa prefectura no tuvo nada que ver conmigo! —dijo en voz alta—. Cuando un poderoso celestial como la Madre Fantasma entra en acción, ¡¡qué se supone que haga un semidiós como yo!!
Los ojos de Bai Xiaochun se abrieron furiosamente y respondió. —¡Cállate! Hubiera sido mejor que mantuvieras la boca cerrada. Pero ahora que lo mencionas, me estoy preguntando, ¿¡por qué la Celestial Madre Fantasma no te mató!? Y no solo no te mató, ¿¡simplemente te dejó ir!? Dices que no traicionaste a nuestra nación. Muy bien. ¿¡Y dónde está la evidencia!?
El Marqués Zi Lin realmente estaba por volverse loco. Temblaba allí de pie, con venas azules que sobresalían por su cara. Podía sentir claramente la intención asesina en Bai Xiaochun, y también entendía que los demás semidioses parecían estarse alejando de él poco a poco. Abrió la boca como para decir algo, pero fue entonces que el Celestial Espíritu Añejo intervino.
—¡Ya basta! —el Celestial Espíritu Añejo frunció el ceño, observó a Bai Xiaochun, estrechó los ojos y dijo, —Yo puedo avalar al Marqués Zi Lin, —dijo fríamente—. ¿Te parece bien Rey Alcance Celestial?
El Marqués Zi Lin no podría haberse emocionado más al escuchar eso, ¡y hasta decidió de inmediato que dedicaría su vida a servir al Celestial Espíritu Añejo!
—No, ¡no está bien! —respondió Bai Xiaochun. Aunque no se esperaba que el Celestial Espíritu Añejo hiciera algo así, de todos modos ajustó rápidamente su plan. Gracias a sus experiencias previas, pudo cambiar rápidamente el discurso que tenía preparado desde antes.
Se puso de pie y empezó a hablar con una voz estridente, casi parecía llena de dolor y amargura.
—¡No estoy nada contento con tu actitud Celestial Espíritu Añejo!
—No estoy contento con que la Dinastía del Emperador-Santo parezca haberse convertido en un lugar dónde la evidencia no importa, ¡y que una simple persona de aval pueda resolver todos los problemas!
—¡¡No me contenta que tu confianza valga más que la seguridad de los incontables ciudadanos de la Dinastía del Emperador-Santo!!
Sus palabras llevaban coraje y convicción. Para la mayoría de los semidioses aquí presentes, era como si el que había venido hubiese sido un Bai Xiaochun totalmente distinto, y estaban claramente impresionados.
El Celestial Espíritu Añejo observaba a Bai Xiaochun con ojos tan fríos como el hielo. Abrió la boca para responderle, pero Bai Xiaochun jamás le daría tal oportunidad. Sacudió la manga y prosiguió con su discurso.
—Ahora que este asunto ha salido a relucir, no importa que puedas avalar la inocencia del Marqués Zi Lin. Se ha abierto la puerta para muchas críticas. En primer lugar, acaso no es sospechoso que la Madre Fantasma dijera tales cosas, ¿¡y que resultara en tal conmoción!?
—¿Serás tú quien lo avale Celestial Espíritu Añejo? Pues bien. En ese caso, no revisaré el alma del Marqués Zi Lin. Pero hasta que se hayan llevado a cabo las investigaciones correspondientes, tenemos que evitar cualquier suceso inesperado. Por tanto, y para cumplir con las responsabilidades que me ha asignado el Emperador-Santo, y también para proteger la seguridad de los incontables ciudadanos de la Dinastía del Emperador-Santo, ¡ordeno que el Marqués Zi Lin sea encarcelado de inmediato! ¡Podrá ser liberado solo una vez que las investigaciones sean completadas y la verdad salga a la luz!
Entonces los semidioses reunidos entendieron lo que sucedía.
—Así que es porque el Marqués Zi Lin tomó la posición del Fantasma Gigante como preceptor de la Prefectura Tamiz Divino… ¡Este es el contraataque de Bai Xiaochun! —Los diez semidioses bajaron la cabeza y evitaron su mirada, como con la esperanza de alejarse del conflicto entre los dos celestiales. Aunque eran leales al Celestial Espíritu Añejo, también debían evitar ofender a Bai Xiaochun.
Quizás habrían tenido las agallas de decir algo ofensivo cuando Bai Xiaochun estaba manteniendo un bajo perfil. Pero ahora sabían que en realidad era un lobo vestido de cordero. Sus métodos eran un poco toscos y crueles, pero sin lugar a dudas eran efectivos. Además, al parecer era capaz de convencer a la Celestial Madre Fantasma de que lo ayudara.
Su contraataque era obvio, sin la más mínima sutileza. Era casi como si hubiera agarrado un montón de mierda de perro y se la hubiera echado en la cara a su oponente.
Cualquier persona que recurriera a tales métodos tan crueles ya era bastante aterradora, y nadie querría provocarlo a propósito.
El Marqués Zi Lin también se había dado cuenta de lo que sucedía, y tenía los ojos inyectados de sangre por el pánico.
Sabía que, si era encarcelado acorde a las órdenes de Bai Xiaochun, jamás lograría limpiar su nombre tan fácil. De hecho, ¿quién sabe qué otras cosas podrían suceder afuera que terminaran empeorando su situación? Su intuición le decía que si era encarcelado… había un ochenta por ciento de posibilidades de que jamás volvería a ver la luz del día.
—Exaltado Celestial, —dijo con una voz temblorosa—, ¡me están acusando injustamente! ¡Esa es la verdad! —Quizás no habría estado tan aterrado si Bai Xiaochun hubiera manejado las cosas sutilmente. Pero al ver lo efectiva que eran sus descaradas tácticas difamatorias, le daba temor saber a qué alturas llegaría Bai Xiaochun para lograr sus metas.
Y a medida que su terror aumentaba, solo pudo dirigirle su mirada al Celestial Espíritu Añejo. Después de todo, este había sido el que lo había enviado a la Prefectura Tamiz Divino en primer lugar. Él había estado un poco incómodo con la idea de ir, pero el Celestial Espíritu Añejo le había dado las órdenes, y no tenía más opción que obedecer.
Capítulo regular, Miércoles 16-01-2019
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