AWE – Capítulo 664 – EDITADO
Capítulo 664: Se Acabó el Juego
—¡Ya se acabó este juego!
La voz que acababa de sonar era tan fría como el hielo. Fueron solo cinco palabras, pero provenían de un rey celestial y un experto semidiós. Su energía era del tipo que los Cielos y la tierra no podían contener, y hasta hizo que se agitaran unas nubes negras en el cielo. Los tres patriarcas empezaron a temblar de inmediato bajo esa presión; el rey fantasma gigante ni siquiera tenía que convocar el poder de su base de cultivo. Tan solo su amenazante mirada bastaba para que los tres patriarcas quedaran temblando e inmóviles.
—¡¡Este era el rey fantasma gigante!!
En ese momento, parecía haber hecho que todos los colores de los Cielos y la tierra se apagaran. Como si toda la creación no pudiera más que temblar e inclinarse ante él.
Esto era porque él… ¡era un experto semidiós!
Esto era porque él… ¡era uno de los cuatro reyes celestiales de las Tierras Desoladas!
Eso era porque él… ¡¡era el rey fantasma gigante!!
Se quedó de pie frente a Bai Xiaochun, y extendió lentamente su mano derecha, una mano que parecía ser tan poderosa que podría sostener los Cielos mismos. La habilidad divina del patriarca del Clan Bai se vio anulada de inmediato; ¡el área entera de 300 metros alrededor del rey fantasma gigante quedó completamente intacta frente al ataque!
El cuerpo del rey fantasma gigante estaba revirtiendo rápidamente, de la forma de un viejo, a una versión mucho más joven. Su cabello blanco se tornó negro, las arrugas se desvanecieron. Su figura demacrada se rellenó, y en un parpadeo se pudo ver una expresión sombría en su rostro.
Apareció una corona real en su cabeza y ahora llevaba una túnica violeta con un dragón bordado. En este momento, ¡se veía como el ser más noble de todo el mundo!
El patriarca del Clan Bai temblaba, sus ojos sobresalían tan violentamente que parecía que estallarían. Su corazón también se llenó de una frialdad que parecía capaz de congelar el mundo entero.
El patriarca del Clan Chen tuvo una reacción similar. El terror lo había dejado sin aliento, sentía como si se estuviera ahogando en el fondo del mar, ¡un mar tan poderoso que podía aplastarlo y erradicarlo de la existencia junto a todo su clan!
El patriarca del Clan Cai solo tenía su forma de divinidad naciente. Estaba igual de impactado, y como no poseía un cuerpo físico con el cual recibir la presión, esta pesaba completamente sobre su divinidad naciente, por lo que estaba retorciéndose y distorsionándose. Estaba gritando de terror por dentro al comprender que tanto él como los otros dos patriarcas… ¡habían subestimado por completo al rey fantasma gigante!
No necesitaba tres meses para recuperarse, ni siquiera uno. De hecho, no le hizo falta ni medio mes. Se… ¡se recuperó en cinco días!
Apenas habían pasado cinco días desde el inicio de la rebelión, y ese corto tiempo le bastó al rey fantasma gigante para recuperarse. Ahora el patriarca del Clan Cai lo entendía todo, y uno pudo evitar recordar la escena de aquel clon del rey fantasma gigante, el cual flotaba allí sobre las ruinas del palacio real y los veía a todos con unos ojos llenos de desdén mientras decía tan solo una frase sencilla.
Esto no ha sido más que un juego…
Los patriarcas de los Clanes Chen y Bai también recordaban esas palabras, y repentinamente sintieron que el mundo entero a su alrededor parecía haberse paralizado, estaba tan quieto y silencioso como la muerte…
Estaban solo flotando allí en el aire… estas personas que normalmente podían mirar con condescendencia a todos los Cielos y la tierra. ¡En este momento solo veían con temor y asombro a la persona frente a Bai Xiaochun!
Bai Xiaochun por su parte, estaba de pie con la boca abierta, casi incapaz de creer que seguía vivo. Casi parecía un sueño que el rey fantasma gigante realmente estuviera despierto, y con su base de cultivo restaurada, cosa que dejó a los tres patriarcas devas completamente conmocionados.
Claro, también estaba profundamente nervioso por lo que estaba por venir.
—Espero que… el rey fantasma gigante tenga una buena impresión de mí, y se olvide de todo lo que pasó antes… ¡será mejor que no se guarde rencores! —Bai Xiaochun permanecía allí con el corazón temblando de ansiedad, y los tres patriarcas veían hacia abajo con expresiones cambiantes. ¡Hasta que el patriarca del Clan Cai dejó salir un chillido ensordecedor y se dio la vuelta para intentar escapar!
No tenía más opciones. Aunque su clan terminara siendo eliminado, no tenía más opciones que intentar escapar. Siempre podía establecer un nuevo clan, pero si moría… todo se acabaría para siempre.
Claro, él no fue el único que llegó a una decisión. Los patriarcas de los Clanes Chen y Bai se llenaron de amargura y lo que hicieron fue intentar impulsar sus bases de cultivo con todo para atacar al rey fantasma gigante.
Esta rebelión había sido una enorme apuesta. De haber ganado, lograrían un ascenso meteórico. Pero ahora que claramente habían perdido… sabían que habría un precio que pagar, y jamás podrían escapar.
—Ustedes dos sí que tienen coraje, —dijo fríamente el rey fantasma gigante. Aunque pronunció sus palabras con calma, contenían una presión indescriptible, del tipo capaz de ir contra todos los Cielos y la tierra.
En vez de bajar su mano derecha, la apretó en un puño, se mantuvo alto, firme y desató un puñetazo frente a los devas que se avecinaban.
Casi parecía un movimiento casual, sin el más mínimo rastro de alguna técnica mágica o habilidad divina. Pero ese movimiento hizo que toda el área se oscureciera. Como si el mundo entero estuviera dando vueltas, un gran vórtice se abrió, una gigantesca boca siniestra lista para devorar a los dos patriarcas.
Se escucharon unos grandes estruendos y salió sangre de la boca del patriarca del Clan Bai. Gritaba con su cuerpo al borde del colapso. Y seguidamente, fue absorbido dentro de la gran boca. El patriarca del Clan Chen rio de manera desafiante y amarga antes de ser absorbido también en el vórtice.
Un puño… había arrasado completamente con dos devas. Se habían desvanecido sin dejar rastro, absorbidos en un agujero negro, quizás muertos, quizás vivos.
Este escenario le formó grandes gotas de sudor en la frente a Bai Xiaochun. Nunca antes había visto luchando a un semidiós, y aunque ya había experimentado ese aterrador nivel de poder gracias a la sangre del alma, presenciarlo era algo completamente distinto.
Esto solo sirvió para ponerlo aún más nervioso. No pudo evitar recordar todo lo que había ocurrido, y sus descaradas bofetadas al rey fantasma gigante, no solo una vez, sino más de siete u ocho veces, hasta dejó totalmente hinchada la cara de aquel hombre.
Ya Bai Xiaochun estaba sollozando por dentro, y se preguntaba qué cosa mística se tuvo que haber comido por accidente para darle tanto coraje. De verdad había bofeteado una y otra vez a un experto semidiós en la cara…
Mientras Bai Xiaochun se quedaba allí miserablemente, el rey fantasma gigante volteó a ver al patriarca del Clan Cai que intentaba escapar. Dejó salir un frío bufido, abrió su puño e hizo un gesto de agarre con la mano.
En ese instante se escucharon estruendos y fue como si el mundo entero se pusiera de cabeza. Hasta el tiempo parecía estar moviéndose en reversa, como si el rey fantasma gigante controlara todas las leyes naturales de movimiento con su mano.
Para el total asombro de Bai Xiaochun, pudo ver como la divinidad naciente del patriarca del Clan Cai repentinamente empezaba a volar hacia atrás a toda velocidad, con una mirada de total terror en la cara.
—¡No ¡Noooo! Su Majestad, le imploro tenga piedad por favor… —El patriarca del Clan Cai se estremeció al mismo tiempo que parecía como si se moviera hacia atrás en el tiempo hasta aparecer justo frente al rey fantasma gigante, ¡quien simplemente extendió su mano y lo sujetó por el cuello!
Antes de que pudiera decir más, el rey fantasma gigante torció casualmente sus dedos. Se escuchó un grito horrible y toda la divinidad naciente del patriarca del Clan Cai colapsó y se hizo pedazos.
Pero las cosas no se acababan. Cuando la divinidad naciente empezó a disiparse, un alma sombría se pudo ver repentinamente. Esa era justamente… ¡un alma deva!
En cuanto apareció, se formó un vórtice intangible en el cielo. Verlo de cerca revelaría que dentro de ese vórtice fluía un río repleto de incontables almas vengativas. Ese era nada más y nada menos que… ¡el Río del Inframundo!
Cuando apareció ese río y ese vórtice, surgió una fuerza gravitacional que contenía alguna ley natural. Esta se aferró al alma deva y empezó a tirar de ella. Pero a este punto, el rey fantasma gigante dejó salir un frío bufido y extendió su mano derecha. En ese momento pasaron unos destellos de colores entre los Cielos y la tierra, y la fuerza gravitacional empezó a disiparse. Al parecer, el vórtice y el Río del Inframundo no querían luchar contra un semidiós. Gradualmente se desvanecieron y el alma deva bajó flotando hacia la mano del rey fantasma gigante.
Dentro de esa alma… se podía detectar un aura del tipo metal, ¡al igual que un poco de poder de relámpago mezclado!
Y así terminaron las cosas. En apenas un corto instante, el rey fantasma gigante mató a uno de los tres devas y se deshizo de los otros dos, aunque su vida o muerte era algo imposible de saber en este momento.
Bai Xiaochun tenía la piel de gallina y claramente temblaba. Estaba sudando intensamente y tenía una gran sensación de inquietud. Mientras veía de reojo al rey fantasma gigante, este se volteó a verlo con una mirada tan punzante como una cuchilla que penetró directamente la mente de Bai Xiaochun. ¡Estaba claro que podía matarlo con solo pensarlo si así quería!
Bai Xiaochun estaba sin aliento, su mente daba vueltas al sentir el poder destructivo del rey fantasma gigante. ¡Se sentía casi como un mortal frente a las fauces abiertas de un tigre feroz!
La presión era imposible de describir, ¡del tipo capaz de reemplazar hasta a los Cielos y la tierra sin siquiera esforzarse!
—Bai Hao, ¡dame una buena razón para no matarte!
Capítulo extra, Cortesía de la casa.