AWE – Capítulo 509 – EDITADO

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Capítulo 509: Mi Propia Misión.

—¿Acaso será que los Cielos tienen envidia de mí, Bai Xiaochun? ¿¡He sido condenado a no volverme jamás un mayor general!? —Abrumado por la tristeza, juntó sus manos en su espalda y alzó la mirada hacia el cielo. Después de un largo rato, suspiró y se volteó para irse de la pagoda.

Sin embargo, justo en ese momento, uno de los cultivadores cercanos abrió su bolso de almacenamiento y sacó un montón de almas vengativas. Los bolsos de almacenamiento no se podían usar para contener almas vengativas por mucho tiempo, y de hecho, estas almas ya estaban empezando a apagarse. Y en cuanto salieron al exterior, una fuerza gravitacional surgió desde el gran ojo.

En el instante más corto posible, las almas fueron absorbidas y esto parecía haber animado bastante al gran ojo.

Bai Xiaochun se detuvo repentinamente, y sus ojos se abrieron ampliamente. Era evidente que después de entregar todas las almas vengativas, el cultivador acababa de recibir algunos créditos de batalla. Y Bai Xiaochun se animó al instante.

Luego se dio una palmada en la pierna con un brillo intenso en sus ojos.

—¡Claro! ¿Cómo pude haberme olvidado! Se puede entregar almas para obtener créditos de batalla… de hecho, siempre y cuando siga entregando almas, los créditos de batalla seguirán aumentando.

Pero su emoción solo duró un momento, y repentinamente se sintió aún más desanimado que antes. —Eso tampoco funcionará… —Después de todo, últimamente no había muchos combates, lo que quería decir que había muy pocas almas en el campo de batalla. Su habilidad para lidiar con almas era increíble, pero no tenía con que usar sus talentos. Al final se fue caminando desanimado y suspirando.

Después de volver a su centro de comando, se sentó frustrado, pensando las cosas una y otra vez desde ángulos distintos. Al final solo se ocurrió una solución. Si quería más almas, tendría que salir de la Gran Muralla y entrar a las Tierras Desoladas para buscarlas él mismo.

—De ningún modo, ¡no puedo hacer eso! ¡Es demasiado peligroso! No hay modo de que vaya a buscarme la muerte así nada más. —Abandonó la idea suspirando un poco más. Ya que no estaba de humor para salir a caminar afuera del centro de comando, decidió quedarse a concentrarse en su Técnica Imperecedera de Vivir por Siempre.

El tercer nivel de la Técnica Imperecedera de Vivir por Siempre eran los Tendones Imperecederos. Todo lo que tenía que hacer era aplicar esa parte de la técnica sobre su cabeza, y habría terminado. En este momento, tenía bastantes plantas medicinales que podía usar para hacer píldoras medicinales, pero sabía que la cabeza era diferente de sus extremidades y del torso. Por lo que avanzaba con mucha cautela con su cultivo. Después de trabajar un poco, pudo confirmar que, en efecto, existía cierto peligro al cultivar los Tendones Imperecederos en su cabeza. Por lo que reflexionó las cosas por un buen tiempo antes de proceder.

Medio año pasó como si nada. Dentro de unos pocos meses más, Bai Xiaochun habría llegado a su tercer año en la Gran Muralla. Conforme los meses pasaban, ocurrían algunas batallas aquí y allá. Bai Xiaochun se emocionaba mucho cada vez que llegaban las batallas. Aunque no participaba personalmente, sus subalternos luchaban y él obtenía algunas almas vengativas y créditos de batalla como resultado.

Pero aun así estaba muy lejos de su meta de volverse un mayor general.

Cuando solo faltaban dos meses más para que llegara al tercer año, se encontraba meditando en su centro de comando, trabajando con su Técnica Imperecedera de Vivir por Siempre, cuando se dio cuenta de que ya llevaba el cincuenta por ciento de los Tendones Imperecederos de su cabeza. Sin embargo, fue entonces que empezó a ralentizar su cultivo. Sin dudas era muy peligroso trabajar con los Tendones Imperecederos en su cabeza, y en varias ocasiones casi caía en crisis letales.

Un día, se dio cuenta repentinamente que había un brillo rojo dentro de su bolso de almacenamiento. En su sorpresa, se despertó de su meditación y bajó su mirada.

¿Qué está pasando…? —pensó curiosamente. En cuanto abrió su bolso de almacenamiento, una deslumbrante luz roja salió por todos lados, la luz venía de su medallón de identidad.

¿Está brillando? —pensó. Este era el mismo medallón que había recibido al desembarcar del gran barco hacía años. Aun recordaba cuando le dijeron que nunca lo perdiera o dejara que se dañara, de lo contrario no podría entrar o salir de la Gran Muralla. Además de eso, también era el ticket de regreso a la secta.

Jamás había olvidado esas advertencias. Después de eso incluso llevó a cabo algunos experimentos, y había confirmado que el medallón estaba hecho de alguna manera que hacía que fuera imposible para él afectarlo de ningún modo.

Y ahora, justamente ese medallón de comando estaba brillando con una luz roja deslumbrante. Y si eso hubiera sido todo, quizás no sería gran cosa. Pero para la gran sorpresa y nerviosismo de Bai Xiaochun, descubrió que el medallón de jade estaba… emanando las fluctuaciones de una autodestrucción inminente.

¿¡Qué está pasando!? —pensó poniéndose de pie de un brinco, con el rostro cambiado. Sin atreverse a vacilar, envió su sentido divino adentro del medallón, después de lo cual apareció un mensaje en su mente.

—Te quedan solo dos meses hasta la fecha límite para completar tu primera misión. Si no aparece ningún registro de que hayas salido de la Gran Muralla en ese tiempo, ¡el medallón de comando se autodestruirá!

Bai Xiaochun quedó boquiabierto y se le abrieron los ojos de par en par. Después de enviar un poco de su sentido divino en el medallón para confirmar el mensaje, empezó a sudar intensamente.

—¡Maldita sea! Sabía que tenía que salir en tres misiones durante esta prueba de diez años, ¡pero esta es la primera vez que escucho que tenía que salir en una durante los primeros tres años! —Su nerviosismo se disparó de inmediato al pensar en lo que pasaría si su medallón de comando era destruido, y terminaba siendo incapaz de volver a la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado.

—¡Esto es chantaje! —dijo enfurecido. La verdad era que él no era el único en esta posición. Había otros Elegidos que aún no habían salido en ninguna misión durante sus primeros tres años, y ahora al igual que él, estaban viendo fijamente a sus medallones de comando que brillaban intensamente.

Estaba claro que la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado había dejado métodos preparados para lidiar con los discípulos perezosos que descuidaran sus labores y misiones.

A Bai Xiaochun lo carcomía la ansiedad y el nerviosismo así que salió volando del centro de comando para buscar a Bai Lin. Tomando en cuenta su rango actual, no necesitaba pedir ningún permiso especial para ver al general, y en poco tiempo llegó frente a él.

—¡Sálveme General! —gritó lastimosamente.

Bai Lin se encontraba meditando, pero en cuanto escuchó las palabras de Bai Xiaochun tuvo que abrir sus ojos. Y antes de poder siquiera pensar en la situación, Bai Xiaochun sacó su medallón rojo brillante y le explicó todo.

Para cuando terminó, se quedó allí de pie viendo fijamente a Bai Lin con los ojos bien abiertos y una mirada que decía, ¡soy tu subalterno, tienes que ayudarme!

Como miembro de las cinco legiones, la mayoría de los subalternos de Bai Lin eran cultivadores del Gremio de Venas de Acero. Por lo que no estaba muy familiarizado con las reglas a las que estaban sometidos los elegidos que salían en las pruebas de fuego. Además, de no ser por el hecho de que Bai Xiaochun había tenido un desempeño espectacular cuando llegó, Bai Lin jamás lo hubiera enlistado a la fuerza.

—Muy bien, muy bien, ¡cálmate! —dijo Bai Lin. Entonces sacó una tablilla de jade y envió algunos mensajes para preguntar. Después de recibir la información que necesitaba, regresó su mirada lentamente hacia Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun le dijo nervioso, —General, ¡soy un coronel! No será un gran problema si mi medallón se autodestruye… ¿verdad?

—Eres un coronel de los Despellejadores, —respondió Bai Lin—. pero fuiste enlistado a la fuerza. Si fueras un mayor general quizás sería una historia distinta, pero… aun así tienes que seguir las reglas de la secta.

—Debí haber pensado en esto yo mismo, no te preocupes, te ayudaré a resolver la situación. —Esta era la primera vez que Bai Lin veía a Bai Xiaochun en este estado, así que sonrió y empezó a llamar de inmediato a su red de contactos para intentar resolver el problema.

Cuando Bai Xiaochun vio que Bai Lin empezó a transmitir un montón de mensajes con su tablilla de jade, y al recordar lo importar que era su origen y respaldo, empezó a calmarse. Sin embargo, después de que pasara un poco de tiempo, Bai Lin empezó a fruncir el ceño. Y el corazón de Bai Xiaochun empezó a palpitar con fuerza al instante.

Después de que pasara el tiempo que tarda en quemarse medio palillo de incienso, se pudo ver una expresión horrible en el rostro de Bai Lin. Luego apartó la tablilla de jade, vaciló por un momento, y dijo, —Hmph. Esa gente en la secta son un montón de ignorantes. No son para nada flexibles. Bai Xiaochun, puedo reducir los requerimientos de tus misiones, de tres a una. Pero aun así tendrás que salir al menos una vez. Tómate un tiempo para pensarlo. Después de todo, solo es una misión, ¿no?

En realidad, Bai Lin estaba un poco avergonzado. Sí que había intentado ayudar a Bai Xiaochun, pero en los últimos años le había hecho tantos pedidos especiales a la secta que se le complicaron las cosas. El anciano a cargo de las misiones simplemente no cedía. Lamentablemente, Bai Lin no podía ofrecerle a Bai Xiaochun más que un poco de confort.

Bai Xiaochun tenía ganas de llorar, y podía darse cuenta de que Bai Lin realmente ya había hecho todo en su poder al reducir sus requisitos a una sola misión.

—General, ¡estoy en los primeros 10 puestos de la Lista de Ejecución de las Tierras Desoladas! ¡Las personas del otro lado me odian a muerte! Me matarán en cuanto me vean. Yo… ¡no me atrevo a salir del muro!

Bai Lin se aclaró la garganta. —No te preocupes. Mira, ¡solo ponte un disfraz! Sales, terminas la misión y vuelves tan rápido como puedas. Nadie se dará cuenta de que saliste. Solo tú y yo lo sabremos.

—Además, aunque la secta no cederá con el asunto de la misión, hay otras maneras en las que puedo ayudar. Por ejemplo, la regla dice que tienes que salir en una misión, lo que quiere decir que las misiones de la Gran Muralla también cuentan. Ya que eres un coronel, de ahora en adelante te otorgo la autoridad de postular tus propias misiones. Solo haz una misión para ti mismo, sales y la completas. Simple. Solo tienes que asegurarte de que la misión sea apropiada para la etapa del Núcleo Dorado. Después de todo, el verdadero espíritu en el ojo de la pagoda es el responsable de declarar cuando las misiones estén oficialmente completadas.

—Puedo postular mis propias misiones… y salir en una de esas… —a Bai Xiaochun se le iluminaron los ojos. Luego se rio felizmente, juntó sus manos y se fue.

 

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