AWE – Capítulo 1112 – EDITADO
Capítulo 1112: ¿Qué quieres?
Los diez semidioses que servían en la ciudad capital tenían las cabezas bajas y miraban a sus pies. Por la expresión sombría de sus rostros, uno podría pensar que había algún secreto profundo oculto en sus pies.
Mientras las palabras de Bai Xiaochun resonaban en el salón, y mientras la ira del Celestial Espíritu Añejo incrementaba, los diez semidioses casi parecían estar en un trance, no estaban dispuestos a participar en lo que fuera que estaba sucediendo frente a ellos.
Conflictos de nivel divino como estos no eran el tipo de cosas con las que pudieran interferir, ni aunque tuvieran diez veces más coraje del que ya tenían. De hecho, la mayoría de ellos solo quería escapar por la puerta.
El Celestial Espíritu Añejo observó fijamente a Bai Xiaochun, casi incapaz de controlar su ira por la manera tan sucia en la que hacía las cosas.
Tanto el incidente con el Marqués Zi Lin, como este con lo de duplicar los salarios de todos, le retorcía las entrañas, como si hubiera comido un montón de mierda sin darse cuenta.
—Qué plan tan despiadado… —pensó el Celestial Espíritu Añejo, rechinó los dientes, pero no podía desahogar sus emociones. Si se negaba a aceptar el acuerdo, estaría cayendo directo en la trampa de Bai Xiaochun. Pero si aceptaba, el costo sería espantoso. Y ya que el segundo dominio inmortal en realidad no le pertenecía a Bai Xiaochun, era obvio que a él no le importaban los gastos. Pero el Celestial Espíritu Añejo sí que veía el segundo dominio inmortal como su propio territorio, por lo que la idea de lo que estaba por venir lo llenó de un dolor punzante.
Su corazón ardía con unas ganas de matar casi incontrolables, se puso de pie, sacudió la manga y se fue caminando. No había dicho ni si, ni no. Bai Xiaochun se sintió bastante contento al ver esto, y no sintió la necesidad de poner más presión, estaba seguro de que el Celestial Espíritu Añejo tendría que responder tarde o temprano.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió. En menos de tres días, el Celestial Espíritu Añejo emitió un decreto en el que afirmaba que todos los oficiales del segundo dominio inmortal recibirían el doble de salario.
Esto causó una enorme conmoción de inmediato, y un sinfín de cultivadores empezaron a sentir una gratitud profunda hacia el Celestial Espíritu Añejo y el Rey Alcance Celestial Bai Xiaochun. Claro, también había muchas personas entendidas, y se daban cuenta de que, aunque parecía que Bai Xiaochun luchaba por el bien del pueblo, ¡la verdad era que este era simplemente un enfrentamiento entre los dos celestiales!
Y era obvio que Bai Xiaochun había ganado esta ronda. Las opiniones sobre Bai Xiaochun cambiaban gradualmente, y algunos hasta empezaban a considerar ponerse de su lado.
Con estos dos grandes eventos, Bai Xiaochun logró dejar una marca profunda en los cultivadores del segundo dominio inmortal. Uno de los beneficios claves para él, era que cuando las personas hablaban sobre los celestiales, ya no mencionaban solo al Celestial Espíritu Añejo como antes. Bai Xiaochun ahora también era un tema común de conversación.
El Celestial Espíritu Añejo se dio cuenta de eso, y le hizo pararse a pensar un momento. No le había importado mucho la llegada de Bai Xiaochun al principio. Había asumido que Bai Xiaochun era básicamente un ingenuo miembro de la nueva generación, alguien que había causado algunos problemas molestos en la Ciudad del Emperador-Santo, pero que no podría hacer mucho en el segundo dominio inmortal.
Por eso fue que cuando Bai Xiaochun decidió mantener un bajo perfil, Espíritu Añejo lo había tomado como una muestra de debilidad. Por lo que había decidido despojar de su puesto al Rey Fantasma Gigante, con la esperanza de aprovechar la debilidad de Bai Xiaochun para rebajar su posición aún más.
Esa actitud seguía sin cambiar aún después del incidente con el Marqués Zi Lin. Aunque Bai Xiaochun le había logrado asestar un contragolpe, y había sido muy frustrante, aun así, lo menospreciaba. En aquel entonces, el Celestial Espíritu Añejo pensaba que los toscos métodos de Bai Xiaochun no eran nada que temer, y que seguramente podría ponerlo en su lugar lentamente.
Pero luego… Bai Xiaochun realizó esa proposición formal, lo que era en realidad un plan despiadado y decisivo. Fue solo entonces que el Celestial Espíritu Añejo empezó a ver a Bai Xiaochun como a un igual.
Esta vez, se tomó seriamente un tiempo para considerar lo que implicaría un conflicto prolongado con Bai Xiaochun. Al final, en realidad no beneficiaría a ninguno de los dos, de hecho, solo ayudaría al Emperador-Santo.
Como celestial que era, sabía más que solo aplastar a otros con su poder. También sabía cómo ceder cuando era necesario y llegar a acuerdos. Por lo que, sin que nadie supiera nada, se proyectó en secreto dentro de la recámara privada de Bai Xiaochun.
Bai Xiaochun estaba meditando allí. Cuando abrió los ojos y vio la bola de niebla al frente, y al rostro sonriente que contenía, sabía que el Celestial Espíritu Añejo finalmente había venido a negociar.
Después de su charla con el Sumo Pontífice del Cielo, Bai Xiaochun sabía que era lo que necesitaba y quería, también sabía que no podría lograr sus metas con su estatus actual. Y además sabía que la persona que menos quería verlo en la ciudad capital era justamente el Celestial Espíritu Añejo.
Cuando esa forma humeante del Celestial Espíritu Añejo vio la sonrisa en el rostro de Bai Xiaochun, fue como una confirmación de que su evaluación había sido correcta. Gracias a eso, dejó salir un suspiro de alivio. Estaba claro que Bai Xiaochun no tenía ningún otro motivo secreto complejo. De hecho, la impresión que tenía el Celestial Espíritu Añejo de él mejoró bastante.
Ambos eran celestiales, y sabían que a veces, una sola palabra y una sonrisa podían decir mucho.
Así pasó un momento, y el Celestial Espíritu Añejo le hizo una sola pregunta.
—¿Qué es lo que quieres?
Bai Xiaochun respondió con una frase corta. Entonces los ojos del Celestial Espíritu Añejo se iluminaron, se quedó pensando por un momento, y luego se desvaneció. Decidió no responderle de inmediato.
Nadie sabía que había venido a visitar a Bai Xiaochun, y tampoco volvió a hacerlo. Todo parecía ser igual que siempre. Ambos parecían estar en conflicto y durante las reuniones ocasionales a las que asistía Bai Xiaochun, siempre terminaban discutiendo. Debido a eso, los semidioses se la pasaban temblando de miedo por la idea de que comenzara una verdadera batalla.
Después de unos meses, el preceptor de la Prefectura Flor de Ciruelo fue a visitar personalmente al Celestial Espíritu Añejo. Se lo veía abatido y deprimido, y dijo que quería renunciar. Cuando el Celestial Espíritu Añejo le preguntó el motivo, dijo que Bai Xiaochun había enviado aun semidiós llamado Situ para que fuera el vice-preceptor de la Prefectura Flor de Ciruelo.
Ese Situ era un tipo cruel, despiadado y profundamente astuto. Hizo que casi todo el mundo se pusiera en su contra en apenas unos meses, empleando todo tipo de planes complicados. De hecho, el preceptor estaba un poco aterrado de este Situ, por lo que quería renunciar y abandonar la Prefectura Flor de Ciruelo.
Al escuchar eso, el Celestial Espíritu Añejo se quedó sin aliento como por la ira. Como si fuera la gota que derramó el vaso, a tal punto que el Celestial Espíritu Añejo ya no podía aguantar más.
—¡Qué coraje! ¡¡Estás llevando las cosas demasiado lejos Bai Xiaochun!!
No vaciló ni un segundo, emitió órdenes que ordenaban que el Rey Fantasma Gigante y el Sumo Pontífice del Cielo debían llevar los ejércitos de sus respectivas prefecturas y librar una guerra en el norte. No solo eso, ¡decretó que serían encarcelados si no lograban capturar todas las prefecturas del norte!
Cuando esas noticias salieron a la luz, la ciudad capital empezó a hacer ebullición, como a punto de explotar. Los semidioses se quedaron sin aliento, ¡¡totalmente convencidos de que estaba por ocurrir algo grande entre los dos celestiales!!
—¡Esto no es bueno! ¡¡Va a ocurrir una locura!!
—¡No puede ser! La Dinastía del Emperador-Santo tiene sus reglas, ¿no? Los celestiales no tienen permitido luchar mutuamente dentro de las fronteras de la nación…
A medida que las noticias se extendían por todo el segundo dominio inmortal, Bai Xiaochun alcanzó a escucharlo y sus ojos se iluminaron. Luego puso una expresión de ira en el rostro y salió disparado de su recámara de meditación aislada, manifestó su base de cultivo celestial hasta llenar toda la ciudad. Y se fue agresivamente hacia la mansión del Celestial Espíritu Añejo.
—Espíritu Añejo, eres un villano, ¡este nivel de abuso es absurdo!
Cuando Bai Xiaochun envió su sentido divino hacia adelante, otra corriente de sentido divino apareció para enfrentar la suya. Y en medio del impacto, se pudo escuchar un estallido ensordecedor que llenó toda la ciudad capital.
—¿¡Tienes ganas de morir Bai Xiaochun!?
Al parecer, el conflicto de ambos finalmente había llegado al punto de quiebre. La ciudad no paraba de temblar y retumbar, y el aire se llenó de nubes de polvo. Para los habitantes de la ciudad, ¡era como si hubiera llegado el fin de los tiempos!
Capítulo regular, Domingo 20-01-2019
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