AWE – Capítulo 1110 – EDITADO

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Los días pasaron. El asunto entre el Marqués Zi Lin y el Rey Fantasma Gigante no generó ninguna gran controversia en la ciudad capital. De hecho, pocas personas habían siquiera estado al tanto de que el Rey Fantasma Gigante había sido despojado de su título y su posición en primer lugar.

Los rumores sobre el Marqués Zi Lin murieron rápidamente. Bajo la aprobación de ambos, el Celestial Espíritu Añejo y Bai Xiaochun, se usó todo el poder y los recursos del segundo dominio inmortal para deshacerse de los rumores y de cualquier efecto adverso de estos.

Para los menos entendidos, el segundo dominio inmortal podría verse pacífico y tranquilo. Pero los preceptores de las distintas prefecturas y los diez semidioses de la ciudad capital sabían que se estaba formando una tormenta.

En el centro de la tormenta estaban Bai Xiaochun y el Celestial Espíritu Añejo. Eran como dioses para todos los demás, y la mera idea de que estuvieran el uno contra el otro hacía que las personas temblaran de miedo.

Nadie sabía cuándo llegaría la tormenta. Quizás sería pronto, quizás tomaría algo de tiempo. Pero sabían… ¡que tarde o temprano llegaría!

La presión se acumulaba, y todos estaban al tanto de la tensión que había entre los dos celestiales, por lo que actuaban con extrema cautela, y hacían todo lo posible por evitar ser la chispa que encendiera a alguno de los celestiales.

Mientras aquellos al tanto del conflicto se sentían alarmados por dentro, un viejo en la ciudad capital estaba prestándole atención a todo.

Normalmente llevaba una túnica verde ordinaria, y se sentaba en una mesa en el segundo piso de una de las tabernas de la ciudad. Llegaba en las mañanas, y pasaba el día dándole sorbos a su alcohol y observando el cielo.

Nadie sabía su nombre, pero había algo particularmente tranquilo en él que dejaba muy claro que su base de cultivo era extraordinaria.

Debido al resplandor de astucia que contenían sus ojos, quienquiera que pensara en probarlo y quizás actuar contra él abandonaba las ideas de inmediato. Después de todo, dentro de esa calmada mirada, había algo profundamente punzante.

Había algo en él que sobrepasaba a los cultivadores normales. Estaba claro que alguna vez había estado en una posición de increíble poder y autoridad. Esa era la única manera en la que alguien pudiera obtener el aire extraordinario que emanaba el viejo.

¡Este era nada más y nada menos que el Sumo Pontífice del Cielo!

Su plan original había sido buscar al Rey Fantasma Gigante, pero después de llegar a la Prefectura Tamiz Divino, descubrió que había un nuevo preceptor. Por lo que vino a la ciudad capital. Aunque no había estado allí para presenciar personalmente el contraataque de Bai Xiaochun, sí que pudo percibir las pistas. Primero fueron los extraños rumores. Luego la posición del Rey Fantasma Gigante fue restaurada, y el Marqués Zi Lin parecía haber perdido el favor del celestial. Debido a todo eso, podía hacerse una idea de lo sucedido.

Aunque no estaba seguro de si reír o llorar ante los métodos de Bai Xiaochun, debía suspirar un poco. Después de todo, Bai Xiaochun era alguien con una capacidad innata para causar problemas, y sí que merecía sus elogios en ese aspecto.

Aunque las cosas se veían tranquilas y calmadas, después de todo lo que el Sumo Pontífice del Cielo había visto en la Dinastía del Archi-Emperador, ¿cómo no iba a saber que se acercaba una tormenta? Así que cambió sus planes. En vez de buscar al Rey Fantasma Gigante, se asentó en la ciudad capital y mantuvo el ojo sobre Bai Xiaochun, también estaba evaluando la ciudad, el centro de poder en el segundo dominio inmortal.

En una tarde en particular, mientras estaba sentado en la taberna, el Sumo Pontífice del Cielo bajó su copa de alcohol y sus ojos empezaron a resplandecer.

—Ya es hora… —murmuró. Entonces salió de la taberna y se dirigió a la mansión de Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun no estaba prestándole mucha atención al mundo exterior. Estaba totalmente centrado en el medallón de comando del abanico dañado. La energía dentro del medallón estaba siendo drenada lentamente, y en el proceso, una tenue fuerza gravitacional era revelada.

No era tan poderosa como para afectar los objetos físicos alrededor, pero los agudos sentidos de Bai Xiaochun la habían detectado. Estaba impresionado y se dio cuenta de que el medallón de comando probablemente era un objeto que podía usarse para conseguir acceder al abanico.

En medio de su estudio del medallón de comando, sintió repentinamente un aura familiar afuera de su mansión.

Sus ojos se abrieron de golpe apenas detectó esa aura.

—¿El Sumo Pontífice del Cielo? —Había pocas personas en el Reino Alcance Celestial que le habían dejado una impresión tan profunda. Uno era el distante cuidador de tumbas, otro era el cruel y despiadado Daoísta Alcance Celestial. Y luego estaba el Sumo Pontífice del Cielo, quien solo le seguía al Daoísta Alcance Celestial con respecto a lo implacable y ambicioso.

Había convertido al Archi-Emperador en una simple marioneta, e incluso había mantenido bajo control a los cuatro reyes celestiales, a pesar de que estos estaban tan físicamente lejos de él.

Durante un tiempo en el que el verdadero líder de las Tierras Desoladas era débil, había logrado mantenerla unida pacíficamente. Claro, esto fue solo hasta que el Daoísta Alcance Celestial enviara sus cuatro ejércitos contra las Tierras Desoladas. Aun así, habían logrado resistir por años. Parte del éxito del Sumo Pontífice del Cielo había tenido que ver con la existencia del cuidador de tumbas, pero no mucho.

Cualquier persona como él sería considerado extraordinario incluso en los Dominios Inmortales Eternos, independientemente de que fuera o no del Reino Alcance Celestial. De haber tomado el bando del Emperador-Santo, quizás no habría sido tan importante como Bai Xiaochun, pero también habría sido increíblemente valioso.

De hecho, si realmente hubiera estado dispuesto a tomar un bando, podría haber generado repercusiones en cualquiera de las dos dinastías.

Pero ahora, estaba aquí afuera de la mansión de Bai Xiaochun. Seguía estando en la cima del Reino Semidiós, pero gracias a alguna buena fortuna conseguida en los Dominios Inmortales Eternos, solo un celestial podría ver su verdadero nivel cuando este ocultaba su aura.

Bai Xiaochun se sorprendió, guardó el medallón de comando, se desvaneció y reapareció afuera de su mansión.

Lo primero que vio fue a un Sumo Pontífice del Cielo, alto y erguido en su túnica verde, ¡con ojos que resplandecían llenos de sabiduría!

Se veía cómo un viejo ordinario, quizás solo un poco más viejo que antes. Y puso una sonrisa en cuanto Bai Xiaochun apareció al frente.

—Saludos, Celestial. —Así no era cómo actuaba en las Tierras Desoladas, pero no parecía que le fuera difícil ofrecerle saludos formales de este modo a Bai Xiaochun. La verdad era que en la Ciudad del Archi-Emperador, cuando Bai Xiaochun se convirtió en el Archi-Ancestro, el Sumo Pontífice del Cielo entendió de inmediato su lugar en ese mundo. Ahora estaba aquí en los Dominios Inmortales Eternos, con Bai Xiaochun como un celestial. Así que el Sumo Pontífice del Cielo sabía exactamente cómo debía tratarlo.

—¡Sumo Pontífice del Cielo! —dijo Bai Xiaochun con una sonrisa alegre en el rostro.

El Sumo Pontífice del Cielo sacudió la cabeza y dijo junto a un suspiro. —Oh, como podría atreverme a usar ese viejo título… Solo llámame Situ.

Bai Xiaochun le respondió con una risa. —Ah, ese tipo de cosas no importan. ¡Adelante Sumo Pontífice del Cielo!

La verdad era que a Bai Xiaochun realmente no le importaban mucho los títulos. Sujetó al Sumo Pontífice del Cielo por el brazo y lo llevó a su mansión.

Durante el trayecto, el Sumo Pontífice del Cielo miró sus alrededores con una sonrisa. Eventualmente llegaron al lujoso y extravagante salón principal. Entonces el Sumo Pontífice del Cielo no pudo evitar volver a suspirar. En lo que concernía a cultivo o temperamento, Bai Xiaochun había cambiado bastante. El Sumo Pontífice del Cielo no pudo evitar recordar a ese cauteloso villano del pasado, con sus planes despiadados. Ahora lo que veía era a un joven digno de elogios. De hecho, era el tipo de persona para quien el Sumo Pontífice del Cielo estaba dispuesto a abandonar sus ganancias personales para ayudarlo.

Observó a Bai Xiaochun con sus ojos llenos de sabiduría y dijo lentamente, —Celestial, ¡en este momento tiene tres grandes problemas que le puedo ayudar a resolver!

Hacía unos momentos, había mostrado una sonrisa como la de cualquier viejo ordinario. ¡Pero ahora se veía capaz de todo! ¡Quienquiera que lo viera se habría dado cuenta de que era un individuo absolutamente extraordinario!

—¡Cuéntame todo por favor! —dijo Bai Xiaochun con un resplandor de expectación en sus ojos.

—En primer lugar. Su relación con el Celestial Espíritu Añejo no es particularmente importante, ¡pero definitivamente debe establecer una base sólida en el segundo dominio inmortal!

—Segundo. Los Dominios Inmortales Eternos son vastos, y hay muchos obstáculos que evitan que se reúnan las personas del Reino Alcance Celestial. Si no se reúnen pronto… ¡serán asimilados en las otras dos dinastías!

—Tercero. Aunque pareciera que estáis en camino a una meta, la verdad es que… ¡no tenéis ninguna dirección específica! —Su voz se alzaba más y más con cada uno de estos puntos, hasta terminar resonando por todo el salón.

—Celestial, ¿¡tengo o no razón!?

 


Capítulo regular, Viernes 18-01-2019

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