Prophesy of Pendor – Capítulo 11 – Asaltantes
Capítulo 11 – Asaltantes
Mientras Alex jugaba un rato con los niños, Snow y sus seguidores por órdenes de él, preguntaron y trataron de ayudar a los granjeros si tenían problemas con su estado actual y si necesitaban que les dieran algunos bienes para poder suplir las bajas que han sufrido.
Como ninguno de ellos pudiese, no se negaron sino que estuvieron más que acuerdos, siendo el anciano Rickar el primero si podían ayudarlos con lo que, estuvieron de acuerdo en ayudar en lo que necesiten y si hacía falta darles comida, no dudarían un segundo.
Fue entonces que alguien del séquito de Alex se acercó hasta las personas para tocar un poco y mover un anillo que se encontraba en su dedo pequeño de la mano izquierda, mostrando una luz tenue alrededor del mismo y haciendo aparecer principalmente carne, pieles y algunos otros productos donde mayormente abundaban comida y otras herramientas salidas del anillo.
Esto era un anillo de almacenamiento y era uno especialmente para poder guardar comida y otros suministros y aunque el espacio no era demasiado grande, era lo justo para poder llevar la comida suficiente para el grupo de Alex. Y no solo era algo que pocos podían tener sino que el lujo de tenerlo era demasiado grande y muy rara vez se podía tener uno de estos y más si eras alguien de alguna familia noble de alta jerarquía.
Todos estaban sorprendidos y era de esperarse. Nadie pensaba que alguien tendría tal objeto de gran valor y más siendo un soldado bajo las órdenes de Alex, del cual esperarían que tuviera el anillo en sus manos. Con esto entendieron que tanto confiaba en ellos y por lo tanto, tampoco se dignaron en decir nada malo ya que, como dice el dicho: a caballo regalado no se le mira los dientes.
Varios minutos pasaron, donde todos estaban alegres debido a los suministros aportados por los soldados de Alex mientras él apaciguaba a los pobladores junto con Snow, la cual esta última se acercó hasta ellos para calmarlos de igual manera y que no se preocupasen por nada. De la nada, alguien apareció poco a poco en el horizonte atrayendo la vista de todos, especialmente de Alex y compañía.
Preparados todos y espadas envainadas, estaban listos para lo que venía hasta que cuando lo que venía era un enorme lobo donde una persona iba encima, volvieron a guardas sus espadas y se relajaron, mostrando calma y tratando de hacer lo mismo a los pobladores los cuales todavía estaban asustados por tal tamaño del lobo.
“¿Qué reportes traes Seth?” Preguntó Alex mientras se acercaba hasta su lobo y al susodicho mencionado Leth. Mientras bajaba Alex no podía evitar acariciar a su lobo el cual también se alegraba de volver a ver a su maestro agitando su cola de un lado a otro lamiendo la cara de Alex.
“Señor” Seth bajó del lobo e hizo una pequeña reverencia frente a Alex y luego se enderezó de nuevo, acomodando su capucha. Contaba con la misma armadura y ropas que los demás pero teniendo de más una capucha y capa negra. Lo único visible era su oscura cara y sus ojos color ámbar que resaltaba a la luz. “Un centenar de personas, la mitad montada, la otra a pie. A dos horas de aquí. Son de los Clanes de la Montaña”
“¿Pudiste ver de casualidad algún distintivo en ellos Seth?” Alex poso con un brazo apoyado en su estómago mientras con el otro apoyado justamente encima del mismo, posando su mano en su barbilla, pensando más a fondo en la situación que se avecinaba. Su respuesta fue negar con la cabeza, dejándolo con la idea de tener que adivinar sobre cuál de los clanes eran los atacantes. “No te preocupes, de todas formas has visto lo que tenías que ver. No tengo ninguna queja. Dile a Snow que prepare a los demás” Alex notó apenas la expresión de Seth al preguntarle sobre si vio algo que identificara al clan y como no pudo ver nada, pensó que sería reprendido por lo que se anticipó y le dijo que nada pasaba.
Con dichas palabras, Seth realizó otra reverencia antes de partir y darle el mensaje a Snow de preparar a los demás para una presunta batalla y que cada uno debía estar listo y sin desperdiciar el tiempo. Alex por otro lado seguía pensando que hacer mientras miraba para sus lados. Mirando más a fondo el terreno, se le vino una idea a la cabeza de lo que podía hacer.
“¡Alyssa, Jon!” Gritó Alex llamando a ambos los cuales al escuchar sus nombres, fueron corriendo hasta él. Hicieron la respectiva, aunque la pequeña, reverencia a su señor y lo miraron a los ojos, ojos que reflejaban brillo en ellos. La primera era menor que Alex, teniendo 13 años pero su apariencia física era la de una mujer. Aunque su nivel era apenas 4, su magia, siendo la rama de la ilusión, estaba a un nivel relativamente alto en comparación con muchísima gente. Por otro lado, Jon tenía la misma edad que Alex y este era un mago como Alyssa pero estaba especializado en la magia de la tierra, teniendo la misma circunstancia que Alyssa. Era de corta estatura, poco más que la mitad del cuerpo de Alex, pelo despeinado y poco con algo de vello facial al igual que él. Era igual de rubio y contaba con algunas similitudes con Alex, haciéndole parecer que era su hermano por lo cual, los demás le llamaban “Alex Jn”, llegando a enojarlo y provocar las risas de los demás.
“Jon, quiero que hagas algunos agujeros…. Relativamente profundo alrededor del pueblo. Mientras más sean, mejor” Con esa orden, Jon asintió y fue a hacer exactamente lo que le ordenaron. Alex ahora miró a Alyssa, la cual le miraba con una sonrisa. “Tu trabajo es seguir a Jon y realizar hechizos de ilusión en dichos agujeros para camuflar dichos hoyos. ¿Puedes hacerlo?”
“Mientras no exceda más de 30 minutos, puedo hacerlo sin ningún problema señor” Respondió con una gran sonrisa y poniendo ambos brazos en su cintura. Algo que Alex notó en ella que lo que más sobresalía su ego. Estaba su cuerpo el cual en si para su edad era bastante perfecto pero sumando eso y su habilidad de ilusión más estadísticas, su ego era enorme. Dicho eso, Alex llamó a Seth para poder coordinar junto con Alyssa para que enviara una señal cuando los asaltantes llegaran hasta el pueblo. Por eso Alex le dio la orden de que estuviera en los bosques y mandara una señal en el momento de la aparición de los asaltantes.
Concordado el método a seguir, cada uno fue a sus respectivos puestos y a realizar su trabajo ordenado. Alex, pidió que todos se reunieran para poder contar a detalle su plan con el cual, escuchar más a fondo el plan de Alex, llevó a todos asentir con la cabeza y aceptar que, siendo una idea peligrosa, a la vez era también bastante buena. Con eso, todos empezaron a prepararse y a seguir parte del plan.
“Si sabes que no haré nada ¿no?” Preguntó Snow una vez que todos se alejaron para seguir el plan de Alex. Este solo asintió mientras sonreía. Snow le miró alzando una ceja con cara de duda con respecto a su cara. “¿Por qué tan feliz?” Preguntó mirando a la cara de Alex que su sonrisa no desaparecía con nada.
“Sabía que no ibas a hacer nada” Afirmó Alex. “Eres demasiado fuerte para cualquier persona por lo tanto, irás con Nymeria hasta mi hogar y avisaras sobre la situación del pueblo” Nymeria, el gran lobo, se acercó hasta Alex al oír su nombre y se colocó a su lado sentándose. Alex no podía dejar de acariciarla y esto era algo que a Nymeria le encantaba. “Ah, eso sí, sin quejas por favor” Le dijo mientras le miraba y acariciaba a Nymeria con una sonrisa, una sonrisa que era más una burla de cómo ella le decía.
Con esto, Snow terminó montando con un suspiro al lobo, le dio un pequeño saludo a Alex y se fue en dirección al territorio de él y de su familia para avisar la situación actual del lugar para poder conseguir algo de apoyo. Alex respondió al saludo y se quedó mirando a Snow perderse en el horizonte con lo que, dando media vuelta, junto sus manos para frotarlas y seguir sonriendo.
“Es hora de hacer relucir todas las cosas que aprendí con estos malditos”
– – –
Aclaro rápido diciendo que “Nymeria” es nombre de mujer y si, el lobo enorme es al final una loba.
Después de eso, espero que les guste.