AWE – Capítulo 848 – EDITADO

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Capítulo 848: Despedidas

—Zhou Yixing lleva años como mi seguidor. Ya que me voy, tendré que asegurarme de que esté bien.

—Y luego está Song Que. Ya que soy su tío, no tengo más opción que llevármelo.

—¿Y qué hay del Rey Fantasma Gigante…? —Tenía ganas de ir a despedirse del Rey Fantasma Gigante, pero pensar en la Dama Polvo Rojo hacía que su cabeza se llenara de frustración. Después de pensar un poco el asunto, terminó suspirando.

—Ah, lo que sea. De todos modos, volveré a ver a mi hermano mayor.

—Me traje un reino del terror que duró muchos años en las Tierras Desoladas. Ahora que ha llegado el momento de partir… no hay por qué convertirlo en una ocasión solemne.

Sacudió su cabeza, juntó sus manos en su espalda, y se puso a pensar que en realidad era mucho más misterioso si solo desaparecía sin dejar rastros. Mientras disfrutaba de su habilidad para regocijarse en su éxito, le envió un mensaje a Zhou Yixing, y le indicó que viniera al Área Restringida del Río del Inframundo.

***

En este momento, Zhou Yixing se encontraba oculto en la Ciudad del Fantasma Gigante, y cuando recibió el mensaje, quedó boquiabierto y el corazón le empezó a latir con fuerza. Repentinamente tuvo la premonición de que… Bai Xiaochun estaba por partir.

Evidentemente, ahora que el aprendiz de Bai Xiaochun se había convertido en el Emperador del Infierno, él estaba por volver a casa. Y el hecho de que le pidiera a Zhou Yixing que fuera a verlo antes de eso era muy revelador.

Zhou Yixing empezó a emocionarse. ¡Más que nunca podía sentir que su decisión de hacía todos esos años había sido sin dudas la mejor decisión que había tomado en toda su vida!

Metió a Song Que en su bolso de almacenamiento y entonces se fue rápidamente y lleno de anticipación hacia el Área Restringida del Río del Inframundo.

Mientras Bai Xiaochun esperaba por Zhou Yixing, se sentó en la ribera del río y se puso a pensar en todo lo que había hecho en las Tierras Desoladas. Luego empezó a rememorar sobre la Secta Desafiadora del Río, y después de poco pudo sentir que su corazón tiraba de él, en dirección hacia su hogar.

La media noche llegó eventualmente, y apareció una gran cantidad de niebla, así como un aura intensa. Una vez más… el Río del Inframundo se hacía visible, con sus aguas agitadas justo frente a Bai Xiaochun.

Bai Xiaochun por primera vez sentía una especie de conexión con las aguas del Río del Inframundo. Podía distinguir ligeramente el aura de su discípulo, la cual cada vez se hacía más y más fuerte. Poco después, Bai Hao se materializó justo frente a él.

Llevaba una corona y túnicas imperiales, pero en cualquier otro sentido, se veía tal cual como siempre. Había una mirada de emoción en sus ojos, así como un resplandor de respeto. En cuanto apareció frente a Bai Xiaochun, juntó sus manos y se inclinó.

—¡Maestro!

Bai Xiaochun podía ver que los sentimientos de su aprendiz con él no habían cambiado solo por haberse convertido en el Emperador del Infierno. No le sorprendía que su aprendiz apareciera, de hecho, hubiera quedado sorprendido de no ser así.

—¿Qué se siente ser el Emperador del Infierno? —le preguntó con una gran sonrisa.

—Aún tengo mucho que aprender del Sénior Cuidador de Tumbas, —respondió Bai Hao suavemente. En sus ojos era evidente que ya extrañaba a Bai Xiaochun. —Aún no puedo desatar las habilidades divinas del Río del Inframundo, y…

Pero antes de que dijera más, Bai Xiaochun sacudió su mano para interrumpirlo y dijo, —Asegúrate de tratar al Bisabuelo Cuidador de Tumbas con el mismo respeto con el que me tratas a mí. También préstale atención a sus enseñanzas, de ese modo aprenderás a ser un buen Emperador del Infierno. Lamentablemente, tu Maestro debe partir. De lo contrario, te entregaría algunas otras de mis habilidades divinas.

Entonces suspiró, ya se daba cuenta de lo mucho que extrañaba a su aprendiz.

Bai Hao permaneció de pie en silencio por un momento, en su mente pasaban todo tipo de memorias sobre las cosas que su Maestro había hecho. Pero sabía bien que su Maestro venía de la región del Río Alcance Celestial, y volver a su hogar, a su secta, había sido su meta desde siempre.

—Maestro, —dijo con un tono serio—, debe tener cuidado en su camino de regreso… La región del Río Alcance Celestial es un lugar muy diferente. Daré mi mayor esfuerzo para dominar las habilidades divinas del Río del Inframundo, y en poco tiempo, ¡podré enviar mi mente a cualquier parte del mundo!

Bai Xiaochun se rio alegremente. Ambos charlaron un poco más. Era obvio que estaba por llegar la hora de partir. Bai Xiaochun pasó la mayor parte de este tiempo diciéndole a Bai Hao que fuera un buen Emperador del Infierno. Bai Hao estaba claramente preocupado de que el viaje de vuelta a la región del Río Alcance Celestial no fuera seguro, y le ofreció muchos consejos al respecto.

Era tal y como en los viejos tiempos, cuando trabajaban juntos para resolver varios problemas. Así pasó un poco de tiempo, y Bai Hao dijo repentinamente, —Maestro, ¿recuerdas a Zhao Xionglin y a Liu Yong? ¿Y a ese Chen Haosong? Te trataron sin respeto muchas veces. ¡Me aseguraré de que se arrepientan de eso!

—Y en cuanto… a la Madre de la Secta Xu Shan, y la Madre de la Secta Chen Manyao, y la Madre de la Secta Zhou Zimo… Las cuidaré por usted. Si alguien se atreve a tener malas intenciones, ¡entraré en acción de inmediato!

—Su aprendiz también cuidará bien del Rey Fantasma Gigante.

—Y en cuanto a esos elegidos Zhou Hong, bueno, le provocaron una y otra vez, ¡no se preocupe Maestro! ¡No los dejaré librarse tan fácilmente con todo eso! —Bai Hao claramente le había prestado atención a todos los que le habían causado problemas a su Maestro o lo habían tratado con amabilidad.

La mayoría de los Maestros en el mundo, les recordarían a sus aprendices el viejo dicho de que los grandes hombres no guardan rencores insignificantes. Pero Bai Xiaochun en realidad estaba muy contento con lo que oía, y pasó un resplandor de aprobación por sus ojos.

—Excelente. ¡No dejes que se salgan con la suya tan fácilmente! Y no te olvides de ese vejete el Rey Nueve Serenidades. ¡Asegúrate de conseguir una buena oportunidad de darle una buena paliza! —Y así, el dúo Maestro y aprendiz procedieron con una larga discusión sobre cómo darles una lección a todas esas personas. Al final Bai Xiaochun quedó muy contento, y no pudo evitar maravillarse con lo bien que su aprendiz le entendía.

—Ah, cierto Maestro. Casi me olvido. Con el poder del Río del Inframundo que ahora tengo a mi disposición, y con los consejos del Sénior Cuidador de Tumbas, ¡ya logré crear las fórmulas para las llamas de veinte y veintiún colores! —Aunque sus palabras sonaban casuales, la verdad era que una de las razones por las que aún no había dominado las habilidades del Río del Inframundo era que había pasado mucho tiempo usando el poder del Río del Inframundo para trabajar en esas fórmulas.

¡Había creado las dos fórmulas en apenas un mes!

—Lamentablemente, parece que la llama de veintiún colores es el límite. No estoy seguro del motivo, y creo que no podré saberlo hasta que realmente conjures la llama. En cuanto a la llama de veintidós colores, hasta el Sénior Cuidador de Tumbas no tuvo nada que decir al respecto. La llama de veintidós colores es demasiado difícil por ahora. Espero que me puedas dar más tiempo para trabajar en ello. —Bai Hao hizo un gesto de agarre y se materializó una tablilla de jade en medio del aire.

Bai Xiaochun estaba conmocionado. Dado lo alta que ya era su habilidad para conjurar llamas, sabía bien que las cosas se hacían más difíciles mientras más se progresara. El hecho de que Bai Hao lograra crear estas dos fórmulas en tan poco tiempo indicaba que debía haber usado un gran esfuerzo.

Cuando aceptó las tablillas de jade y vio a su aprendiz se pudo ver una mirada de calidez en sus ojos.

—¡Qué considerado de tu parte Hao’er! —le dijo suavemente.

Bai Hao estaba muy feliz de escuchar estas palabras. Aunque se había convertido en el Emperador del Infierno, por dentro seguía siendo el mismo de siempre. Una palabra de aprecio y aprobación de Bai Xiaochun bastaba para hacerlo feliz.

—Maestro, aún es temprano. Ya que nadie comprende la llama de veinte colores mejor que yo por ahora, aprovechemos para conjurarla juntos. ¿Qué le parece?

Bai Xiaochun asintió después de pensarlo un momento. Y allí en las riberas del Río del Inframundo, Maestro y aprendiz trabajaron en su última conjuración de llamas juntos. Todo procedió fácilmente. Al fin y al cabo, ya llevaban tiempo pensando en este tipo de llama. Y ahora que Bai Hao tenía bajo su mando al Río del Inframundo, poseían bastantes almas a su disposición.

En apenas unos días, Bai Xiaochun logró conjurar con éxito la llama de veinte colores, la cual hizo que una luz brillante inundara el cielo y la tierra se estremeciera.

La llama de veinte colores era el nivel más alto para un nigromante terrestre. En la Dinastía del Archi-Emperador actual, solo había un nigromante que podía conjurarla. Y ahora que Bai Xiaochun podía, ¡era el segundo!

Si lograba pasar este nivel y conjurar la llama de veintiún colores, se convertiría en el legendario e insólito… ¡nigromante celestial!

De acuerdo a las leyendas, uno podía usar una llama de veintiún colores para llevar a cabo un refuerzo espiritual sobre un alma naciente, uno que le permitiría al individuo avanzar de inmediato al Reino Deva. Claro, solo era una leyenda. Nadie jamás lo había logrado.

Bai Xiaochun se llenó de emoción y procedió a trabajar con la llama de veintiún colores.

Sin embargo, la llama de veintiún colores era muy difícil. Aún con la fórmula de Bai Hao y su ayuda, Bai Xiaochun no podía más que empezar a familiarizarse un poco con el proceso. El éxito no era algo que pudiera conseguir en tan pocos días.

Para asegurarse de que su Maestro pudiera seguir trabajando con la conjuración de llamas después de salir de las Tierras Desoladas, Bai Hao ocultó el hecho de que estaba apretando los dientes fuertemente por el esfuerzo, y finalmente convocó las habilidades del Río del Inframundo que conocía. Convocó un número abrumador de almas de allí adentro, las cuales se las dio a Bai Xiaochun para que las usara en su conjuración.

Hasta Bai Xiaochun se quedó sin aliento al ver el número de almas. Siempre y cuando no fallara demasiadas veces, sin dudas tenía suficiente para conjurar eventualmente la llama de veintiún colores.

Fue más o menos en este momento que Zhou Yixing finalmente apareció.

 


Capítulo regular, Lunes 17-09-2018

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