AWE – Capítulo 1140 – EDITADO

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Capítulo 1140: ¡La Destrucción del Condado Nueve Sombras!

Mientras el Condado Nueve Sombras empezaba a colapsar, Bai Xiaochun y Gongsun Wan’er salieron volando de ese gran cráter. Ellos eran los que estaban recibiendo el grueso del ataque, para ser específicos, era el humo negro que Gongsun Wan’er había convocado, el cual parecía haber abierto las puertas del infierno para desatar un sinfín de fantasmas feroces.

Sin embargo, después de enfrentar esa ráfaga tan masiva, los fantasmas estaban demasiado débiles y no podían resistirse más. Fueron erradicados en apenas un parpadeo, así como toda el área cubierta por el humo negro.

El ataque destructivo siguió adelante e impactó el buque de guerra de huesos de Gongsun Wan’er. Este estaba casi al nivel de un tesoro mundial, y poseía propiedades defensivas impresionantes. Hacía años, Bai Xiaochun apenas pudo atravesar estas usando su Gran Espada del Norte, y además consumiendo gran parte de sus reservas de energía.

Justo ahora se levantó el escudo defensivo del buque de guerra, pero esto apenas pudo retrasar el gran ataque por un instante. El escudo terminó quebrándose en un momento, y el buque de guerra salió volando dando vueltas a un lado, antes de que Gongsun Wan’er lograra recuperarlo. Ahora se podía ver desesperanza en sus ojos; sabía que sus esperanzas yacían en Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun aulló con fuerza y blandió la Gran Espada del Norte hacia adelante. Cuando esta impactó la tormenta formada por el ataque, unos estruendos capaces de sacudir los Cielos y destruir la tierra resonaron por doquier. La Gran Espada del Norte era un tesoro mundial, y sí que merecía su reputación. A pesar de que este ataque superaba al Reino Celestial, aun así, logró hacerle frente.

Sin embargo, Bai Xiaochun tuvo que pagar un precio inmenso. Sentía cómo si un sinfín de habilidades divinas lo estuvieran golpeando, quedó boquiabierto y con los ojos color carmesí. Luego rugió mientras los poderes regenerativos del Códice Imperecedero recorrían su cuerpo para resistir ese poder destructivo. También se tambaleó hacia atrás, y Gongsun Wan’er se sostenía desesperadamente a su brazo mientras sostenía la Gran Espada de manera defensiva frente a él.

Aun así, al final no pudo acabar con todo el poder del ataque. Después de todo, ¡era un ataque capaz de destruir todo el Condado Nueve Sombras!

La Gran Espada del Norte logró contenerlo por un instante largo, pero luego empezó a temblar inestablemente. Mientras tanto, a Bai Xiaochun le costaba respirar y sobresalían venas azules de su rostro y su cuello. Sabía bien que, en teoría, podía sacar su wok de tortuga, y probablemente le daría una protección comparable a la Gran Espada del Norte. Podía hacerle frente al poder del ataque, pero no podía erradicarlo.

Afortunadamente, hacía unos momentos él mismo se había convertido en una gran bola de carne, repleto de unos niveles inimaginables de fuerza vital. Así que sin importar que tanta energía quemaran sus poderes regenerativos, había más que suficiente para mantenerse en pie.

Así fue como las cosas prosiguieron durante un tiempo. Bai Xiaochun se mantenía firme frente al ataque, y era lentamente empujado hacia atrás, sus poderes regenerativos activados como locos constantemente. Eventualmente, la ráfaga de viento frente a él empezó a disiparse, y Bai Xiaochun se dio cuenta de que el ataque finalmente culminaba.

Para cuando todo terminó, ya estaba sin aliento. Temblaba físicamente, y Gongsun Wan’er sentía lo mismo. Ambos intercambiaron un vistazo, y pudieron darse cuenta de lo aliviados que estaban de haber escapado con vida. Aún se podía percibir un poco de temor en sus ojos.

Parecía que las cosas que acababan de experimentar habían llevado su relación a un nivel nuevo y más complicado. Era algo a lo que Gongsun Wan’er no estaba habituada, y terminó apartando su mirada rápidamente. Por otro lado, Bai Xiaochun se aclaró la garganta, guardó su Gran Espada del Norte y luego volteó a la distancia.

El Condado Nueve Sombras ya no estaba. Había quedado totalmente arrasado con todo y las telarañas y el polvo. Ya no quedaba rastros de nada, ni siquiera un gran cráter. Aún después de escanearlo con su sentido divino, ni Bai Xiaochun ni Gongsun Wan’er podían detectar más que un poco de fluido viscoso y seco en el lugar en el que alguna vez había estado el cráter.

Ambos se sentían profundamente inquietos, y sentían una sensación de peligro inminente. Lo que fuera que existía dentro de ese saco de huevos era profundamente amenazante, incluso para ellos, y no había dudas de que ahora estaba suelto.

Pero esa cosa no siguió atacando, por lo que los llevó a la conclusión de que quizás tenía algún problema que no le permitía seguir actuando contra ellos. Quizás se había ido para lamerse las heridas.

Entonces Gongsun Wan’er volteó a ver a Bai Xiaochun, el cual estaba extremadamente gordo, y recordó la escena en la que este absorbía la fuerza vital del saco de huevos. A fin de cuentas, parecía que, si Bai Xiaochun no hubiera tomado esa decisión, los dos probablemente se las habrían visto aún más difíciles para escapar de la catástrofe que acababan de experimentar.

Quizás Gongsun Wan’er habría terminado un poco mejor, dado que el Emperador-Vil tenía una parte de su Semilla Dao. Aunque muriera, la podían resucitar. Pero también le preocupaba que, si eso ocurría, el Emperador-Vil intentaría despertar en secreto a la Madre Fantasma.

Por otro lado, Bai Xiaochun poseía su Semilla Dao entera, algo que todos los expertos poderosos de ambas dinastías imperiales sabían bien.

—Tenemos que reportar este asunto tan rápido como podamos, —dijo Bai Xiaochun con el corazón lleno de temor residual.

Gongsun Wan’er simplemente asintió. Así procedieron en su camino hasta llegar al punto de su camino en el que un lado llevaba a la Prefectura Mar de Niebla, y el otro llevaba al lugar del que había venido Gongsun Wan’er. Allí se detuvieron un momento.

Al final, Gongsun Wan’er dijo en voz baja, —Gracias.

Después de eso, no esperó por ninguna respuesta, se volteó y se fue volando rápidamente a su palacio de operaciones.

Bajo circunstancias normales, Bai Xiaochun hubiera estado muy contengo consigo mismo al ver a Gongsun Wan’er agradeciéndole. Pero ahora no estaba de humor para esas cosas. A pesar de que el asunto de la niebla mortal se había resuelto, él había terminado provocando a una entidad aterradoramente poderosa, hasta parecía tan poderosa como un arcaico.

No solo eso, sin importar que tanto lo intentara, cuando bajaba la mirada, no podía verse los pies. Estaba demasiado gordo. De todos modos… si lograba asimilar toda esa fuerza vital, su cuerpo carnal y su base de cultivo probablemente ascenderían a un nuevo nivel, y esta idea era extremadamente emocionante.

No tenía ningún deseo de quedarse solo por aquí, así que volvió de prisa a su Prefectura Mar de Niebla.

El Sumo Pontífice del Cielo y el Rey Fantasma Gigante lo esperaban por allí. Después de su partida, las nieblas se habían disipado eventualmente, pero luego el Condado Nueve Sombras fue totalmente erradicado de un modo muy extraño, y todos los testigos quedaron impresionados.

Después de eso, se quedaron esperando ansiosamente en el borde, con la esperanza de contactar de nuevo a Bai Xiaochun.

Para cuando vieron la enorme bola de carne que volaba por el aire hacia ellos, algunos se movieron para interceptarla, hasta que su sentido divino les reveló su identidad. Tanto el Sumo Pontífice del Cielo como el Rey Fantasma Gigante se quedaron atónitos.

—Tú…

Bai Xiaochun aterrizó frente a ellos, y parecía balancearse de un lado a otro como para intentar mantenerse erguido. Luego les dijo con un tono algo avergonzado, —Comí demasiado por allá. Por cierto, fue muy peligroso. Será mejor que no dejen a nadie salir al menos que sea absolutamente necesario. Muy bien, suficiente, me regreso a meditación aislada. ¡Al final logré sacarle un buen provecho a esta crisis!

Después de eso, se teletransportó y desapareció.

El Rey Fantasma Gigante y el Sumo Pontífice del Cielo intercambiaron un vistazo incómodo, y lo mismo hicieron los otros expertos presentes. Bai Xiaochun no solo había vuelto ileso de esa área tan críticamente peligrosa, incluso regresó como un gran gordito. Era una cosa apenas creíble.

Bai Xiaochun regresó rápidamente a su tierra sagrada en la Ciudad Mar de Niebla. Aún estaba muy angustiado por esa extraña entidad que vio en el cráter. A pesar de que ya le había notificado la situación al Emperador-Santo antes de ir a investigar, de todos modos, sacó dos tablillas de jade para darle más información detallada sobre lo que había visto y experimentado. Uno de ellos se lo envió al Celestial Espíritu Añejo, y el otro lo envió a la Ciudad del Emperador-Santo.

—Solo los emperadores arcaicos pueden manejar esta situación. —pensó sacudiendo su cabeza. Afortunadamente, había apuñalado esa cosa con su Parasol Eterno. Así que probablemente le había dejado con una impresión profunda, además la dejó herida cosa que le evitó perseguirlo.

—Parece que estaré a salvo por ahora. Espero que el Emperador-Santo venga pronto a revisar la situación. —Dicho esto, suspiró, más que nunca sabía que el tiempo era esencial. Los eventos del día le demostraron una vez más que ser un celestial no bastaba para estar a salvo. Si realmente quería echar raíces en los Dominios Inmortales Eternos, necesitaba una base de cultivo más poderosa.

Apretó los dientes y murmuró, —¡¡Debería poder ascender al Reino Celestial intermedio si asimilo toda esa fuerza vital!! —Sus ojos se llenaron de determinación, se sentó de piernas cruzadas en su recámara privada y entró en contacto con el abanico dañado. Entonces desapareció.

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