Alfa: Un Mundo Mágico Capitulo 47: REUNIÓN FAMILIAR

Modo noche

CAPÍTULO 47

REUNIÓN FAMILIAR

Perspectiva: Agis.

 

Mirusmari, Sexteris 14 de November del 1575.

 

Desde aquella charla telepática, o más bien, llamada telepática, Leonora y Juno han continuado hablando por su cuenta, discutiendo todos los detalles relacionados al viaje y estadía en la mansión. Al parecer, Egeo, Víctor, así como los respectivos maridos de mis hermanas, han decidido tomarse unas largas vacaciones de sus respectivas labores; en consecuencia, la familia Jardiel podría quedarse meses en esta mansión, ya que se estaban preparando específicamente para este momento.

 

– Ilustrísimo Señor Jardiel, – me habla un mayordomo en tono formal – la mansión se encuentra completamente pulcra, sus familiares se van a deslumbrar.

– Gracias, Félix. – respondo con amabilidad.

 

Como Katherine quería dar una gran impresión a mis padres y hermanas, decidió contratar a un mayordomo, varias sirvientas, y otros trabajadores, para que se encarguen de atenderlos adecuadamente, además de mantener limpia la mansión en todo momento. Anteriormente, Sylvia, Nona, Filis, Petra y Roser, eran las que debían realizar esta labor; sin embargo, ya que este lugar es tan grande, requería de mucho tiempo y esfuerzo, por lo que siempre lo hacían de manera muy sencilla, o en su defecto, solo aseaban determinados sitios de la casa. Ya que dentro de muy poco llegará mi familia, Félix y las demás se han esmerado en que la mansión se encuentre perfecta.

 

Incidentalmente, las sirvientas y trabajadores que laboran junto a Félix, en realidad son sus esposas e hijos, integrando un grupo de 15 personas; para ser preciso, las doncellas de este humano son cuatro: dos humanas, una mujer bestia, y una elfa. En lo concerniente a sus hijos, debo decir que me tiene asombrado la cantidad; con la mujer bestia son cuatro, dos chicas, y dos chicos; con la elfa tiene dos, un niño y una niña; finalmente, tiene dos hijas e hijos con cada humana. Sin duda, este hombre cuenta con mucha suerte, en el sentido de que sus descendientes son más o menos equilibrados, ya que sus esposas le dieron varones y féminas por igual; de otro modo, siento que sería asfixiante tener una familia con muchas mujeres y pocos hombres. Por otra parte, me parece increíble que pueda cuidar de una familia tan numerosa, aunque, también he de mencionar que todos sus hijos son mayores de 15 años, e incluso algunas chicas  llegan a los 20, por lo que ellos deben valerse por sí mismos en muchos aspectos.

 

Hablando de la mujer bestia, he de decir que pertenece a la tribu Cuniljus, es decir, es una chica conejo. Cuando escuchas sobre una mujer conejo, inmediatamente viene a tu mente una dama voluptuosa con orejas de conejo, y la típica colita de algodón; no obstante, en la vida real, las cosas son un poco diferentes. Aunque esta mujer evidentemente tiene dichas orejas, estas no se mantienen erguidas todo el tiempo, al contrario, permanecen caídas, de tal manera que se confunden con su cabello, ya que tienen la misma tonalidad. Por otro lado, no puedo negar que su colita de algodón me parece excesivamente linda, y posee el mismo color que su cabello y orejas; desgraciadamente, su traje de sirvienta la cubre completamente, por lo que solo la he visto un par de veces. Otro punto a destacar, es que esta “maid conejo” no es voluptuosa en lo absoluto, de hecho, es bastante alta y delgada, con poco pecho, y ni hablar de su trasero, por lo que resulta ser una mujer bastante promedio; sin embargo, su rostro expresa belleza y delicadeza.

 

Katherine me comentó hace unos días, que ver a un humano casado con una mujer de la raza Bestial, es algo excepcional; según ella, los miembros de esta especie, rara vez se comprometen con los humanos, debido a que su sistema de tribus, es bastante estricto en lo concerniente al apareamiento. Al parecer, existe una tribu por cada subespecie de hombre bestia, de tal manera que hay un grupo de hombres lobo, conejo, oso, león, tigre, por mencionar algunos; cabe aclarar que en Alfa, se pueden hallar muchos animales idénticos a los de la Tierra, pero con nombres diferentes, y algunos poseen características bastante peculiares. La razón por la que los Bestiales son reticentes a tener hijos con los humanos, a pesar de que es posible hacerlo sin problemas, se debe a un asunto cultural, pues esta raza tiene unas costumbres muy distintas a las nuestras, y también temen extinguirse, como le pasó a numerosas subespecies de hombres bestia; en consecuencia, una chica loba, tendrá hijos con un hombre lobo, siempre que pueda.

 

Con lo anteriormente dicho, el motivo por el que Félix y su chica conejo están juntos, es debido a que se aman muchísimo, agregando que debió aceptar sin cuestionar las costumbres de la tribu conejo; esto explicaría los cuatro hijos que tiene con ella, pues las mujeres conejo son bastante conocidas por detestar las pociones anticonceptivas, así que no las beben después del sexo, ocasionando que den a luz múltiples veces; en otras palabras, estas mujeres adoran tener muchos niños y cuidar de ellos.

 

Como cabría esperar,  Leonora admira y envidia en partes iguales a la coneja, por lo que constantemente la llama en privado para platicar sobre maternidad, incluyendo el método para embarazarse con facilidad rápidamente. Últimamente, la Princesa Gelum solo piensa en eso, y parece que las demás cosas palidecen en importancia; recientemente, está comenzando a leer revistas y demás textos, que hablan de procedimientos extraños para quedar embarazada, bebe mejunjes horribles para la fertilidad, e incluso su fé por la Diosa Mare se ha renovado, llegando al punto de rezarle todas las mañanas con mucha devoción, pidiendo fervientemente un niño.

 

– Rosemary, podrías traerme un poco de Qawe, por favor. – le hablo a la chica conejo.

– Como el Ilustrísimo Señor Jardiel ordene, en seguida se lo traigo. – la coneja se dirige a la cocina con elegancia.

 

Mientras la mujer se marcha, no puedo evitar mirar su espalda baja, por no decir trasero, con la pequeña esperanza de ver su linda colita moverse de un lado a otro. Desafortunadamente, mis esperanzas nunca se harán realidad, pues la falda de su traje la cubre completamente, y solo es posible observar un pequeño bulto que se agita regularmente. Cuando vivía en la Tierra, pensaba que las ropas de las sirvientas, constaban de una falda hasta las rodillas, y camisa manga corta relativamente ajustada; sin embargo, ese no es el caso en lo absoluto. Las sirvientas de Alfa usan un atuendo muy conservador, compuesto de un vestido muy holgado que cubre las muñecas y tobillos, al estilo del siglo XV, pero sin mostrar el escote, ni nada que despierte la atracción, o alguna fantasía erótica.

 

– Agis, ¿Acaso te gusta la sirvienta? – Katherine me pregunta con los ojos entrecerrados, denotando que sospecha algo.

– Claro que no, es solo que nunca antes había visto a una mujer de la tribu Cuniljus. – respondo rápidamente en tono tranquilo.

– Querido, estabas viendo a esa chica Cuniljus con mucho deseo, ¿Sabes que es un pecado muy grave codiciar las mujeres de otros? – Camelia me cuestiona en tono incisivo.

– No estoy interesado en Rosemary, es solo que su colita de Cuniljus me parece muy chusca y llamativa. – respondo con honestidad.

– Ya veo, ¿La sirvienta despertó en ti un gusto por las mujeres bestia? – Katherine me pregunta una vez más.

 

En este momento, mis chicas y yo nos encontramos en la sala, esperando ansiosamente la llegada de mis familiares, pues hace un rato llamaron diciendo que estarían aquí muy pronto; aunque podríamos ir a buscarlos en la estación, insistieron en que no era necesario, y querían dar con la mansión por su cuenta. En consecuencia, todos estamos reunidos aquí, con el fin de darles una gran bienvenida; algunas de mis mujeres tienen charlas ociosas entre ellas, mientras que otras se mantienen calladas escuchando, ya que no están de humor, o se encuentran un poco aburridas, por lo que prestan más atención de lo normal a mis acciones.

 

– No es eso, solo me parece algo muy curioso e interesante. – respondo con claridad.

– Entiendo, si es así, – interviene Leta – yo podría hacerme pasar por una Cuniljus la próxima vez, tal vez así puedas ver mi trasero con más exaltación. – lo dice mientras se levanta de su sillón y se sienta sobre mi regazo.

– Todas podríamos hacerlo. – agrega Katherine – Agis, no tienes que avergonzarte por eso; como tus esposas, es nuestro deber satisfacer tus deseos.

– No es necesario preciosas, es solo un interés pasajero, no tienen que ir tan lejos. – intento disuadirlas.

 

Aunque no es muy popular usar las típicas orejas de animales, algunas mujeres las usan como algún tipo de juego sexual, más que como un disfraz o cosas similares. Las chicas bestia tienen un atractivo especial por sus características animales; sin embargo, no me impresionan hasta ese punto, de hecho, creo que sería extremadamente raro ver a un hada o demonio con sus alas, usar orejas de gato o algo por el estilo.

 

– [Agis, puedo usar hechizos ilusorios para eso, te aseguro que no podrás distinguir si mis orejas y cola, son reales o falsas; – Leta me habla telepáticamente con voz pícara – aunque soy una sirena, también puedo ser tu Cuniljusita. – luego de decir eso, me da un beso en la boca – Mi amorcito, yo haría lo que sea por ti]

– Leta, no es momento para eso, pronto llegarán nuestros padres. – Katherine reprende a la sirena.

– Lo sé, solo me dieron ganas de hacerlo. – habla en tono de disculpa.

– [No pienso que eso te guste, solo quiero decirte que podemos experimentar juntos cualquier tipo de juego; aunque me encanta hacerlo contigo de la manera tradicional, siempre es bueno explorar otras opciones, porque yo deseo que me hagas el amor de una forma única. – me lanza una mirada sagaz]

– [Si… – respondo con simpleza]

 

Recientemente, Leta ha logrado controlar mejor sus impulsos sexuales, sin embargo, esto ha ocasionado que empiece a buscar maneras diferentes de tener sexo. Cuando lo hacemos, ella acostumbra a vestir un atuendo distinto en cada ocasión, sugiere que usemos determinada posición, y a veces recurre a extraños juegos de rol; seguramente, esta sirena quiere alcanzar formas de placer más grandes, o más bien, quiere que compartamos un gusto especial, algo que solo realicemos ella y yo.

 

De esta manera, mis chicas y yo continuamos hablando sobre estos temas escabrosos sin pelos en la lengua; a medida que pasamos más tiempo juntos, y conocemos profundamente las facetas de cada uno, nuestras conversaciones se tornan más desvergonzadas y controvertidas. Esto es algo natural en toda relación, no obstante, estas mujeres son demasiado directas, no se guardan nada, por lo que todavía no termino de acostumbrarme por completo; aun así, debo admitir que eso me gusta de ellas, y podemos entendernos de un modo que jamás conseguí con mi esposa de la Tierra, generando una convivencia muy transparente y sincera, una cosa maravillosa. En medio de la charla, la “maid conejo” me trajo lo que le pedí, por lo que disfruté aún más de este momento con mis mujeres.

 

Al cabo de un tiempo, el mayordomo Félix nos informa que la familia Jardiel se encuentra en la entrada de la mansión; al escuchar esto, todos nos preparamos rápidamente para recibirlos. La bienvenida que tenemos planeada es bastante sencilla; consiste en saludarlos amablemente al ingresar, ofrecerles deliciosos bocadillos, y sostener una charla entretenida hasta que se sientan satisfechos. A pesar de eso, mis chicas están usando un atuendo demasiado elegante, como si fuesen a asistir a una gala o evento de la alta nobleza; seguramente, quieren mostrar lo mejor de ellas a mis padres y hermanos.

 

– ¡Hijo! Por fin llegamos. – Juno ingresa junto al resto de mi familia.

– ¡Agis! – Egeo lo dice con una sonrisa alegre.

– ¡Hermano! – Marian corre y me abraza.

– ¡Papá! ¡Mamá! ¡Marian! Qué bueno verlos. – los saludo con cariño y una gran sonrisa.

 

Seguidamente, el resto de mis familiares entran y saludan en tono animado; sobra decir que Ceres, Luzbel, Víctor, y Royse, se ven igual que hace años, no han envejecido ni un día. Por su lado, Egeo y Juno se encuentran un poco más avejentados, pero no han perdido ni un poco de energía; es de resaltar que Juno ya no tiene la apariencia de una chica de 18, pero aun así su belleza se mantiene intacta. Nelia y Thais, están en su forma adulta, por lo que poseen una apariencia excesivamente voluptuosa, y por supuesto, muy hermosas; no obstante, lo que más me sorprende, es que no visten ropas reveladoras como lo harían Petra, Roser y Leta, en su lugar, usan unos vestidos un tanto discretos. Finalmente, Marian se ha convertido en una niña bastante encantadora, tomando lo mejor de Juno y Egeo, y como aun es joven, todavía puede volverse más bella.

 

Obviamente, también veo a las 5 esposas de Víctor, las cuales no se apartan de él; debo decir que son elfas con una belleza comparable a Sylvia, pues tienen un cuerpo bien dotado, con ojos de colores excéntricos, de piel blanca y cabello de tonos vivos. El esposo de Nelia y Thais es un humano bastante alto y apuesto, aunque no posee una musculatura destacable, como Egeo o Víctor; no obstante, debo aceptar que es mucho más guapo que yo, lo que me causa un poco de envidia. Por último, el esposo de Royse resultó ser un hombre gordo, de baja estatura, y para nada atractivo, lo que me hace sentir mal por mi hermana; francamente, Royse siempre me pareció una chica inteligente, nunca creí que terminaría con alguien así; a pesar de eso, ella parece estar muy feliz a su lado. Dicho hombre gordo, no solo está acompañado por mi hermana, también hay un par de humanas realmente hermosas, lo que me deja muy sorprendido.

 

Posteriormente, mis chicas se presentaron con respeto y cortesía; naturalmente, los recién llegados se mostraron sorprendidos, debido a que Leonora reveló muy pronto su identidad como la Princesa Imperial, al igual que lo hizo Aurora; seguramente, lo hicieron por presumir, aunque no tenían que hacerlo. Había evitado contarles estos detalles sobre mis mujeres, ya que no era necesario, y podría causar algún inconveniente, si esa información llegara a oídos equivocados.

 

Luego de tantas presentaciones, descubrimientos y sorpresas, nos dirigimos a la sala, donde Félix y sus doncellas, previamente habían preparado los bocadillos y varias bebidas. Con un aperitivo y una taza de té, tomamos asiento en los cómodos sillones de este amplio lugar, con el fin de sostener una charla despreocupada; las mujeres empezaron a hablar entre ellas sobre temas de chicas, mientras que los hombres nos reunimos para discutir sobre nuestra situación actual, y conocernos mejor, en especial con los esposos de mis hermanas.

 

– En verdad, es todo un honor conocer al Héroe Agis Jardiel; cuando Royse me dijo que es tu hermana, pensé que estaba bromeando, jejejejeje. – Festo lo dice con nervios.

– No tienes que ser tan formal, solo dime Agis; – lo digo con amabilidad – y bueno, para mi es toda una sorpresa, tenía una imagen diferente de ti, pero, ¿A qué te dedicas?

– Jejejejeje, sí, me lo dicen a menudo… – ríe con vergüenza – yo soy cocinero, también soy el dueño del mejor restaurante de Villa Limes; lo manejo con la ayuda de mis esposas. – responde con cortesía.

– Ya veo, sus platos deben ser exquisitos, quisiera probarlos un día… – tomo un sorbo de mi bebida.

– ¡Oh! Por supuesto, mañana me encargaré de preparar la cena, le aseguro que estará encantado, mis platos están al nivel de los mejores cocineros del mundo. – habla con confianza.

– Desde luego, ya estoy deseando que sea mañana… – hago una pausa – ¿Y Bayardo en que trabaja? – le hablo al esposo de Nelia y Thais.

– Soy Joyero, puedo elaborar los mejores adornos y accesorios: amuletos, aretes, anillos e incluso gargantillas, para el hombre que desea ver hermoso el cuello de su esposa. – habla con elegancia.

– Tengo entendido que ganas bastante dinero. – lo digo en tono tranquilo.

– Sí, no puedo quejarme de las ganancias; – habla con franqueza – compro las mejores piedras preciosas que se extraen de las minas, y con ellas confecciono bellos objetos; generalmente los vendo a nobles y burgueses, así que obviamente los compran a un buen precio.

 

En Alfa, las piedras preciosas como rubí, esmeralda, zafiro azul, entre otras, son realmente abundantes y económicas; esto se debe a que se consideran piedras fallidas que son incapaces de albergar Unidades Mágicas, o bien, guardan muy poco, por lo que difícilmente pueden ser denominadas piedras mágicas. A pesar de eso, todavía se les llama preciosas, debido a que es posible usarlas en algunos Artefactos Mágicos como conductores, aislantes y cosas así; adicionalmente, su apariencia colorida y estética, hace posible emplearlas en decoraciones, y obviamente, en la joyería. Dicho esto, el éxito de un joyero y el valor de los objetos, no se basa en la calidad de la joya, si no en la belleza del artículo, por lo que, en la práctica, un joyero es más un artista, que alguien que comercia con piedras preciosas.

 

– Entiendo, entonces debes ser un artesano realmente bueno, sin duda, tu trabajo es muy loable. – lo digo con respeto.

– Muchas gracias Agis; – lo dice con una sonrisa – si me permitieras confeccionar las gargantillas para tus bellas damas, lo haría con gusto, y sin ningún costo.

– ¡Vaya! – me muestro sorprendido – ¿Lo dices en serio? – pregunto con incredulidad.

– Por supuesto, es una pequeña muestra de generosidad al hermano de mis amadas Nelia y Thais. – habla con elegancia.

– Aceptaré tu buena voluntad. – lo digo con humildad.

– No te arrepentirás. – se muestra muy animado.

 

Festo, Bayardo y yo, continuamos hablando sobre como conocieron a mis hermanas, la manera en que se enamoraron, y como es su vida actualmente; así mismo, discutimos sobre otros asuntos más técnicos, como magia, la situación económica del país, los problemas sociales, entre otras cosas. Debo decir que son buenos hombres, y tienen sentimientos reales por Royse, Nelia y Thais, además de que intentan darles una vida feliz; incluso fueron francos al decirme que tienen la intensión de tener hijos con ellas, por lo que es seguro afirmar que pronto voy a ser tío. Egeo y Víctor no participaron mucho en la conversación, ya que los conocen desde hace tiempo, y tampoco tienen mucho que decir.

 

– Hermano Víctor, ¿Cómo vas con tus esposas? Debo decir que tienen una belleza despampanante. – le hablo con tono informal.

– No sabría que decirte Agis, esas mujeres son muy complicadas. – realiza una sonrisa vacilante.

– ¿En qué sentido son complicadas? – lo cuestiono.

– Bueno, ellas tienen costumbres diferentes, y no están dispuestas a cambiar ni aceptar las de este país; – responde con modestia – seguramente Juno ya te ha contado que ellas quieren tener hijos, pero eso es solo una cosa de muchas.

– Ya veo, – asiento – yo también tuve dificultades al principio para lidiar con diferentes razas; creo que antes de intentar persuadirlas de cualquier cosa, deberías ganarte su confianza llevándolas a citas y esas cosas. – le doy un consejo con buena intensión.

– Hijo, eso es lo que le he dicho siempre, pero tu hermano no hace caso. – interviene Egeo.

– Padre, es más fácil decirlo que hacerlo; no tienen idea de cómo se comportan esas chicas cuando estamos solos; esto no es un problema de confianza, ellas simplemente son inflexibles. – el elfo se excusa.

 

Con lo anteriormente dicho, la conversación se enfocó en la situación de Víctor y sus 5 esposas; por lo visto, esas mujeres exigen demasiado al elfo, además de ser bastante abiertas, pues según él, le han dicho que puede pedirles cualquier cosa, y son extremadamente pervertidas. De esta manera, escuchamos y aconsejamos a Víctor; así mismo, contamos algunas de nuestras experiencias, por lo que la charla se volvió graciosa y entretenida, dejando a un lado el ambiente serio y modesto.

 

Después de hablar por varias horas, se prosiguió a mostrar las habitaciones de cada quien, realizar un corto recorrido por la mansión, para que conozcan el lugar; mientras hacíamos esto, la noche llegó rápidamente, siendo necesario ir a cenar, donde continuamos hablando con mucho entusiasmo, pero esta vez entre todos. Durante esos momentos, no nos percatamos del transcurso del tiempo, hasta que se hizo de madrugada, así que decidimos acostarnos para retomar la charla más tarde. Francamente, fue un día muy divertido y alegre, adicionalmente, me llena de felicidad ver a mis parientes más cercanos tan vigorosos, saludables, y sonriendo sin preocupaciones; esto me hace pensar que las visitas familiares no pueden ser del todo malas.

 

◇◇◇

 

Mirusmari, Lunae 21 de December del 1575.

 

Ya ha pasado más de un mes desde que mi familia llegó a la mansión; a partir de entonces, hemos visitado varios sitios turísticos, asistido a eventos interesantes, y realizado un sinfín de actividades divertidas; en definitiva, las cosas son más entretenidas cuando las disfrutas con muchas personas. Naturalmente, al estar juntos tanto tiempo, se han desarrollado lazos de unión con aquellos que no conocíamos bien: las esposas de Víctor, Bayardo, así como Festo y sus mujeres; obviamente, la relación entre mis chicas y familiares ha mejorado muchísimo, como si se conocieran de toda la vida.

 

Por supuesto, mis chicas y yo estamos en nuestro mejor momento, ya que salimos constantemente, y compartimos recuerdos felices; todas mantienen un humor alegre, rara vez se presenta algún conflicto, y pareciera que han dejado de lado cualquier rivalidad o resentimiento entre ellas. Lógicamente, este comportamiento puede deberse a la necesidad de mostrar lo mejor de sí a mi familia, y también porque, Bayardo fabricó para mis mujeres, unas bellas gargantillas adornadas con joyas, así que están que no pueden de la dicha. La única que parece un tanto insatisfecha, es Katherine; esto se debe a que nuestro matrimonio no puede ser revelado al público todavía, por lo que solo se le permite usar la gargantilla en lugares privados de la mansión; con lo cual, no puede darse el lujo de lucirla y alardear de ella como lo hacen Leonora, Camelia, Aurora, Leta y las demás.

 

Aunque Bayardo fabricó las gargantillas y las entregó personalmente a cada una de mis chicas, se tomó el atrevimiento de decir que fue idea mía, como muestra de amor entre otras cosas; como es de esperar, el afecto de mis chicas esta por los cielos, y cada vez que salimos a una cita, caminata o evento, ellas presumen con pompa el símbolo de nuestro compromiso. Cuando paso tiempo a solas con alguna, siempre se muestra extremadamente complaciente, apasionada, y me proporcionan un trato más cariñoso que nunca; este comportamiento se intensifica considerablemente a la hora de hacer el amor. Por supuesto, ya me he encargado de agradecerle a Bayardo adecuadamente, y puedo decir que ha ganado muchos puntos conmigo y mis mujeres.

 

Al interactuar frecuentemente con los nuevos integrantes de la familia Jardiel, por decirlo de alguna manera, puedo afirmar que son personas buenas y decentes. A pesar de su apariencia, Festo trata bien a sus esposas y ellas lo aman con mucha intensidad, incluida Royse; parece que este hombre “compensa” o más bien, complace a la perfección las necesidades de sus mujeres. Bayardo es un individuo caballeroso y educado en todo momento, que por lo visto, disfruta con regocijo el encanto de Nelia y Thais, además que constantemente les obsequia aretes, collares, brazaletes, y demás adornos; al parecer, Bayardo admira mucho la Juventud Eterna de los elfos y hadas, considerándolos como seres con una belleza inmaculada; dicho de otra manera, es un fetichista de chicas jóvenes y hermosas.

 

Durante este último mes, mis lazos familiares se han renovado, además de estar más fuertes que antes. Aunque he compartido muy pocos momentos importantes con Marian, nuestra relación se encuentra mejor que nunca, y pasamos mucho tiempo juntos, en un intento de recuperar el tiempo perdido. Mis padres y yo hablamos a menudo de mi infancia, recordando momentos vergonzosos y ocurrencias graciosas; su amor se mantiene intacto, están muy orgullosos de mis logros, y asombrados por la belleza y estatus de mis chicas; Egeo aun no puede creer que consiguiera conquistar a la Princesa Imperial; Juno y las demás, aluden al destino, y creen fervientemente que me espera un futuro brillante. Víctor y mis hermanas tienen una opinión similar a la de Juno, Ceres y Luzbel; dicen que desde pequeño vieron un gran potencial en mí, y piensan que todo lo que ocurre actualmente, es solo un desarrollo natural de las cosas.

 

En lo que respecta a las esposas de Víctor, no he podido hablar mucho con ellas, pues en su cultura, cruzar palabras frecuentemente con un hombre que no es su marido, se considera una infidelidad, incluso si es un pariente; en consecuencia, la manera más óptima que tengo para “charlar” con estas elfas, es a través de Leta, quien se encarga de transmitirme telepáticamente sus conversaciones, además de darme sus impresiones personales, por lo que todo lo que sé acerca de estas elfas, es gracias a esa sirena. Incidentalmente, a Leta le encanta servirme de puente o globo sonda, para ella, significa que estamos conectados de una manera especial, aunque no sabe bien como expresarlo en palabras; supongo que sería algo similar a la expresión: “estar unidos en cuerpo y alma”.

 

Escuchando las conversaciones entre la sirena y las elfas, puedo decir que son chicas muy apasionadas en lo que respecta a cumplir su rol como esposas; se encuentran bastante ansiosas por demostrarle a Víctor sus sentimientos, además de que no saben cómo complacerlo, ya que pasan muy poco tiempo a solas, y él casi no habla con ellas. En otras palabras, están desesperadas porque sienten que mi hermano las considera una molestia, y por ello recurren a cualquier método para llamar su atención; eso explicaría porque Víctor considera que ellas son exigentes y otras cosas. Por su lado, Leta piensa que son mujeres cariñosas, amables, y leales, las características básicas para ser una doncella respetable, pero que no obtienen lo que quieren, porque les falta valor para decir las cosas de frente; increíblemente, la sirena no cree que sean pervertidas, al contrario, las ve como damas puritanas y novatas, pues según ella, aún no han explorado por completo su sexualidad, o lo que sea que eso signifique.

 

Naturalmente, me tomé el atrevimiento de aconsejarlas a través de Leta, para que su relación mejore, y puedan convivir de manera más llevadera. Sorprendentemente, las elfas no hicieron oídos sordos, escucharon y obedecieron; como resultado, han conseguido que Víctor no sea reticente en lo que respecta a estar solos, pasar tiempo con ellas, e incluso han empezado a tener citas; en resumen, han logrado despertar el interés del elfo por ellas. Con lo anteriormente dicho, las elfas están más felices y animadas que nunca; ahora consideran a Leta como una gran hermana, por lo que le cuentan cada detalle de su matrimonio, esperando otro consejo valioso, o aprender algo nuevo para obtener el corazón de Víctor; obviamente, no he tenido más remedio que continuar ayudándolas, después de todo, soy el causante de esta situación.

 

Por mi parte, no he abandonado los entrenamientos, me ejercito cada día con el fin de mantener mi condición física, ni perder mi instinto de pelea; lógicamente, practico movimientos de hacha, así como artes marciales, para perfeccionar mi estilo de combate, y estar en condición óptima cuando me recupere. Aunque no puedo usar magia, todavía estudio diversos libros sobre Artes Simples, Especiales y Ocultas, compensando mi incapacidad de lanzar hechizos; así mismo, investigo sobre habilidades, dones, encantamientos, círculos mágicos, y cualquier otro aspecto de la magia, con el objetivo de conocer a fondo todo lo relacionado a este arte, y no ser tomado por sorpresa en ningún momento por mis enemigos, ya sea con un ataque desconocido, o alguna otra artimaña.

 

Lógicamente, también estoy investigando el método para romper mi maldición, aún no he perdido la esperanza; de hecho, creo que por fin encontré la forma de hacerlo, y ahora mismo mis chicas y yo estamos en el sótano de la mansión, llevando a cabo el procedimiento. Para deshacer un maleficio, generalmente se recurre a un Arte Oculta llamada [Disipar], siempre y cuando se haya determinado el modo de hacerlo con una comprobación previa; por supuesto, este hechizo de Utilidad requiere de gran imaginación, además de que, eliminar una maldición, puede tomar minutos e incluso horas.

 

Determinar el modo de romper una maldición, es algo similar a analizar los síntomas de una enfermedad, y buscar las posibles soluciones; dicho de otra manera, sería como resolver un problema matemático, con las diversas herramientas, sistemas y reglas que estén a nuestra disposición; en mi caso, debo utilizar [Disipar] mediante un Círculo Mágico, recurrir al uso de un ungüento especial, además de contar con 4 urnas. He llegado a esta decisión después de cavilar durante mucho tiempo; lanzar el hechizo a través de un Círculo Mágico, lo hace más efectivo y eficiente; el ungüento se encargará de intensificar sus efectos, así como extraer de mi cuerpo esa niebla morada, que es la principal causante de mi estado actual; finalmente, las urnas son necesarias para contener dicha niebla, evitando que ingrese en mi interior nuevamente, para posteriormente ser completamente eliminada con otro hechizo o habilidad.

 

Cuando me decidí hace meses a retomar mis estudios de magia e investigar mi maldición, mis chicas y yo acondicionamos el sótano de la mansión como una especie de laboratorio; desde entonces, no solo realizo lo dicho anteriormente, también practico alquimia, creación de Artefactos Mágicos, objetos mágicos y encantados, así como la fabricación de pociones, píldoras, entre otras sustancias. Ahora, todo está preparado para llevar a cabo el procedimiento: en el suelo se ha grabado un círculo mágico con un diámetro de 3 metros; a unos escasos centímetros, se encuentran las urnas, mientras que Leta aplica el ungüento en todo mi cuerpo; por supuesto, no estoy desnudo, solo uso un calzoncillo para cubrir mis genitales. Consideré que no es prudente estar sin ningún tipo de ropa, me hace pensar que es algún tipo de ritual extraño. Aunque todas mis chicas están aquí, realmente no tengo nada que ocultarles; la razón de su presencia, es ayudarme y observar mi recuperación.

 

– Agis, ya está listo. – Leta lo dice al terminar de aplicar el ungüento.

– Gracias, preciosa. – le respondo con una sonrisa.

 

La sirena se aleja para situarse junto a las demás. En este caso, la más indicada para activar el Círculo Mágico y llevar a cabo este procedimiento, es Katherine, ya que posee excelentes dones, habilidades, y afinidad al atributo Oscuridad.

 

– Muy bien, voy a empezar. – Katherine lo dice con determinación.

– … – asiento con rostro serio.

 

Katherine se agacha y toca el Círculo Mágico, seguidamente, inyecta Unidades Mágicas; en consecuencia, el grabado empieza a brillar intensamente, una clara señal de que el hechizo [Disipar] se ha activado. Al instante, el ungüento en mi piel también empieza a brillar y arder; siento como si me estuvieran consumiendo las llamas. Segundos después, experimento un terrible y agonizante dolor, idéntico al que sufrí cuando ese engendro me lanzó la maldición; luego, la niebla morada comienza a salir por los orificios de mi cuerpo: ojos, oídos, boca, e incluso los poros de mi piel.

 

– ¡AAAAAAARRRRRRRGGGGGGG! – el dolor es tan intenso que me es imposible contener mis gritos de sufrimiento.

– ¡Mi Amor! ¡Agis! ¡Cariño! ¡Querido! – escucho a mis chicas llamándome con preocupación y aflicción.

 

La niebla morada sigue saliendo de mi cuerpo por varios minutos, causándome un dolor indescriptible. Cuando decían que a veces la cura es peor que la enfermedad, no estaban mintiendo; durante esos momentos, deseé estar muerto. Ahora mismo estoy en el suelo, respirando profusamente; no sé en qué momento caí, pero puedo decir que el sufrimiento me hizo perder la noción de algunas cosas, pues ahora el hechizo terminó su efecto, y las urnas se encuentran llenas de esa niebla.

 

– ¡Mi Amor! ¡¿Estás bien?! – Leonora lo dice con voz preocupada, mientras se acerca junto a las demás chicas para revisar mi condición.

– Si… – lo digo con voz cansada, al tiempo que me ayudan a ponerme de pie.

– No te esfuerces, sostente sobre mí. – la Gelum lo dice mientras pone mi brazo sobre sus hombros.

– Gracias… – respondo con una pequeña sonrisa.

– Agis, todavía no hemos terminado; – Katherine lo dice con tono severo – es necesario deshacernos de esta niebla para que tu maldición sea removida por completo.

– Está bien… – asiento en acuerdo.

 

En un instante, un aura blanca rodea a Katherine, después, extiende su mano en dirección a las urnas, y sus palmas expulsan un rayo de luz blanca, que al contacto con la niebla morada, la desvanece como polvo en el viento; tan pronto desaparece dicha niebla, siento que un gran peso fue removido, y por fin puedo respirar aliviado.

 

Katherine utilizó la habilidad Purificación para terminar de romper mi maldición, la cual genera un aura que elimina los estados negativos que posea el usuario, además de proporcionar resistencia a los mismos, si hubiera el caso en el que le lanzaran nuevamente algún hechizo paralizante o similares; así mismo, otorga inmunidad a la corrupción, permitiendo eliminarla, al igual que otras energías negativas, tanto en objetos como personas. Aunque Purificación es una habilidad muy poderosa, no resulta eficaz contra las maldiciones; en este caso, fue efectiva, ya que esa niebla está compuesta por una amalgama de Corrupción y energías negativas. Si hubiera empleado su poder cuando se encontraba dentro de mi cuerpo, no sería capaz de deshacer el maleficio, las cosas no pueden ser tan sencillas.

 

– Si… – Katherine dice esto con lágrimas saliendo de sus ojos – Agis, por fin lo conseguimos. – se acerca y me da un corto beso en la boca, luego me abraza.

– Mi Amor, estoy feliz, ya no tendré que verte sufrir por esa horrible maldición nunca más. – al igual que Katherine, Leonora lo dice con voz alegre y lágrimas corriendo por sus mejillas.

– ¿En verdad mi Querido ya está curado? – Camelia pregunta con incredulidad.

– Si… – le respondo con sencillez.

– Qué bueno… – lo dice con una sonrisa radiante.

 

Es un hecho que mi maldición ya fue eliminada, sin embargo, eso no implica que esté recuperado al 100%; todavía necesito recobrar las energías, y verificar que no tenga ninguna secuela o algo parecido. Como es de esperar, la emoción y felicidad no tarda en mostrarse en el rostro de mis chicas; en algunas se manifiesta con llanto y lágrimas, como a Katherine y Leonora, mientras que en otras es con sonrisas, saltos de alegría, y expresiones de satisfacción. Siguiendo el ejemplo de la Santa, el resto de mis chicas también me dan un cariñoso beso y abrazo, a los cuales respondo con dificultad, ya que me cuesta moverme.

 

Me gustaría saltar de alegría y festejar con mis chicas ahora mismo, pero estoy tan cansado, que apenas consigo mantenerme de pie, y eso que Leonora es la que hace todo el trabajo al sostenerme; de todos modos, puedo decir que los días de sufrimiento, incapacidad de usar magia, y ver esas horrendas líneas en todo mi cuerpo, han terminado. A pesar de que no lo demuestre con mis actos, interiormente, estoy inmensamente feliz.

 

– Chicas, yo… – me tomo un momento para continuar la oración – estoy feliz de que estén conmigo. – hablo con voz amorosa.

– Agis, ese es nuestro papel como tus esposas; – Katherine lo dice con honestidad – recuerda que puedes contar con nosotras para lo que sea.

– Mi Amor, en verdad te vez muy cansado, déjame llevarte a tu habitación para que descanses, mañana podemos celebrar como los Dioses mandan. – Leonora lo dice mientras me carga entre sus brazos.

 

Debo decir que esta es la primera vez en mucho tiempo que alguien me carga en sus brazos; francamente, es un poco embarazoso, ya que es el típico estilo de “princesa”, pero no se puede evitar, así que voy a soportarlo. Lógicamente, antes de salir del sótano, me cubrieron con una sábana para que mis familiares no me vieran en paños menores; he de admitir que ser transportado en los brazos de Leonora, resulta algo cómodo y relajante. El camino a mi habitación parecía una procesión, pues el resto de mis chicas se quedaron a espaldas de la Gelum, siguiéndola al mismo ritmo, creando una fila; al llegar, me recostaron sobre mi cama con cuidado, y se quedaron a mi lado hasta que una sensación de somnolencia se hizo presente, como resultado, me dormí rápidamente, mientras mis esposas me miraban plácidamente con una amable sonrisa en sus rostros.

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