AWE – Capítulo 813 – EDITADO
Zhou Yixing estaba convencido de que Bai Xiaochun no estaba tratando de espantarlos y ya, por lo que quedó profundamente conmocionado. Pero sin importar cómo mirara, no podía ver nada en la ribera del río.
La expresión de Wu Dao cambió un poco, y después de vacilar por un momento y de examinar más, apareció una expresión extraña en su rostro.
—Gran Maestro Bai, uhm… de verdad no hay nadie allí.
Bai Xiaochun estaba impactado y volteó a ver a Zhou Yixing para que le confirmara, este simplemente sonrió y asintió. Entonces Bai Xiaochun regresó la mirada con el corazón palpitando fuertemente. En efecto, el viejo de túnicas negras seguía sentado ahí igual que siempre. A estas alturas, Bai Xiaochun se dio cuenta de que había algo que se le hacía familiar, aunque no podía distinguir bien que es lo que era.
—¿Soy el único que puede verlo? —dijo con el rostro pálido y la piel de gallina. Pero fue entonces que la nerviosa voz de Bai Hao se transmitió a su mente.
—Maestro, yo… yo también lo puedo ver… Hay un viejo pescando allí…
Wu Dao partió después de un rato, pero aún sospechaba un poco de toda la situación. Hasta se llevó a algunos subordinados a la ribera del Río del Inframundo para revisar los alrededores, pero ninguno encontró nada.
Por otro lado, Bai Xiaochun podía ver claramente al viejo sentado a un lado de dónde estaba Wu Dao parado en la ribera, pero Wu Dao no parecía poder percibir al viejo en lo absoluto.
Bai Xiaochun se quedó muy nervioso y viendo al viejo durante toda la noche. Este permaneció allí sentado, pescando hasta el amanecer, entonces se desvaneció junto al Río del Inframundo.
Al día siguiente, Bai Xiaochun estaba ya bastante nervioso y hasta se pegó un montón de talismanes de papel que tenía en su bolso de almacenamiento. Pero esto lo no hizo sentirse mucho mejor.
Cuando Bai Hao se dio cuenta de lo nervioso que estaba su Maestro, dudó por un momento y luego dijo, —Maestro, ¿por qué no vamos esta noche a darle un vistazo? Casi pareciera como si me estuviera llamado…
—¿De verdad te atreves a mirar de cerca? —le respondió Bai Xiaochun con nervios—. ¡Escúchame Hao’er! Ese tipo no es un alma, ¡es un fantasma! Las almas no dan mucho miedo. Al fin y al cabo, he usado muchas almas en mi nigromancia. No, no, ¡ese es un fantasma! ¡No dejes que te hipnotice! De hecho, ya que el viejo fantasma ha aparecido, tenemos que salir de aquí. Este lugar es peligroso.
—Hao’er, cuando tu Maestro pasó por el Abismo de la Espada Caída, vio una vez a una chica fantasma… Tan solo pensar en ella aún me da escalofríos.
Siempre que Bai Xiaochun lo recordaba, se daba cuenta de que una de las principales razones por la que le tenía tanto miedo a los fantasmas era esa pequeña niña del Abismo de la Espada Caída.
Luego recordó que esa niña había poseído a Gongsun Wan’er, y había hecho todas esas cosas extrañas en el laberinto, y su corazón se estremecía aún más.
Bai Hao dudó por un momento y luego dijo, —¡Pero yo también soy un fantasma!
—Tu eres diferente. Ese… ¡ese es un viejo fantasma! ¡Los viejos fantasmas como ese que han existido por muchos años siempre son muy feroces! —Mientras hablaba, sacó aún más talismanes de papel y se los pegó.
Bai Hao parpadeó varias veces, pero no dijo más nada para convencer a Bai Xiaochun. Por lo que el día pasó de manera relativamente agonizante para Bai Xiaochun. Eventualmente llegó la media noche otra vez… y los estruendos llenaron el cielo. Este se desgarró y el Río del Inframundo empezó a formar su cauce por el lecho del río. Y entonces… Bai Xiaochun pudo ver una vez más a ese viejo de túnicas negras sentado en la ribera del río.
—¡¡¡Ahí está de nuevo!!! —quedó boquiabierto y su rostro cambió. Entonces se volteó, y llamó a Zhou Yixing, estaba completamente convencido de que este lugar maligno estaba embrujado y que no podían permanecer aquí más tiempo. —¡Soy un nigromante terrestre! Cualquier fantasma que se atreva a aparecer frente a mi debe ser increíblemente poderoso…
Así que se dirigió de inmediato a indicarle a Zhou Yixing y a Song Que que empezaran a hacer maletas y se alistaran para irse. Sin embargo, después de un momento, se dio cuenta de que faltaba alguien de su pequeño grupo.
—¿¡Dónde está Hao’er!? —dijo repentinamente. Se dio la vuelta y se le abrieron los ojos de par en par, se dio cuenta de que Bai Hao estaba flotando hacia el Río del Inframundo, ¡cómo si estuviera en un trance!
Ya estaba a casi medio camino de la ribera, y a solo unos pocos cientos de metros del viejo de negro.
—¡Esto es un abuso ridículo viejo fantasma! —rugió Bai Xiaochun enojado. Aunque tenía miedo, su furia por ver al viejo fantasma hipnotizando a su aprendiz le hizo empezar a temblar. Dejó salir un grito y empezó a ir a toda velocidad hacia el Río del Inframundo.
En medio de su avance, le dio un golpe a su bolso de almacenamiento y sacó un gran número de talismanes de papel los cuales se pegó encima.
—¡Deja ir a mi discípulo viejo fantasma!
Aunque se movía rápido, quedó muy sorprendido al descubrir que no podía teletransportarse. Aun así, seguía siendo como un rayo de luz que iba disparado hacia Bai Hao, el cual ahora estaba a solo 300 metros del viejo. Después de acercarse, extendió el brazo y lo sujetó.
Bai Hao se estremeció y volvió en sí. Entonces su rostro cambió. Bai Xiaochun estaba aliviado de ver que Bai Hao había recobrado el sentido, pero en apenas un momento, su terror se disparó al darse cuenta de que el viejo se había percatado de él. Y lentamente… el hombre empezó a voltearse. Ahora Bai Xiaochun sentía una sensación de terror incomprensible. Sujetó fuertemente a Bai Hao, y gritó listo para escapar.
Pero fue justo entonces que se pudo ver el rostro del viejo, y aunque su expresión era fría y siniestra, en cuanto Bai Xiaochun lo alcanzó a ver, su grito se detuvo súbitamente y quedó de pie con una expresión incrédula.
—Bisabuelo Cuidador de Tumbas… —dijo de golpe.
¡El viejo era nada más y nada menos que la misteriosa figura de negro que lo había salvado hacía tantos años cuando aún estaba en la Secta Corriente Espiritual! En aquella batalla sobre esas montañas sin nombre, había quedado mortalmente herido debido a la pelea con un elegido del Clan Luochen, ¡y luego se había encontrado con este mismo viejo de negro!
Ese viejo no solo le había salvado la vida, también le había dado… ¡la primera parte completa del Códice Imperecedero!
Bai Xiaochun jamás se hubiera imaginado que después de todos los años que habían pasado, ¡se encontraría con este benefactor justo en las riberas del Río del Inframundo!
Su temor se desvaneció al instante y fue reemplazado con alegría. Mientras tanto, el cuidador de tumbas observó a Bai Xiaochun fríamente por un momento, y luego le regresó la mirada al río y empezó a pescar de nuevo.
—Maestro, lo… ¿lo conoce? —Bai Hao ya estaba atemorizado de solo ver a este viejo; de no ser por su maestro, probablemente hubiera caído justo sobre el Río del Inframundo debido al estado en el que había entrado.
—¡Claro que lo conozco! ¡Este es el benefactor sobre el que te he contado muchas veces! —Los ojos de Bai Xiaochun ya brillaban. Podía ver que este cuidador de tumbas era un individuo increíble; después de todo, había podido sacar a Bai Xiaochun de las fauces de la muerte.
A pesar de la base de cultivo que tenía ahora y de que había avanzado mucho comparado al nivel en el que había estado aquel año, seguía sin poder comprender en cual nivel se encontraba el cuidador de tumbas.
Y esto era bastante dado que Bai Xiaochun ya había conocido incluso a semidioses. Pero… la sensación que le daba el cuidador de tumbas… era como si estuviera más allá del nivel de un semidiós.
—Más poderoso que un semidiós… ¡Cielos! ¿¡Qué base de cultivo tiene el Bisabuelo Cuidador de Tumbas!? —Se entusiasmó y se movió rápidamente al lado del cuidador de tumbas.
—Bisabuelo Cuidador de Tumbas, —le dijo—, soy yo, ¡Bai Xiaochun! Uhm… tengo una máscara así que no se puede ver mi verdadero rostro. Señor, ¿recuerda lo que ocurrió en aquellas montañas…?
Parecía como si el cuidador de tumbas no lo hubiera ni escuchado; simplemente se quedó pescando.
Bai Xiaochun estaba muy nervioso, pero también sabía que tenía que aprovechar esta rara oportunidad. Después de vacilar por un momento, le dijo, —Uhm… Bisabuelo Cuidador de Tumbas, ¿podría ayudarme un poco? ¿Enviarme de vuelta al Río Alcance Celestial? ¿Qué le parece…?
Sin embargo, el cuidador de tumbas no parecía estarlo escuchando. Sin importar lo que Bai Xiaochun dijera, no le respondía nada. Bai Xiaochun siguió hablando hasta que se le secó la boca y el amanecer estaba llegando. Pero durante todo este tiempo, el cuidador de tumbas no volteó a verlo. Eventualmente se desvaneció junto al Río del Inframundo.
—¿¡Qué hacemos ahora Maestro!? —dijo Bai Hao. Este había permanecido allí de pie durante todo el tiempo mientras su Maestro hablaba sin parar.
Bai Xiaochun suspiró y sacudió su mano como si nada.
—Aprendiz mío, tu Maestro te dará una lección hoy. Se llama, si te decides a ello, puedes hacerlo, ¡podrás aplastar rocas y hasta romper el metal!
Durante el curso de los próximos quince días, Bai Hao realmente comprendió la perseverancia de su maestro. Cada noche a la media noche, Bai Xiaochun salía a buscar al cuidador de tumbas y pasaba por otra ronda de suplicas tal y como la primera noche.
Zhou Yixing y Wu Dao quedaron completamente sorprendidos por lo que ocurría. Claro, solo podían ver a Bai Xiaochun actuando como un demente, de pie en la ribera del río hablando consigo mismo. Y ya que no podían escuchar lo que decía, toda la escena se veía aún más extraña.
En una ocasión, un arcoíris del inframundo apareció cerca de Bai Xiaochun, y cuando Wu Dao y los demás fueron a recogerlo, pudieron ver de cerca lo que parecía ser una escena de él hablando consigo mismo. Sí que era sorprendente, y se fueron rápidamente.
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