AWE – Capítulo 641 – EDITADO
Capítulo 641: Huele a Tesoro
El hecho de que un anciano del Clan Cai desapareciera no causó una gran conmoción. El Clan Cai ni siquiera parecía haberse percatado, y tampoco investigaron mucho el asunto.
Lo mismo iba para la Ciudad del Fantasma Gigante, la vida proseguía de manera normal…
El rey fantasma gigante tampoco hizo nada fuera de lo ordinario. De hecho, para todo el que no estuviera al tanto de las cosas que transcurrían, parecía como si no pasara nada. Pero era muy diferentes para aquellos que si sabían.
Para ellos, ¡era como la calma antes de la tormenta!
Aquellos en el Penitenciario Diabólico que habían escuchado la confesión del anciano del Clan Cai estaban muy nerviosos, y no se atrevían a discutir el asunto a viva voz. Simplemente se quedaron esperando a ver qué ocurriría.
—Ya va todo un mes, —pensó Bai Xiaochun—. ¿Por qué no comienza la pelea aún? —Le había estado prestando atención de cerca a la situación, pero aún después de todo un mes, ni los tres grandes clanes ni el rey fantasma gigante habían actuado.
—Aunque el Clan Cai no estuviera al tanto de que uno de sus ancianos fue capturado, a estas alturas, ya se deberían haber dado cuenta. Ya deben saber que reveló la información sobre la rebelión…
—Pero no han hecho nada. Y el rey fantasma gigante tampoco dice nada. ¿Será que aún se están evaluando mutuamente? —Se estaba rascando la cabeza, perplejo, y no pudo evitar sentir un poco de desdén por el rey fantasma gigante.
—No puede haber tantos semidioses así de enclenques. Si yo fuera un semidiós, iría a arrasar con los tres clanes. Eso solucionaría el problema.
—Y esos tres clanes, o no están totalmente preparados, o están vacilando. Independientemente de cuál sea, ¡es una buena oportunidad para mí! —Dicho esto, revisó su bolso de almacenamiento para ver cuántas almas le quedaban de lo robado en los campos de almas del Clan Cai. Después de llevar a cabo catorce refuerzos espirituales en todos sus objetos mágicos, le quedó un poco menos de la mitad de la cantidad original. Luego llevó a cabo algunos experimentos con llamas de quince colores, así que no le quedaban muchas.
—Se vaciaron tan rápido. Conjurar llamas sí que es un gran gasto de almas. —Estrechó los ojos, pensó por un momento y luego asintió.
—A veces hay que tomar algunos riesgos. Saldré a revisar la situación. Si se presenta la oportunidad, me llevaré algunas almas. Si no, pues no es nada de lo que preocuparse. —Se sentía tanto nervioso como emocionado, pensó un poco más y luego se puso de pie.
El Penitenciario Diabólico estaba totalmente sellado, pero Bai Xiaochun ya era el inquisidor oscuro número uno, y también había sido el que obtuvo la información crítica en primer lugar. Estaba claro que no estaba del lado de los tres grandes clanes, así que Li Xu aprobó su solicitud de salir de la prisión.
Poco después, Bai Xiaochun se encontraba disfrazado, moviéndose hacia la ciudad a través de la fosa.
La fosa no era tan grande, pero, de todos modos, Bai Xiaochun ubicó un lugar dónde salir sin llamar mucha atención. Y poco después ya estaba afuera de la Ciudad del Fantasma Gigante.
—Qué lástima que tengo que tener mucho cuidado de no revelar mi habilidad para ocultar mi apariencia. No me deja más opción que usar disfraces normales. —En este momento vestía un sombrero amplio, y varias capas extras de ropa para hacerlo ver más grande. Mantuvo su cabeza baja y se alejó de la Ciudad del Fantasma Gigante, camino al Clan Chen.
—Ya robé al Clan Cai, así que seguro estarán en guardia. El Clan Bai tiene muy pocas almas y no vale la pena. La única opción es el Clan Chen… —Un destello pasó por sus ojos y salió volando hacia el lugar donde se ubicaba el Clan Chen. Había ocho campos de almas distribuidos en distintos lugares del clan.
Bai Xiaochun tragó de anticipación con tan solo ver el vasto número de almas vengativas que volaban y flotaban de un lado a otro entre esas estructuras como colmenas de los campos de almas.
Después de revisar bien la situación, murmuró, —El Clan Chen sí que tiene bastantes almas…
Desafortunadamente para él, los campos de almas estaban muy cerca del núcleo del clan, y también estaban muy bien resguardados. A pesar de la velocidad de la que era capaz, estaba bastante seguro de que si lo intentaba, lo descubrirían al instante.
—El Clan Chen es demasiado tacaño. Son solo unos insignificantes campos de almas ¿no? ¿¡Por qué los tienen tan resguardados!? —La sensación de poder ver a algo, pero no poder tocarlo lo dejó bastante irritado.
—Solo son unas simples almas, ¿no? ¡No puedo creer que estos clanes súper ricos sean tan tacaños! ¡Qué abusadores! —Suspiró y decidió que la oportunidad que había estado deseando no se presentó. Así que volvió deprimido a la Ciudad del Fantasma Gigante. Justo cuando estaba a punto de entrar a la ciudad y moverse al Penitenciario Diabólico, sus ojos se abrieron de par en par y vio una figura que salió volando de la estatua del fantasma gigante y que se dirigía más o menos en su dirección.
A pesar de la gran distancia que había entre ambos, dada la base de cultivo de Bai Xiaochun, pudo determinar fácilmente que era el Duque Heraldo de la Muerte a quien veía. Además, parecía estarse moviendo hacia el Clan Bai.
Ya que el Duque Heraldo de la Muerte era un deva, y no intentaba ocultar sus acciones, indicaba que Bai Xiaochun no era el único capaz de verlo. Muchas personas se dieron cuenta, y muchos ya estaban preguntándose qué significado tendría esto que veían.
—¿Qué? —dijo Bai Xiaochun parpadeando perplejo—. ¿Por qué iría el Duque Heraldo de la Muerte a visitar al Clan Bai en un momento tan tenso como este?
Aunque Bai Xiaochun estaba sorprendido, no pensó mucho en el asunto, y siguió con su camino.
Ya se estaba haciendo de noche, pero las calles seguían tan ajetreadas como siempre. Llegado a cierto punto, cuando estaba a medio camino de la fosa, una luz brillante empezó a brillar súbitamente sobre la estatua del fantasma gigante.
Mientras la luz salía del palacio real en la cabeza de la estatua, apareció una persona. Era un hombre alto y corpulento, y llevaba una túnica violeta con un dragón bordado. También tenía una corona real en su cabeza y emanaba una energía capaz de sacudir los Cielos y destruir la tierra.
Allí flotando, emanaba una presión que parecía poder suprimir todo aquello entre los Cielos y la tierra. Luego empezó a caminar por el aire sobre la ciudad, casi como si estuviera patrullando.
—¡El Rey Fantasma Gigante!
—¡Es su alteza el rey!
—¡Saludos Su Alteza!
Se formó un escándalo bastante grande e incontables cultivadores de almas se pusieron de rodillas para ofrecer kowtow. Los guardias de la ciudad que patrullaban reaccionaron de manera similar.
El rey fantasma gigante se veía completamente tranquilo, caminando silenciosamente por el aire. Truenos tronaban y las nubes estaban agitadas. Hasta se podían ver relámpagos por doquier.
Todas estas señales celestiales llenaron de temor a las personas de abajo. Lo que era aún más impresionante, era la enorme figura sombría que caminaba detrás del rey fantasma gigante, una figura que parecía tan poderosa, que de estar totalmente formada, ¡podría desgarrar los Cielos y la tierra!
El aura de Bai Xiaochun estaba en caos; esta era la primera vez que veía al rey fantasma gigante, y la impresionante energía que emanaba este hombre lo dejó profundamente conmocionado.
—¿Acaso el rey fantasma gigante salió de su palacio para intentar amenazar a los tres grandes clanes? —Bai Xiaochun tragó fuertemente y se quedó viendo a la aterradora figura que flotaba allí arriba. Pero mientras lo hacía… ¡escuchó una voz que no oía de hace mucho!
—Joder, ¿qué es ese olor? Se le hace bastante familiar a Lord Tortuga. ¡¡Huele a tesoro!! —Junto a esa voz… una cabeza se asomó desde el bolso de almacenamiento de Bai Xiaochun.
Era la pequeña tortuga que llevaba tanto tiempo desaparecida. Bai Xiaochun no había podido encontrarla sin importar que tanto revisara su bolso de almacenamiento, ni siquiera en el lugar oculto que había descubierto la última vez que dejó inconsciente a la pequeña tortuga.
Bai Xiaochun había llegado a la conclusión varias veces de que esa astuta pequeña tortuga tenía que haberse ido ya. Aunque esto lo dejaba más o menos aliviado, también era decepcionante perder a la tortuga. ¿Quién se hubiera imaginado que la tortuga aparecería repentinamente ahora?
Su boca se abrió del asombro y se quedó viendo a la tortuga, los ojos de esta resplandecían como si acabara de ver un tesoro valioso. De hecho, Bai Xiaochun estaba bastante seguro de que hasta la podía ver babeando.
—T-tú… ¿¡aún estás ahí!? —Bai Xiaochun estaba contento, de hecho. Hacía tiempo que se sentía bastante solo en las Tierras Desoladas, así que tener a la pequeña tortuga con él era algo bueno.
La pequeña tortuga sacó la cabeza orgullosamente y le dio un vistazo con desdén a Bai Xiaochun. —Lord Tortuga solo estaba durmiendo un rato. ¿Cuál es el problema? ¿Me extrañaste, tonto? Bueno, aunque lo hicieras, no importa. Es más, ni me hables. ¡Le tengo fobia a los gérmenes!
Al instante, escuchar estas palabras tan punzantes transformaron la alegría de Bai Xiaochun en irritación.
—¡Cállate! —dijo. Entonces ignoró a la pequeña tortuga, y volvió a ver un poco al rey fantasma gigante. Luego le metió la cabeza a la tortuga de vuelta en su bolso de almacenamiento y voló de regreso a la fosa, y al Penitenciario Diabólico que estaba más allá.
Mientras todo esto ocurría… el patriarca deva del Clan Bai se encontraba en el gran salón del Clan, ¡estaba observando fijamente al Duque Heraldo de la Muerte quien mostraba un rostro sombrío!
El patriarca apretó los dientes furiosamente y dijo, —Ni siquiera me molestaré en mencionar los muchos años que he servido lealmente a su alteza el rey. Hemos luchado lado a lado en el campo de batalla, y jamás he sido nada que no fuera devoto. Además, tomando en cuenta el nivel de mi base de cultivo, ¿cómo podría yo luchar con el rey? ¿te crees que estoy loco o algo? ¿Por qué llevaría al Clan Bai a rebelarse? Tonterías. Si quieres acusarme falsamente, ¡al menos búscate una buena excusa!
El patriarca continuó mientras lo observaba furiosamente, —Por cierto, con respecto a lo que ocurrió con el bastardo ingrato de mi clan, respeté los deseos de su alteza el rey para no afrontar su dignidad. Esa es la única razón por la que no seguí con el asunto aquella vez. Pero por los rumores que han flotado por ahí sobre él, tengo que preguntarte Duque Heraldo de la Muerte. ¿¡Qué significa todo esto!?
El Duque Heraldo de la Muerte suspiró por dentro. Ya que era el seguidor más cercano del rey fantasma gigante, conocía algunos secretos que nadie más sabía. Además, podía más o menos especular que era lo que pensaba el rey. Pero aun así no lograba entender por qué le había pedido ir a los tres grandes clanes y preguntarles directamente a los patriarcas si planeaban una rebelión. De hecho, el rey fantasma gigante hasta le dio a entender que debería ofrecerles algunas concesiones a los tres clanes para mantener la paz.
El Duque Heraldo de la Muerte estaba muy nervioso con toda la cosa.
Suspiró de nuevo por dentro, observó al patriarca del Clan Bai y pensó, —Acaso está intentando engañar al enemigo, haciéndole pensar que es débil, ¿para sacarlos de su fuerte? ¿O de verdad habrá llegado ya a su período de decaída…?
Observó a los ojos al patriarca del Clan Bai y dijo, —Hermano Bai, si su alteza el rey realmente creyera los rumores, no me hubiera enviado aquí de este modo. En cuanto a la situación con Bai Hao, puedo entender bien tu frustración.
—En ese caso, Hermano Heraldo de la Muerte, —dijo gruñendo el patriarca—, tendré que hacer una solicitud. Dile por favor a su alteza el rey, ¡que ese bastardo ingrato no es apropiado para ser guardia del Penitenciario Diabólico!
La verdad era que el patriarca estaba aprovechando esta situación para ver si el rey fantasma gigante realmente era tan incapaz como aparentaba.
Después de todo, ¡los tres grandes clanes aún no estaban listos para actuar!
Capítulo extra, Patrocinado por: ¡El Trascendente Eterno, Dagoberto Mendez!