AWE – Capítulo 620 – EDITADO
Capítulo 620: La Ciudad del Fantasma Gigante.
Los ojos de Bai Xiaochun se abrieron amplia y furiosamente, y rugó de manera impulsiva, —¡Montón de mierda! Me vida me pertenece solo a mí, ¡a más nadie!
Al menos… eso fue lo que ocurrió en su mente. Las palabras que salieron de su boca fueron un poco distintas…
Juntó sus manos con un rostro lleno de gratitud y se inclinó profundamente. —¡Saludos Sénior Heraldo de la Muerte! ¡Muchas gracias por su amabilidad al salvar mi vida!
—No me des las gracias. Si le quieres agradecer a alguien, agradécele a su alteza el rey. —Dicho esto, el Duque Heraldo de la Muerte ondeó su mano e hizo que todo en un área de 30 metros ondulara y se tornara borroso repentinamente, como si se estuviera separando del resto del área circundante.
El corazón de Bai Xiaochun se estremeció y se quedó viendo alrededor a ver que ocurría. Pronto quedó claro, que lo que pasaba era algún tipo de gran teletransportación… Era casi como si el área entera estuviera simplemente siendo arrancada y movida a otro sitio.
Todo se llenó de estruendos y luego se desvaneció.
Cuando él y él Duque Heraldo de la Muerte reaparecieron… ¡estaban frente a una ciudad espectacular e inmensa!
En este momento era la tarde, la brillante luz solar iluminaba la enorme ciudad, haciéndola ver particularmente impresionante. Se veía como alguna bestia primordial, ¡mostrando sus colmillos frente a toda la creación!
Y eso era solo lo que Bai Xiaochun sentía sin siquiera mirarla muy detalladamente.
Tan solo de un vistazo, se veía que la Ciudad del Fantasma Gigante era como 10.000 Clanes Bai juntos. Había incontables edificios decorados extravagantemente y otras estructuras deslumbrantes, la ciudad entera parecía estar repleta de auras de innumerables cultivadores de almas y nigromantes…
Bai Xiaochun jamás había visto un lugar tan grande antes. La población seguramente estaba en las decenas de millones…
Lo que era aún más sorprendente, era que la Ciudad del Fantasma Gigante existía en medio de un impresionante y masivo agujero sin fondo. El agujero era tan grande que ni su sentido divino podía abarcarlo de un extremo a otro.
Y eso era solo el diámetro, no la profundidad…
—La Ciudad del Fantasma Gigante es grande, pero este agujero es aún más grande. La ciudad entera cabría decenas de veces…
La Ciudad del Fantasma Gigante en sí, ¡existía sobre una enorme columna que se elevaba desde el agujero sin fondo! En lo profundo del agujero había una niebla tenue llena de incontables rostros y cabezas feroces, una horda de almas fantasmagóricas que gritaban constantemente.
Para llegar desde los riscos que estaban en los límites del agujero, hasta la ciudad, uno tenía que cruzar una de las múltiples cadenas violetas, cada una tan gruesa como el tamaño de una persona. Estaban guindadas como puentes colgantes sobre las oscuras profundidades del abismo.
Bai Xiaochun podía ver personas a lo lejos, volaban en rayos de luz hacia la ciudad. Pero no se atrevían a volar sobre el agujero para llegar, sino que aterrizaban en el suelo y caminaban sobre las enormes cadenas.
Fuera que entraran o salieran, esos eran los únicos caminos a la ciudad.
Mientras Bai Xiaochun seguía examinando el área, se dio cuenta asombrado de que en medio de la ciudad… ¡había una enorme estatua sorprendente!
Era un fantasma gigante, con dos cuernos en su cabeza y una piel verde, tenía decenas de miles de metros de altura. ¡Tan alta que parecía estar sosteniendo el cielo! Además, ¡sobre su cabeza se encontraba el palacio real!
El palacio en sí era difícil de distinguir, y aunque parecía imposible saber quien residía allí, no era muy difícil para Bai Xiaochun suponerlo.
—Allí debe ser donde vive el Rey Fantasma Gigante… —Con solo ver el palacio real, Bai Xiaochun podía sentir una presión como la de todos los Cielos y la tierra pesando sobre él.
Lo dejó con la sensación de que, quienquiera que estuviera en ese palacio real, no era una persona, ¡sino más bien algún tipo de dios!
Otra cosa importante que notó, era que la estatua gigante también sostenía un palacio en cada una de sus manos. Además, ambos palacios tenían erigidas grandes lápidas de piedra al frente, con el nombre inscrito para que todos lo vieran. ¡En la mano izquierda estaba el Palacio del Heraldo de la Muerte, y en la mano derecha estaba el Palacio Abisal!
Bai Xiaochun quedó conmocionado con solo verlo, y de inmediato tuvo la certeza de que esos palacios pertenecían a devas. Tomando en cuenta que el palacio de la izquierda se llamaba Heraldo de la Muerte… estaba ochenta o noventa por ciento seguro de que le pertenecía a este viejo de negro que tenía al lado.
Bai Xiaochun no era tan ignorante sobre la Ciudad del Fantasma Gigante como cuando llegó por primera vez a las Tierras Desoladas. Durante sus días en el Clan Bai, había indagado bastante buscando información, así que sabía un poco sobre el lugar.
Por ejemplo, sabía que la Ciudad del Fantasma Gigante consistía de una ciudad externa y una ciudad interna. La ciudad interna se encontraba estrictamente controlada, y solo aquellos de gran estatus podían entrar. La mayoría de los que allí habitaban eran de la nobleza, ministros y otras personas cercanas a la casa real.
La ciudad externa era donde vivían las personas normales, y era un lugar mucho más ajetreado.
Había una gran fosa que separaba la ciudad externa y la interna, y el agua de la fosa contenía hechizos restrictivos del nivel de semidiós. Sin un medallón de comando apropiado, quienquiera que intentara cruzar quedaría derretido hasta los huesos.
El corazón de Bai Xiaochun ya palpitaba con fuerza, preguntándose por qué lo habrían traído a la Ciudad del Fantasma Gigante. Aunque estaba muy nervioso, colocó la expresión más encantadora posible y se mantuvo detrás del Duque Heraldo de la Muerte. Ya había decidido que, sin importar por qué lo hubiera convocado el rey fantasma gigante, estar en la Ciudad del Fantasma Gigante era algo bueno. Al fin y al cabo, el portal de teletransportación que necesitaba para volver a casa estaba ubicado en esta misma ciudad.
—Si mi máscara puede engañar a la formación de hechizos del Clan Bai y a su deva, —murmuró consigo mismo, —entonces también debería poder engañar al portal de teletransportación, ¿no?
El rostro del Duque Heraldo de la Muerte se mantenía completamente inexpresivo en el camino, y no dijo ni una palabra. Además, no entró a la ciudad a través de las cadenas, sino volando directamente.
En cuanto apareció en la ciudad, los cultivadores de almas que estaban de guardias se le quedaron viendo con expresiones de veneración y se inclinaron respetuosamente.
—¡Saludos Duque Heraldo de la Muerte!
Además de inclinarse en saludo, todos estudiaron cuidadosamente a Bai Xiaochun, cosa de la que él se percató. A medida que avanzaba, decidió que, ya que el rey fantasma gigante lo había convocado, debería comportarse lo mejor posible. Quizás, si el Duque Heraldo de la Muerte hablaba bien de él, le darían una posición alta en la ciudad. De ese modo, sin dudas el Clan Bai no podría tocarlo.
—No, esperen. Eso sería demasiado peligroso. Necesito encontrar una manera de llegar al portal de teletransportación y volver a la Gran Muralla… Qué lástima que aún me falte un alma deva.
Y con esto en mente, siguió al Duque Heraldo de la Muerte a través de la ciudad.
El Duque Heraldo de la Muerte lo llevó directamente a la ciudad interna, y en el tiempo de unos respiros, quedaron de pie justo frente a la fosa que separaba ambas partes de la ciudad.
El agua era totalmente negra, y se veía increíblemente peligrosa. De hecho, Bai Xiaochun incluso dio varios pasos atrás al verla. Luego volteó a ver al Duque Heraldo de la Muerte, preguntándose por qué se habría detenido.
—Eh, Sénior… ¿no se supone que vayamos por allá…? —Dijo parpadeando, viendo de manera clara a la estatua del fantasma gigante.
El Duque Heraldo de la Muerte ignoró completamente a Bai Xiaochun y dijo fríamente, —¡Li Xu, sal de ahí de inmediato!
Su voz no resonó muy lejos. Pero en respuesta a ella, las aguas de la fosa ondularon, y apareció un remolino, desde el cual salieron tres hombres de mediana edad.
Bai Xiaochun ya podía sentir que había algo raro con la situación. ¿Por qué no lo estaban llevando a ver al rey fantasma gigante?
De los tres recién llegados, el que estaba a la cabeza vestía una túnica verde, y estaba claramente a medio paso del Reino Deva. En cuanto a los otros dos, se veían un poco más débiles, claramente eran los subordinados de este hombre.
El hombre de verde voló de inmediato frente al Duque Heraldo de la Muerte, allí juntó sus manos y se inclinó profundamente.
—Saludos Duque Heraldo de la Muerte.
El Duque Heraldo de la Muerte hizo un gesto apuntando a Bai Xiaochun y dijo, —Este es Bai Hao. Te lo entrego. Dale una posición como guardia del Penitenciario Diabólico.
Li Xu y sus dos subordinados aceptaron de inmediato. Y sin una palabra más, el Duque Heraldo de la Muerte se volteó y salió volando hacia la estatua del fantasma gigante.
La misión del rey era traer a Bai Hao, y darle una posición en la ciudad. En cuanto a la posición exacta, era obvio que al rey fantasma gigante no le importaba. Así que el Duque Heraldo de la Muerte no pensó mucho al respecto, simplemente se lo entregó al famoso Penitenciario Diabólico de la ciudad.
—¿El Penitenciario Diabólico? ¿Un guardia? —Cuando Bai Xiaochun escuchó lo que acababan de decir, quedó boquiabierto. Había pensado que el rey fantasma gigante lo convocaría al menos para ser algún tipo de guardaespaldas. Jamás se hubiera imaginado que lo convertirían en carcelero…