AWE – Capítulo 1279 – EDITADO

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Capítulo 1279: Aprendiz del Renegado Mortal

El Daoísta Alcance Celestial se quedó allí flotando delante de la frente del Renegado Mortal, sus ojos se veían fríos, pero titilaban con emociones encontradas al ver a Bai Xiaochun acercándose.

Las cosas habían ocurrido tal y como Bai Xiaochun sospechaba. Pero ni siquiera el Daoísta Alcance Celestial se hubiera podido imaginar lo que sucedería tras decidir seguir al Emperador-Vil. Todo había cambiado debido a una simple roca negra.

Debido a esa roca, no le hizo falta la aprobación de la Madre Eterna para lograr el avance que había buscado por tanto tiempo. Desde el momento en el que la adquirió, supo que había algo dentro de esa roca negra, una voluntad, alguien que de algún modo le había permitido engañar a la voluntad de la Madre Eterna para volverse celestial.

Su progreso rápido tras eso también había sido debido a la roca negra. Y el Emperador-Vil a menudo le entregaba otras.

Hasta que se dio cuenta… que ya no se sentía cómo sí mismo. Fue entonces que con la ayuda del Emperador-Vil, descubrió el verdadero poder del Renegado Mortal, el cual estaba en el cielo sobre ellos.

No fue una decisión difícil. No vaciló en traicionar a los Dominios Inmortales Eternos y hacerse subordinado del Renegado Mortal. Él era distinto del Emperador-Vil, quien era tan solo un clon. ¡El Daoísta Alcance Celestial se convirtió en aprendiz del Renegado Mortal!

Sabía que era similar al Renegado Mortal en muchos sentidos. Tras todos los años que habían pasado, él era la única persona de los Dominios Inmortales Eternos que de verdad había decidido someterse al Renegado Mortal, por lo que había recibido su aprobación.

Por tanto, se fue de la Ciudad del Emperador-Vil y apareció dentro del cuerpo del Renegado Mortal, allí su cultivo logró avanzar con una velocidad insólita. Tras emular el Dao del Renegado Mortal, consiguió acceder a habilidades divinas y técnicas mágicas que jamás hubiera podido comprender antes.

De ese modo se convirtió en arcaico, y aún más fuerte de lo que había sido el Emperador-Vil. Todo lo que poseía provenía del Renegado Mortal. Después de todo, el Renegado Mortal era en cierto modo un mundo en sí mismo, con una voluntad capaz de dar su aprobación. Tal como la Madre Eterna, podía crear sus propios expertos.

Durante este proceso, el Daoísta Alcance Celestial perdió todo su ser, y lo sabía. Por sus metas, se había vuelto totalmente despiadado y extremadamente egoísta. Sin embargo, aún recordaba una época lejana en el pasado en la que las cosas no habían sido así.

De vez en cuando rememoraba, aunque esas memorias parecían las de un extraño, aún recordaba que tenía una hija.

—Quizás sea el precio que debo pagar, —Suspiró por dentro y se deshizo de esas ideas, entonces sus ojos resplandecieron con una frialdad gélida.

Había estado en meditación hasta ahora. Pero luego la voluntad del Renegado Mortal lo contactó, y le explicó que su misión era defenderlo de todas las amenazas externas.

El clon que ya estaba muerto había tenido la misma misión. Y si las cosas hubieran ido de acuerdo con el plan, habría seguido todo con tranquilidad hasta el despertar del Renegado Mortal. Pero luego Bai Xiaochun regresó, acabó con el Emperador-Vil falso, y forzó al Renegado Mortal a adelantar sus planes.

Después de eso, y mientras se acercaba el momento del despertar, Bai Xiaochun empezó a montar una formación de hechizos respaldada por la Esencia del tiempo, lo que el Renegado Mortal sentía y consideraba como una amenaza considerable. Así que el Daoísta Alcance Celestial apareció para actuar como protector Dao y acabar con esa amenaza.

—¡Bai Xiaochun! —rugió y pasó un destello por sus ojos. Avanzó hacia Bai Xiaochun, realizó un gesto de conjuro con su mano derecha, y nueve marcas selladoras aparecieron. Estas empezaron a aumentar de tamaño de inmediato, y se convirtieron en nueve lámparas gigantes.

Después de eso, una de las nueve lámparas se apagó, y un humo negro empezó a salir de allí, el cual se convirtió en una enorme mano que salió disparada hacia Bai Xiaochun.

La energía que esa mano irradiaba se podía comparar a la cumbre del Reino Arcaico, una fuerza que sobrepasaba lo que el Emperador-Vil había demostrado. Pero ahora que el cuerpo carnal de Bai Xiaochun había sido templado tras golpear la campana de la Madre Eterna, ¡ese poder era tan débil como para considerarlo insignificante!

En cuanto la mano se acercó, por los ojos de Bai Xiaochun pasó un destello de odio por el Daoísta Alcance Celestial. Realizó un gesto de conjuro rápido, ondeó su mano, y un gran número de rayos de Luminiscencia Arcaica salieron disparados.

Así fue como comenzó la batalla de habilidades divinas. Se escuchaban estruendos por doquier, la segunda lámpara se apagó rápidamente, seguida por una tercera, y una cuarta, cada una enviaba una mano negra hacia Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun realizaba más gestos de conjuro, y el poder de su cuerpo carnal y de su base de cultivo se disparaban. Luego desató su Puño del Soberano Imperecedero, el cual arrasó e hizo pedazos las manos negras.

El Daoísta Alcance Celestial frunció el ceño, y extinguió el resto de las lámparas, las cuales formaron una vez más varias manos negras. Tras eso, el humo de las manos destruidas previamente se reunió con las manos nuevas para crear a un gigante que arremetió rugiendo hacia Bai Xiaochun.

Todo esto ocurrió en el tiempo de apenas unos respiros. Las habilidades divinas golpeaban la una a la otra, y las ondas de choque estallaban por todos lados. Los cultivadores de los Dominios Inmortales Eternos miraban totalmente pasmados desde abajo.

—¡¡Daoísta Alcance Celestial!!

—¡¡Así que está con el Enemigo de Más Allá!!

—¡Maldita sea! ¡Lo habría matado hacía años de haber sabido que terminaría así! —Los celestiales de la antigua Dinastía del Emperador-Vil lo miraban con miradas frías y asesinas.

Pero todos sabían que esta versión del Daoísta Alcance Celestial no era alguien contra quien estuvieran cualificados para luchar. Solo podían mantener la esperanza de que Bai Xiaochun prevaleciera. En lo alto del cielo, Bai Xiaochun realizó un gesto de conjuro e hizo que todo a su alrededor se distorsionara, estaba convocando la Esencia del tiempo. En ese instante, el enorme gigante perdió su velocidad, lo que permitió que Bai Xiaochun lo atravesara completamente. El Códice Imperecedero lo regeneraba, y se convirtió en una espada afilada que salió disparada como para apuñalar al Daoísta Alcance Celestial.

Por los ojos del Daoísta Alcance Celestial pasó un destello, ondeó sus manos y dijo, —Cielo Estrellado: ¡Exterminación Nirvánica!

Tras eso, ¡una imagen del cielo estrellado apareció a su alrededor!

Se veían sus incontables estrellas resplandecientes, cada una representaba mundos repletos de personas. Pero tras un instante… ¡toda esa imagen se oscureció!

En ese momento, el cielo de los Dominios Inmortales Eternos también empezó a tornarse completamente negro.

Mientras tanto, la voz del Daoísta Alcance Celestial parecía contener una voluntad de exterminación nirvánica, ¡la cual convirtió a ese cielo oscuro en un enorme rostro que se lanzó como para consumir a Bai Xiaochun!

Extrañamente, aunque esa cara se parecía a la del Daoísta Alcance Celestial, si uno miraba con atención, ¡se notaba que asemejaba más a la del Renegado Mortal!

Ese rostro parecía capaz de infligir su exterminación nirvánica sobre todo lo que tocara; ¡hasta el cielo mismo parecía marchitarse! Esta habilidad divina sobrepasaba cualquier cosa que hubiera podido usar el Emperador-Vil. Esto… ¡provenía del Dao del Renegado Mortal! La estaba blandiendo el Daoísta Alcance Celestial, ¡pero aun así era una magia de exterminación nirvánica!

A medida que se extendía, la formación de hechizos que aún no se había formado empezó a mostrar señales de estarse corroyendo. Estaba claro que sería destruida completamente dentro de poco tiempo.

No era que la formación de hechizos fuera débil, pero simplemente no estaba completa. De haber estado completa, el Daoísta Alcance Celestial hubiera tenido muchos problemas para poder afectarla.

—¡Tengo que acabar con esto rápido! —pensó Bai Xiaochun. Entonces salió disparado hacia adelante y ondeó sus brazos sin dudar.

—¡Reino…! —gritó. Los Cielos y la tierra se llenaron de estruendos y surgió un extraño vapor de agua que creó una enorme ciénaga. Casi parecía un océano, y en cuanto se formó, se pudo escuchar un rugido bestial desde su interior.

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