Dungeon Defense Volumen 5 – Capítulo 1 – PARTE 1
Capítulo 1 – Oscuridad
No tengo una religión.
Mi padre se burlaba de la religión. Siempre había sido un hombre que se burlaría frecuentemente de las cosas.
Para él, la religión era opio para el débil, y por ende, una fábrica que creaba personas débiles. Mi padre quería que su hogar fuese un campo de caza que criaba al fuerte. Ni siquiera permitía una brecha en su familia donde el opio pudiese plantarse.
Una vez, mi padre se sentó en la mesa y dijo:
— La moda de la religión ya pasó. Para ser precisos, en este momento, esa tendencia está en proceso de marchitarse.
Era obvio lo que mi padre quería de sus hijos. Deseaba que nos convirtiéramos en bestias que pudiesen atravesar cualquier cosa. La religión era el ganado más fácil para rasgarle la carne. Las burlas de mi padre nos fueron transmitidas fácilmente.
En ese entonces, además de nosotros, nuestras madres también se sentaban en la mesa a la hora de cenar, pero había una de ellas que era religiosa. De lo que puedo recordar, ella pertenecía a una familia que poseía tradiciones religiosas muy estrictas. Sin embargo, nunca he visto que ella replicase las burlas de mi padre.
Ella simplemente oraría sola unos 5 segundos antes de cada comida. Al hacerlo, vagamente pasaría por alto las diversas respuestas. Y mi padre terminará sonriendo amargamente antes de decir:
— Bueno, es inevitable.
En esos momentos, su tono casi sonaría como si simplemente le permitiese a su estúpido amorcito tener unos segunditos de libertad.
Ella se comportaba como una hereje con fuertes pecados. No alzaba la voz cuando memorizaba escrituras, ni se veía con otros creyentes en privado. No, ni siquiera sermoneaba a su propio hijo sobre las doctrinas religiosas. Un tributo de silencio antes de comer. 5 segundos. Se sentía como si eso fuese todo lo que había para su fe.
La vez que la vi orando fue casi por coincidencia. Hasta el sol de hoy, sigo preguntándome si eso era una oración o no. De vez en cuando, cosas trivialmente peculiares me suceden. Durante esos momentos, he tenido pensamientos trivialmente peculiares. Esta historia también es así.
Ese día, me había encerrado en el estudio. Lo había hecho ya que las madres estaban ocupadas en la sala de estar y teniendo una discusión. Era tan fuerte que el sonido de la disputa entre mamás se había filtrado por la grieta de la puerta del estudio.
“Esta es mi casa. Mia y de ese señor. ¿Cómo osan, chusmas, a poner un pie sin pensarlo…?”
“¡Si alguien tiene que largarse de aquí, entonces deberían ser ustedes! ¡Después de todo, es su culpa! ¡Toda… La de la última vez y ésta también…!”
“Por favor, si pensamos antes de hablar, entonces…” Discusiones así ocurrían con demasiada frecuencia.
No había nada importante en ello. Sin importar cuán fuertes fuesen en ‘Yo soy la puta’ o ‘Ella es la puta’, las madres eran consistentes cuando se trataba de hacer la vista gorda en lo que a la conclusión más importante se refería; en otras palabras, el hecho es que mi padre fue el peor hijo de puta en el universo. Al final, era así cada vez que luchaban entre ellas. En esta casa, como mi padre era como una existencia inviolable, para ellas, todos, excluyéndose a sí mismas, eran unos putos.
En ese momento, alguien hubo entrado en el estudio. Era ella. Debió haber sido golpeada por alguien en los labios, pues sangraba. Poco después, algo desconcertante ocurrió. El momento en el que ella y yo tuvimos contacto visual, ella estalló en llanto.
La consolé calmadamente y le acaricié el hombro. Me pregunté cuanto tiempo pasó. Ella agarró mi mano y lloró.
— Perdona a tus madres. Perdona a tu padre. Perdónanos. Todos los días… ¡Ahh! Realmente me arrepiento de mis pecados diariamente… En serio…
Se sentía como si me hubiesen abofeteado ya que mi cabeza quedó en blanco.
Ella siguió murmurando mientras mantenía su cabeza hacia abajo.
— Por favor, perdónanos. Ya que me arrepiento de mis pecados, te pido que te compadezcas de aquellos de los que no puedo arrepentirme. Perdónanos, por favor…
La persona a la que ella le rogaba perdón probablemente no era yo. No me estaba llorando a mí, sino a su Dios.
A simple vista, se sentía como si hubiese tenido éxito. Mientras su llanto viajaba a una distancia increíble mientras lloraba, casi sonaba como si estuviese allí.
¡Qué desesperada estaba su voz! Era tal que casi me engañaba. Si no hubiese derramado sus lágrimas en mí, si sus lágrimas no hubiesen manchado mi ropa, entonces habría existido la posibilidad de que yo creyese que Dios realmente había oído su llanto.
Como mucho, el único lugar donde sus lágrimas pudieron haber fluido fue mi ropa. El único lugar que estaría dispuesto a ser teñido por sus lágrimas también era mi ropa. Ahí entendí que esto era el problema de todo.
La consolé por un largo rato antes de enviarla fuera del estudio. Me senté en una silla y me sumí en mis pensamientos. ¿Quién podría perdonar los pecados de esa persona?
Ella le lloró a Dios. O quizá ella le había llorado a él toda su vida. Sin embargo, como no soy un Dios, eso ya no era toda su vida. No importa quién era. ¿Qué podría hacer alguien por ella? ¿Quién puede declarar la inocencia de un humano?
Al otro lado de la puerta, todo seguía deprimente con el sonido de la pelea. “La última vez también, pues habíamos hecho de la forma que querías…” “No, es porque fuiste innecesariamente persistente…” “Por favor, si van a discutir, háganlo afuera…” Recogí el libro que estaba leyendo antes.
Las palabras no estaban registrándose en mis ojos. Solo el sonido. Como si ese fuese el ruido de la pelea que hubo comenzado antes de yo nacer y que se mantendría así hasta incluso después de la muerte de mi padre… Siguió haciendo eco en mi cabeza.
Incluso el llanto que había sido enterrado en mi ropa hacia escasos segundos también estaba mezclado allí. El sonido de los sollozos y el de las voces se devoraban entre sí y creaban otra. Me sentí mareado. Solo hubo un par de palabras que llegaron a mi oído y pude escuchar distintamente.
“Todas ustedes”.
“No, tú”.
“Por favor”.
Eso era todo.
La melodía de Beethoven, la cual hube puesto, estaba fluyendo por todo el estudio. “De la oscuridad a la luz”, se suponía que esa era una cita de Beethoven. No sabía cuántos intervalos había cruzado, ni cuantos tenían que ser con el fin de que mi vida se volviese una sola melodía.
Esto era de lo que simplemente no era consciente.
El Rey de los Campesinos, Dantalian. Rango 71.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 10 Polles,
Llanuras de Bruno, Ejército de la Alianza Creciente.
— Pecador Dantalian, escucha.
Mi juicio fue llevado a cabo de una forma sencilla. Sucedió tarde en la noche.
Una vez que el sol vespertino brilló en la temporada donde la lluvia primaveral hubo acabado, el mundo se tornó húmedo. Esa humedad siguió incluso hasta el anochecer. Como yo aún me encontraba sentado dentro de la prisión, recibí el vapor que estaba vagando en alguna parte entre el final de primavera y el inicio del verano con mi piel desnuda.
De acuerdo al juicio——
— Hace un par de días, disfrutaste el ser elegido como el representante para dar el discurso de la Alianza Creciente y anunciar el inicio de la guerra. Sin embargo, te atreviste a designar a una humana sangre sucia y, como resultado, desgraciaste a tus aliados de sangre. Aunque eres el representante de toda la raza demoníaca, ya que hubiste elegido a una humana para que actuara en tu lugar, al final, te deshiciste de tus obligaciones, y como resultado, manchaste las costumbres de la raza demoníaca. Tu pecado es tremendo.
——eso es lo que he hecho.
No sé si mi pecado es tremendo o no, pero el único pensamiento que estaba pasando por mi cabeza era que el campamento era tremendamente ruidoso incluso durante la noche. La purga se encontraba actualmente en forma de presente progresivo. Aunque a los Lores Demonio que fueron revelados como traidores los decapitaron, aún quedaban soldados que eran leales a esas cabezas rodantes, por lo que una masacre de mayor aclamación se estaba llevando a cabo al pie de la colina.
—……
Farnesio aún seguía en su presentación allí. Era un acto que había empezado tarde en la noche y no se había detenido a pesar de que hubiese pasado un cuarto de día. Sucedió tarde en la noche. En el centro de donde los soldados mataban soldados; y soldados eran asesinados por soldados, los dedos de Farnesio volaban por las teclas del piano mientras confiaba en las antorchas que estaban iluminando varias áreas del campamento.
Las brujas estaban acompañando mi juicio desde cierta distancia y murmuraban entre sí.
— Cielos, si ella va a seguir con eso, entonces, ¿cuánto más piensa actuar
Lady General…?
— Ni idea. Debe habérsele acumulado mucha porquería en su mente en lo que lleva de vida. Sería un alivio si haciendo eso puede liberar toda esa cantidad de estrés
— ¿Tú crees que pregunté eso porque no lo sabiiiiía? Pregunté fue porque su canción es sombría. Desde una buena perspectiva, es una canción rebosante de locura, y desde una mala perspectiva, solo es una loca canción. En cualquier caso, no cambia el hecho de que nuestra linda general es una puta ligeramente loca.
— Lo escuchas así porque tu conocimiento del arte es asquerosamente bajo. Incluso si las cosas de las que careces no son una ni dos, entre esas, la carencia que más rebosa en ti es lo que sabes de arte. De la misma forma en que solo los humanos aparecen en los ojos de otros humanos, solo las putas locas aparecen en los ojos de otras iguales; por lo que el fenómeno donde la General Farnesio te parece una puta demente solo demuestra que tú también eres una de esas putas. ¡Asombroso! Acabo de ser jodidamente lógica, ¡me amo!
— ¿Ah? ¿No quieres también recibir una paliza jodidamente lógica?
— Si quieres demostrar que me equivoco, te invito a componer una canción decente.
— ¡Muuy bien! Empezaré a componerla ahora mismo. ¡Me retaste! Es más, una vez que toques mi canción, esooos cadáveres que murieron allí se levantarán y comenzarán a bailar; e incluso el pene del Maestro Dantalian se parará y bailará divinamente. ¡Solo espera…!
—……
Me preguntaba si era porque las brujas estaban traqueteando incansablemente. Pero la expresión del juez cambió a la de un ceño fruncido. De la misma forma, los soldados demoníacos que este trajo también tenían una complexión bastante pésima. Las brujas no eran distintas a unas parias. Debía ser desagradable. Aunque mi rol como maestro debería ser el de detenerlas, ¿qué importaba? Las dejé en paz.
Pues la chica que vino aquí como jueza era bastante irritante.
— Huh…
Al final, la jueza dejó de leer mi sentencia y soltó un suspiro.
—…óyeme. Sería bueno si me escucharas con un poco más de seriedad. Esta no es la sentencia de otro, sino la tuya, flacuchento. No importa cuanto pueda ser esto por el bien de la formalidad, pero meter la pata de forma tan deliberada es ir demasiado lejos, ¿no crees?
La jueza no era otra más que Lady Demonio Sitri.
La camarada de Paimon, la chica que, en cierto momento, trató de envenenarme, estaba leyéndome mi crimen. La expresión de Sitri se tornaba vaga cuando me refutaba por mi ofensa, pero se sentía que era así porque ella sabía que no tenía nada de qué lamentarse. Si ese no fuese el caso, entonces ella sería una maldita imbécil.
El problema en si se refería a si Sitri era una maldita imbécil o una put@ de mierda.
— No tengo idea de lo que habla, Alteza. Ya estoy concentrado. En realidad, estoy tan enfocado que casi se siente como si no pudiese haber más concentración que esta. Es tanto así, que si me esforzase por superar este nivel, sencillamente ya no podría ser capaz de concentrarme.
— Sí, ¿y es por eso que estás fervientemente mirándome la entrepierna?
— Es que ese es un territorio que merece ser investigado académicamente.
— Querrás decir que es un territorio que merece ser disfrutado morbosamente, degenerado.
La Lady Demonio de rango 12, Sitri, era hermafrodita. Esto significaba que poseía pene y vagina al mismo tiempo, pero un rey no podía siquiera decir palabras tan vulgares como “poseedora de ambos miembros reproductores”, por lo que solo estoy refiriéndome a ella, de forma muy elegante, como hermafrodita. Al fin y al cabo, soy un caballero que sabe lo que es la cortesía.
— ¿Cómo es, Alteza Sitri? ¿Existe diferencia alguna entre el placer que recibe cuando usa sus genitales masculinos y el éxtasis que gana al usar los femeninos? Aunque no es la primera vez que escucho que el goce que el miembro femenino experimenta es superior a su contraparte masculina, no puedo dar una declaración mayor si no se me aportan pruebas. Existe la posibilidad de que el tipo de placer sexual en sí sea distinto. Ya que la sensación de penetrar y ser penetrado es completamente diferente, el simple acto de agruparlos cruelmente y llamarlo placer sexual puede que sea un error. Si ese es el caso, entonces sería un asunto de preferencias. Alteza Sitri. Señoría Respetable. Quizá sea presuntuoso de mi parte preguntar esto pero, entre penetrar y ser penetrada, ¿cuál es el acto que le apetece más?
— Eh, pervertido. Ya eres un depravado, y no solo hasta el punto en el que se siente que no puedes superar ese nivel de depravación, eres tan pervertido que sí, de alguna forma, haces algo mayor a esto, entonces en ese momento, habrás dejado de ser un degenerado y pasado a ser algo más.
Esta era una calumnia estúpida. Honestamente hablando, ya estaba ligeramente asombrado. Incluso si esta mujer –hombre–, no, esta mujer… no, este hombre, o lo que sea; esta persona que bien podría ser una maldita imbécil o una puta de mierda, esta Lady Demonio que aún tiene que determinar si es una maldita imbécil o una puta de mierda, en resumen le llamaré la “mierda de Schrodinger”. Incluso si ella estaba leyendo directamente del manuscrito no falsificado que fue escrito por Barbatos y Paimon, si consideras la declaración reciente, era incierto si en realidad estaba manteniendo o no la neutralidad como jueza. Para ser honestos, también había dudas en si existían suficientes células cerebrales almacenadas en ese cráneo. Sin embargo, esto podría ser una sospecha bastante ruda. Cada vez que me encontraba en una situación donde era difícil decir si la persona frente a mi tiene cerebro o no, siempre optaba por creer que si tenían. Después de todo, aún sigo siendo un caballero que conoce bien la cortesía…
— Eso es ciertísimo. Nuestro maestro Dantalian es un grandísimo perverso pervertido.
— Sipi. Nuestro maestro y la palabra pervertido van de la mano, que es dificilísimo decir que él no es un pervertido. No es increíblemente complicadísimo hacerlo, sino que si niegas el hecho de que nuestro maestro es un depravado, se sentiría como si negases su existencia misma. Dicho de otra forma, significa que la esencia misma de nuestro Maestro Dantalian es pervertida. ¡Ahhh! Acabo de ser jodidamente lógica, ¡me amo!
— ¡Qué raro! ¡Se me hace que la lógica cambió sin que me diera cuenta!
— Por cierto, ¿qué estás garabateando en ese pergamino? ¿Cómo se te ocurre hacer otra cosa cuando ves que estamos discutiendo el hecho de que nuestro maestro es un pervertido?
— Escribo una cancioncita. ¿Qué novedad hay sobre el hecho de que el Maestro Dantalian es un pervertido como para necesitar discutirlo, chicas? En todo caso, ¿por qué no se ponen a chismear sobre el hecho de que el sol saldrá mañana en la mañana y luego caerá la noche? De esa forma, al menos se les concederá una pizca de nuevo conocimiento a su falta de sentido cultural. Más bien, con el fin de probar mi conocimiento artístico, me encuentro componiendo una canción divina, una que la humanidad hasta ahora no ha escuchado y que en el futuro jamás oirá.
— Eso me pregunto. Más bien siento que tu declaración es toda esa mierda que la humanidad no ha oído hasta ahora y que en el futuro jamás oirá…
— Ahora que lo pienso, escuché por ahí que el Maestro Dantalian durmió con la General Farnesio.
— ¿Qué?
— Disculpa, ¿qué?
— ¿Qué dijiste?
— ¿Do-Re-Mi-Fa-Sol?
— ¡Qué lindo! ¡Un coro magnífico! ¡Bien! Si añadimos nuestra composición a la actuación de la general, entonces sonará mejor. Para las putas locas solo es correcto cantar una canción tocada por una puta loca. ¡Canten, putas de mierda! ¡Bailen, putitas! ¡Celebremos nuestra propia Noche de Walpurgis!
— ¿Cómo que La-Sol-Fa-Mi-Re-Doo?
— ¡Joder! Eso es demasiado. Te pasaste. El coro terminó así como empezó por culpa de cierta puta psicótica que no quiero nombrar pero miro disimuladamente. Es por eso que cantar con putas dementes es una tarea dificilísima. Al fin y al cabo, son putas locas.
— Un segundito. Si ese rumor es cierto, si el Maestro durmió con la general, ¿por qué no nos mira? Sé que no debería hablar de esto pero, comparando nuestras apariencias con la de la general, nuestras edades no parecen distantes, ¿cierto? Honestamente, somos igualitas. Jóvenes. ¿Por qué es la primera vez que escucho este rumor de que nuestro maestro durmió con la General Farnesio?
— La respuesta es sencillísima. Acabo de inventar el rumor.
— ¡Puta desgraciada!
— ¿De qué estábamos hablando?
— Ah, sobre que el Maestro Dantalian es un pervertido.
— No, estábamos hablando de que el Maestro Dantalian durmió con la general.
— ¡Santo Señor! ¿Es cierto? Cielos, Maestro. No puede vivir como un pervertido. Una persona debería vivir con cortesía.
—……
Y mis brujas eran unas que habían tomado algo como la cortesía y la habían arrojado en un contenedor de comida podrida. Mocosas del demonio.
— Esas zorras que ni siquiera estarían satisfechas de masticar hasta la muerte——
Susurro.
Fue en ese momento que el comandante que Sitri había traído sacó su espada.
Las brujas que estaban chismeando y cacareando entre sí, levantaron sus bastones y apuntaron a las gargantas de los soldados. Era de noche. Sombras que claramente no fueron proyectadas por la noche cubrieron los cuellos de los soldados como los tentáculos de un pulpo. Se sacudían vilmente de un lado a otro como si pudiesen lamer los cuellos y privarlos de sus vidas en cualquier momento.
—……
El comandante tragó grueso. En la distancia, aunque la masacre bajo el pretexto de “purga” seguía ruidosa y la canción que Farnesio estaba tocando también era prominente, este lugar, debido a que la colina donde estaba mi celda era como el ojo del huracán ubicado en el centro de todo el clamor, el sonido de alguien tragando era deprimente.
— ¿Sí?
— ¿Bueno?
— ¿Qué?
Las brujas inclinaron sus cabezas. El ángulo y velocidad con las que habían hecho ese movimiento fueron idénticos. Mientras inclinaban oblicuamente sus cabezas con el mismo ángulo y velocidad, las brujas sonrieron alegremente.
— ¿Qué? ¿Es la primera vez que ves a unas putas dementes?
—……
— Hmm. Sir. Sí, tú, señor. No creo que este sea nuestro primer encuentro. Tu cara la he visto en otra parte. ¿Dónde fue? ¡Jajajaja! ¿Dónde he visto la cara de este imbécil?
Ahhh. Luego la bruja exclamó.
— ¡En las Planicies de Yotvingios! En la zona de reunión de la Aliaaaanza Creciente.
—……
— Cierto. Ahí fue cuando te vi. Fue cuando mostraste tu cara, mientras movías esos estúpidos ojos. Mientras meneabas esa asquerosa boca. Sipi. Ahí fue cuando te vi. ¿De qué estabas parloteando en ese tieeempo? Mis amadas compañeras, mis queridas damas, ¿lo recuerdan—?
— Yo sí.
— Lo recuerdo bien clarito.
— Hasta yo recuerdo.
— Su Alteza Dantalian estaba liderando las tropas y pasando por el humilde campamento, pero ellos no nos dejaron pasar. Nos tiraron bolas de nieve. Era un montón de nieve mezclada con barro. No tuvimos más opción que proteger a Su Alteza con nuestros cuerpos. Ni siquiera esperábamos que alguien nos limpiara la mugre de nuestros cuerpecitos, pero Su Alteza personalmente limpió nuestras ropas.
Las brujas se rieron en tono bajo. Su risa fácilmente se filtraba en el ligero aire del cielo nocturno. La risa que fluía de las brujas era únicamente ligera. Creí que ese era el caso porque habían desechado sus vidas en algún lugar. Como prueba de haberlo hecho, las brujas se burlaron mientras sacaban algo que había sucedido hace tiempo atrás.
‘Que su concubina sea una paria, su general una humana, y sus guardaespaldas reales sean brujas, hace que su buena fe perfore el cielo, Majestad. Ciertamente, encaja con el Rey de los Campesinos’.
‘¡Debe ser muy afortunado ser tan popular con las mujeres, Majestad! Por favor, enséñele a la gente como acostarse con las rameras de baja cuna y distribuya la información por todo el mundo’.
‘¿Acaso planea cortar a estos inferiores súbditos, Majestad? Eso está bien. Ya que usted ha degollado a Su Alteza Andromalius con el fin de salvar la vida de una puta súcubo, entonces, matar a miles o cientos de inferiores como nosotros por esas brujas debería ser posible, ¿no?’ .
‘Por favor, pisotee nuestros cadáveres con su gracia’.
Aunque era algo que había pasado hace mucho tiempo atrás, las brujas lo recordaban tan bien como si se tratase de un evento sucedido hace poco.
Cada bruja tomó un rol y recitó a la otra las líneas que los soldados habían exclamado ese día. Mientras continuaban recitando, las sombras que estaban clavándose en los cuellos de los soldados penetraron más. El sonido de tragado resonó por todos lados
— ¿Maestro?
— Nuestro maestro.
— Esos tipos sacaron sus espadas primero, ¿cómo deberían ser torturados? Asentí.
— Que horrendo. Pero ¿cómo podían ser usados si son asesinados por ser tan feos?
— ¿Qué debería hacerse entonces?
— Matemos uno.
La sangre se esparció.
—……
—……
Sucedió tarde en la noche.
El frente de la lluvia primaveral había bañado al Imperio de Habsburgo y no fue hasta tres o cuatro días antes que la lluvia hubo partido un poco hacia el sur. Los nubarrones habían regado una abundante cantidad de agua en el suelo, proveyendo indirectamente su legado. En el horizonte de las Llanuras de Bruno, solo los charcos de agua dirigiéndose al sur eran infinitos. Cuando las numerosas antorchas esparcidas por todo el campamento iluminaron esas superficies de agua, todo se volvió tan hermoso conforme los charcos se tornaban radiantes.
Al pie de la colina, en ese nirvana que era mitad agua y mitad suciedad, soldados desconocidos estaban gritando ferozmente. Aunque yo no podía verlos, las antorchas mostraban sus sombras y esas sombras gritaban con sus mandíbulas negras.
— ¡Maten a los traidores!
Las piernas de las sombras estaban enterradas hasta sus pantorrillas en cada piscina de agua lodosa. Dentro de las cercanías de sus pantorrillas enterradas, como uno podría sospechar, la boca de un cadáver desconocido estaba sumergida. Estas posiblemente no podían tomarse todo ese lodo. Sea como fuese, tampoco es que pudiesen expulsar el agua.
Simplemente estaban sumergidos por debajo de la superficie del agua.
Solo estaban allí como si estuviesen en un pantano.
El agua sucia entraba en las bocas abiertas de los cuerpos y los niveles superficiales de las piscinas se reducían de acuerdo a los límites de esas bocas. Se sentía como si esa fuese la forma en la que los cadáveres cavaban sus propias tumbas. Todo alrededor era un cementerio.
—……
En el centro de la tierra que estaba llena con tumbas en todas direcciones, Farnesio seguía tocando su canción. el cielo nocturno eclipsaba el mundo, haciéndolo parecer como si todo estuviese cubierto por vinilo negro. En esa superficie, la actuación de Farnesio se tornaba lustrosa y calmada. En cada lugar sobre el que esa luz estelar brillaba, la presentación de la chica se arrastraba como la lengua de una serpiente y lamia las partes bajas de esas luces.
Así, mientras los clamorosos gritos expulsados de las sombras formaban un tono menor y el sonido intensificado de Farnesio formaba un tono mayor, los cuerpos ya muertos ocasionalmente se hundían hasta el fondo en silencio, dando como resultado un musical que resonaba por toda esa tierra llena de tumbas.
— ¡Mátenlos!
Las sombras gritaron. O mejor dicho, sus bocas lo hicieron.
—……
Farnesio tocó. O mejor dicho, sus dedos lo hicieron.
— ¡Masácrenlos…!

Quizá los ojos siendo negros por la ira serían preferidos. Mientras los cadáveres eran pisoteados junto con el barro y este era destrozado junto a los cadáveres, ojos que eran inútiles sin importar lo qué miraran, mandíbulas que no podían ser saciadas sin importar lo que bebiesen, y dedos que no hacían particularmente nada sin importar hacia donde apuntasen—— Todos apuntaban a esos traidores imperdonables.
El sonido en sí era un griterío.
Como resultado de usar a Farnesio como sustituta para esparcir veneno por el mundo, ellos gritaban mientras abrían sus bocas hasta sus límites y los cadáveres terminaban con sus bocas pegadas al suelo. Como las antorchas iluminaban con gran fuerza debido a ese sonido, clamor y silencio —cuando terminaron siendo sombra y oleaje— ¡Ah!, en ese momento, mi vida ya casi ni conocía límites.
Todo eso era el estado de instrucción que yo había traído durante la semana que estuve en prisión.
La victoria era buena.
Más que eso, era ocasionalmente hermosa.
— Ese –tras romper el silencio, Sitri habló–, era un subordinado que yo valoraba mucho.
— Ah, ¿sí? Qué lástima.
Volví mi cabeza con dificultad tras observar ese nirvana por un instante. Girar mi cabeza fue una tarea bastante agotadora. Si hubiese mirado eso un poco más, habría olvidado por completo el hecho de que aún seguía encerrado.
— Después de todo, murieron porque terminaron sirviendo a un mal lord.
—……
Lo que miré en lugar del nirvana fue el rostro afebril de una Lady Demonio.
Sitri, la Lady Demonio de la Facción Montañosa que era muy superior a mí en términos de posición ya que era de rango 12, estaba mirándome inexpresivamente. Sus ojos me decían que no deseaba otra cosa que ser capaz de torcer el cuello del engreído que estaba sentado ante ella. En sí, ella era tan formidable que casi me disculpaba involuntariamente. Es en serio. Si me hubiese mirado con algo más de seriedad, entonces podría haber olvidado el hecho de que una vez trató de envenenarme.
“…siempre es la ira de otra persona la que arrastra de vuelta a la realidad a alguien que está tratando de prolongar ligeramente su estadía en el nirvana”.
Abrí lentamente mi boca.
— Soy consciente del por qué usted, Señoría, de todas las personas ha venido aquí tras haberle sido asignada la labor de jueza. Sí, lo sé. Su Excelencia Barbatos y Su Alteza Paimon probablemente se encuentran ocupadísimas en este momento. Existe la gran posibilidad de que ambas deseen que yo sea juzgado de una forma donde no hubiese sido confinado ni un solo día.
—……
— Mi encierro es evidencia de su disputa. Siempre y cuando ahora la Facción de las Llanuras y la Facción Montañosa estén aliadas, es necesario que los vestigios de mi encarcelamiento sean borrados rápidamente. Después de todo, la actual Alianza Creciente se encuentra en una situación bastante precaria…
No, ¿debería ser un poco más honesto?
Sonreí ligeramente.
— Esta no es la única vez que ha sido así, la Alianza Creciente siempre se ha encontrado en un estado de estar al borde. En lugar de ser sagrada, más bien ha sido bárbara; y en lugar de ser aliados de sangre a través del significado de derramar sangre y lágrimas mientras luchan hombro a hombro con el fin de enfrentar a un enemigo en común, son aliados de sangre que hacen que su propia gente se desangre.
— Tú…
— ¿Te parezco cruel? ¿Me pasé de la raya? Lo siento mucho. Sin embargo, Su Excelencia Sitri, ésta es una Alianza Creciente donde 7 traidores fueron revelados. Desde el comienzo, la mitad de los Lores Demonio ni siquiera participaron en esta unión. Solo se han posicionado en la retaguardia y lo único por lo que ruegan es por nuestro fracaso. Éste le pregunta esto por pura curiosidad, pero ¿le parece apropiado discutir fuertemente sobre la santidad y divinidad?
Las Fuerzas Aliadas de Lores Demonio, al final, se debilitaron más que nunca. El Lord Demonio Belial murió luego que su cara fuese desollada por Elizabeth, la Princesa Imperial. Muchos Lores Demonio que nunca se habían visto antes murieron en batalla o fueron echados de sus castillos. Además de eso, aunque el que hubiese traidores era un hecho, al final resultaron ser 7 Lores Demonio.
El sacrificio fue enorme. La alianza humana ante nosotros estaba en buenas condiciones. El área a nuestras espaldas estaba colmada de traidores, no, traidores de nuestra raza. En esta lista de traidores de nuestra raza se encontraba el Lord Demonio de rango 1, Baal. Por eso, las contramedidas especiales eran necesarias.
— Debemos agruparnos con más firmeza que antes. Hasta que hayamos torturado a los cerdos que viven vagamente en la línea trasera, las llanuras y bordes montañosos son un solo mundo. Debemos apresurarnos y retirar las partes internas de las montañas, pero no hay operación más difícil que retirarse cuando ya están siendo hecho jirones. Incluso si las dos partes se maltrataron mutuamente, deben perdonarse. Solo así, la confianza finalmente puede establecerse.
— ¿Y? ¿Qué estás tratando de decirme?
— Simple, Alteza –hablé–. Si usted, por capricho, hubo hecho un atentado a la vida de un aliado al envenenarlo, entonces, lo que trato de decir es que debe comenzar por bajar su cabeza y disculparse. ¿Cómo podría estar discutiendo los pecados de este con un enorme descaro plasmado en su rostro real?
Sitri cerró su boca.
Un largo periodo de tiempo pasó antes de que abriese sus finos labios.
— ¿Yo?
— Sí.
— ¿A ti, flacuchento?
— Sí.
— Soy la Lady Demonio de rango 12, y la segunda al mando de la Facción Montañosa. Tengo posesión exclusiva del afecto de herma Paimon.
— Lo sé.
Sé que eres una fanática de Paimon.
— No eres más que un simple rango 71, y no solo tienes a una mestiza como prometida, también hiciste de una humana tu general interina. Si fuese a castigarte de la forma normal, entonces habrías muerto más de dos veces. Aun así, ¿quieres que te pida una disculpa?
— Sí, discúlpate a pesar de eso –hablé.
— Al igual que aquel tiempo en el que Su Alteza Paimon lloró mientras se disculpó en la cámara de consejo de Niflheim a pesar de ser la cabeza de la facción más grande en el continente demoníaco.
—……
— ¿O es que su cabeza es más pesada que la de Su Alteza Paimon, Excelencia?
El silencio continuó.
La sangre fluía en el suelo donde caía la iluminación de las antorchas. El cuello del cadáver decapitado se había ido completamente como si simplemente hubiese sido borrado, haciéndolo parecer como si, para empezar, nunca hubiese estado allí. Mientras la sangre fluía y sumergía los pies de Sitri, esta se abrió paso por sus pies y fluyó entre las barras antes de avanzar hasta el lugar donde yo estaba sentado y acumularse debajo de mí. Yo estaba preguntándole si ella estaba preparada para pararse en la misma piscina de sangre que yo.
— Flacuchento.
— ¿Sí?
— Pareces bastante listo por lo que ya deberías saberlo. Particularmente, no creo que lo que hiciste estuviese mal. Tampoco siento pena.
— Eso lo sé.
— La Facción Montañosa y la Facción de las Llanuras probablemente han comenzado a cooperar a partir de ahora. En ese momento, tú serás alguien importante. Después de todo, eres el juguete sexual de Barbatos y alguien que Herma Paimon respeta. Sin embargo, mis instintos me dicen algo. Flacuchento, tú, sin importar dónde o cómo te mire, no eres más que un asesino que simplemente está loco por la autoridad. Es tanto así, que ni siquiera me apetece saber por qué Herma Paimon te estima demasiado.
Mi palabra. ¿Un asesino?
Reí. Lo hice más fuerte que antes. No fui solo yo. Incluso las brujas a mí alrededor habían comenzado a reírse también. Aunque teníamos gargantas diferentes, la risa que salió de ellas se mezcló fácilmente. Cuando eso pasó, las sombras iluminadas por las antorchas también bailaron promiscuamente. Sitri estaba observando inexpresivamente esa escena de nosotros teniendo una comunicación con nuestras voces y las sombras.
—……
— Esto es, bueno. Ejem. Esto es bastante. Cariño. Es bastante difícil asegurarte que no soy ese tipo de persona. Oh, Respetable Señoría. He oído por ahí que usted es una individua que no se interesa en otra cosa que en las artes marciales, pero parece que tiene una asombrosa habilidad de observación.
— Sip. Sé un montón de cosas que tú no –habló Sitri–. Aún si me disculpo contigo, no podría hacerlo con sinceridad. No, no quiero hacerlo. Nunca. A pesar de eso, ¿quieres recibir mi disculpa?
— ¿Perdón? Disculpe, pero no tengo interés absoluto en su sinceridad, Excelencia. ¿Acaso cree usted que si se disculpa sinceramente yo la perdonaré de la misma forma? ¡Oh, cielos!
Las brujas rieron.
— Su Excelencia. Por favor, piense cordialmente en ello. Si usted se disculpa sinceramente con este, entonces ¿no tendría él que perdonarla con la misma sinceridad? ¿Cuán problemático es eso? Ya estoy sufriendo demasiado por las amenazas en mi vida, pero ¿incluso ahora tengo que fingir ser sincero? Si nos disculpamos y perdonamos afectivamente el uno al otro, ¿acaso el mundo sería más bonito? Ese hermoso mundo sería para usted, Alteza, pero ¿lo sería para mí?
—……
— Ese no es el tipo de disculpa que estoy requiriendo. Me apena tener que decir esto pero, no tengo la más mínima intención de disculparme sinceramente,
Alteza. Sea que haya o no sinceridad en la disculpa, eso no cambia el hecho de que usted haya atentado contra mi vida.
— ¿Entonces?
— Arrodíllese. Arrodillarse.
— Baje su cabeza. Agacharse.
— Exclame una disculpa. Soporte el ridículo y cargue con la indignidad. Acepte la derrota como tal. Prométame que usted, Alteza, no me volverá a atacar por razones estúpidas, nunca más.
Disculparse. Soportar. Cargar. Aceptar. Prometer.
— Y a cambio. A cambio——
— A pesar de ser consciente del hecho de que no está siendo sincera, la perdonaré, Alteza.
—……
Te perdonaré.
A ti… quien casualmente trató de matarme.
— Creeré en su promesa, Alteza. Claro, la desconfianza no desaparecerá, pero ¿por qué debería importar eso? Las promesas están atadas a perdurar si se unen al sonido de sospecha en lugar de la confianza sin bases.
Tradicionalmente, todo esto debería hacerse con el fin de decir ‘Ah, hice bien ganando’, y disfrutar hermosamente la victoria.
Que humillante es cuando tienes que disculparte sin importar qué, aunque no lo quisieses.
Más que eso, qué placentero es observar la humillación de un fracaso.
Como eso es lo que, esencialmente, es disculparse, tiene que ser así. Solo era apropiado que alguien que está siendo perdonado sea avergonzado, y el que esté perdonando sea jovial.
Independientemente de si ellas sabían eso o no, las brujas se la pasaron riendo a carcajadas tras escuchar mis palabras.
— Sipi, el Maestro es… el Maestro ciertamente es… sipi…
— Loco.
— Demente.
— Mental.
— En general, es nuestro maestro.
— Es loco, muy loco; es el loco de tres generaciones y treinta y tres generaciones.
— Qué lindura. Una hermosura. Adorable. ¿Con qué confianza es, Su Gran Señor, un bombón? Se siente como si aunque él lama, codicie, penetre o viole, será declarado inocente si va a un juicio. Sipi. Acabo de ser perfectamente lógica, ¡me amo!
— Tú solo eres una puta depravada que es lógica.
— Reconozco ese veredicto.
— Pero es inevitable, ya que él es un eunuco.
— Si, ya que es un eunuco una devoción centrada a su asistente, Lady Lazuli.
— ¡Por fin, termineeeeé!
— ¿Qué el culo te ven?
— ¿La puta de quién?
— ¡Carajo!, no puedo ganar con este juego de rimas2. Al fin y al cabo, solo son unas putas dementes.
- N/T: Originalmente los tres diálogos anteriores no son así –bueno, sí lo son, en parte–, solo que lo modifiqué para que sonara como un juego de rimas. Lo original en coreano es el shiritori 완서어어어엉->엉덩이–이년이, en inglés, el gringo no le dio un sentido similar, pero yo busqué la forma de aproximarme. Espero comprendan. Los diálogos eran: – ¡Finalmente terminadoooo! – ¿Culo? – ¿Put@?
— En todo caso, eso fue una sorpresa.
— ¿Qué has estado garabateando en ese pergamino desde hace rato? ¿Se te olvida cuán importante es la conversación que tenemos en este preciso instante?
No puedo creer que estés haciendo otra cosa cuando estamos discutiendo de algo tan importante.
— Estaba componiendo una cancioncita, ¿bien? Acabo de terminar la obra maestra del siglo, ¿ok? También terminé mis preparativos para hacer que todos se orinen encimaaaaa. ¿Tienes algún problema con eso? Si es así, ¿qué tan importante era ese chismorreo como para que estés así?
— Ni puta idea. ¿De qué era lo que estábamos hablando?
— Hablábamos de lo demente que es nuestro maestro.¿
— No, hablábamos de que es un eunuco.
— ¿Ah? ¿Qué novedad hay en el hecho de que nuestro maestro sea demente y, para colmo, eunuco, como para que ustedes no solo estén balbuceando como si fuese importante, sino que también lo tratan como si fuese algo que pudiese corregirse o cambiarse? Es más, miren, acabo de terminar mi obra maestra, esa que probará mi conocimiento artístico. ¡Jajajaja! Si escuchan esto y no se conmueven, entonces no solo significará que carecen de cultura, sino que también probará que les falta cerebro. Ya que, hasta el sol de hoy, nadie ha demostrado que en ustedes existe un cerebro, hoy—— en este día, probaré que, ciertamente, el cerebro no existe en sus cabezas—
— No.
Una vez que se dijo eso, las brujas se quedaron tranquilas. La que dijo “no” no fue una bruja. Fue Sitri. Esta me miró fijamente y volvió a decirlo:
— No.
—……
— Como pensé, no puedo disculparme contigo. No, no puedo. Antes de discutir sobre si puedo o no, sip, no me da la gana. No me apetece disculparme, y mucho menos, quiero expresar mi remordimiento. ¿Por qué lo haría?
Sitri inclinó ligeramente su cabeza y sonrió. Su rostro sonriente parecía tan puro que se sentía como si fuese inocente desde su nacimiento.
— En serio, ¿por qué debería? ¿Aceptar la derrota como tal? ¡Ja! Flacuchento, solo estuviste encerrado por una semana, pero ¿ya te volviste loco? Nunca he perdido ante ti, Flacuchento.
—……
— Sí. Intenté asesinarte. Por alguna razón, Herma Paimon tiene un interés inusual en ti. Es por esa sencilla razón que traté de matarte. Yo, la aliada más cercana a herma. En cualquier caso, incluso si tiene algún interés en ti——
Sitri inclinó su cabeza un poco más.
— Al final, la que es más preciada para herma no eres tú, sino yo. Si el momento en el que a ella le toque escoger entre tu o yo llega, de seguro me elegirá a mí, no a ti.
En efecto.
Ella no era una desgraciada ni mucho menos una puta que vivía sin pensar.
— Ah, tú, el de allí.
— ¿Eh?
Antes que el corto intercambio pudiese suceder por completo, Sitri osciló sus espada y cortó los hombros de una de las brujas. La sangre –junto con un grito–, brotó.
Srrrrrck.
La sección filosa del arma de Sitri se clavó por completo. Era una hoja que podía contraerse y extenderse a libertad. En mi vida anterior –antes de ser traído a este mundo–, vi esa espada a través del monitor de mi computador.
La Connecting Blade. La espada favorita de la 12ª Lady Demonio, Sitri.
Sitri se rió ante la bruja.
— ¡JAJA! No debiste hacer eso. No debiste registrar eso. ¿Qué? Planeabas grabar todo y entregarlo a Herma Paimon, ¿lo hiciste antes?
Thud.
Sitri se acercó a la bruja caída. Esta estaba rodando en el suelo y gritaba continuamente debido al dolor. Sitri colocó su mano dentro de la ropa de la bruja y, poco después, sacó un artefacto muy parecido a un reloj de bolsillo.
tunovelaligeras.com