AWE – Capítulo 1212 – EDITADO
Capítulo 1212: Un Insecto
El Emperador-Santo no pudo evitar vacilar, y el Emperador-Vil respiró hondo, un resplandor gélido pasaba por sus ojos, y preparó su mano para convocar a su sol rojo dañado.
También extendió su mano izquierda hacia la Ciudad del Emperador-Vil, lo que generó que ese gran tridente sobre el que la ciudad estaba construida empezará a temblar, ¡como si fuera a salir del suelo en cualquier momento!
No solo eso, ¡el tridente empezó a irradiar un aura asesina tan poderosa que hasta se podía detectar en el lejano Mar Eterno!
—Emperador-Santo. Bai Xiaochun. De ningún modo podrán unirse para matarme, ¡no al menos que uno de ustedes esté dispuesto a morir en el proceso!
—Sin esa mentalidad, entonces quizás puedan vencerme, y hasta arrebatarme la Dinastía del Emperador-Vil- Pero sin una dinastía por la cual preocuparme, ¡seré aún más aterrador para ustedes! —Su voz sonaba tan gélida que parecía congelar el aire, de hecho, hasta empezó a formarse hielo sobre la superficie del mar.
Bai Xiaochun no pudo evitar maravillarse ante las impresionantes palabras del Emperador-Vil. Pero solo frunció el ceño de manera pensativa y luego volteó a ver al Emperador-Santo.
El Emperador-Santo suspiró y sabía que esta no era una batalla que pudiera ganar. En primer lugar, no se creía que Bai Xiaochun tuviera cien disparos de Luminiscencia Arcaica. Y, en segundo lugar, no quería desencadenar un conflicto directo y abierto contra el Emperador-Vil en este momento.
En lo que concernía al balance de poderes, la Dinastía del Emperador-Santo ahora era la que poseía más territorio, después de tantos años, finalmente ya no era el lado más débil. Ahora el Emperador-Santo se beneficiaba de mucho más Poder de Voluntad, y el Emperador-Vil había sufrido una perdida muy considerable a su territorio, que a su vez influía en su poder general. Pero ya que ahora existían tres potencias, estos cambios no justificaban tomar decisiones drásticas.
Debido a eso, por ahora, lo mejor para el Emperador-Santo sería mantener el estatus quo. Colocó una sonrisa en el rostro y dijo, —Segundo hermano, apenas acabas de establecer tu propia dinastía. Este no es el momento para la guerra. ¡Los cultivadores del Reino Alcance Celestial que están dentro de la Dinastía del Emperador-Vil han estado esperando esta hora por mucho tiempo! Sé lo que estás pensando, ¿cómo podría permitirte pasar por tantas dificultades! Muy bien. Escuchen, ¡porque no formamos un acuerdo aquí y ahora!
—¡Aceptaremos abstenernos de la guerra por los próximos mil años!
—¿Qué piensas Emperador-Vil? —Dicho eso, el Emperador-Santo se quedó mirando al Emperador-Vil.
El Emperador-Vil dejó salir un bufido por dentro, y sabía que el Emperador-Santo solo hacía esto para mantener la situación política actual por el mayor tiempo posible. Aunque el Emperador-Vil no quería aceptar, después de pensarlo un momento, sus ojos se iluminaron y asintió. Luego le regresó la mirada a Bai Xiaochun.
Bai Xiaochun también estrechó los ojos, pero estaba suspirando de alivio por dentro. También esperaba poder mantener el estatus quo. Además, ya no le quedaban Luminiscencias Arcaicas, y no tendría más hasta el próximo año. Eso quedaría en evidencia si iniciaba una batalla ahora…
A estas alturas, tanto el Emperador-Santo como el Emperador-Vil lo estaban mirando fijamente. Así que dejó salir un bufido dramático y aceptó la propuesta. Entonces los tres bandos se voltearon para partir; más tarde harían que sus subordinados se encargaran de los detalles de la tregua.
En cuanto los dos emperadores finalmente se fueron, Bai Xiaochun dejó salir un largo suspiro de alivio, y decidió evitar situaciones peligrosas como estas en el futuro.
—Demasiado peligroso. Pero también emocionante… —Por un lado, se estaba cuestionando lo que había hecho. Por el otro lado, sabía que sin la amenaza que había logrado plantear al disparar sus tres disparos de la Luminiscencia Arcaica, el Emperador-Vil seguramente habría intentado probarlo de nuevo.
Y si el Emperador-Vil no lo hubiera hecho, lo habría hecho el Emperador-Santo. Al tomar la iniciativa él, había logrado montar un espectáculo más convincente y una amenaza más seria.
—Diez meses más… No puedo causar problemas en ese tiempo. —Entonces se dirigió de vuelta a su domino inmortal, con Gongsun Wan’er en sus brazos mientras volaba.
Después de un rato, no pudo evitar quedarse viéndola. Era encantadoramente cautivante, especialmente las exquisitas curvas bajo su cintura. Ver eso le recordó al instante la sensación de nalguearla…
—De verdad tengo ganas de darle otra nalgada… —pensó mientras parpadeaba—. Un segundo. No. ¡Ahora tengo la misma posición que el Emperador-Santo y el Emperador-Vil! Si hiciera algo así en esta situación, ¡sería demasiado vergonzoso si las personas se enteran! —Entonces sacudió la cabeza firmemente.
—Pero si no lo hago ahora, Song Junwan y Zhou Zimo estarán allí cuando vuelva a mi dominio inmortal… habré perdido mi oportunidad… Una nalgadita rápida no debería importar… —Después de pensarlo más, decidió olvidarse de su cautela. Al fin y al cabo, dada la relación que tenía con Gongsun Wan’er, una nalgadita rápida no haría daño.
Después de llegar a la conclusión de que esa era la mejor idea, levantó su mano izquierda y le dio una nalgada velozmente, lo que generó el melodioso sonido de golpe. Definitivamente se sentía tan maravilloso como siempre… Pero en algún momento inesperado, Gongsun Wan’er abrió los ojos y se le quedó viendo con una mirada gélida.
Ahora estaba totalmente sorprendido y también se sentía algo culpable, pero reaccionó como si nada. —Eh… había un insecto sobre ti…
Ella simplemente dejó salir un frío bufido.
—¿Entonces por qué no me has quitado la mano de encima?
Allí fue que Bai Xiaochun se dio cuenta de que aún tenía la mano sobre su trasero. Se aclaró la garganta, retiró la mano y la sacudió un poco.
—De verdad era un insecto grande, y muy afortunado de haberse escapado.
Gongsun Wan’er se hizo la que no escuchó eso último, se separó de él y empezó a volar por sí misma. También le dio un golpe a su bolso de almacenamiento y Hou Xiaomei salió volando.
Gongsun Wan’er ya llevaba años cuidando de Hou Xiaomei. Apenas inició su vida como fugitiva, había colocado a Hou Xiaomei dentro de su bolso de almacenamiento. Ahora que estaban a salvo de nuevo, lo primero que hizo fue sacarla. Gracias a eso se podía ver que realmente le importaba su aprendiz.
—¡Hermano Xiaochun! —dijo Hou Xiaomei claramente emocionada. Sus ojos resplandecían con lágrimas de alegría, dio un salto hacia adelante y lo abrazó.
Bai Xiaochun estaba maravillado y envolvió sus manos de inmediato alrededor de su amplia cadera. Luego empezó a moverlas lentamente hacia abajo… Hasta que Gongsun Wan’er dejó salir un frío bufido.
—¿¡Ves otro insecto!?
Las manos de Bai Xiaochun se congelaron. Hou Xiaomei mostró una expresión perpleja, volteó y se miró hacia atrás.
—¿Un insecto?
Bai Xiaochun se aclaró la garganta, cambió el tema rápidamente, y empezó a explicarle a Hou Xiaomei y a Gongsun Wan’er todo lo que había ocurrido después de su regreso. Gongsun Wan’er no se molestó en ocultar lo que pensaba. La manera en la que resplandecían sus ojos al ver a Bai Xiaochun demostraba que se sentía bastante distinta que antes con respecto a él.
De ese modo los tres se acercaron al dominio inmortal que ahora era su hogar. Hou Xiaomei charlaba y reía, y Bai Xiaochun gradualmente se relajó tras esos tensos momentos previos, una sonrisa cubrió su rostro después de poco. Casi sentía como si hubiera vuelto al Reino Alcance Celestial.
Pero esa escena maravillosa terminó rápidamente… Después de llegar al dominio inmortal, Song Junwan y Zhou Zimo la estaban esperando allí, y un resplandor gélido titilaba en los ojos de ambas. El corazón de Bai Xiaochun se aceleró al instante.
—Vaya, pero si es Xiaomei, —dijo Song Junwan con una sonrisa. Zhou Zimo quien estaba a lado no dijo nada. Simplemente frunció el ceño y se frotó un poco el vientre.
Las dos habían estado bastante nerviosas después de ver a Bai Xiaochun saliendo tan repentinamente. Ahora volvía con dos mujeres, una amiga de la infancia y otra oscura y misteriosa. También era obvio que eran Maestra y aprendiz, por lo que a Song Junwan y Zhou Zimo les desgradaban aún más.
Hou Xiaomei quedó claramente sorprendida. Se quedó mirando los vientres inflados de Song Junwan y Zhou Zimo, y luego a Bai Xiaochun quien estaba de pie claramente incómodo. Entonces empezó a molestarse.
Justo cuando el cabello de Bai Xiaochun ya se ponía de puntas por las miradas que recibía de las tres mujeres, el Sumo Pontífice del Cielo que estaba por allí, se aclaró la garganta y dio un paso adelante. Juntó sus manos y se inclinó hacia Gongsun Wan’er.
—¡Saludos Celestial! —le dijo—. Para nosotros es un gran honor que sirva a nuestra nación. De ahora en adelante, ¡nadie se atreverá a decir que el Reino Celestial no posee a un segundo celestial! —Las palabras del Sumo Pontífice del Cielo sonaban muy elocuentes, y Bai Xiaochun estaba muy agradecido. Ya que había cambiado el tema, aprovechó el momento para presentarle a Gongsun Wan’er a todos.
Luego se consiguió una excusa para escaparse con la piel de gallina por las miradas que había recibido.
—¡No puede ser! No puedo creer que me miren con ganas de matar… ¿qué se supone que haga ahora…? —Después de volver a su recámara privada, simplemente se sentó de piernas cruzadas a suspirar.
—Todo es mi culpa. Ah… oh mi dios, dime… ¿¡por qué me has creado tan increíble!?
—¿Sabes lo molesto que es haber sido creado como un ser tan impresionante? —le dio un golpe a su bolso de almacenamiento con una apariencia desanimada y sacó su preciosa colección de cartas de amor…
—Estos días soy como un prisionero. —Aunque suspiraba, no podía cubrir la mirada orgullosa en sus ojos.
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