Dungeon Defense Vol 1 – Capítulo 3 – Parte 3
Capítulo 3 – Enfermedad sin rostro – Parte 3
Lord Demonio más Débil, Dantalian. 71º Posición.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 6, Día 20.
Castillo del Lord Demonio Dantalian.
— ¿…acaso hoy también planea quedarse en cama todo el día, Su Alteza?
— Si crees que no estoy haciendo nada solo porque estoy tirado en una cama, entonces estás completamente equivocada. A pesar de la forma en la que estoy, el destino del universo está propagándose por mi cabeza.
Ya han pasado dos meses.
Desde que pedí ese dinero prestado, he pasado los últimos dos meses haciendo cosas en la vagancia. El que Lapis Lazuli venga a buscarme y comience a suspirar ya se ha convertido en una rutina diaria.
— La montaña de intereses no es menor a las 2.000 Libra.
— Ah, este libro es bastante divertido.
Estaba hojeando un libro mientras estaba acostado. El título del libro era: Las
Crónicas de los Grandes Lores Demonio y las Leyes Aduaneras Que Fueron
Derivadas de Ellos.
La razón por la que estaba leyendo ese tipo de literatura era simple.
La información que yo tenía de este mundo se inclinaba gravemente hacia un lado.
«Dungeon Attack» era un juego donde jugabas en los pies de un héroe humano. Gracias a eso, pude saber mucho sobre los humanos y su sociedad, pero era ridículamente ignorante de lo que respectaba al mundo demoníaco.
A lo mucho, había una heroína vampiro que se enamoró del protagonista y por eso se rindió ante él. Pero hasta ahí. La heroína nunca entró en detalles sobre el mundo demoníaco.
Bueno, eso significaba que yo tenía que estudiar por mi cuenta.
— Oh. En este mundo, para que un Lord Demonio ataque a otro, ellos deben al menos enviar una declaración de guerra dos veces, ¿eh? Qué momento tan inútil
para ser formal. Aunque, es un significado impresionante para evitar la guerra. Hm. Hm.
— Si sigue así, sin tomar ninguna medida, entonces terminará en bancarrota en solo 3 meses, Su Alteza. Por favor, sea consciente de ello.
Quiero comer algo de helado… —…………
Ella probablemente había comprendido que este lado estaba ignorándola completamente.
Lapis Lazuli presionó sus dedos índice y pulgar contra su frente. Aunque seguía con su mirada inexpresiva, pude juzgar por su humor que estaba bastante estresada.
Le sonreí audazmente.
— No te preocupes, pues, todos los preparativos ya están completos.
—…mil disculpas, Su Alteza. Excluyendo la orden que le ha dado a ésta que está aquí hace dos meses, ¿ha hecho algo más?
— Esa era toda la preparación que necesitaba.
Hace aproximadamente 50 días, hice que Lapis Lazuli comprara una cantidad masiva de una hierba determinada. Justo ahora, era una planta que la mayoría de la gente consideraría como un simple trozo de planta inútil. Sin embargo, conocía el futuro.
El año actual era el 1505 del Calendario Imperial.
Este verano, una enfermedad infecciosa ocurrirá y se esparcirá por todo el continente.
En el futuro, esta enfermedad será conocida como la Muerte Negra, y se propagará por todo el continente como el símbolo del miedo. Cerca del 40% de la población total del continente será erradicada, haciendo que ni siquiera la palabra pesadilla se acerque remotamente como descripción de dicho evento. En Dungeon Attack, el juego comenzaba cerca de la fecha en la que la Muerte Negra ya había pasado… para ser exactos, la historia del juego comenzaba en el año 1515 del Calendario Imperial.
Una tragedia todavía faltaba por llegar. Era algo que no debería preocuparme, ¿cierto? La parte interesante era lo que venía después.
Para su sorpresa, esta plaga tenía una cura.
El nombre simplemente era: ‘Hierba Negra’. Ya que curaba la Muerte Negra, fue llamada Hierba Negra. La gente de este mundo tenía un espantoso sentido de nombramiento. Probablemente le daban a un hijo ilegitimo un nombre mejor.
‘La Hierba del Ángel’, ‘La Misericordia de la Diosa’, ‘El Hígado de Apolo’, esos fueron los impresionantes que surgieron después.
Sin embargo, esto es solo hablar del futuro. En el verano de 1505 del Calendario Imperial, antes de que la plaga llegara, esta Hierba Negra simplemente era una mala hierba. En muchas regiones, esta era una planta que ni siquiera tenía el honor de poseer un nombre.
Asi era.
Una mala hierba.
Era un trozo de maleza con ningún valor monetario…
Yo, usando todas las 10.000 monedas de oro, monopolicé esta planta. Sinceramente, fue fácil.
Primero, hice un contrato con las firmas comerciales más pequeñas por todo el continente. Luego, mediante esas firmas, fui capaz de formar un contrato con los farmaceutas de toda la tierra. Y finalmente, los farmaceutas contrataron a los recolectores de hierba de las ciudades y aldeas. Al instante, un contrato de tres vías fue firmado. Las cuotas del corredor y transporte para las firmas pequeñas fueron de 2.000 monedas de oro. La cuota de la farmacia y gastos personales de los recolectores de plantas fue de 6.000 monedas de oro. Además, con el fin de mantener las hierbas lo más frescas posibles, tuve que obtener un almacén semi-permanente de la mejor calidad.
Aun no estaba acostumbrado a la configuración de este mundo, pero estaba bien. Planeaba en grande en cualquier lugar que fuera. Todos los asuntos (ociosos) detallados fueron manejados por Lapis Lazuli como una mandataria.
La persona que iba haciendo los contratos con las pequeñas firmas y farmaceutas no fui yo, sino Lapis Lazuli. Alguien podría decir que éramos un buen equipo. Que éramos una combinación sorprendente.
La gente que no conocía la historia interna probablemente podría estallar a carcajadas si viera esto.
Él había pedido prestado 10.000 Libra y nosotros sentíamos curiosidad por ver lo que iba a hacer con ello, pero ¿lo verías? Él compró un montón de plantas que ni siquiera se usaban para comer, y estaba almacenándolas como si fuese algún tipo de tesoro.
Lapis Lazuli me había advertido lo que los ejecutivos de la firma dijeron: ‘esa es la mayor broma que he escuchado en todo el año’. Dijeron eso y se rieron hasta más no poder. Bueno, eso era lo que ella me dijo.
Las payasadas del Lord Demonio Dantalian incluyo llegaron a estar en boca de la gente del pueblo.
El estúpido acto del Lord Demonio más bajo y loco. 10.000 monedas de oro gastadas en tonterías. ¡Desperdiciando su vida solo por llamar un poco la atención!
Cosas así.
Me sentía increíblemente complacido.
Ser capaz de llevar la risa a las vidas de los demás solo con asuntos triviales, ¿acaso no era el verdadero fruto de la vida? Además, todos vivíamos una vida interminablemente dura y seca. Si fuese capaz de colocar una sonrisa en los rostros de esas personas, entonces no podría estar más alegre.
¿Estaba hablando en serio?
Por eso es que lo haré más interesante.
No se tratará de la mejor broma que hayas escuchado en el año, sino la mejor broma que escucharás en toda tu vida. ‘¡La planta que hemos pensado que era solo hierba mala, en realidad resultó ser tan rara como una joya!’, ese era el tipo de final que aguardaba. Si tuvieses sentido común, entonces solo podrías reírte hasta que tu interior se sacuda.
— Siento curiosidad por ver el rostro que me mostrarás en un mes.
— ¿Perdón?
— Ya que no muestras emociones en todo el año. Estará bien si lo esperas. Ciertamente te haré reír, es probable.
—…ésta no entiende lo que está diciendo, Su Alteza.
— Espera pacientemente y lo sabrás todo –mientras me enrollaba en mi cama, sonreí.
Quizá porque ya la había provocado demasiado, una notificación surgió.
[El afecto de la Comerciante Lapis Lazuli ha disminuido por 1.]
Oh, querida. Con esto, el afecto de Lapis Lazuli había llegado a 0. Había estado cayendo desde hace 2 meses, ahora finalmente había tocado fondo. En este momento, un extranjero me trataría mejor que ella.
— Mil disculpas, pero ésta debería irse. Hay demasiado papeleo por la firma que ha sido retrasada.
Lapis Lazuli fríamente me dio la espalda.
— Ah, Lala.
— ¿Qué sucede?
— Lleva esto contigo.
Le lancé un trozo de pergamino. Lapis Lazuli recibió la nota con ambas manos.
—…Su Alteza, ¿esto qué es?
Le guiñé el ojo alegremente.
— Está bien si a partir de ahora no vuelves a mi castillo. En lugar de eso, ve a la ubicación y mira la situación allá. Allí, descubrirás algo interesante.
Luego que Lapis Lazuli me mirara sospechosamente, ella rápidamente se fue.
Ese trozo de papel era la última trampa. Con el tiempo, Lapis Lazuli probablemente descubra la existencia de la trampa. Por eso, debo esperar ese día.
Comerciante de Keuncuska, Lapis Lazuli, Mestiza.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 6, Día 27.
Fuentes Termales Relajantes de Siracusa.
— Huh…
Los suspiros seguían saliendo. Me preguntaba cuántas veces lo había hecho.
La gran candidata a ejecutiva de Keuncuska, Lapis Lazuli, actualmente estaba en una fuente termal. Era un lugar donde los ciudadanos disfrutaban tomar baños. Hombres y mujeres caminaban orgullosamente desnudos ante mí.
Aunque estoy diciendo esto, yo también estaba desnuda. Los hombres caminaban por los pasillos y miraban en esta dirección con miradas obscenas. Sus ojos eran increíblemente desagradables… quería aplastárselos a todos.
Las fuentes termales no solo eran un lugar de relajación, sino que era un tipo de zona amorosa también. En otras palabras, se podría decir que la gente tenía citas al desnudo.
Un hombre y una mujer irían a una fuente y naturalmente comenzarían a flirtear. Era un tipo de cultura. Incluso ahora, podía oír el sonido de gemidos al otro lado… desesperadamente mantuve mi cabeza hacia otro lado.
— Huh… -otro suspiro.
Había una razón, y era tan simple que sorprendía, era con respecto a la razón por la que yo estaba aquí en Siracusa, el área más al sur del continente. En la nota que Su Alteza Dantalian me entregó, estaban unas palabras extrañas.
Reino de Cerdeña, Siracusa, Casa de Baño Ciudadana, Clínica
Punto de Partida
Dolor Articular, Alta Temperatura, Piel volviéndose Negra
A simple vista, si uno no tenía contexto, parecía algún tipo de código.
Su Alteza Dantalian había estado mencionando una enfermedad durante los dos últimos meses. En ese entonces, malinterpreté que él solo decía cosas sin sentido de forma intencional. Sin embargo, luego de verlo escribir esta nota y entregármela, parecía que él realmente iba en serio… ¿era una broma, no? Todo estaba bien, así que por favor, dígame si esto es una broma.
¿Era así? No había ninguna.
— Huh…
Ya había suspirado por tercera vez.
Las enfermedades en sí no eran raras. Aun así, ¿predecir dónde y cuándo aparecería? Además de eso, ¿saber además cuál era la cura para esa enfermedad? Eso era imposible. Por eso es que era natural que los ejecutivos trataran a Su Alteza como un desquiciado.
Honestamente, yo tenía esperanzas, aunque podían ser pocas.
Su Alteza, quien estuvo impotente una vez, fue capaz de superar una situación de vida o muerte, para así nacer como un verdadero Lord Demonio… ese tipo de historia tradicional me traía esperanzas, aún podrían ser en cantidades pequeñas.
Pero, ¿71º Rango?
¿Acaso era un idiota que no tenía remedio?
El Lord Demonio Dantalian realmente no hizo absolutamente nada luego de haber comprado esas plantas. Solo daba vueltas en su cama recién comprada como si fuese un niño. Honestamente era patético.
— Ohh, señorita, usted si es alguien muy hermosa.
Un peatón que también estaba usando el baño trató de hablarme.
Actualmente estaba usando magia para disfrazarme como un ser humano. Podría tratarse de magia, pero no era nada tan sorprendente. Solo había cambiado mi color capilar. Los Súcubos eran una raza demoniaca, pero su apariencia exterior era muy idéntica a la de los humanos. Por eso fui capaz de ocultar mi identidad con simpleza.
— ¿Qué m’dice de una piscina individual por 3 de plata…? ¡¿Ehhh?! —……
Miré momentáneamente a los ojos del hombre.
Probablemente me había confundido por una prostituta que trabajaba en este baño, por eso le devolví una mirada fría. Tan pronto como hicimos contacto visual, él retrocedió.
Parecía que había un peculiar intento asesino oculto en mis ojos. Había muy pocas personas que eran capaces de mirarme a la cara. Como la persona involucrada directamente, no lo entendía muy bien.
— L-lo siento, la confundí con alguien más. ¡Tenga un buen día! El hombre hábilmente se devolvió corriendo hacia los pasillos.
Su cintura carnosa se sacudía violentamente mientras corría. Era patético. ¿Cómo esperaba comprarme con tres monedas de plata y teniendo un cuerpo así? Al menos tendrían que ser 10 de oro. Si él no ofrecía mucho, entonces no se podría establecer un intercambio. Sin importar como lo viese, los hombres que no podían juzgar sus apariencias objetivamente, daban lastima.
Volví mis pasos hacia la clínica de la fuente termal. Había muchos pacientes que habían ingresado creyendo en los efectos de las aguas termales. Si quizá existiese una oportunidad en un millón, la predicción de Su Alteza Dantalian acerca de la enfermedad seria correcta, y entonces este era el punto de partida.
— Ah, ¿qué podemos hacer por usted, madame?
Los doctores me dieron la bienvenida. Ellos creyeron que yo era la hija de alguna familia noble. Que una dama pura, ignorante de los asuntos globales, estaba allí para realizar un trabajo voluntario. Si, había usado magia de encanto y sugerencia para engañarlos a propósito.
— ¿Cómo están los pacientes?
— Bueno, están casi igual. Un día y noche ellos se quejan y gimen por el dolor. Honestamente hablando, la mayoría de los pacientes están completamente bien.
— Me gustaría reunirme con paciente más reciente.
— Hay un tipo que fue traído ayer. Pero realmente no le recomendaría que lo visitara, señorita.
— ¿Alguna razón en particular?
— Si. La falsa enfermedad de este chico es bastante grave. Que si le duele la axila, que la ingle la siente como si se la rasgaran, y así. Forma un alboroto por gusto. Se lo digo, señorita, lo detestará.
—……… –dolor articular–. No… está bien. Si es un paciente, entonces me gustaría confiar en lo que dice, solo por ahora. Me gustaría reunirme primero con él.
—Huh. Que amable es usted. Yo podría ser un doctor mezquino, pero ha pasado bastante tiempo desde que conocí a alguien tan sincero como usted, señorita.
Mientras se deleitaba, el doctor me guió hasta el área de enfermos. Tan pronto como abrió la puerta, un paciente que estaba al fondo comenzó a gritar.
— ¡Ahh, me muero! ¡Este comerciante de la gran tierra de Siracusa va a morir a causa de un curandero! ¡Gente! ¡Alguien que acabe con ese curandero por mí!
— Huh, es como un cerdo en el asador –suspiró el doctor.
Ahora entendí la razón por la que él me advirtió sobre visitar a este paciente. El doctor, luego de mirarme a mi primero, se acercó al paciente.
— ¿Qué te pasa esta vez, acaso eso te está provocando un ataque de epilepsia?
— ¿Qué me pasa? ¿Qué es lo que me pasa? Muy bien, te lo explicaré una vez más, pero esta vez asegúrate de que se te adhiera al oído. Primero, la cama es tan dura que mi columna se aplana. Segundo, no estoy seguro si los sirvientes de aquí me traen pan o piedras, pero mis dientes están a punto de reventarse. Tercero, el doctor y amigo que he tenido toda la vida se la pasa suspirando cada vez que ve mi rostro y comienza a desgraciarme la vida.
— Tu, insolente. Mi vida se ha desgraciado por tu culpa.
— ¿Ah, sí? Bien. Finalmente hemos llegado al punto donde nos hemos desgraciado mutuamente. Pero es lo mismo con la señora también. Mi esposa y yo hemos estado en los zapatos del otro por un tiempo, y en este punto solo hemos pensado en las formas de jodernos mutuamente. Oye, colega. Si no planeas convertirte en mi segunda esposa, entonces, ¡mierda! ¡Apresúrate y actúa como un doctor y sáname!
— Maldita sea. Este tipo ni siquiera es colaborador en vida.
Parecía que esos dos habían sido amigos desde que eran niños.
Significaba que eran lo suficientemente cercanos para ser capaces de insultarse a la cara.
Era una escena extraña para alguien como yo. ¿La amistad realmente podía existir?
Comúnmente, la gente diría con elogios que esa amistad duraría por siempre.
Era sospechoso. Sin importar la frase, cuando el adverbio ‘por siempre’ era incluido, entonces comenzaba a sentirme dudosa. Personalmente creía que ese era un buen hábito.
En este mundo solo existían traidores y traidores potenciales. Así es como pensaba. La amistad se refería simplemente a una persona que aún no te había traicionado.
— Lo siento, señorita –el doctor se disculpó abruptamente–. Este tipo siempre tiene una boca sucia. Solo piense en ello como su límite de educación y si puede, ignórelo.
— Por mi está bien. Por favor, proceda con el chequeo.
— Muy bien.
El doctor colocó su mano en la frente del paciente.
— Por aquí y por allá ciertamente hay calentura. Pero sin importar como lo vea, es solo un resfriado de verano. Te recetaré algunas medicinas, por lo que si te sientes mal, entonces tomate el medicamente. Además de eso, deberías estar bien, así que no te preocupes.
—……………
Altas Temperaturas.
Por un instante, la incredulidad pasó por mi mente.
No era viable. Solo estaba pensando demasiado en ello. Los dolores articulares y la fiebre, solo eran síntomas comunes en cualquier lugar. No podrías considerar algo como eso signos de una enfermedad.
— Eh, ¿cómo pretendes que crea las palabras de un curandero?
— Si me sigues llamando así, te recetaré un veneno potente. Si sigues diciendo cosas así a todo pulmón, lo que harás será dañar mi dignidad. Desgraciado. ¿Planeas arruinar el negocio de tu amigo de infancia de esa forma?
— ¡Oye, eso duele como el diablo! Aquí, mira –el paciente se levantó su parte superior de repente.
El doctor entró en pánico y me miró, pero yo estaba igual que siempre y y me quedé calmada. No importaba el cuerpo desnudo de un hombre. Más que eso, había algo más que llamó mi atención.
La parte derecha del pecho del hombre. Había una zona negra del tamaño de un pulgar.
—……………
Todo mi cuerpo se tensó. Era como una persona petrificada.
— Ara, ¿qué es esto?
— Si se trata de un resfriado normal, entonces no hay razón para tener una contusión.
— Eh, bueno. Creo que tienes razón…
Los dos no notaron mi repentino cambio de humor. El doctor y el paciente estaban ocupados discutiendo entre sí.
— Eso es raro. ¿No será que alguien más te contagió una enfermedad endémica?
— Eso es algo que tú, como doctor, deberías saber. No el comerciante, sino tú, el curandero. Si no quieres tener un cambio de trabajo y ser el encargado de una funeraria, entonces cúrame de una vez. Si para mañana termino convertido en un cadáver, entonces no tendrás que preocuparte por tu reputación, pues tu vida como médico estaría acabada.
— Bah, escupiendo palabras tan molestas, que ridiculez.
Piel volviéndose negra.
—…acabo de recordar algo que tengo que hacer. Debo irme.
— ¿Ah? Oh, seguro. Cuídese.
Con pasos apresurados, salí de la sala. No disponía del tiempo para despedirme apropiadamente. Esta situación. Esta situación no podía comprenderla.
Una agitación se apoderó de mi cabeza y la sacudió con fuerza. ¿Qué estaba pasando? Seguramente no me estás diciendo que una enfermedad en realidad está comenzando a propagarse, ¿o sí? ¿Y que además eso también es de acuerdo a la predicción del Lord Demonio Dantalian?
Eso era imposible. Completamente imposible. La capacidad de predecir el futuro solo se manifestaba en la cantidad más pequeña de la ya muy pequeña cantidad de santas. Por eso, el último caso de profecía reconocido se hizo realidad hace 210 años. No había oportunidad de que Su Alteza Dantalian tuviese tal habilidad, o así se suponía que fuera. Pero ¿por qué?
Tenía que mantener la calma. Era demasiado pronto para precipitarme. Como mucho, era solo un paciente. Aún quedaba la oportunidad de que solo fuese una coincidencia de que un paciente con los síntomas que encajaban con las idioteces que Su Alteza Dantalian había dicho estuviese aquí. Para empezar, tenía que visitar a otros doctores en Siracusa.
Al menos 2, no, cuatro pacientes como mínimo tenían que tener los mismos síntomas antes que pudiese ser llamado una enfermedad. No debía entrar en pánico. Las profecías solo eran fantasías surgidas en los libros de historia. No había forma de que ellas sucedieran con facilidad en la vida real.
— Pero, ¿y si Su Alteza Dantalian tenía razón…? –esa era una simple especulación.
Solo había pensado en ello por un momento, pero la parte posterior de mi cuello ya estaba fría.
Su Alteza Dantalian, clamando que él curaría la enfermedad, había comprado montones de cierta maleza. Naturalmente, el precio de las hojas era increíblemente bajo. La mayoría del oro fue gastado en personal. Debido al exorbitante precio, sin embargo, la cantidad de la planta que Su Alteza Dantalian compró… no fue menor a 30.000.
Si eso realmente era la cura, entonces sin importar que tan bajo fuese el precio, ellos lo venderían por lo menos a 2 de oro cada uno. Por eso, eran 60.000 monedas de oro. Eso superaba la cantidad que Su Alteza prestó inicialmente.
No, era lo mismo donde el dinero generado era puesto de último. Si la infección se esparcía por todo el continente, entonces costaría 5 de oro… eso alcanzaría un estatus ridículo. Un caos sin precedentes podría ocurrir.
Nadie en la firma predeciría eso. Una metida de pata entre las metidas de pata. Ellos probablemente encontrarían un responsable para que cargue con la culpa, y es muy probable, que yo sea quien termine siendo el chivo expiatorio.
La meta de convertirme en una ejecutiva de Keuncuska. La promesa de dejarme a cargo de toda la región de Dolstat. Naturalmente, todo eso explotaría como burbujas.
—……………
Cuidadosamente mordí mis labios.
Nacida en un callejón, tuve que vivir mi vida hurgando en las cloacas y la basura. Apenas pude ser capaz de aferrarme a una oportunidad para escapar de ese infierno. No podía dejar que todo se fuese por el drenaje.
Claro, yo había esperado que Su Alteza Dantalian despertara como un verdadero Lord Demonio. Sin embargo, su despertar solo significaba mi éxito y crecimiento. Por eso, nunca consideré esta situación.
Mis pies avanzaban rápido por su cuenta.
En un solo día, hube visitado a cada doctor en la Ciudad de Siracusa. Y no tuve más elección que dar una conclusión objetiva.
Fiebres severas. Un dolor que se esparcía por las articulaciones. Un síntoma donde la piel se ennegrecía por zonas.
—………
En mis manos estaba el trozo de pergamino que Su Alteza me había dado. De pie en el centro de la plaza de la ciudad, me quedé mirando la nota por un largo rato.
16 clínicas en la Ciudad de Siracusa.
29 pacientes con síntomas parecidos.
Al día siguiente los pacientes incrementaron a 56 personas.
25 pacientes se quejabas por un dolor agudo y luego morían.
10 días después, los pacientes en la fuente termal que había visitado antes habían muerto. Todos. Medio mes después, toda la ciudad estaba llena con gritos de dolor de los ciudadanos.
La predicción de Su Alteza Dantalian era cierta.
Se trataba de una epidemia. Una epidemia que estaba propagándose.
Ejecutivo de Keuncuska, Goblin Avaro, Torukel.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 7, Día 16
Firma Keuncuska, Sucursal Amstel.
— Sir. Torukel, un reporte de emergencia ha llegado.
— Cruruc. ¡Tú, chico descortés! ¡¿No te he dicho que sin importar lo que pase, no me molestes cuando Su Alteza Paimon está de visita?!
Una lujosa recepción.
Me había molestado porque un secretario había comenzado a golpear la puerta.
Su Alteza Paimon estaba sentada justo en frente de mí, esa idiota. Ella era una de las invitadas más preciadas de la Firma Keuncuska. Cuando esta persona estaba de visita, sea trabajo o contactos, lo olvidaba todo. ¡Este era un problema de cortesía común!
— Oh, cariño. Esta dama está bien, Torukel –afortunadamente, Su Alteza había mostrado su comprensión–. Debe ser un asunto bastante urgente si él ha venido a comunicarse contigo de inmediato.
— Mis más sinceras disculpas. Ese secretario normalmente no es así…
— Dije que estoy bien. Esta dama disfrutará de la fragancia del té, así que tomate tu tiempo –Su Alteza Paimon sonrió amablemente.
Me preguntaban cuán benevolente era esta persona. Ella siempre me trataba con gentileza, a mí, un comerciante de tercera.
Mientras me movía, hice varias reverencias.
Claro, una vez que salí de la recepción, mi expresión se distorsionó.
— Idiota. ¿Qué sucede, cruc?
— Lo siento –el secretario bajó su cabeza, estaba nervioso. Incluso si hacías eso, el pensamiento de perdonar no había presencia. ¿Cómo se atrevía a interrumpir mi reunión con Su Alteza? Habiendo llegado tan lejos, ni siquiera el cortarle la cabeza seria satisfactorio. Es mejor que se prepare–. Un mensaje urgente ha llego de las sedes de la firma. Un mago escribió la información en una nota y ha sido entregada.
— No importa cuán urgente sea el mensaje, la persona en esa habitación es Su Alteza Paimon. Si el mensaje se convierte en un asunto sin importancia, entonces te cortaré la cabeza personalmente.
— ¡S-Sir Torukel…!
— ¿Hm?
Le arrebaté rápidamente la nota al secretario y la analicé. Tal como nuestra firma colocaba importancia en la eficiencia, solo breves palabras estaban escritas allí. Además, estaba escrita en un código que solo los ejecutivos podíamos entender, por eso yo era la única persona que podía leerla.
Se ha desatado una epidemia
Posicionándose en los puertos, la plaga se ha esparcido por toda la región del Reino de Cerdeña. Es muy seguro que pronto se propague a los países cercanos.
Tasa de Mortalidad: 80%
— ¿Qué…?
Una vez que decodifiqué eso, mis cejas se torcieron.
Para decir que la tasa de mortalidad era del 80%. ¿No significaba que si 10 personas se enfermaban, 8 morirían? Esa no era una enfermedad contagiosa normal.
Además declaraba que era ‘seguro’ que la enfermedad se propague a los países vecinos. Eso también era serio. Era una regla que los comerciantes no exageraran con la información. En estos casos, era normal escribir que se ‘esperaba’ la propagación.
Seguramente, Ivar Lodbrok no podía tener la posibilidad de equivocarse en esta parte…
¿Seguro? ¿Significaba que la epidemia se estaba esparciendo a una velocidad increíble? Esto no era bueno.
Una ominosa premonición estaba cerniéndose sobre mí.
Las siguientes frases hicieron que mis pupilas se detuvieran.
La cura para la enfermedad se encuentra en posesión del Lord Demonio Dantalian.
Valor estimado actualmente: entre 1.200.000 y 3.000.000 de monedas de oro. Todos los ejecutivos han de regresar de inmediato a la sede.
—………………
Eso no tenía sentido.
— L-lo siento, Sir Torukel. Realmente lo siento. Yo también quería esperar a que Su Alteza Paimon se retirara para entregarle esto.
Esto no podía estar pasando.
— A decir verdad, esta era una nota que fue entregada hace una hora. Pero fue tachada con el sello clasificado de primera clase. Creí que sería problemático para usted si se retrasaba más, Sir Torukel…
Era imposible.
— ¿S-Sir Torukel? ¿Me está escuchando? ¿Sir Torukel…?
Dueño de la Firma Keuncuska, Vampiro de Sangre Pura, Ivar Lodbrok.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 7, Día 16.
Sede de la Firma Keuncuska, Piso Superior.
Fuimos engañados.
Honestamente, me engañaron por completo.
— Hmmm.
En una habitación oscura, yo me encontraba bebiendo vino.
Mi copa seguía vaciándose. Significaba que me encontraba sumido en mis pensamientos. De alguna forma, se sentía como si esta noche fuese a beber hasta tarde.
— ¿Quién era? ¿Cuál era la persona que hizo quedar a Ivar Lodbrok como un tonto?
El Lord Demonio Dantalian era un bribón. Carecía de la habilidad para elaborar un plan majestuoso. Entonces, ¿quién era?
Solo había una respuesta. La súcubo hibrida, esa chica fue quien esquematizó todo…
— Lapis Lazuli.
Mientras paseaba la fragancia del vino por mi boca, pronuncié el nombre de la chica. ¿Era solo mi imaginación, o el alcohol tenía un sabor más dulce?
El deseo de tener éxito era hermoso. No estar satisfecho con la posición actual que se tiene, y seguir apuntando a lo más alto. Esa era la actitud que todos debían adoptar por naturaleza. O al menos esa era mi forma de pensar.
Excepto.
Si me enseñas tus colmillos, entonces la historia cambia. Ahora, Lapis Lazuli, te enseñaré una lección.
Era una lástima que tuviese que pisotear a una aprendiz que tenía un futuro prometedor frente a ella. Le había dicho la verdad. Si me preguntas el por qué
de ello, te diría que es porque Lapis Lazuli iba a convertirse en no más que una muñeca viviente.
Sujeté mi copa.
— Otra más.
—………
La sirvienta vertió más vino si decir una palabra.
En cierto punto, esta chica también era una candidata a ejecutiva muy prometedora. Ella era igual que Lapis Lazuli. Teniendo un estatus bajo, su deseo de poder era fascinante. La belleza en sus ojos era inigualable. Sin embargo, la parte decisiva era que ella era una tonta. Ella no se había revelado contra nadie además de mí.
Los ojos brillantes que siempre brillaban con inteligencia, ahora era un color sombrío y acromático.
Habiendo perdido su consciencia y voluntad, ella se había convertido en una muñeca esclavizada que obedecía cada orden que yo le daba…
— Que pena. ¿Por qué es que todos los talentos útiles no pueden resistirse a la tentación de ir contra mí? –un suspiro salió por su cuenta.
Volví mi cabeza hacia un lado, y allí, mi rostro se reflejó en la ventana. Sorprendentemente, yo estaba sonriendo. Una diversión incontenible flotaba alrededor de mi boca. Parecía como si estuviese divirtiéndome justamente.
Era cierto.
El hecho de que eso fuese una pena era una completa mentira.
¿Qué hay para ocultarse?
Personalmente, estaba divirtiéndome como nunca antes.
Que un giro impredecible ocurriese, era la diversión de mi vida.
Ser personalmente capaz de pisotear a una aprendiz con una carrera prometedora delante de sus narices, era el fruto de la vida.
Convertir a una aprendiz en una marioneta, y como uno guarda el vino para su madurez, guardarla como una muñeca de mi colección personal…
Ese era el mayor de los placeres…
— Lapis Lazuli.
Nuevamente murmuré el nombre de esa chiquilla hermosa.
Cortaré cada esperanza que tengas. Te cortaré de la cabeza a los pies.
Una vez que caigas en la desesperación y comiences a forcejar, clavaré mis colmillos en tu cuello blanco y te convertiré en mi esclava por toda la eternidad.
— Hmm…
Ya no podía seguir conteniéndome.
Clavé mis dientes en el cuello de la sirvienta.
—…ah…ah, ahhh…
La sirvienta se encogió ligeramente.
Su consciencia se había ido, pero su sentido del dolor permanecía.
La fragancia de su sangre era como un vino de primer grado bastante añejado. He coleccionado muñecas de vino como ella durante los últimos cientos de años.
Pero en los últimos sesenta años, el número de muñecas se ha detenido en 32. Pues la gente ha dejado de mostrarse desafiante contra mí. Fue una época aburrido.
El verdadero propietario de la Firma Keuncuska. La persona más rica del mundo. Uno de los tres vampiros de sangre pura que andan por esta tierra. Todas esas formas son como se dirigen a mí. Los jóvenes suficientemente valientes como para rebelarse contra mí eran muy raros.
En ese sentido, Lapis Lazuli era el primer obstáculo aparecido en 60 años. Ella era preciosa en ese sentido, y además era mi 33º vino más preciado.
Ahora que lo pienso. En mi colección había una elfa, una bruja, una mujer lobo, una centauro, una sirena, y más. Tenía todo tipo de razas, pero no una súcubo. Por eso, el valor de Lapis Lazuli como parte de mi colección era muy alto.
Me pregunto qué fragancia de vino me dará.
Bebí la sangre de la sirvienta hasta que se desmayó y reí.
Keuncuska, oh, gran Keuncuska.
Deberás pagar sangre con sangre.
Lord Demonio más Débil, Dantalian. 71º Posición.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 7, Día 16.
Castillo del Lord Demonio Dantalian.
La vida era hermosa hasta el punto que, yo, la persona más pesimista en la historia, debía comenzar a admitir lentamente que el mundo también era precioso.
De acuerdo a la configuración en Dungeon Attack, los Lores Demonio no tienen familiares. Si preguntabas de qué estaba hablando, me refería al hecho de que los Lores Demonio nacieron de la energía mágica que se reunía anormalmente en cierto punto. Completamente hecho por casualidad. Su nacimiento no tenía nada que ver con una buena personalidad o ser talentoso, todo recaía en la suerte…
Por eso es que la gente no puede evitar menospreciarlos.
Era como un campesino competente menospreciando a un noble incompetente. La gente que había llegado a la cima mediante su talente y capacidad, menospreciaba a los Lores Demonio. Ellos solo decían: ‘Al fin y al cabo, ellos solo nacieron como Lores Demonio por casualidad. Ellos no serán un reto si los enfrentas directamente’.
Ellos eran descuidados al bajar su guardia.
Bajar la guardia, aunque fuese solo un segundo, frente a alguien tan vil como yo, era algo fatal.
Había solo dos casos donde creí que el mundo era hermoso.
Primero, cuando no hacía absolutamente nada y solo daba vueltas en mi cama.
Segundo, cuando clavaba una daga en la gente que me subestimaba. Durante esos momentos fue cuando sentí que comprendía el verdadero significado de la vida.
Mi hermanita decía que esta era una preferencia perversa y la denunciaba con fiereza. Pero nunca la atrapé. ¿Acaso el que tenía la culpa no era la persona que bajaba su guardia?
Cuando un león caza a un conejo, él lo pone todo en la caza. Por eso es que cazar en un trabajo increíblemente agotador.
Si no vas a esforzarte desde el comienzo, entonces es mejor que ni siquiera comiences a trabajar. Un trabajo hecho a medias, solo da resultados a medias. Sería más eficiente ser como yo, vaguear dando vueltas todo el día y ahorrar energías.
Si uno tuviese que soportar su holgazanería e ir a cazar, entonces en un golpe, acaba con el juego sin dar siquiera una oportunidad de resistir.
Actualmente, el resultado de eso estaba esparcido ante mí.
— Ohh, Lala. Tu complexión se ve bastante oscura hoy.
—…………
Lapis Lazuli estaba de pie ante mí, en silencio.
Su expresión no era tan aguda como solía ser. Sus ojos, los cuales solían ser tan transparente como el cristal, ahora eran inciertos. Eran ojos que yo había visto incontables veces antes, los ojos de personas derrotadas.
— ¿Acaso es eso? ¿El hechizo mágico que cae sobra las mujeres cada mes? Tú también tienes una vida cruel.
— ¿…cómo predijo esto, Su Alteza?
— Oh, querida Lala. Puedo escuchar impaciencia en tus palabras –al igual que una estatua buda reclinada, yo estaba tendido mientras apoyaba mi cabeza sobre mi brazo–. Siempre relajada y calmada, ese es tu encanto. Por favor, muestra algo más de consideración a tu belleza.
La complexión de Lapis Lazuli se oscureció más. Una chica lamentable.
Sin embargo, me gustaba bastante provocar mentalmente al perdedor. Por favor, participa en mi burla un poco más.
— ¿Qué reacción tuvo la Firma Keuncuska?
—…fue como un panal de abejas alborotado. Un comunicado de orden fue enviado hace unas horas a todos los ejecutivos. Ésta que está aquí también recibió el llamado para presentarse inmediatamente en la sede.
— Oh, no. entonces ¿por qué estás aquí en lugar de ir a la firma?
—………
Lapis Lazuli no respondió.
No, sería correcto decir que no era capaz de responder. Sonreí audazmente.
— ¿Debería suponer lo que piensas? Haz juzgado que tu vida estaría en peligro si vas a la firma en este momento. Los ejecutivos no tienen idea de que yo fui quien planeó todo esto. En sus mentes, la culpable de este incidente eres tú, Lapis Lazuli.
La chica me miró fijamente. Era como una bestia herida mirando con odio a su cazador en sus últimos momentos.
— ¿Fue por eso que usted envió a ésta a Siracusa, Su Alteza? Para plantar un malentendido en los ejecutivos de la firma. Ésta, a propósito.
— Exacto.
Si piensas lógicamente, entonces el acto de predecir la plaga era imposible. Alguien movilizando métodos desconocidos, propagó la enfermedad en Siracusa a propósito.
Esa era la conclusión normal que la gente daría. ¿Qué persona podría ser esa? ¿A quién clasificarían cómo criminal los ejecutivos de la firma?
— La persona a convertirse en concubina de un Lord Demonio, y que además lo tentó, fuiste tú.
Había una mujer que había cautivado a Dantalian con su cuerpo.
— La que sedujo al Lord Demonio a prestar una gran cantidad de oro a la firma, fuiste tú.
Había una sola mujer que había convencido apasionadamente a los ejecutivos diciéndoles que era la oportunidad perfecta para ponerle un collar al Lord Demonio.
— Por coincidencia, la persona que estuvo toda una semana en el área donde la enfermedad se esparció primero, también fuiste tú.
Había una mujer que había reportado exactamente donde se desató exactamente la Muerte Negra por primera vez…
— Finalmente, la persona que compró miles de unidades de la planta que se decía podría curar la enfermedad, no fue nadie más que tú.
Así era.
Solo por esto, fue que dejé a Lapis Lazuli encargarse de todos los asuntos detallados. La reunión de las pequeñas firmas y la farmacia, y además el procedimiento de compra de la planta. Todo el papeleo fue hecho por Lapis Lazuli.
Ahora bien…
— Ahora, los ejecutivos de tu firma no tienen más opción que sospechar de ti como primera opción.
En este acto, lo más que era el Lord Demonio, era una marioneta controlada por la súcubo. Quien movía los hilos era la mestiza, Lapis Lazuli… eso es lo que todos los ejecutivos asumirían.
Aunque ellos estaban completamente equivocados. Sonreí.
— Lala, debiste haberlo pensado también. Por eso es que viniste aquí en lugar de ir a la sede. Una buena decisión. Si te fueses ido a la sede, habrías sido castigada, así de simple y sin cuestionamientos.
El silencio reinó por un momento.
En la habitación arruinada del Lord Demonio, destruida anteriormente por los aventureros, excluyendo la cama, todo lo demás estaba lleno de polvo y escombros. En esta habitación gris, Lapis Lazuli fue la primera en romper el silencio.
— ¿…por qué? –Lapis Lazuli lentamente abrió su boca–. ¿Por qué le está revelando todo eso a ésta, Su Alteza?
— Porque te estimo muchísimo, Lala –me levanté de mi cama al decir eso–. Eres hermosa. No estoy elogiando tu apariencia. Me refiero a tu belleza interior.
Moviendo mi lengua como de serpiente, me acerqué a Lapis Lazuli.
— A pesar de haber nacido como una mestiza intocable, no abandonaste tu pasión por la autoridad. Incluso trataste de sacrificar a un Lord Demonio por tu propio éxito. Sólo un paso más. Si fueses capaz de dar un solo paso más, podrías haberte convertido en una ejecutiva de Keuncuska…
Una cantidad de deseo de poder inusual. Una calma que no temía al sacrificio.
Además de eso, estaba el talento que saltaba sobre el origen y rango de uno.
— Quiero tenerte –levanté el mentón de Lapis Lazuli. Esos infinitos ojos azules me miraron–. Abandona la Firma Keuncuska y ven bajo mis órdenes. Keuncuska, al final, no es más que una firma. El dinero puede ser grandioso, pero no más que la autoridad. Lo que de verdad emociona y entusiasma a la gente es la autoridad.
—…usted solo ha tenido éxito, Su Alteza –Lapis Lazuli habló calmadamente. Nuestros rostros estaban tan cerca que podíamos sentir nuestras respiraciones–. Claro, usted hará muchísimo dinero, Su Alteza. Sin embargo, todavía no habrá autoridad. Usted sigue siendo de Rango 71, el Lord Demonio más bajo, no hay una estructura adecuada. ¿Cómo planea presentarle autoridad a ésta, Su Alteza?
— Debo dejarte toda la comercialización de la cura.
—……………
Lapis Lazuli vaciló. Moví lentamente mi rostro para acercarlo al de ella. No me apresuré.
Ella ya estaba atrapada en el centro de la tela de araña. Ya no podía escapar.
— Cierra tus ojos. Imagina. El continente gritará mientras la plaga pesadilla lo cubre. No importa cuán corto dure, 2 años. Si avanza, entonces 5 años. Cientos y miles de personas, cientos y miles de personas morirán. Entre ellos habrán nobles y ricos. Ellos, con el fin de seguir vivos, harán lo que sea para resistir – Lapis Lazuli escuchó lo que le ordené. Cerró sus ojos.
Con voz suave, le susurré al oído.
— Esta cura te permitirá controlar las vidas de estas personas, debo entregártela.
—……………
— Una incontable cantidad de gente con poder correrá hacia ti con el fin de comercializar. Si le vendes la cura, entonces la gente con poder vivirá. Si no se la vendes, ellos llegarán a su final. Una sola palabra tuya podrá hacer que numerosas autoridades se deleiten, desesperen, entristezcan y se lamenten por la eternidad…
Le acaricié la cadera con una mano. Lapis Lazuli, frunció el ceño, aunque lo hizo débilmente.
Con mi palma, débilmente sentí su piel. Era una piel suave, sin grasa inútil. Como si buscara en lo desconocido, pasé mi mano por varias partes de su cuerpo.
De su pecho a su estómago. De su estómago a su cintura.
— Mestiza. La basura de los demonios. La hija de una puta. Una intocable. Tú, que solías ser condenada con esos nombres y despreciada, tendrás al instante la vida de cientos y miles de personas. ¿Qué te parece, Lala? ¿Cómo se siente, Lapis Lazuli?
Fue en eso, que sentí algo duro contra mi dedo. Lo encontré.
— Lo que estás sintiendo ahora, es la autoridad.
Atrevidamente empujé mi mano entre sus ropas. Lapis Lazuli frunció más el ceño. ¿Acaso creía que sería violada aquí? Mientras sonreía, saqué el objeto redondo y de metal que estaba oculto debajo de las ropas de Lapis Lazuli, a nivel de su cintura. Al hacerlo, Lapis Lazuli dejó escapar un ‘ah’ mientras abría su boca. Era una mirada de sorpresa.
Si, era objeto metálico de color plateado.
A primera vista parecía ser un reloj de bolsillo. Pero si fuese un reloj de verdad, entonces la llave usada para girar el mecanismo se suponía estaría conectada al reloj. Este objeto no tenía una cadena relojera.
— Por esto es que te estimo demasiado.
Moví divertidamente el objeto metálico frente a sus ojos.
Lapis Lazuli se mordió los labios.
— ¿…acaso lo sabía desde un principio, Su Alteza?
— Bueno, fue una simple suposición.
Un Play Memory, un artefacto mágico.
Era un tipo de dispositivo de grabación que grababa el audio y lo guardaba. Si la calidad era buena, entonces también podría grabar videos como si fuese una videograbadora.
Este era un objeto que se vendía a un precio exagérateme alto en Dungeon Attack. Era probable que lo mismo pasare en este mundo.
Lapis Lazuli probablemente quería probar su inocencia a los ejecutivos de la firma. El problema era que ella no tenía prueba alguna. Por eso, Lapis Lazuli iba a crear una nueva evidencia…
¿Qué evidencia probaría su inocencia? La forma más efectiva seria, obviamente, tener una confesión del actual culpable. No había duda de que ella movilizaría el uso del artefacto Play Memory.
— Es triste. Hmm, se ha convertido en un gran infortunio. Si lo hicieras bien, entonces habría posibilidad de convertirte en una orgullosa gerente de sucursal en la Firma Keuncuska, pero, oh, diosas. ¿Ves esto…?
Dejé caer el objeto plateado en el piso. Luego, levanté mi pie derecho, y lo pisé usando el tacón de mi bota.
Con un crujido, fácilmente podrías oír el sonido exacto de las partes del mecanismo rompiéndose. Repetí la acción 5 veces. Luego tomé el dispositivo ya destrozado y lo lancé al muro con toda la fuerza posible.
Me encogí de hombros.
— Parece que tu última posibilidad se ha roto.
—………
— Lala, tienes dos opciones ante ti. Esas opciones no te serán posibles rechazarlas. La primera, así, acepta el llamado de la firma y regresa sin evidencia
alguna. Pide sinceramente por tu inocencia. Luego, hm, luego… si tienes suerte, podrías ser capaz de seguir con vida…
Palmeé suavemente su hombro.
— ¿…y la segunda opción cual es, Su Alteza?
Lapis Lazuli habló. Era esplendido. A pesar de estar en jaque mate, su voz seguía siendo fría. Sin importar que tan desesperada fuese su situación, incluso si su vida estaba en riesgo, era tan claro como el día que ella podía mantener la calma.
Era tal como lo hice hace tres meses, cuando estuve rodeado de aventureros.
— Ven bajo mi cobertura, Lapis Lazuli. Oh, mestiza inferior. Si me dedicas tu talento, entonces te otorgaré estatus. Si me entregas tu lealtad, entonces te daré poder. Haré realidad las esperanzas y deseos que mantienes en tu pecho, y deberás protegerme de las esperanzas y deseos de las demás personas en esta tierra.
En resumen, dar y recibir.
¿Acaso no era la lógica más romántica?
— ¿Qué hará si ésta lo traiciona, Su Alteza?
— Ah, no te equivoques. No estoy pidiéndote completa lealtad. Si deseas traicionarme, entonces hazlo. Si crees que alguien además de mi puede ser capaz de darte mayores beneficios, entonces, claro que puedes.
No creía en la amistad. Mucho menos en el amor. De forma parecida, no tenía confianza en la lealtad.
— Pero te prometeré esto, disfrutarás al máximo el mayor poder autoritario.
En lo que creía era en el intercambio equivalente. El acto donde la gente razonable intercambiaba objetos del mismo valor.
—………………
—………………
Lapis Lazuli me miró. Yo no evité su mirada. El silencio solo era extraño cuando no había nada en los ojos de la otra persona. Aun teníamos mucho que descubrir en la mirada de la otra persona.
Tenía algo dentro de mí. Y ella también lo tenía.
No teníamos razón para temerle al silencio.
Al final…
— Lo entiendo, Su Alteza –Lapis Lazuli se arrodilló. Miró al piso y prometió–. Yo, Lapis Lazuli, nacida de un súcubo humbaba, y criada en los callejones de los pueblos y ciudades, una persona que ha trabajado como una comerciante de tercer grado para la Firma Keuncuska durante 10 años, olvidaré el pasado y viviré únicamente por el propósito de ser la subordinada del Lord Demonio Dantalian. Este corazón. Esta cabeza. Esta alma. Todo debería permanecer por siempre en posesión de Su Alteza.
Tan pronto como su juramento de lealtad terminó, varias notificaciones aparecieron.
[Lapis Lazuli ha sido reclutada como una subordinada.]
[El grado de lealtad aparecerá en el estatus de Lapis Lazuli.]
[Lealtad Inestable. La otra persona te ve únicamente como un Lord contractual. La otra parte puede traicionarte en cualquier momento.]
Sonreí.
Me deleité especialmente con la línea de ser traicionado en cualquier momento. Fuese una amistad pegajosa o un afecto eterno, en lugar de líneas exaltadas como estas, esa línea era más confiable.
El amor interminable que mi padre le había jurado a mis madres, al final, se reunió con el fracaso. Los humanos no tienen la fuerza de revertir ese tipo de amor. Depositar en el otro las emociones que ninguno puede manejar solo torcerán tus rodillas.
Seco desde el comienzo.
En lugar de estar preocupado por tales cosas inútiles, preferiría ser un vago. En lugar de ser groseramente serio, prefería ser seriamente grosero.
Ese era mi credo, mis reglas absolutas.
De repente, desde mis recuerdos, los gruesos labios de mi padre se movieron claramente.
Hijo. Estate preparado. Sin importar lo que elijas… es obvio que tendrás una vida más dura que la mía.
Lo siento padre…
No pienso repetir la vida que tuviste.
Tú tuviste éxito como un miembro de la sociedad. Sin embargo, fallaste horriblemente como esposo. Es estado insatisfecho por eso desde hace mucho. ¿Por qué te obsesionaste con algo aun sabiendo que fallarías?
Si seguramente no vas a tener éxito, entonces no lo intentes. Esa fue mi respuesta. Significaba que la gente no tendría que estar en desesperación por mi culpa. Tú fuiste el único remordimiento en mi vida, padre. No quiero ser el remordimiento de otra persona.
— Bien. Lapis Lazuli.
Me arrodillé también para igualar el nivel de nuestros ojos.
No éramos simplemente un lord y un vasallo. Contratista y contratista. Éramos compañeros que hicimos una promesa de igualdad de derechos. Quería expresarle eso con mi cuerpo.
— Yo, Dantalian, nunca regresaré vuestro consejo con silencio, y mucho menos devolveré vuestras sugerencias con desprecio. Si vos sudáis y sangráis por mi protección, entonces deberé de pagaros cada gota de sangre y sudor –sujeté su mano con fuerza.
Ya la había sujetado antes, pero su mano era realmente suave.
Lapis Lazuli, luego de mirarme un largo rato, ligeramente, muy ligeramente, asintió con su cabeza.
—…estoy a su merced, Su Alteza.
Tres meses después de haber caído en este mundo. Había logrado tener mi primer vasallo.
Ejecutivo de Keuncuska, Goblin Avaro, Torukel.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 7, Día 20.
Sede de la Firma Keuncuska.
La sede de la firma estaba inquieta de lo normal.
Los goblins estaban mirando profundamente las bolas de cristal y descifrando códigos. Y poseer el descifrado, pasaban a escribirlo en un trozo de pergamino en un trazo, luego se lo entregaban a un hada.
Las hadas del tamaño de una palma gruñían mientras movían el pergamino. Del departamento de operatividad hasta el departamento de contramedidas, departamento de distribución y el departamento del oficial superior. La sede era un edificio bastante grande, y sin embargo, las hadas se movían por todos lados que el ‘embotellamiento’ podía verse cerca del techo.
— ¡Reportes de un paciente descubierto en Colonia!
— Estamos seguros de que la plaga está siguiendo el Rio Rin y avanza hacia el norte.
— Eso hace que el cierre del Reino de Cerdeña sea completamente inútil.
— La dama de la Casa de Sforza ha caído debido a la enfermedad…
Los reportes de todo el continente llegaban masivamente. Dolores de cabeza dominaban a los empleados. Entre ellos, había un goblin que probablemente no ha dormido en los últimos días por el enrojecimiento de los ojos y la hinchazón. Cruruc, que pena.
Pasando por la sede, me abrí paso directamente hacia la oficina personal del Ivar Lodbrok. Por un segundo, creí que había entrado en la habitación equivocada. Había demasiadas pilas de papel allí, tanto así que no podías siquiera ver la silueta de Ivar Lodbrok. Si no hubiese escuchado su voz sombría sobre las montañas de papeles, entonces habría dejado la habitación.
— ¿Cómo está eso, Torukel?
— Demasiado horrible. Cruc.
— Jojo, es horrible. Pero más tarde va a empeorar. Siéntate.
— ¿…sentarme, en dónde?
Por supuesto el escritorio no era una opción, pero había montañas de pergaminos sobre piso también.
— En cualquier lugar está bien. De todas formas, ya he guardado toda la información en mi cabeza.
— Una habilidad de memorización monstruosa como siempre… dígame, ¿la plaga está mostrando alguna señal de disminución?
— Para nada –Ivar Lodbrok respondió al instante–. La enfermedad se está esparciendo a una velocidad terrible. La Unión Karmal y el Reino de Moscú, excluyendo Venetia, todos están corroídos por la plaga. Los países restantes también enfrentaran la enfermedad muy pronto. Los analistas de nuestra firma ya predijeron un 30% de ratio de mortalidad.
— ¿30% del continente va a morir? ¿Está bromeando?
— A ver, ¿dime cuando te he dicho una broma? Sin miedo.
Intencionalmente murmuré para mí. 30% era inimaginable. Significaba que millones de humanos y demonios morirían. No podía especular cuán malo iba a ser el daño.
— Cada Lord ha cesado temporalmente todos los comercios con nuestra firma. Ivar Lodbrok habló con un tono como si estuviese disfrutando algo.
¿Pensaba seguir manteniendo esa actitud jovial, incluso en esta situación? Realmente estaba loco. Espera, más importante que eso, ¿acaba de decir que cada ‘Lord’ ha cesado todos los comercios con nosotros?
— ¿Acaso eso no es un problema?
— Ahh, si lo es. Ellos temen que, además de los productos, les entreguemos también la enfermedad. Debido a eso, los objetos que hemos preparado por un largo tiempo ahora esperan en los cargamentos y almacenes su deterioro.
— No me diga que las demás firmas también…
— Es lo mismo. Todo el comercio se ha detenido.
Esto era una crisis sin precedentes.
Esta plaga no estaba trayendo heridas solo a la humanidad.
La economía misma del continente estaba despedazándose. Por eso es que no importaba si te enfermabas o no, esto no era diferente a salir corriendo derechito al infierno.
Una vez que mi rostro se tornó azul, Ivar Lodbrok cambió su tono. Era serio.
— Nosotros, los demonios, al menos tenemos mejores circunstancias. Pues, a diferencia de los humanos, nosotros hemos estudiado la magia negra por cientos y miles de años. Tenemos un entendimiento de cómo manejar la enfermedad, y mantener el daño al margen. Sin embargo, es diferente con los humanos. Ellos han prohibido la magia negra a nivel nacional. Por eso, ellos carecen abrumadoramente de experiencia e información. Para ellos, no solo es el 30% o 40%. Es posible que incluyo alcance el 50%.
— Oh, Lord. Diosas…
— El problema es cómo Lapis Lazuli predijo esta epidemia –Ivar Lodbrok sacó una pipa de debajo de su atuendo–. Saber cuál será la cura de la enfermedad y clamar una monopolización de ella. Eso no es una coincidencia. No hay duda de que esta plaga fue hecha artificialmente.
— ¿Está diciendo… que alguien ha esparcido la enfermedad a propósito?
Ivar Lodbrok asintió.
Pero, ¿eso era posible? Lapis Lazuli era meramente una súcubo mestiza. Ella no tenía la habilidad de crear ese tipo de enfermedad por su cuenta. No, no había nadie en todo el continente con la habilidad de hacerlo.
Como si me leyese la mente, Ivar Lodbrok habló:
— Si piensas con sentido común, entonces es una historia imposible. Sin embargo, si fuese la Lord Demonio Barbatos, entonces si hubiese posibilidad.
— La Lord Demonio Barbatos…
Lord Demonio de 8º Rango.
Ella era conocida como la nigromante más grande en el continente y además se le conocía como la Monarca Inmortal.
El ejército que Lord Demonio Barbatos lidera consiste únicamente de 5.000 no muertos. Ellos eran cadáveres que murieron hace mucho. Si fuese Barbatos, la maestra de la magia negra y las enfermedades, entonces ella podría haber creado una plaga así. Esa era la conclusión de Ivar Lodbrok…
Eso significaba que Lapis Lazuli era el peón de Barbatos. Dantalian solo era un cebo falso mostrado en el frente.
¿La verdadera perpetradora era Barbatos? ¿Era así? ¿Era esa la verdad…?
— Esto no es una declaración sin base. La Lord Demonio Barbatos siempre ha despreciado a los humanos. Si llegase a haber una epidemia, entonces el daño al lado humano compensaría grandemente al daño de los demonios. Eso era obvio – Ivar Lodbrok continuó hablando de forma compuesta–. Por eso, no sería extraño si Lord Demonio Barbatos estuviese planificando exterminar a la raza humana con una epidemia. Sería más apropiado cumplir esa suposición racional.
—…eso es horrible.
Ahora entendía por qué Ivar Lodbrok me había dicho que se podría más horrible después.
Propagar una epidemia solo para deshacerse de una sola raza. Escapar de la racionalidad era un crimen imperdonable. La idea de ‘¿Podría la gente realmente llegar a ser tan vil?’, flotó por mi mente y me produjo una urgencia de vomitar.
— Los Lores Demonios, al final, son así. Con el fin de cumplir con sus sueños, disminuyen su importancia en lo que sea justo o terrible. Ha sido así por miles de años.
— ¿…deberíamos quedarnos de pie aquí sin decir nada? Mientras millones de personas lloran de agonía, Barbatos, Dantalian y Lapis Lazuli están confabulando. Se requieren las represalias.
— Comparto esa opción. Mira esto, Torukel –Ivar Lodbrok levantó su dedo. Cierto rollo en su escritorio fue levantado en medio del aire y voló hacia mí. Al recibir el rollo, lo expandí a la derecha e izquierda.
En el pergamino estaba escrito que el próximo mes, todos los Lores Demonio iban a reunirse, se llevaría a cabo un congreso. Se llamaba, La Noche de Walpurgis.
La ubicación, Niflheim –que además, era la ciudad donde estaba ubicada la sede de nuestra Firma Keuncuska. Era bueno mirar esto como una oportunidad dorada.
— Cruc. Es la gran reunión que solo sucede cada tantos años.
— Es probablemente para crear una contramedida para la plaga. El Lord Demonio Dantalian también asistirá. Existe la posibilidad, de que esa pequeña súcubo asista con él. Terminaremos con esos dos allí.
Pero…
Bajo la idea de que la Lord Demonio Barbato fuese la verdadera culpable, no teníamos pruebas contra ella. Sin embargo, si amenazábamos a Dantalian o a Lapis Lazuli y los torturábamos, entonces podríamos ser capaces de obtener cualquier evidencia necesaria.
— Dígame lo que debo hacer, Lodbrok.
Especialmente Lapis Lazuli. Esta chica no merece mi perdón.
A pesar del hecho de que la convocamos, Lapis Lazuli no respondió. El contacto en sí fue cortado. No había otra elección, sino ver esto como una clara traición a la firma.
Se le debe ordenar un castigo inmediato por haber olvidado la gracia que le fue provista cuando la dejamos ingresar.
— Por ahora, estableceré contacto con Dantalian. Torukel, tu irás con Su Alteza Paimon y le harás una petición.
— ¿…a Su Alteza Paimon?
— La culpable es Barbatos. Solo Su Alteza Paimon puede enfrentarla.
Yo asentí. Era bien sabido que Barbatos y Su Alteza Paimon no se llevaban bien. Si eso significaba vía libre con Barbatos, entonces Su Alteza Paimon no se rehusaría.
Oh, Gran Keuncuska.
Deberás pagar sangre con sangre.
