AWE – Capítulo 1116 – EDITADO
Capítulo 1116: La Esencia Dao de la Vida y la Muerte
Después de eso, intentó usar la llave de nuevo. Pero no ocurrió nada, sin importar lo que hiciera. No surgía ningún efecto de teletransportación.
El rostro de Bai Xiaochun cambió y su corazón empezó a latir como loco.
—¡No puede ser! ¿No me digan que solo funciona una vez…? —Intentó probar varias veces más ya consternado por las implicaciones. Y después de todos sus fallos, parecía que sus intestinos se retorcían por los arrepentimientos.
Intentó activar la llave una y otra vez, pero todo en vano. El medallón de comando ahora se veía completamente inútil y no reaccionaba.
Pasó todo el día y la noche al borde de las lágrimas y lleno de lamentos. Para cuando llegó el amanecer y estaba listo para rendirse. Suspiró y llevó a cabo una prueba más, entonces su rostro se iluminó.
Después del paso de un día entero, pudo volver a sentir las mismas fluctuaciones que había sentido durante la primera teletransportación. Pero decidió tener más cuidado esta vez. Retiró su sentido divino y empezó a estudiar un poco más el medallón.
Después de unos días, quedó seguro de que entendía lo mejor posible el medallón. Al parecer, solo se podía usar una vez al día, más o menos a la misma hora. Si perdía la oportunidad de activar una teletransportación, solo podría esperar al día siguiente.
Al parecer, el medallón de comando no era tan poderoso por sí solo, y tenía que recargarse usando la energía de sus alrededores.
—¿Solo una vez al día? Eso no es realmente suficiente. —dijo suspirando, pero luego puso una mueca en los labios como para contener la risa, al darse cuenta de que, si quería llevar a cabo más viajes al abanico al día, probablemente podría usar su refuerzo espiritual sobre el medallón.
Lamentablemente, aún después de llevar a cabo varios refuerzos de prueba, no logró notar ningún cambio en el medallón. Y eventualmente decidió abandonar la idea.
—Si es solo una vez, que así sea… —Suspiró y concentró sus ideas en entrar al abanico dañado, su visión se opacó casi al instante. Para cuando la recobró, ¡ya estaba nuevamente en el abanico!
El vacío afuera del abanico dañado era totalmente negro, y la única luz visible venía del abanico en sí. Aunque no era muy brillante, era suficiente para que un celestial como Bai Xiaochun pudiera ver.
Apretó sus manos en puños, respiró hondo, contuvo su emoción y examinó cuidadosamente sus alrededores. Entonces procedió cautelosamente hacia la misma varilla del abanico a la que había entrado antes.
En cuanto dio el paso a la varilla, el abanico se iluminó con una luz brillante, y lo mismo hizo el medallón de comando en su mano.
En cuanto esa luz brilló sobre él, perdió la habilidad de moverse y una más experimentó esa sensación de viaje astral y salió volando al mundo del interior del abanico.
Hasta podía ver lo que había al final del abanico, después de los cien niveles. Sorprendentemente, había una gran plataforma de piedra, ¡y sobre ella había una tablilla de jade color dorada!
Brillaba con una luz sagrada inconmensurable y atrajo de inmediato la atención de Bai Xiaochun.
En cuanto la examinó de cerca, quedó tan impactado que fue como si hubiera caído un rayo en su mente. ¡Sobre la superficie de la tablilla de jade había una hilera de caracteres!
—¡Esencia Dao de la Vida y la Muerte!
Bai Xiaochun nunca antes había leído antes estas palabras, pero pudo entenderlas por algún motivo. De hecho, en cuanto vio esa tablilla de jade, la voz de una consciencia antigua habló en su mente.
—Soy el único soberano del Mundo Inmortal. Pero el Mundo Inmortal ha perecido, y la cúpula de los Cielos se ha apagado. Por la Llama de Incienso de mi mundo, he dejado atrás este abanico como mi legado. Quien esté conectado a este por el destino podrá aprender aquello que existía en el Mundo Inmortal, la Esencia Dao de la Vida y la Muerte.
Bai Xiaochun quedó conmocionado e intentó seguir leyendo los contenidos de la tablilla de jade, lamentablemente, todo se veía borroso. Cualquier otro intento de contactar mejor el abanico resultaba en un fuerte poder de expulsión que lo apartaba.
Era casi como si estuviera en un sueño. Se estremeció, abrió los ojos, y se dio cuenta de que aún estaba de pie en el mismo lugar que antes, sobre la varilla del abanico, y apenas había pasado un instante.
Pero después de darle otro vistazo al fondo de la varilla, se dio cuenta de que lo que había visto no era ninguna ilusión. Después del nivel cien, el legado realmente era la Esencia Dao de la Vida y la Muerte.
—Solo puedo conseguirla si me convierto en el verdadero dueño del abanico ¿eh? —Entonces sus ojos se llenaron de determinación.
—Me pregunto, ¿estos niveles serán igual que antes…? —Resultaba que el primer nivel era tal y como recordaba. Sus ojos se iluminaron y prosiguió, se dio cuenta de que lo mismo iba para el segundo, tercer y cuarto nivel…
No le tomó nada de tiempo llegar al vigésimo nivel. No había ni el más mínimo obstáculo en su camino. Estos veinte niveles ni siquiera podían considerarse un desafío.
Regresó después de poco tiempo a la varilla del abanico, y ahora tenía el vigésimo primer nivel frente a él. Entonces su expresión se tornó bastante más seria. Sabía bien que el poder que había obtenido antes era equivalente a los primeros veinte niveles. Así que, de ahora en adelante, sería una verdadera prueba de su habilidad.
—Por suerte, ya no estoy compitiendo con nadie, así que no me tengo que preocupar por el tiempo límite… —ya con esto en mente, decidió que no tenía por qué entrar de inmediato al próximo nivel. En vez de eso, empezó a buscar en los niveles previos para asegurarse de que no quedara alguna recompensa dejada atrás por los retadores previos. Después de guardar todo en su bolso de almacenamiento, se sintió bastante contento.
—Ahora este viaje habrá valido la pena, incluso si vuelvo a casa sin lograr nada más.
Una vez completados sus preparativos, empezó a mirar con calma sus alrededores. Pero entonces apareció una expresión de duda en su rostro y recordó al espíritu autómata al que se había enfrentado antes, y empezó a preguntarse si estaría despierto ahora.
Después de pensarlo un rato, simplemente apretó los dientes y entró al vigésimo primer nivel. Se pudo escuchar un sonido estruendoso casi al instante, como el rugido de un viento intenso. Todo se tornó borroso, y para cuando se aclaró nuevamente, ¡se encontraba en un mundo de hielo!
El cielo era gris y hasta dónde alcanzaba la vista todo se veía blanco. Un viento silbante soplaba copos de nieve por doquier.
Quizás este lugar había sido alguna vez un mar, y había terminado congelado. No había ni valles ni montañas, solo una gran y extensa planicie.
El qi glacial era increíble, tanto que hasta Bai Xiaochun temblaba. Y eso que era un celestial con un cuerpo carnal increíblemente fuerte. A pesar de eso, sentía punzadas por todo su cuerpo y hasta se preguntaba si acaso la llama de su fuerza vital estaba a punto de congelarse. Cualquier otro cultivador normal habría sido incapaz de soportar este frío.
—¡Hace mucho frío! —pensó. Revisó sus alrededores y empezó a probar a ver si el poder del abanico bajo su control podía ayudarlo aquí, pero no ocurrió absolutamente nada.
En medio de un suspiro de lamentos, su expresión cambió súbitamente y retrocedió varios pasos. En ese momento, se abrió un enorme agujero en el hielo que tenía al frente, y un pez salió volando hacia él. Se movía con una velocidad deslumbrante y le rozó el brazo a su paso. Extrañamente, ese pez se veía casi como una flecha.
A pesar del nivel de su base de cultivo, de no haber reaccionado lo bastante rápido, ¡seguro que ese pez flecha lo hubiera atravesado!
¡Pero las cosas no acababan! Su rostro volvió a cambiar por el asombro y empezaron a surgir más agujeros a su alrededor. ¡Un gran número de peces flecha salieron en un parpadeo, y empezaron a volar hacia él a toda velocidad!
Eran de color plateado, y de verdad que se veían como flechas que volaban a toda velocidad por el aire. Bai Xiaochun pudo ver al instante que no podría evitarlas todas, y que las consecuencias serían catastróficas si lo tocaban.
Se movían tan rápido que casi parecían teletransportarse. En apenas unos momentos, ya eran tantas que no podrían contarse, eran una horda impresionante de peces plateados y resplandecientes.
Capítulo regular, Jueves 24-01-2019
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