Galactic Dark Net Capítulo 15
Capítulo 15 – Sacrificio
Esos invasores extraterrestres nunca pensaron que se encontrarían con una resistencia tan tenaz en un planeta tan pequeño como la Tierra. Pero lo más inesperado aun, era que su estrategia inicial de golpear y correr era enteramente imposible de ejecutar. Los espers de la Tierra más cercanos habían corrido hacia el sitio de ataque a toda velocidad y el número de defensores comenzó a incrementarse sin parar. El hecho más escalofriante era que ellos estaban dispuestos a sacrificar sus vidas solo por mandar a esos invasores al infierno.
El grito del esper Línea Fuerza antes de morir todavía seguía resonando en los oídos de todos… es cierto, no importa cuán débil sea la Tierra, ¡esta sigue siendo nuestro hogar! ¿Venir y dejarla como desees? Aun tienes que preguntarle a los espers de la Tierra a ver si están de acuerdo.
Los ojos de todos eran rojo sangre.
El motor del ala derecha, el cual era el responsable de ascender, había sido destruido completamente. La fragata perdió el equilibrio y cayó de nuevo al suelo. Los espers de la Tierra pasaron por encima de los cuerpos de sus camaradas y cargaron directamente hacia el enemigo, cada uno liberando su poder y volteando completamente la fragata.
¡Crash!
Alguien destrozó la ventana de la cubierta desde dentro. Era el líder de este grupo de invasores, un hombre rudo, bastante musculoso, negro y calvo. Levantó sus brazos e invocó un muro de fuego, forzando a los espers asaltantes a retroceder.
Treinta y algo de invasores agarraron a los rehenes que capturaron antes y dejaron la fragata destruida, probablemente planeaban usarlos como escudo y retroceder a las áreas rurales.
— ¡Jode primero al líder! ¡No los dejes escapar! –susurró Han al oído de Cheng Zhong. Luego de presenciar la trágica muerte de muchos espers, Han sintió una ira intensa que nunca antes había sentido, y miró fijamente al grupo de invasores.
De repente, un punto negro se estaba acercando desde el cielo, era un esper terrestre con una habilidad de vuelo.
— ¡Chu Li está aquí!
— ¡Chu Li está clasificado como un esper de 3 estrellas, esos malditos no podrán huir ahora!
— Es duro decirlo, pero siguen teniendo rehenes.
— ¡Si se atreven a acercarse, los mataré a todos! –al ver a Chu Li acercarse al campo de batalla, el invasor negro calvo dejó escapar un grito. Levantó su brazo en alto, e invocó a un dragón de fuego. Este invasor Línea Fuego era bastante poderoso, su dragón podía volar cientos de metros sobre el suelo.
— ¡AHORA! –gritó Han de repente a Cheng Zhong.
Cheng Zhong había estado acumulando su fuerza. La liberó y explotó hacia el enemigo como una flecha dejando la cuerda de su arco. Él sujetaba a Han al frente al mismo tiempo que sujetaba a Monje detrás de él. Era la famosa estrategia tanque.
Han fue muy cuidadoso al elegir el momento, atacar en el instante en el que el enemigo liberara al enorme dragón de fuego y no podía retroceder.
Swoosh.
La distancia entre ellos era aproximadamente de 100 metros, pero Cheng Zhong cerró esa brecha en un instante.
El dragón de fuego en el brazo derecho del comandante enemigo ya no tenia vuelta atrás, por lo que levantó su brazo izquierdo.
— ¡Mueran! –maldijo, queriendo liberar otro ataque de fuego.
— ¡Lánzame! –gritó Han.
Swoosh.
Cheng Zhong no dudó y lanzó a Han directamente.
Todos los presentes pudieron ver a un chico encontrándose con un muro de fuego en medio del aire. La llama entró en contacto con Han pero desapareció como si entrara en otra dimensión, dejando a Han ileso. Ese hombre calvo negro quedó inmóvil allí con sus ojos abiertos de par en par, sin creer lo que acababa de pasar.
Han voló directamente hacia él y clavó la vara de metal directamente en su cuello.
Cluc.
El líder calvo negro era, al menos, un esper de tres estrellas y Han, después de todo, no había recibido un entrenamiento profesional. Él usó toda su fuerza pero no pudo matarlo en el acto, el tubo de metal solo creó un agujero sangrante en su cuello.
Aunque el tipo no murió, Han se las arregló para aferrarse y limitar al líder de los invasores para que no pudiera lanzar más bolas de fuego.
Luego de eso, Cheng Zhong y el monje llegaron. Este último se bajó de la espalda de Cheng Zhong, preparó su postura de asalto, y usó su puño de hierro más poderoso para golpear al invasor justo en medio de los ojos.
¡Pum!
Sangre, cerebro, huesos e incluso los globos oculares fueron aplastados debido al puñetazo.
Y Cheng Zhong usó una pata de una mesa que encontró, dios sabe dónde, y la clavó justo entre las piernas del invasor.
Cluc.
¡Muerte Final!
Viendo que el líder ya había muerto, los subordinados se asustaron. Sin embargo, los espers terrestres, bastante enojados, ya los habían rodeado y cercados todos juntos.
***
En el lado izquierdo de la calle, además del montón de escombros, en los escalones de la entrada de una tienda, Han, Cheng Zhong y el monje se sentaron. Todos estaban sosteniendo una botella de cerveza que les fue entregada por un anciano que ni siquiera conocían.
La nieta del anciano estaba en el grupo de chicas que habían sido salvadas. Él estaba tan emocionado que lloró como un niño y no sabía qué más hacer para agradecerles a esos chicos lo suficiente. Distribuyó la comida que tenía en su canasta a todos los espers que participaron en el rescate. Él era bastante viejo –incluso tenía toda la cabeza llena de canas–, pero hizo una reverencia a cada uno de los espers, sin parar.
Las ambulancias llegaron al lugar de los hechos, una a una, recogieron a los héroes fallecidos, esos que usaron su vida para detener a los invasores.
En el medio de la calle, una jovencita muy hermosa con su vestido de novia estaba llorando, su novio estaba tendido allí pacíficamente en una piscina de sangre. Fue en un abrir y cerrar de ojos, pero esa boda se había convertido en un funeral. Lo más trágico en la Tierra no podía ser algo más que giro de eventos como este.
Han suspiró, y le dijo a Cheng Zhong y a Monje:
— No puedo creerlo, todos los espers de la Tierra están reunidos, todos cargaron, arriesgando sus vidas.
Cheng Zhong sonrió débilmente.
— ¿No fue lo mismo contigo? Mientras más grande sea tu poder, mayor es tu responsabilidad. Al ver a la gente mala hacer cosas pecaminosas, ¿cómo podríamos nosotros, los espers, solo quedarnos de pie y mirar?
El monje solo estaba sentado allí, repitiendo lo que el esper Línea Fuerza que falleció estuvo diciendo:
— No importa cuán pequeña sea la Tierra, sigue siendo nuestro hogar.
La multitud crecía y crecía, aquellos que fueron salvados estaban ocupados llorando y agradeciéndoles a los espers, todos los que pasaban por donde estaban Han, Cheng Zhong y el Monje les agradecían, y una chiquilla preciosa les dio a cada uno una pequeña flor.
A Han no le gustaba que le agradecieran, pues sentía como si hubiese hecho algo que debía. Los verdaderos héroes eran aquellos que fueron asesinados en acción.
— ¿A dónde van ustedes, chicos? –preguntó Cheng Zhong.
— A casa –dijo Han, mirando en dirección a su hogar.
— Yo, al hospital –Monje apuntó la herida ardiente en su hombro.
***
Han llamó a Li Qi, y caminó a casa descuidadamente como un zombi.
Todo lo que había pasado hoy fue demasiado para Han. Era su primera experiencia en una batalla tan sangrienta, y eso solo le recordó en el tipo de situación en la que se encontraba la tierra.
Esta era la realidad, los débiles serian acosado, esos malditos se atrevieron a invadir a la Tierra a plena luz del día para capturar esclavas. ¿Por qué? Simplemente porque la Tierra era demasiado débil.
Y esos espers muertos, ellos merecían respeto. Han nunca olvidaría al joven novio al que no le importó su boda y se fue a luchar. Sus ojos traicionaron su determinación, sin el rastro más mínimo de duda
— Mientras más grande sea tu poder, mayor es tu responsabilidad…
Han cayó como un muerto en su sofá, repitiéndose esa frase a sí mismo.
La T.V mostraba la lista de héroes fallecidos en el evento de hoy.
Peng Zuoling, 33 años de edad, esper de dos estrellas, Línea Fuerza, de la provincia Juang Su.
Hu Hai, 24 años de edad, esper de una estrella, Línea Fuego, de Hunan.
Li Yunjin, 19 años de edad, esper de una estrella, Línea Hielo, de Shanghái.
Liang Xuedong, 15 años de edad, Línea Viento, de Zhejiang.
Mirando a esos rostros vividos y desconocidos, Han lentamente apretó su puño.
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