AWE – Capítulo 485 – EDITADO

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Cuando Bai Xiaochun se sentó de piernas cruzadas en su residencia, tenía una expresión feroz en su rostro, y sus ojos estaban tan abiertos que se podían ver claramente sus venas, casi parecía como si estuviera en llamas. Ondeó su mano, sacó un cristal de llamas terrestre y acomodó uno de los hornos frente a él.

—¡No puedo creer que me hicieran pasar pena frente a todos esos cultivadores! ¡Maldita sea! Bai Xiaochun podrá temerle a muchas cosas entre los Cielos y la tierra, ¡pero no les teme a bestias como ustedes! —Sacudió su manga y envió un montón de plantas medicinales volando hacia el horno para píldoras.

Me niego a creer que no puedo limpiar el piso con esas bestias barrigonas. ¡Cómo se atreven a consumir mis hornos para píldoras y destruir mis píldoras medicinales! Ya es lo bastante malo que arruinaran mis ingresos de créditos de batalla, ¡pero de paso se atreven a desacreditarme! ¡Están avergonzándome a propósito! —Mientras más pensaba en ello, más se enojaba, y al mismo tiempo empezaba a confeccionar su medicina como si estuviera poseído.

Hacía mucho que no quedaba inmerso en un estado como este. Sus manos se movían tan rápido que estaban prácticamente borrosas, y se escuchaban estruendos desde el horno para píldoras. En poco tiempo se empezó a formar el líquido medicinal dentro del horno, y un aroma medicinal muy fuerte empezó a emanar.

Tres días pasaron volando, tiempo durante el cual Bai Xiaochun nunca salió de su residencia. En vez de eso, permaneció adentro, confeccionando medicina y dejando salir risas maniáticas de vez en cuando.

—¡Cómo se atreven a provocarme! ¡Les mostraré de una vez por todas lo asombroso que es Bai Xiaochun!

—¡Hmmmph! Esta píldora medicinal aún no es lo bastante fuerte. Solo esperen bestias insignificantes, ¡solo esperen!

Cuando Zhao Long, Liu Li y los demás escucharon sus risas, quedaron boquiabiertos por el temor al extraño estado en el que estaba.

A estas alturas ya habían oído de lo ocurrido afuera de la Gran Muralla hacía unos días, los salvajes habían usado algunas bestias esféricas extrañas para consumir los hornos explosivos de Bai Xiaochun. Y entonces pudieron entender por qué había vuelto tan furioso.

—¿De verdad está tan enloquecido solo porque descubrieron una manera de detener sus hornos explosivos?

Así pasó medio día más. Para el anochecer del tercer día fue que la puerta de Bai Xiaochun se abrió de golpe, y salió él, estaba delgado, demacrado y su cabello estaba arruinado.

—Zhao Long, ve a decirle a Bai Lin que necesito una hoja de matorral del cielo, almizcle de bestias hembra, huesos de bestias macho, raíces de dragón terrestre… —Bai Xiaochun mencionó varias decenas de plantas medicinales seguidas. —¡Y las necesito para hoy!

Dicho esto, volvió de nuevo a su residencia y cerró la puerta de golpe.

Zhao Long ya estaba empezando a ponerse nervioso. Por algún motivo, se le hacía que esta versión de Bai Xiaochun era muy, muy peligrosa. En cuanto Bai Xiaochun volvió de nuevo a su residencia, Zhao Long se fue rápidamente a buscar al General Bai Lin, y en poco tiempo fueron entregadas las plantas medicinales que Bai Xiaochun había solicitado.

Zhao Long tocó la puerta de Bai Xiaochun con cuidado, y luego Bai Xiaochun la abrió solo para recibir las plantas medicinales. Entre la rendija de la puerta abierta, Zhao Long pudo ver a duras penas una nube de humo rosado dando vueltas adentro.

Bai Xiaochun por otro lado, se veía muy delgado y arruinado, pero con un resplandor aterrador y demoníaco en sus ojos.

Dos días más pasaron. Ya hacía un tiempo que había permanecido un enorme vórtice en el cielo debido a la alteración del Río del Inframundo, pero por alguna razón ahora lo cubrían las nubes, nubes llenas de relámpagos y rayos. Después, sin previa advertencia, una gran cantidad de relámpagos empezaron a descender repentinamente hacia la Armería.

La formación de hechizos de la Armería se activó, y se pudieron escuchar muchos estruendos. Y al mismo tiempo se podía escuchar la risa áspera de Bai Xiaochun inundando el aire. La combinación de ese espectáculo con esos sonidos hizo que Zhao Long y los demás guardias se quedaron viendo a su alrededor alarmados.

—¿¡Qué diablos está pasando!?

—¿¡Qué… qué está pasando!? —Mientras eso ocurría, también empezaban a filtrarse hebras de humo desde las grietas que había en las esquinas del edifico de Bai Xiaochun. Llenaron el área en solo un abrir y cerrar de ojos, y por la manera en la que se movían, casi parecían ser inteligentes, como un grupo entero de pequeñas serpientes.

Zhao Long y el resto de los guardias empezaron a retroceder asustados. Si eso hubiera sido todo, quizás no hubiera sido gran cosa, pero en cuanto ese humo apareció en la Armería, una absurda cantidad de hormigas salieron repentinamente de la nada y empezaron a escapar en la dirección opuesta.

Las hormigas no eran algo muy común en la Ciudad de la Gran Muralla, pero en este momento inundaban el suelo formando una especie de alfombra de hormigas. Y antes de que los guardias pudieran reaccionar, toda la Armería entró en caos.

—Qué… ¿¡qué está causando esto!?

—¡No puede ser! ¡Hay truenos, humo y hormigas! Está pasando algo grande, ¿¡pero qué diablos es!?

Debido a lo que ocurría en la Armería, muchos otros cultivadores de las cinco legiones estaban sumándose al caos. Además, los salvajes de afuera de la Gran Muralla podían ver los extraños relámpagos, y estaban preguntándose qué objeto aterrador podría haber aparecido dentro de la Ciudad de la Gran Muralla.

Mientras la mente de todos daba vueltas por la conmoción, y mientras los Cielos retumbaban, un relámpago que parecía estar compuesto de un sinfín de otros rayos más pequeños cayó directo a la Armería, penetró directamente a través del escudo de la formación de hechizos y aterrizó en la residencia de Bai Xiaochun.

La tierra tembló, y la residencia entera se sacudió tanto que parecía que se destruiría. Zhao Long y los demás retrocedieron aterrados y boquiabiertos.

—¿¡Qué tipo de medicina está confeccionando el Gran Maestro Bai!? —Al mismo tiempo, desde los restos de la residencia de Bai Xiaochun se escuchaba una risa que solo podía describirse como enloquecida.

—¡Aún no es suficiente! ¡¡Zhao Long, ve a conseguirme tres mil porciones de los mismos ingredientes que te pedí la última vez!!

Zhao Long se estremeció y se quedó viendo a esa residencia parcialmente destruida, y al humo cada vez más espeso que emanaba de ella. Su corazón se llenaba de una intensa sensación de peligro al verlo. Tragó fuertemente, volteó a ver a los demás guardias y pudo ver que todos estaban pálidos. Estaba perplejos por lo que ocurría, y al final apretó los dientes y se fue rápidamente.

Cuando volvió, Bai Lin lo acompañaba.

Cuando Bai Lin vio la destrucción y el aterrador humo rosado, alzó la mirada hacia las nubes de tormenta en el cielo y dijo en voz alta, —Xiaochun, no hay por qué ser tan impulsivos sobre…

—¡Déjame solo! ¿Solo son algunas bestias no? ¡Conozco decenas de miles de maneras de manejar a bestias estúpidas como esas! ¡Solo espera y verás! —Pasó un largo rato, y luego Bai Xiaochun volvió a hablar. —¡Zhao Long, mándame esas plantas medicinales!

Zhao Long no se atrevía a rehusarse. Le dirigió un vistazo a Bai Lin y después de recibir confirmación, arrojó un bolso de almacenamiento hacia el humo rosado.

Luego pasó un poco más de tiempo, durante el cual Bai Lin consideró intentar convencer a Bai Xiaochun un poco más para que se detuviera. Pero fue entonces que pudo escuchar unos estruendos viniendo desde dentro del humo, el cual repentinamente pasó de ser rosado, a rojo. Al mismo tiempo, cada vez caían más relámpagos desde arriba. Sorprendente, mientras la primera ronda de relámpagos aún caía, se podía ver cómo se formaban más en lo alto.

En un abrir y cerrar de ojos, se unieron más de 10.000 rayos y formaron algo parecido a una red que cubrió todo el cielo. Hasta Bai Lin abrió la boca sorprendido al verlo, sin mencionar los demás cultivadores normales de la Ciudad de la Gran Muralla.

Hasta el ejército de las Tierras Desoladas que arremetía se detuvo y alzó la mirada a ver lo que ocurría. Las bestias del ejército pudieron sentir un muy mal presentimiento repentinamente. Algunas hasta empezaron a jadear, y a ver hacia la Ciudad de la Gran Muralla con ojos brillantes y rojos, como si estuvieran siendo estimulados hasta la locura.

A Bai Lin repentinamente le dio un muy mal presentimiento al ver ese humo volviéndose rojo. Había algo aterrador al respecto, algo que no tenía nada que ver con la base de cultivo, sino con algún otro instinto más profundo. —Xiaochun, no… no te alteres tanto. Ya estoy pensando en una manera de lidiar con esas bestias esféricas. Solo…

—¡Ni te molestes en intentar convencerme! —rugió para interrumpirlo. —Yo, Bai Xiaochun, ¡sin dudas le mostraré a esas bestias que los hornos explosivos de Lord Bai no son tan deliciosos como creen! —Adentro de la residencia, Bai Xiaochun en este momento estaba sentado frente a ocho hornos para píldoras que estaban al rojo vivo, su cabello estaba arruinado, su rostro demacrado, y lo rodeaban una gran cantidad de botellas vacías. Se había vuelto loco con su confección de píldoras, y estaba dependiendo completamente del alcohol espiritual para mantener su base de cultivo, y también de un gran número de píldoras medicinales especiales.

A estas alturas, ¡finalmente se podía decir que Bai Xiaochun lo estaba dando todo!

Dejó salir un fuerte grito, y colocó sus palmas sobre la superficie de cada uno de los hornos que se sacudían violentamente.

Sobre sus superficies empezaron a extenderse grietas, después de lo cual una intensa fuerza gravitacional apareció. Y simultáneamente, ¡el humo rojo se agitó y fue absorbido al instante dentro de esos ocho hornos!

En cuanto el humo desapareció, Bai Xiaochun apareció frente a Bai Lin y los demás. Sus ojos tenían un destello brillante y levantó su cabeza para reír a todo pulmón.

—¡Insignificantes bestias barrigonas! Yo, Bai Xiaochun, les he preparado un regalo maravilloso. ¡¡Veamos si se atreven a consumir mis cosas de nuevo!!

—Usé varios miles de conjuntos de ingredientes de grado supremo, e incluso limpié las impurezas con decenas de miles relámpagos. Luego purifiqué la medicina de nuevo con una magia secreta, ¡y luego llegué al punto de arruinar los hornos para volverla a refinar! El resultado es algo supremo, algo que jamás se ha visto entre los Cielos y la tierra, algo que afecta a bestias hembras o machos por igual. ¡Tan solo una olfateada las volverá absolutamente locas! ¡¡¡ES UNA PÍLDORA AFRODISÍACA QUE SACUDIRÁ TODA LA CREACIÓN!!!

 

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