AWE – Capítulo 773 – EDITADO

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Capítulo 773: El Archi-Emperador Actual

—¿Acabas de decir que soy un sinvergüenza? Cómo podría el sumo pontífice del cielo, asignar a una persona sinvergüenza cómo comisionado inspector, ¿una posición que requiere honradez y ser inmune a la adulación? Básicamente estás diciendo que el sumo pontífice del cielo está ciego ¿¡no!? —Un resplandor encantado pasó por los ojos de Bai Xiaochun. Si este Zhao Xionglin hubiera mantenido la boca cerrada hubiera sido mucho mejor para él. Para todo lo que decía podía conseguirle un problema.

—Zhao Xionglin, es obvio que sospechas de mí, a toda la Mansión de Inspecciones, ¡y al mismísimo sumo pontífice del cielo! ¿¡Será acaso que en realidad eres cómplice de los traidores, los marqueses celestiales de los Clanes Chen y Li!?

Dicho esto, ondeó la mano y dijo, —Hombres, encárguense de la entrada al palacio imperial. ¡Dejen entrar a todos excepto a este malhechor Zhao Xionglin!

Un gran contingente de soldados cadáver se movió de inmediato para bloquear la entrada oriental del palacio imperial.

Los demás nobles y aristócratas del área no pudieron evitar quedar boquiabiertos al ver las tácticas despiadadas de Bai Xiaochun. Para muchos de ellos, era una demostración clara de quien era esta persona a quién nunca habían visto en acción. También demostraba lo amenazante que era para ellos.

En cuanto a los guardias de la ciudad, estos se quedaron viendo los sucesos con sonrisas incómodas. Al fin y al cabo, esta no era una situación con la que pudieran interferir. Lo único que podían hacer era reportarle el asunto a sus superiores.

Toda la cosa era un gran dolor de cabeza para Chen Haosong. Para él, Bai Xiaochun era cómo una rama cubierta de espinas; aunque debería haber sido fácil de romper por la mitad, las púas la hacían difícil de manejar.

Si eso hubiera sido todo, quizás no sería gran cosa. Pero Bai Xiaochun era increíblemente mordaz. Podía convertir el negro en blanco cuando lo quería, y si uno no tenía mucho cuidado con sus palabras, él podía retorcerlas y convertirlas en armas.

Al ver lo furioso que Zhao Xionglin estaba, Chen Haosong frunció el ceño y dijo, —¡Basta!

Sacudió su manga y envió otra ráfaga de viento para apartar los soldados cadáver que Bai Xiaochun acababa de enviar para bloquear la puerta. Hasta Bai Xiaochun fue golpeado por el viento y apartado varias decenas de metros.

En el instante en el que Bai Xiaochun se vio forzado hacia atrás. Chen Haosong se puso en movimiento y entró por la puerta oriental. Zhao Xionglin apretó los dientes e hizo lo mismo, solo le dirigió una mirada asesina a Bai Xiaochun por encima del hombro mientras pasaba.

El resto de la nobleza y la aristocracia estaban básicamente del mismo bando con esto, y no tenían ni la más mínima buena voluntad hacia Bai Xiaochun. Todos se pusieron en movimiento y pasaron por la puerta oriental.

Bai Xiaochun no estaba nada contento con lo que ocurría.

—Usando tu base de cultivo más alta para aplastar a los que están abajo ¿eh? —dijo fuertemente—- Bueno si fueras tan duro cómo crees, ¡por qué no peleas con mis soldados cadáver! —Mientras Bai Xiaochun refunfuñaba consigo mismo un poco, los guardias de la ciudad apartaban sus miradas y suspiraban. Sí que era un poco incómodo escuchar al comisionado inspector, a quien el sumo pontífice del cielo respaldaba… quejándose de otras personas dependiendo de sus bases de cultivo más altas para lograr las cosas…

Después de que todos entraran al palacio imperial, Bai Xiaochun juntó sus manos en su espalda, alzó la barbilla y entró por la puerta oriental. Sus soldados cadáver le seguían. Pero cuando los guardias de la ciudad vieron esto, uno de ellos se preparó y se interpuso en su camino.

Aunque no estaba muy contento por tener que hacer esto, no tenía más opción que decirle, —Exaltado Comisionado Inspector… eh… durante el día de los sacrificios ancestrales, sus subordinados no tienen permitido entrar.

Dicho esto, se quedó viendo a Bai Xiaochun lleno de nervios.

—¿Eh? —dijo Bai Xiaochun sorprendido. Después de confirmar que había escuchado bien, se quedó de pie pasmado.

—¿No pueden entrar? Esperen un segundo, ¡ahí adentro hay un montón de tipos con bases de cultivo más altas que la mía! ¡Y todos quieren matarme! ¡Si voy solo estaré en demasiado peligro! —Intentó negociar nerviosamente con los guardias de la ciudad, pero el hombre solo pudo sonreír incómodamente y sacudir su cabeza.

Entonces el rostro de Bai Xiaochun cambió. De haber sabido que las cosas serían así, se hubiera contenido de hablar antes… Mientras vacilaba allí de pie, se dio cuenta de que las campanas habían dejado de sonar. Suspiró, ordenó a sus soldados cadáver a montar guardia cerca de la entrada y luego avanzó cautelosamente hacia el palacio imperial.

Una vez adentro, ya no se veía cómo hacía unos momentos, cómo el tipo de persona que no le temía a nada en el mundo… En vez de eso, se movía con la mayor cautela posible, hasta caminaba silenciosamente…

Afortunadamente, ya que estaba llegando un poco tarde, todos los miembros de la nobleza y la aristocracia se encontraban ya en la plaza principal. Además, había bastantes guardias alrededor para mostrarle el camino. Por lo tanto, llegó a la plaza justo cuando las campanas dejaron de sonar.

La plaza era enorme, contenía dieciocho pilares gigantescos con dragones enrollados y tan altos que parecían poder tocas hasta los Cielos. El suelo estaba cubierto de losas verdes de piedra caliza que emanaban energía espiritual. En medio de la plaza había una enorme campana, la cual aún reverberaba con los golpes de hacía unos momentos.

Había un perímetro de guardias cultivadores de almas rodeando la campana, todos mostraban expresiones sombrías. En las dos posiciones de honor al lado izquierdo de la plaza estaban la Dama Polvo Rojo y Zhou Hong.

En las posiciones de honor al lado derecho estaban el joven rey campeón, Gongsun Yi, y el heredero aparente del a Ciudad de Adviento Espiritual, el hermano mayor de Xu Shan.

Estaba claro que estos cuatro representaban a los cuatro reyes celestiales. Ninguno reconocía para nada la presencia de Bai Xiaochun, solo se quedaron en su lugar con sus ojos cerrados.

Detrás de esos cuatro había diez duques celestiales, incluyendo a Chen Haosong, quién estaba de pie de tercero a la izquierda.

Detrás de los duques celestiales había más de 100 marqueses celestiales. Entre ellos estaba Zhao Xionglin, quien le dirigió una mirada gélida a Bai Xiaochun y dejó salir un frío bufido.

Todos los marqueses celestiales y duques celestiales estaban ordenados de acuerdo a su rango. Detrás de ellos había otros oficiales gubernamentales importantes, todas personas poderosas de alto estatus. Había varios miles de ellos, cada uno con expresiones de gran respeto.

Bai Xiaochun tenía su puesto en ese grupo más grande. Pero ya que era más importante que todos los demás oficiales, estaba al frente de ellos, justo detrás de los marqueses celestiales.

Pocos de esos oficiales importantes habían visto alguna vez a Bai Xiaochun, pero la mayoría ya había escuchado las historias. Sabían que era diferente a los marqueses y duques celestiales, y en realidad pocos tenían conflictos con él. De hecho, muchos querían entablar una buena relación con él.

Cuando Bai Xiaochun vio que la mayoría de los oficiales lo veían con buenos ojos, dejó salir un suspiro de alivio y les dirigió algunas sonrisas. Luego observó al salón principal del palacio imperial, y surgió una sensación extraña en su interior.

—El archi-emperador… Aunque el sumo pontífice del cielo es quien tiene el verdadero poder, el archi-emperador… es el verdadero representante del clan imperial. Es el regente oficial de las Tierras Desoladas… —Por lo que sabía él, podía bien ser la primera persona de la región del Río Alcance Celestial en poner pie sobre esta plaza en el palacio imperial. Y quizás sería la última.

El hecho de que su viaje por las Tierras Desoladas lo llevara a este lugar lo hizo suspirar con orgullo.

—Solo esperen a que vuelva a la Secta Desafiadora del Río y le cuente todas mis historias a Xiaomei, Junwan, al Gran Gordito Zhang y al Tío Li.

Luego parpadeó y se concentró en ese salón principal de color violeta. El salón en sí estaba construido desde nueve estatuas de dragones dorados que se veían tan vividas que casi parecía que saldrían volando por el aire en cualquier momento.

Tan solo ver este lugar ponía presión sobre Bai Xiaochun. También podía sentir que esos nueve dragones dorados eran una especie de formación de hechizos.

—Siempre que vengo al palacio imperial, he visitado solo la Sala del Pontífice del Cielo. Esta es mi primera vez visitando el salón principal el palacio. Me pregunto cómo se verá el archi-emperador.

Después de que pasara suficiente tiempo para quemar un palillo de incienso, la campana previamente en silencio se volvió a escuchar fuerte y clara. Entonces se abrió lentamente la puerta del salón principal, y los nueve dragones dorados abrieron sus ojos. Una energía increíble apareció, y toda la audiencia pudo escuchar algo similar a los rugidos y cantos de dragones. Aquellos que escuchaban con atención se quedaban cómo atontados rápidamente.

Bai Xiaochun no era la excepción. Mientras se quedaba viendo, la puerta se abrió lentamente para revelar a una decena de cultivadores de almas con apariencias extremadamente apuestas. Algunos hombres, otras mujeres, pero todos con túnicas extravagantes. Uno era nada más y nada menos que el segundo príncipe.

Estos eran los príncipes y princesas del clan imperial, aunque no todos. Solo eran un grupo más pequeño que representaba al total.

Frente a este grupo había dos ancianos con sus manos juntas entre las mangas de sus túnicas voluminosas. Estaban encorvados y no se veían muy impresionantes, pero había algo siniestro en ellos.

Más allá de los dos ancianos, justo al fondo del salón, había dos tronos, uno grande y uno más pequeño. El trono más grande era totalmente dorado, y claro, era un trono de dragón. Sentado sobre este había un hombre de mediana edad que llevaba túnicas imperiales y una corona imperial.

Aunque era imposible distinguir sus facciones faciales a primera vista, había algo grande y noble en su presencia; ¡su apariencia junto al rugido de los dragones lo hacían ver realmente cómo la entidad más exaltada de toda la creación!

¡Esta figura casi divina era precisamente el archi-emperador actual!

Bai Xiaochun estaba conmocionado. Aunque no podía distinguir la expresión en el rostro del archi-emperador, podía sentir los ojos del hombre. Parecían contener estrellas y cuerpos celestes, y era el tipo de mirada que podía hacer que la mente de quien la viera diera vueltas.

Pero esa sensación pasó rápidamente cuando su mirada se pasó al trono más pequeño. Aunque ese trono era más pequeño, ¡en realidad estaba ubicado en una posición más alta que la del mismo Trono de Dragón!

Era totalmente negro y aparentemente ordinario. Por el momento estaba vacío, pero todos en la plaza, desde ministros a los generales de la corte imperial, ¡lo observaban fijamente!

Ese trono… ¡le pertenecía al sumo pontífice del cielo!

Mientras todos observaban fijamente el trono negro, uno de los viejos encorvados dijo en voz alta, —¡Sumo Pontífice del Cielo, su presencia es requerida!

Cuando resonó su voz, las nubes de arriba se agitaron y el enorme dragón que anteriormente tenía tanta curiosidad por Bai Xiaochun bajó la cabeza repentinamente. Entonces rugió… era un rugido que sobrepasaba el llamado de los nueve dragones de abajo, y al mismo tiempo, ¡el sumo pontífice del cielo apareció misteriosamente sobre el trono negro!

Todos los presentes estaban sorprendidos, hasta los duques celestiales. También apartaron sus miradas al mismo tiempo, juntaron sus manos y se inclinaron.

—¡Saludos Sumo Pontífice del Cielo! ¡Saludos Archi-Emperador!

 


Capítulo regular, Martes 14-08-2018

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