AWE – Capítulo 507 – EDITADO
Capítulo 507: ¡Tengo que Convertirme en un Mayor General!
La Ciudad de la Gran Muralla estaba dividida en los distritos este, oeste, norte, sur y central, uno para cada una de las cinco legiones.
Los Despellejadores ocupaban el distrito este, el cual estaba a su vez dividido en diez guarniciones, una para cada mayor general. Todos los mayores generales eran expertos en el Alma Naciente, personas que habían escalado montañas de cadáveres y nadado a través de mares de sangre para llegar a su posición actual. Las auras asesinas y el poder de batalla que poseían excedían por mucho a otros en su mismo nivel.
Era prácticamente imposible convertirse en un mayor general sin respaldos poderosos y servicios meritorios ilustres para el ejército.
En cuanto a las guarniciones, estas estaban divididas a su vez en diez centros de comando, los cuales pertenecían a los diez coroneles que los encabezaban. Por otro lado, los tenientes y capitanes ocupaban ubicaciones dentro de los centros de comando de los coroneles.
El centro de comando de Bai Xiaochun estaba en la guarnición que le pertenecía al Mayor General Zhou Xingjun de la 3era Armada, justo al lado del centro de comando de Li Hongming. Después de que Bai Xiaochun fuera promovido a coronel, el Mayor general Zhou Xingjun le asignó sus tropas casi de inmediato.
Estaba claro que al ejército le importaba mucho Bai Xiaochun, ya que todos esos cultivadores provenían del grupo de 10.000 que él mismo había rescatado en persona del campo de batalla. Habían sido originalmente miembros de otras secciones del ejército, pero el General Bai Lin los había reasignado personalmente.
Ese grupo entero de cultivadores sentía una gratitud increíble hacia Bai Xiaochun, y había presenciado personalmente su ferocidad y su furia en el calor de la batalla. Por lo que estaban totalmente convencidos de sus habilidades y estaban bastante entusiasmados por servir en su regimiento.
Mientras Bai Xiaochun avanzaba hacia el centro de comando, algunos de los cultivadores del regimiento estaban realizando ejercicios en los campos de entrenamiento, practicando el uso de varias habilidades divinas con rostros inexpresivos. Otros estaban en enfrentamientos de practica entre ellos. Aunque todos mantenían una apariencia completamente feroz en sus combates, también mantenían un control cuidadoso en todo momento.
La mayoría estaba sentada de piernas cruzadas, meditando en silencio. El centro de comando entero parecía lleno con un aire sombrío, y con una presión intensa que haría que cualquiera vacilara y lo pensara dos veces antes de entrar.
Este lugar había estado así desde que Bai Xiaochun fue promovido a coronel, y de hecho, las tropas bajo el mando de los demás coroneles temblaban cuando pasaban por allí.
Repentinamente, un rayo de luz apareció en el cielo, el cual salió disparado hacia el centro de comando. Todos los soldados que estaban allí adentro voltearon a ver con ojos gélidos.
Dentro de ese rayo de luz había un hombre de mediana edad con una expresión sombría y con venas de acero pulsantes. —¡Ya viene el coronel!
En cuanto estas palabras salieron de su boca, los cultivadores en el centro de comando se estremecieron con emoción.
Los capitanes empezaron a gritar sus órdenes de inmediato. —¡En formación!
El lugar entero se llenó de movimiento rápidamente.
Cuando Bai Xiaochun finalmente llegó, pudo ver muchos rostros familiares en fila afuera del centro de comando. En cuanto este grupo lo vio, dieron un paso adelante y gritaron con una voz potente, —¡Saludos Coronel!
Sus palabras resonaron como un trueno que inundó la 3era Armada entera. Li Hongming y los demás coroneles quedaron conmocionados, y varios salieron de sus propios centros de comando para ver qué era lo que pasaba.
Lo que vieron fue a los cultivadores del regimiento de Bai Xiaochun en formación, mostraban su tenacidad, como si sus mismísimos huesos rebosaran con el deseo de luchar. Era como si todo lo que Bai Xiaochun tuviera que hacer fuera pronunciar sus palabras, ¡y entonces irían a arrasar toda el área y hacerla arder con destrucción!
Li Hongming y los demás coroneles estaban profundamente conmocionados.
—¡¡Tropas valientes y un oficial gallardo!!
—No solo están muy agradecidos con Bai Xiaochun, también presenciaron personalmente sus venas de acero y su ferocidad en combate. Por lo que realmente lo respetan y lo admiran. Debido a la devoción fanática que le tienen, podrías considerarlos su ejército personal hasta el día que puedan repagar el favor que se les hizo.
Esta era la primera vez que Bai Xiaochun visitaba su centro de comando y veía a todos los cultivadores que reconocía de aquella gran batalla. Ahora que podía sentir lo heroicos e intrépidos que eran, hasta su propia sangre estaba fluyendo más rápido. Repentinamente se encontró a si mismo pensando en los incontables peligros que había encarado en aquella guerra.
Después de un buen rato, inhaló profundamente y una emoción muy profunda lo inundó. Después de todo, sabía que aunque los había salvado, ¡ellos también lo salvaron a él!
Las miradas de reverencia y admiración con la que lo veían hacían que su corazón se estremeciera. Y sin dudar ni un segundo ondeó su mano hacia el centro de comando y dijo, —Vamos chicos, ¡bebamos y comamos juntos! Los créditos de batalla que ganemos, los gastamos juntos, y cuando tengamos que correr por nuestras vidas, ¡lo haremos hombro a hombro!
A Bai Xiaochun le parecía que sus palabras eran particularmente impresionantes, y cuando los cultivadores bajo su mando las escucharon, intercambiaron miradas divertidas, luego juntaron sus manos y gritaron. —¡Señor, sí señor!
Mientras las voces resonaban por el aire, Li Hongming y los demás coroneles intercambiaron unas miradas algo extrañas. Ya habían visto a bastantes oficiales al mando dando discursos para alentar a sus tropas, pero jamás habían escuchado a nadie decir las cosas tan directamente como Bai Xiaochun.
A cierta distancia dentro del mismo distrito de los Despellejadores se encontraba un enorme edificio que se veía como un ataúd, dentro del cual estaba Bai Lin de pie viendo en dirección a Bai Xiaochun, estaba sacudiendo su cabeza y sonriendo.
Cerca de él había diez individuos con armadura, la mayoría de mediana edad, algunos un poco más viejos. Hacía unos momentos el grupo había estado discutiendo asuntos relacionados a los Despellejadores, pero después de la escena que acababa de transcurrir, enviaron su sentido divino para observar, y ahora todos parecían estar rememorando el pasado.
—Este Bai Xiaochun sí que es franco, —dijo Bai Lin riendo. —No puedo creer que acabara de decir que escaparían del combate hombro a hombro. —Luego se volteó a ver a uno de los del grupo de diez, un viejo de cabello blanco. —Hermano Zhou, Bai Xiaochun es muy importante para los Despellejadores. Por favor asegúrate de cuidarlo bien.
Los diez hombres que rodeaban a Bai Lin eran nada más y nada menos que los diez mayores generales de los Despellejadores. El viejo de cabello blanco era justamente el superior directo de Bai Xiaochun, el Mayor General Zhou Xingjun de la 3era Armada. Después de escuchar las palabras de Bai Lin, sonrió y asintió con la cabeza.
—No se preocupe General. Me aseguraré de mantener a salvo al Gran Maestro Bai.
Bai Lin respondió asintiendo, luego apartó la mirada de la escena de afuera y reanudó su discusión con los mayores generales.
Mientras tanto, los miembros del regimiento de Bai Xiaochun estaban agrupados a su alrededor moviéndose juntos hacia el centro de comando. Una vez adentro, se quedaron viendo los alrededores de lo que sería su nueva residencia. En cuanto a Zhao Long y a su escuadrón original, ahora eran la guardia personal de Bai Xiaochun, y rápidamente impusieron reglas estrictas sobre quien tenía permitido entrar al centro de comando y quien no. Sin órdenes directas, nadie fuera del regimiento tendría permitido entrar.
Después de todo, Bai Xiaochun no era solo un coronel, también estaba en la Lista de Ejecución de las Tierras Desoladas, y de paso entre los primeros 10. La recompensa por su cabeza era un alma de bestia deva, la cual era igual de lucrativa tanto para los Desolados como para los cultivadores…
De hecho, ya había habido algunas situaciones en el pasado en la que aquellos en la Lista de Ejecución fueron asesinados por cultivadores, no por Desolados.
Y como si nada, medio año transcurrió.
A estas alturas Bai Xiaochun ya había estado sirviendo en la Gran Muralla por dos años. Después de su ascenso a coronel, las batallas prosiguieron de manera usual en el muro, pero eran todos enfrentamientos pequeños que ni se acercaban a la gran batalla del año anterior.
Bai Xiaochun ya estaba muy familiarizado con la vida en la Ciudad de la Gran Muralla, y también había conseguido un nuevo pasatiempo. Cada varios días se ponía su armadura de coronel y salía orgullosamente de su centro de comando, rodeado por un gran número de sus hombres para pasear por la ciudad.
Disfrutaba bastante de las miradas de asombro y envidia que le dirigían las personas cuando salía en público. De hecho, era algo de lo que jamás se cansaba.
A Zhao Long y su escuadrón original les pareció extraño al principio, y lo mismo iba para los demás miembros de su regimiento. Pero se acostumbraron gradualmente al darse cuenta de que esta era simplemente la personalidad de Bai Xiaochun. Aunque era un poco vergonzoso, poco a poco se convirtió en algo normal.
Pero Bai Xiaochun parecía hacerlo tanto que parecía estar descuidado sus labores del día a día. Llegó al punto en el que Bai Lin lo escuchó. Así que se irritó e hizo un arreglo especial. Al día siguiente, cuando Bai Xiaochun encabezó a su regimiento para salir del centro de comando y disfrutar de las miradas de los demás cultivadores del ejército, apenas acababa de empezar a disfrutar el alboroto a su alrededor, cuando repentinamente… un grupo de varios miles de cultivadores apareció, todos con sus armaduras. Y conforme avanzaban, abrían un sendero de 300 metros entre la multitud frente a ellos.
Ni Bai Xiaochun estaba exento y se vio forzado a apartarse.
—¿¡Qué están haciendo!? —dijo quejándose.
¡Y sin dudarlo el cultivador en cuestión sacó un medallón de comando decorado con el apellido «Nian», y con el símbolo de los Despellejadores! —El Mayor General Nian Herong viene por aquí. ¡Todos retrocedan!
Dentro de las cinco legiones, ¡los únicos que podían poseer medallones de comando con sus propios apellidos escritos eran los mayores generales!
En cuanto el medallón de comando apareció, el cultivador ya no tenía por qué decir más nada. Y con un movimiento de su mano, miles de cultivadores bajo su mando empezaron a apartar a Bai Xiaochun y a los demás. A Bai Xiaochun no le gustaba mucho esto, pero no podía hacer gran cosa al respecto. Solo podía quedarse viendo como casi 10.000 cultivadores abrían un sendero entre la multitud. Poco después apareció un espectáculo deslumbrante no muy lejos. Era un viejo en una armadura color carmesí, lo rodeaban diez coroneles todos con expresiones muy respetuosas.
Todos a un lado de ese sendero de 300 metros empezaron a gritar y a alentar con fervor, de una manera que sobrepasaba vastamente la reacción que tenían cuando veían a Bai Xiaochun. Y el sonido de su entusiasmo entró profundamente a los oídos de Bai Xiaochun.
—¡Es un mayor general!
—¡Cielos! Casi nunca se ve a los mayores generales caminando afuera…
—¡Los mayores generales de la Ciudad de la Gran Muralla pueden sacudir a toda la creación! ¡Son el tipo de personas que pueden hacer que la tierra tiemble a donde quiera que vayan!
Bai Xiaochun solo podía abrir la boca del asombro al ver la escena tan ostentosa y tiránica que transcurría frente a él. Y al mismo tiempo se sintió un poco desanimado.
—¿Qué tiene de asombroso? —pensó. —Solo es un mayor general, ¿no..? —Luego apretó los dientes con determinación.
—¡Tengo que volverme un mayor general!