AWE – Capítulo 713 – EDITADO

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Capítulo 713: ¡La Ciudad del Archi-Emperador!

Aunque la Ciudad del Fantasma Gigante no estaba extremadamente lejos de la Ciudad del Archi-Emperador, aun así le tomaría meses de trabajo al Duque Heraldo de la Muerte para llegar.

Y él era un deva. Si hubiera sido Bai Xiaochun el que llevaba el buque solo, el consumo de poder espiritual hubiera sido gigantesco. Aunque se recuperara con medicina de almas, hubiera sido muy difícil mantenerse andando por mucho tiempo. Y lo que era más importante, hubiera enfrentado diez veces más peligro.

Fueran las extrañas criaturas que habitaban en las Tierras Desoladas, o las hordas de almas con profundas auras de la muerte, todas estas cosas dejaron a Bai Xiaochun temblando de miedo. Claro, las almas hubieran sido fáciles de manejar, pero las bestias eran extremadamente impresionantes.

En cierto punto del trayecto, vio un imponente árbol tan seco que parecía estar muerto. Pero se podía mover, y consumía cualquier cosa que se acercara lo suficiente.

También vio una gigantesca bestia parecida a un hipopótamo. Estaba durmiendo, pero sus ronquidos eran tan poderosos que hacían que el cielo temblara y sacudían la tierra a cientos de kilómetros a la redonda.

Hubo una bandada de buitres feroces que siguieron al buque de guerra del fantasma gigante por varios días antes de finalmente dejarlo ir de manera reacia.

Ver tantas criaturas tan extrañas hizo que la mente de Bai Xiaochun diera vueltas. Se encontraron varios remolinos de nubes también, cosas que hicieron que el rostro del Duque Heraldo de la Muerte cambiara. Solo podía evadirlos dándole toda su velocidad al barco.

Llegado a cierto punto, Bai Xiaochun se dio cuenta de que el suelo de abajo se había tornado totalmente blanco, y pensaba que era nieve. Pero después de ver de cerca, se dio cuenta de que era un mar de huesos, hasta tenía ondulaciones como si fuera agua. La poderosa aura que irradiaba ese mar de huesos hizo que hasta el Duque Heraldo de la Muerte palideciera. Convocó una magia tabú y logró ocultar el aura del buque de guerra del fantasma gigante, entonces avanzó a toda velocidad por varios días hasta dejar atrás el mar de huesos.

Los escenarios cambiaban y el viento pasaba a su lado. Gracias a este viaje, Bai Xiaochun realmente pudo entender de verdad que cruzar las Tierras Desoladas sin un portal de teletransportación era algo que solo los devas podían hacer.

El Duque Heraldo de la Muerte se tornaba más serio con cada peligro que enfrentaban. No estaba para nada contento con la situación. Todo por una simple orden del rey fantasma gigante, y todo porque ese maldito Bai Hao se había rehusado a usar el portal de teletransportación. Debido a eso, él, un poderoso deva, se había visto forzado a hacer de guardaespaldas.

No importaba que el rey viera con buenos ojos a Bai Hao, el Duque Heraldo de la Muerte seguía estando muy irritado. Pero no podía desahogar sus emociones, así que decidió simplemente ignorar a Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun sabía que había terminado arrastrando al Duque Heraldo de la Muerte a este problema, así que tomó la iniciativa para intentar mejorar las cosas con él. Aunque no logró hacerlo por completo, sus esfuerzos fueron más o menos útiles.

Hasta que un día, mientras el buque de guerra del fantasma gigante avanzaba velozmente como un rayo de luz por el aire, Bai Xiaochun finalmente pudo alcanzar a ver una impresionante ciudad capaz de sacudir los Cielos y la tierra allí más adelante, una ciudad mucho más magnífica que la Ciudad del Fantasma Gigante.

En cuanto al tamaño, podía contener al menos a diez Ciudades del Fantasma Gigante. Los imponentes muros verdes de la ciudad se alzaban sobre la planicie circundante, y emitían una presión inmensa sobre el corazón de aquellos que los veían. El área entera estaba sellada por incontables hechizos restrictivos, y usaban la presión de los Cielos y la tierra para proteger la ciudad.

El poder de los cinco elementos era subyugado y usado para suprimir hasta los truenos y los relámpagos. Gracias a eso, la ciudad se veía como una bestia descomunal con un poder sin igual, descansando, pero lista para estallar con poder en cualquier momento.

Dentro de los confines de la ciudad se podían ver incontables pagodas verdes e imponentes, cada una tenía una enorme bola de cristal en la cima. Y cada una de esas bolas de cristal contenía una niebla violeta sellada adentro, una niebla llena de relámpagos, ¡y ocasionalmente se transformaban en enormes ojos!

Era difícil describir en palabras cuanta fuerza vital se percibía dentro de la enorme ciudad. Pero la cantidad de qi y sangre que Bai Xiaochun podía sentir ya era impresionante.

—¿¡Cuántas personas viven aquí!? —pensó sorprendido. Cuando examinó la ciudad, no pudo evitar alzar la mirada para ver… ¡otra ciudad que flotaba sobre la ciudad principal!

Era más pequeña que la ciudad de abajo, y su color era completamente dorado. Poseía algo tiránico que la hacía destacar de entre todo lo demás en el área, como si fuera algo capaz de suprimir a todas las Tierras Desoladas.

Hasta el aire alrededor parecía estar aplastado bajo su presencia, como si esta ciudad fuera algo completamente diferente de todo lo demás en estos Cielos y esta tierra. Dado que irradiaba una luz dorada, casi parecía un enorme sol dorado, o un gigantesco castillo de oro entre las nubes.

Ese era nada más y nada menos que… ¡el palacio imperial de la Dinastía del Archi-Emperador!

En el aire alrededor del palacio imperial flotaban ocho islas, cada una estaba cubierta de nubes y arcoíris. Parecían ser una especie de estaciones de guardia, ¡listas para proteger al palacio imperial frente a cualquier fuerza externa!

Por lo que Bai Xiaochun veía, esos arcoíris de las islas superaban vastamente los que se encontraban en la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado. Al fin y al cabo, en la secta solo había una estructura de arcoíris, ¡pero aquí cada isla tenía uno!

Además, esas islas solo eran parte de una gran red defensiva que protegía a la ciudad.

Había incontables cultivadores de almas patrullando en armaduras doradas, ¡la Ciudad del Archi-Emperador era un escenario completa y absolutamente impresionante!

Bai Xiaochun ya había visto bastantes ciudades en su vida, y la Ciudad del Archi-Emperador existía en un nivel distinto a todas ellas, incluyendo a la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado.

Bai Xiaochun repentinamente sentía que entendía un poco mejor a este mundo. Y eso fue antes de siquiera estudiar a los cuatro ejércitos que acampaban en las cuatro direcciones cardinales alrededor de la ciudad, llenos de incontables cultivadores Desolados.

Por encima de cada ejército, había un estandarte volando que lo identificaba. Uno de ellos tenía dibujado una enorme hacha de guerra, el cual mostraba que eran las fuerzas de la Ciudad de las Nueve Serenidades. Otro era un estandarte totalmente color sangre, sin ningún tipo de símbolo, ese representaba a la Ciudad del Campeón de Guerra.

Por el lado de la Ciudad de Adviento Espiritual, su símbolo era un ojo feroz que parecía poder observar todo entre los Cielos y la tierra mientras el estandarte ondulaba en el viento… Por último, estaba el estandarte de la Ciudad del Fantasma Gigante, fácil de identificar porque poseía el símbolo del fantasma gigante en él. El fantasma gigante tenía sus brazos extendidos y mostraba una expresión despiadada, como si quisiera desgarrar los Cielos.

—Así que esas son las cuatro legiones… —pensó Bai Xiaochun mientras le daba vueltas la mente. Repentinamente sintió un nerviosismo que provenía de estar dentro de los cuarteles generales del enemigo.

—¿Qué ocurriría si descubrieran que soy Bai Xiaochun…? —se preguntó. Tan solo pensarlo le puso el rostro tan pálido como la muerte. Fue entonces que se dio cuenta que había pasado por alto una cosa, alzó la mirada a las nubes del cielo. Y repentinamente pudo ver una gigantesca cabeza de dragón que se asomaba de entre las nubes, sus enormes bigotes flotaban en el aire a su lado, y observó fríamente a Bai Xiaochun por un momento. Entonces volvió a levantar la cabeza entre las nubes.

—¡¡Un dragón!! —pensó mientras se le abrían los ojos. Entonces pudo ver la forma larga y serpentina del dragón que daba vueltas entre las nubes, al igual que sus aterradoras garras. El Duque Heraldo de la Muerte dejó salir un frío bufido a un lado, pero no dijo nada. Solo mantuvo su mirada fijamente hacia la Ciudad del Archi-Emperador con respeto.

¡Este era el corazón de las Tierras Desoladas!

Siendo un deva, el Duque Heraldo de la Muerte entendía las cosas mucho mejor que Bai Xiaochun. Sabía que… aquello que podía ver a simple vista no era más que una parte de lo que conformaba la Ciudad del Archi-Emperador. Había más bajo tierra… ¡Existía una tercera ciudad subterránea que era diez veces más grande que la parte que se veía sobre la planicie!

—Tres ciudades arriba, —murmuró consigo mismo—, tres en el centro, y tres abajo… Forman lo que se cuenta en las leyendas… ¡los nueve Cielos! —Ni él mismo había visto nunca la verdadera Ciudad del Archi-Emperador, algo que solo existía en el pasado distante. En aquel tiempo durante su era dorada, la Ciudad del Archi-Emperador era como los nueve Cielos que dominaban este mundo.

Pero… después de que Alcance Celestial se alzara a la prominencia, la Ciudad del Archi-Emperador entró en declive. Luego se libró una gran guerra que partió los Cielos y la tierra. Alcance Celestial reemplazó a la Dinastía del Archi-Emperador, y ocupó la isla en el centro del Mar Alcance Celestial.

En cuanto a la Ciudad del Archi-Emperador… durante aquella guerra, las tres ciudades bajas fueron despedazadas, y las tres ciudades intermedias fueron pulverizadas. Solo quedaron las tres ciudades superiores, las cuales escaparon a este lugar intentando tomar un último aliento de vida, y permanecen aquí hasta el día de hoy… intentando recuperarse…

En este momento, solo se podían ver las dos ciudades superiores encima de la tierra, la tercera ciudad permanecía por debajo, incapaz de alzarse.

El Duque Heraldo de la Muerte finalmente apartó su mirada de la Ciudad del Archi-Emperador, y se llevó a Bai Xiaochun al oeste de la ciudad, a dónde acampaba la Legión del Fantasma Gigante.

Llegaron a la entrada del campamento en poco tiempo. El Duque Heraldo de la Muerte no tenía ningún deseo de quedarse más tiempo, así que solo sacudió su manga, y mandó a Bai Xiaochun volando fuera del buque de guerra del fantasma gigante, directo a la entrada principal.

Le dijo con una voz tan dura como una roca, —Ya se ha cumplido la misión que me encargó su alteza el rey. Ahora estás por tu cuenta Bai Hao. —Y sin decir una palabra más, volteó el buque de guerra del fantasma gigante y lo llevó directo hacia el interior de la Ciudad del Archi-Emperador. Estaba claro que tenía sus propios asuntos que atender. Además, regresaría a la Ciudad del Fantasma Gigante con el portal de teletransportación, no con el largo viaje en barco.

La llegada del Duque Heraldo de la Muerte causó bastante alboroto en la Legión del Fantasma Gigante. Varios rayos de luz salieron de inmediato desde la entrada principal del campamento, y dos escuadrones de guardias cultivadores de almas estacionados allí vieron primero el buque de guerra del fantasma gigante que partía y luego a Bai Xiaochun.

—¿¡Quién anda ahí!? —dijo uno de ellos, su voz se escuchaba amenazante como si goteara con sangre. Estaba claro que estos guardias eran del tipo que habían visto incontables batallas sangrientas, y poseían aterradoras auras asesinas.

Bai Xiaochun parpadeó varias veces mientras veía partir al Duque Heraldo de la Muerte, luego se volteó a hacia la entrada principal del campamento del ejército. Estaba frunciendo el ceño al borde de las lágrimas, pero decidió que, ya que había llegado tan lejos, lo mejor sería tomarse las cosas un paso a la vez.

—No voy a estar perdiendo tanta dignidad aquí, —pensó—. Aquí también soy un tipo importante. Al fin y al cabo, ¡el rey fantasma gigante me está dando la mano de su hija en matrimonio! —Al llegar a este punto en sus ideas, observó al cultivador de almas que acababa de hablar desde la entrada principal. Alzó la barbilla y puso su expresión más inconmensurable posible.

Arrojó su medallón de identidad, juntó sus manos en su espalda y dijo orgullosamente, —Soy el gran mayordomo y el comisario inspector de la Ciudad del Fantasma Gigante, Bai Hao, este es mi medallón de identidad. Tómalo y llévame de inmediato a ver a tu sargento mayor. ¡Es mi prometida!

 


¡Capítulo extra, cortesía de la casa!

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