AWE – Capítulo 976 – EDITADO
Capítulo 976: Padre e Hija.
Casi en el momento exacto en el que el rostro de fantasma habló, el relámpago dorado se distorsionó, y apareció un hombre, llevaba una túnica verde, y una corona imperial sobre su cabeza.
Se veía amenazante sin estar molesto, y poseía una energía tan profunda que solo le podía pertenecer a una persona, ¡El Celestial!
—Lograste mantenerte mucho tiempo oculto. ¡Pero finalmente te encuentro! —El Celestial sonrió con emoción y se puso en movimiento hacia el rostro de fantasma.
El rostro de fantasma dejó salir un chillido punzante; ya sabía que no podía escapar de esta batalla, por lo que arremetió al combate directamente.
En tan solo un instante, se pudieron escuchar estallidos ensordecedores.
Bai Xiaochun a duras penas había escapado con su vida, pero no estaba para nada contento. De hecho, su corazón se heló por completo. No podía dejar de pensar en lo triste que se veía Du Lingfei con la idea de que su padre viniera, y eso se le hacía extraño.
Hacía un momento… El Celestial había salido de la luz dorada que rodeaba a Du Lingfei. Además, esta había dicho que él, «ya estaba aquí». Esto a su vez parecía implicar que El Celestial había permitido que ambos estuvieran en un peligro extremo dentro de ese humo negro, simplemente para obtener la oportunidad que buscaba.
Estaba claro… que lo que buscaba era la oportunidad de atacar el rostro de fantasma.
Y esa oportunidad… ¡valía más que la seguridad de su propia hija!
Al llegar a este punto en sus ideas, Bai Xiaochun volteó hacia Du Lingfei, y podía ver la decepción y amargura en sus ojos.
La mayor parte de lo que Bai Xiaochun sabía acerca de El Celestial, eran simplemente especulaciones y conjeturas. Pero siendo la hija de aquel hombre, Du Lingfei sí que lo conocía bien.
Al principio pensaba que su padre realmente la había enviado a ella y a Bai Xiaochun al norte para descubrir la verdad sobre su Hermana Mayor.
Pero ahora se daba cuenta de que el asunto de su Hermana Mayor parecía ser simplemente algo secundario. ¡El Celestial la había arrojado a ella y a Bai Xiaochun como carnada para intentar atraer el rostro de fantasma del galeón de huesos!
Aunque no estaba segura de por qué su padre pensaba que ella y Bai Xiaochun atraerían al rostro de fantasma, estaba claro que había funcionado.
—Padre, —pensó—, todo lo que haces es para salir de este mundo. Pero… ¿acaso vale la pena? ¿Tan solo salir vale más que la familia…? —Du Lingfei sentía como su corazón se desgarraba al ver a su padre luchando con ese rostro de fantasma.
A estas alturas, las heridas de El Celestial ya se habían recuperado bastante, y por algún motivo desconocido, el rostro de fantasma no era capaz conseguir ninguna ventaja. El Celestial dejó salir un frío bufido y dijo, —No fue fácil encontrarte. ¡Ni se te ocurra intentar escapar!
El rostro rio fríamente. —¿Usas tu propia carne y sangre para atraerme? ¡Si que mereces tu reputación de ser una persona ambiciosa y despiadada!
—¿Ah sí? ¿¡Y qué!? —Al parecer, El Celestial no veía nada malo con usar a su hija de ese modo. Después de todo, aún estaba viva. Y el enigmático rostro de fantasma era casi imposible de encontrar una vez que este se escondía.
Estaba totalmente determinado a capturarlo, así que, para él, usar a Bai Xiaochun y a Du Lingfei como carnada valía la pena. No solo planeaba usar el rostro de fantasma para entender mejor el mundo exterior, también esperaba poder refinarlo para crear un tesoro personal.
Tener éxito le ayudaría a mejorar su poder de batalla a tal punto que quizás podría forzar al cuidador de tumbas a abrir la Puerta Mundial. Y aunque no fuera así, quizás el conocimiento que obtendría le permitiría hacerlo él mismo.
La verdad era que El Celestial se había llenado de desesperación cuando vio partir el galeón de huesos. ¡Y el hecho de que el rostro de fantasma se quedara atrás por cuenta propia le había dado otra posibilidad de tener éxito antes de tener que recurrir al último método que esperaba poder evitar!
El Celestial y el rostro de fantasma cada vez se elevaban más en su lucha, y empezaron a alejarse de la zona hasta que ya no se pudieron ver más.
Entonces el agitado viento que arrasaba por la planicie helada finalmente se calmó, y todo se tranquilizó.
Pero Bai Xiaochun no podía calmar su corazón y su mente. Y lamentablemente, no sabía cómo reconfortar a Du Lingfei. Solo pudo suspirar, se acercó, la envolvió en sus brazos y la levantó.
Esta se tensó, pero al sentir la calidez de sus brazos y su pecho, se dejó caer lentamente en sus brazos, como si estuviera muy agotada.
—Antes no era así… —murmuró. Repentinamente se sentía profundamente débil, Bai Xiaochun solo pudo suspirar más.
Después de un rato, al parecer logró recobrar un poco la compostura. Lo observó y le dijo suavemente, —¿Qué crees tú Xiaochun? ¿De verdad es tan importante salir de este mundo?
—No lo sé… —le respondió sacudiendo su cabeza—. Pero sé que, si fuera yo, no querría irme. Me gustan las tierras de Alcance Celestial, y hasta me gustan las Tierras Desoladas. ¿Por qué querría irme? —Las palabras que pronunciaba eran la verdad que venía de su corazón. El Celestial hablaba como si las tierras de Alcance Celestial fueran una prisión de la que no podía escapar, y era una actitud que Bai Xiaochun simplemente no podía entender.
En lo que a él concernía, mientras tuviera suficiente longevidad, y tuviera a sus amigos y a su familia con él, entonces las tierras de Alcance Celestial eran maravillosas… Además, la Madre Fantasma había dejado muy claro que el mundo más allá era un lugar extraño y peligroso.
¿Por qué querría saltar de cabeza al peligro…? Aunque, para ser justos, Bai Xiaochun también sentía que el cuidador de tumbas no estaba siendo muy razonable. Si El Celestial quería irse, ¿por qué no abrir la Puerta Mundial para él y ya?
Du Lingfei sonrió al escuchar sus palabras, una sonrisa hermosa que parecía iluminar la oscuridad de la noche circundante. Era una escena encantadora, rodeados por el hielo y bajo la luz de la luna.
—Tampoco me quiero ir, —murmuró—. Al igual que tú. Solo quiero paz y tranquilidad, a mis amigos y mi familia. Una vida sencilla…
—A excepción de qué… yo no tengo amigos… Mírame Xiaochun. Después de todos los años que he vivido, no tengo ninguno… Y ni siquiera sé cómo se veía mi madre…
Bai Xiaochun no respondió nada. Solo la sostuvo con más fuerza y empezó a caminar sin rumbo entre la noche.
El sol eventualmente se alzó al a distancia, y envió su brillo cálido por toda la tierra. Bai Xiaochun y Du Lingfei caminaron la noche entera, pero ahora se detenían.
Un relámpago dorado apareció repentinamente en el cielo, el cual atravesó el aire hasta que finalmente tomó la forma de un hombre en una túnica verde.
¡El Celestial había vuelto!
En su mano sostenía una bola de humo negro, la cual era nada más y nada menos que el rostro de fantasma. Este no se resistía y no podía escapar. Estaba claro que sus esfuerzos por capturarlo habían sido un éxito. Aunque El Celestial escaneó el área con una expresión sombría y espantosa, hasta que ubicó a Bai Xiaochun y a Du Lingfei.
Fue solo después de capturar el rostro de fantasma, que El Celestial se dio cuenta de que no era su forma completa. ¡Solo era un alma clon!
¡La verdadera alma aún estaba desaparecida! Estaba claro que ese rostro de fantasma era muy astuto, y aunque la carnada que había tendido El Celestial lo había tentado, había decidido usar una magia secreta para separar una parte de sí y formar un alma clon, solo por si acaso.
Aunque El celestial capturó con éxito el alma clon, también había alertado a su enemigo, por lo que ahora sería aún más difícil conseguir al verdadera alma. Además, era obvio que, por ahora, su oponente permanecería escondido, y se aseguraría de no dejar atrás ninguna pista sobre su paradero.
Sin embargo, al menos no había salido con las manos vacías. A pesar de que el alma clon no era un alma completa, sí que era mejor que nada.
Con esto en mente, El Celestial respiró hondo, observó a Bai Xiaochun y a Du Lingfei. Ondeó su mano y envió abajo un medallón.
Bai Xiaochun extendió su mano lentamente para sujetarlo, había un resplandor en sus ojos.
—No lo pienses mucho, —dijo El Celestial—. Solo es un medallón de comando. Ahora puedes volver a la Secta Nube Relámpago de los Nueve Cielos y usar su portal de teletransportación para volver a la región oriental de Alcance Celestial.
Dicho esto, ignoró a Bai Xiaochun y vertió su mirada hacia Du Lingfei.
—Vámonos Fei’er, —le dijo suavemente.
Du Lingfei vaciló por un momento, pero no se negó. Solo abrazó con fuerza a Bai Xiaochun y se despidió.
Sin embargo, Bai Xiaochun se rehusaba a dejarla ir así nada más. Observó al Celestial, apretó los dientes y dijo, —Celestial, Feifei y yo…
Pero antes de poder terminar su frase, pasó un resplandor gélido por los ojos de El Celestial, le interrumpió y dijo, —Sé lo que quieres decir. Quieres que deje que mi hija se quede contigo. Lamentablemente, no estás cualificado. ¡Podemos hablar cuando seas un semidiós! —Dicho esto, se volteó y se desvaneció en el aire.
Du Lingfei sacudió su cabeza y respiró hondo para calmar su corazón. Entonces siguió al Celestial y se desvaneció.
Bai Xiaochun se quedó allí de pie un rato con emociones complejas por dentro. Alguna vez pensaba que la hija de El Celestial, Du Lingfei, tendría una posición muy alta, y mucha felicidad gracias a esto.
Pero después de lo ocurrido en la planicie helada del norte, se dio cuenta de lo amarga que era su vida, y la frialdad con la que El Celestial la trataba…
—¿Semidiós eh…? —murmuró. sus ojos se iluminaron repentinamente con una determinación inquebrantable.
Capítulo regular, Sabado 17-11-2018
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