AWE – Capítulo 468 – EDITADO
Capítulo 468: ¡Gigantes Salvajes!
Aún había cierta distancia hacia el borde de la ciudad a donde se conectaba con el muro. Incluso bajo la guía de Li Hongming, les tomó el tiempo que tarda en quemarse un palillo de incienso para llegar.
Cuando Bai Xiaochun se paró allí al frente viendo al enorme muro sobre él, se sintió verdaderamente insignificante, al punto de ser sofocante.
Zhao Tianjiao y Chen Yueshan tuvieron la misma sensación, al igual que los demás miembros del grupo. La imponente presión del muro hacía que sus corazones se aceleraran, su sangre hirviera y sus bases de cultivo rotaran rápidamente.
Solo reacción solo sirvió para aumentar el desdén de Li Hongming.
—Muy bien, vengan por las escaleras. Dentro de un momento podrán sentir como es la guerra de verdad. —Apenas Li Hongming subió a las escaleras, unas ondulaciones se extendieron por todos lados, ¡revelando lo que parecían ser más de 10.000 escalones que llevaban hasta la cima del muro!
Zhao Tianjiao dio un paso adelante de inmediato, y Chen Yueshan lo siguió por detrás, ambos se detuvieron solo un instante en el primer paso antes de subir rápidamente detrás de Li Hongming.
Desde donde estaba parado Bai Xiaochun, no podía escuchar nada de lo que ocurría del otro lado, pero apenas se subió a las escaleras, pudo escuchar al instante los gritos. Al mismo tiempo, su corazón empezó a palpitar fuertemente como si deseara luchar.
—¡Algo no está bien! —pensó. Después de ver a su alrededor por un momento, se apresuró rápidamente detrás de los demás.
En poco tiempo, las escaleras pasaban de manera borrosa bajo sus pies, y los sonidos de gritos se hacían más intensos. Luego de un rato llegó al último escalón que estaba sobre el muro. En ese momento, los sonidos de la batalla retumbaban intensamente en sus oídos.
Podía escuchar gritos agonizantes, rugidos enfurecidos, risas maniáticas, todo junto a estallidos y estruendos que podían sacudir la tierra y estremecer montañas.
El muro era tan amplio en la cima que podían pasar patrullas de cien personas en formación. Y, sin embargo, estaba abarrotado de cultivadores, todos con armaduras negras decoradas con el símbolo de Los Despellejadores, sus auras asesinas se alzaban hasta los Cielos.
Algunos operaban cañones mágicos enormes que mandaban olas de luz destructivas hacia el área que estaba más allá del muro. Otros estaban sobre los bordes desatando técnicas mágicas y ataques poderosos.
Incluso había algunos que salían volando del muro y luchaban contra nubes parecidas a neblina que conformaban hordas de almas vengativas.
Los sonidos ensordecedores del combate impactaron la mente de Bai Xiaochun de golpe, haciendo que abriera la boca del asombro. Pero se recuperó rápidamente, y volteó a ver que Li Hongming lo veía sorprendido.
Resultaba que había sido el primero en recuperar su compostura. Ni Zhao Tianjiao y los demás se habían recuperado del impactante escenario del campo de batalla.
Bai Xiaochun fue el primero del grupo en recuperarse, lo cual al parecer sorprendió mucho a Li Hongming, quien había estado allí de pie con los brazos cruzados, viendo a ese pequeño grupo. A través de los años ya había visto a muchos participantes de las pruebas que venían a la Gran Muralla, y siempre que veían la verdadera batalla por primera vez, siempre necesitaban algo de tiempo para recuperarse.
Usualmente les tomaba el tiempo de varios respiros como mínimo, pero este cultivador sin nombre frente a él solo le tardó el tiempo de un respiro. Es más, por lo que se veía, podría haber sido aún más rápido que eso. Al parecer este joven no era un extraño para la guerra.
Claro, comparado a Zhao Tianjiao y al resto del grupo, Bai Xiaochun tenía mucha más experiencia en el campo de batalla. Debido a lo ocurrido en las Partes Bajas y las Partes Medias, estaba muy familiarizado con conflictos de gran escala.
A pesar de lo familiarizado que estaba, aun así, era sorprendente ver todos esos cultivadores luchando sobre el muro, especialmente los cañones mágicos. No solo eso, ¡su atención se vertió rápidamente a lo que ocurría afuera del muro!
El cielo era carmesí más allá del muro, como si hubiera quedado manchado de rojo por los incontables años de guerra. Hasta la tierra era de un rojo brillante, un contraste muy marcado con la tierra negra dentro de la Gran Muralla.
Abajo del muro había un numero vasto de almas vengativas, sus rostros se retorcían con expresiones feroces y gritaban y aullaban continuamente, dándolo todo en su esfuerzo por destruir el muro.
Había almas de hombres, mujeres, viejos, jóvenes, todos totalmente feroces y arremetiendo como olas para atacar.
El número de almas era simplemente abrumador. A donde quiera que Bai Xiaochun dirigiera su mirada, no veía más que almas vengativas, tanto en el suelo como en el aire. Era como si estuviera viendo a un gigantesco mar de almas.
Algunas atacaban al escudo negro brillante, otras mordisqueaban al muro. Muchas se elevaban volando para intentar atacar a Los Despellejadores que estuvieran expuestos.
Aunque las almas vengativas podían atacar o retirarse como quisieran, el escudo negro y el muro se mantenía firme frente a ellas.
Pero las cosas eran distintas para Los Despellejadores. La mayoría estaban sobre el muro, y aunque arremetieran hacia afuera en una ofensiva, siempre tenían que volver al muro en algún momento, y depender de la protección del escudo para debilitar a las almas por un tiempo antes de empezar con otra ofensiva.
Además de las almas vengativas, también había algunos gigantes visibles ocasionalmente entre las fuerzas enemigas. La mayoría eran de unos tres metros de altura, y a pesar de ser físicamente imponentes, se veían demacrados y enfermos. Aunque, aun así, actuaban con una sed de sangre enloquecida y feroz, y sus ojos irradiaban un odio inconmensurable siempre que veían hacia la Gran Muralla.
Bai Xiaochun reconoció al instante a esos gigantes; ¡esos eran justamente los salvajes de las Tierras Desoladas!
La mayoría se contenían, esperando por una oportunidad creada por el mar de almas. Una vez que se presentara una oportunidad como esta, convocaban todo el poder de su cuerpo carnal para salir disparados por el aire como meteoritos.
Los ataques de los gigantes eran los que ponían más nerviosos a Los Despellejadores sobre la Gran Muralla. Siempre que estos ocurrían, ¡los cultivadores salían volando del muro para contrarrestarlos con todas sus fuerzas!
El aire estaba lleno de estruendos intensos, y el campo de batalla se llenaba de sangre carmesí y de entrañas conforme la batalla transcurría. Cuando Bai Xiaochun dio un buen vistazo para verlo todo, los salvajes de afuera también se percataron de su presencia. Podían darse cuenta de que este era un grupo de recién llegados, y uno de los gigantes, uno que era justamente un poco más grande que los otros, se lanzó repentinamente por el aire hacia ellos.
Aceleró en medio un rayo de luz mientras aullaba, al mismo tiempo que realizaba un gesto de conjuro de dos manos, ¡el cual hizo que un gran número de almas vengativas se unieran a él en su arremetida!
En tan solo un abrir y cerrar de ojos, ¡Bai Xiaochun pudo ver unos dientes amarillentos y oscuros al igual que un cuerpo demacrado arremetiendo como loco hacia él!
Las pupilas de Li Hongming se contrajeron y dio un paso adelante, su mano derecha destelló con un gesto de conjuro y luego apuntó su dedo hacia el salvaje. Al mismo tiempo, un gran número de Despellejadores cercanos también empezaron a avanzar.
Ver al salvaje observándolo fijamente con tanta sed de sangre hizo que el corazón de Bai Xiaochun sintiera una punzada de temor. Pero mientras más peligro sintiera, más explosiva era su reacción. Ya que no tenía tiempo de considerar la situación, abrió su Ojo Dharma Alcance Celestial e hizo que un rayo de luz violeta saliera disparado.
La luz violeta llegó sobre el salvaje casi al instante y se envolvió a su alrededor. El efecto solo perduró un momento antes de que lograra liberarse, pero en ese tiempo, Bai Xiaochun ya había realizado otro gesto de conjuro e hizo que un qi glacial sorprendente saliera de él. En ese instante se empezaron a escuchar sonidos de crujidos y un montón de capas de hielo aparecieron alrededor del salvaje que lo atacaba.
Li Hongming y los demás soldados atacaron al mismo tiempo y causaron estallidos que hicieron eco por todos lados. Fue entonces que Zhao Tianjiao y Chen Yueshan se recuperaron. Sus expresiones cambiaron y también se unieron al ataque.
En medio de los estruendos, el salvaje dejó salir un chillido miserable y quedó hecho pedazos. Una sangre negra se desparramó por todos lados, pero estaba muy lejos del muro y del escudo como para llegar a ellos. En vez de eso salpicó sobre el suelo y allí emitió un siseo y crepitaba mientras disolvía el suelo.
—La sangre de los salvajes está llena de toxinas, —explicó Li Hongming, —y es lo bastante fuerte hasta para corroer el muro. Este es un nuevo desarrollo que ha ocurrido en los últimos cien años, por esto es que no podemos dejar que los salvajes siquiera se acerquen a la Gran Muralla. —La mirada en sus ojos revelaba que el desdén que sentía por Bai Xiaochun parecía haberse reducido considerablemente.
Capítulo extra, patrocinado por: ¡El Patriarca Luis Cortés! ¡Muchísimas Gracias!