Guardián del bosque Capítulo 2 – Editado

❤️📚 Descarga la app de uno nuestros lectores: lee novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
[nightmode]
Síguenos en Facebook

 Guardián del bosque

Capítulo II: Las princesas y su guardia

Mi nombre es Hebbe Adelin, soy la guardiana de las princesas Cristina y María Antonieta de Bari, ambas son mis primas, yo soy una mujer especial, nunca me gustaron las cosas de niñas, prefería montar o batirme en duelo con mis sirvientes, nunca me gustaron los vestidos siempre me vestí como hombre, a mi padre no pareció importarle seguramente porque siempre quiso un varón y yo era su única descendiente, cuando cumplí 10 uso sus influencias para que me aceptaran como paje en el palacio real, a los 14 me convertí en escudero y a los 20 el rey en persona me nombro caballero, la primera tarea que me encomendó fue crear una nueva orden, con tal de proteger a sus dos hijas de 10 y 8 años respectivamente, él siempre fue muy sobre protector con ellas y no quería que ningún hombre se les acercara, así que las crió en palacio solo con instructoras mujeres y rechazaba cada oferta de matrimonio, por eso el nuevo cuerpo de caballeros solo sería femenino, conmigo a la cabeza.

 

Así es que nació la orden de las valquirias, un cuerpo con la tarea de defender los intereses de las princesas, todo noble que intentaba ganarse el beneplácito del rey nos enviaba a sus hijas, para convertirlas en caballeros, fuimos la alternativa distinta a los conventos, todo estuvo bien por 10 años hasta la muerte del rey, su hijo bastardo lo había asesinado y tomado el control del reino, rápidamente llevamos a las princesas a un lugar supuestamente seguro, pero dicha fortaleza fue inesperadamente asediada por las fuerzas del usurpador, casi todas mis hermanas de armas murieron, pero pudimos sacar a las princesas por un pasaje secreto al bosque negro, el problema es que este lugar es extremadamente peligro, estamos a pie y la única protección que tienen las señoritas soy yo, mi mano derecha Teresa, la capitana Marion y dos caballeros recién nombradas Sofía y Anastasia.

 

Nos internamos en el bosque, yo lidero al grupo, sus majestades van al centro, Teresa y Marion a los costados y Sofía y Anastasia cubriendo la retaguardia, caminamos sin parar por horas de horas, probablemente nos habíamos extraviado, el bosque se hacia muy oscuro, el hambre y la sed ya hacían mella, escuchábamos animales salvajes a lo lejos, todas estábamos alertas cuando de la nada un oso negro apareció en la retaguardia, con solo un par de manotazos tumbo a Sofía y Anastasia, Teresa y Cristina arremetieron con todo pero el animal las saco del camino como si nada, yo me interpuse entre él y las princesas, blandí mi espada enterrándola en el costado de la bestia, por lo que rugió fuertemente, entonces soltó un golpe potentísimo que me hizo volar por los aires, choque con un árbol, no perdí el conocimiento pero mi cuerpo  no respondía.

 

Al ver la escena, ambas señoritas están abrazadas llorando con el oso apunto de atacarlas, yo me sentía en extremo impotente todo se había acabado.

Cuando pensé que era el fin para mis queridas primas una flecha se enterró en el ojo del animal, este grito de dolor, entonces una segunda se clavó en su hombro, rápidamente el animal se puso en cuatro patas, y empezó a correr hacia la dirección de dónde venían los proyectiles, era un hombre que estaba a unos cuantos metros de distancia, la enorme bestia arremetía mientras él disparaba, cuando  parecía que lo alcanzaría el oso desapareció siendo tragado por el piso, seguramente nuestro salvador le había puesto una trampa, luego de esto se nos acercó.

  • Muchísimas gracias mi señor, usted no ha salvado la vida. (dijo la princesa Cristina)

La princesa María Antonieta seguía llorando sin poder decir nada.

  • No llore señorita, el peligro ya no está, por favor acepte mi abrigo debe de tener frio.(dijo el hombre)
  • Muchas gracias mi señor, estamos huyendo de un malvado lord que asesino a nuestro padre y se quedó con nuestra tierra, salimos tan rápido que no me cubrí apropiadamente, así que su abrigo es bien recibido. (dijo maría Antonieta secándose las lágrimas y recibiendo el abrigo claramente sonrojada)
  • Sé que estoy abusando de su amabilidad pero estas mujeres son nuestras leales guardias, se lo pido humildemente ¿podría usted ayudarlas? (Suplico la Princesa Cristina)

El hombre asintió con la cabeza y chequeo a cada una de las chicas logrando despertarlas, al parecer están bien exceptuando por contusiones y heridas menores, cuando se me acerco yo le grité:

  • Por favor mi señor guíe a las señoritas fuera de este bosque, yo no puedo moverme solo seré una carga déjenme aquí.
  • Realmente eres una leal y fiel sirviente, pero no tienes que morir, mi casa está cerca las llevare a todas hay, así podrán descansar y tratar sus heridas. (dijo el hombre mientras se me acerca)

El hombre me pesco y como si nada me tomo en sus brazos, yo soy una mujer grande mido más de metro ochenta y peso no menos de setenta kilos, más mi armadura que no pesa menos de 25 y el me levanta como si fuera una pluma, además me lleva como princesa por lo que no puedo evitar sonrojarme.

El señor no guía hasta su casa, una gran cabaña rodeada por una cerca y una pequeña zanja, en el terreno veo un almacén y está custodiado por un gran lobo gris, a todas nos asustó un poco, pero una palabra de su dueño y retrocedió inmediatamente.

En el interior de la vivienda hay dos mujeres muy hermosas, al pareces son elfas del bosque pero se ven algo extrañas, también noto que su vientre muestra una pequeña panza de embarazo.

  • Mi señor veo que trae muchas visitas.(Dijo la de pelo purpura)
  • Mis señoras yo soy Cristina y ella es mi hermana María Antonieta, el resto de las chicas son nuestras fieles guardias, hemos tenido un desafortunado encuentro con oso en el bosque y vuestro señor nos ha salvado heroicamente. (Se apresuró a decir la princesa)
  • Nuestro esposo es un hombre grandioso, yo soy Telea y esta es mi hermana Vid por favor póngase cómodas que les prepararemos algo de té y comida seguro que lo necesitan.

Mi entras se desarrolla la conversación, el señor me ha dejado en una alfombra en el suelo, me saco el casco y me puso una almohada para que estuviera cómoda, después abrió un estante donde saca dos valijas una grande y otra pequeña, abre la grande y mete un vaso de madera, luego se acerca a mí y me da de beber, era una especie de pócima curativa, el problema es que mi estado era tan malo que no podía ni tragar, así que él puso el líquido en su boca y me lo dio directamente, causando la sorpresa de las chicas, pero el método fue efectivo, tome la medicina y de inmediato mi dolor se fue.

  • Este frasco pequeño contiene un ungüento especial para heridas y golpes, el brebaje que el di a su guardiana alivia el dolor, por favor vea que todas lo tomen, yo voy por agua caliente para que se laven las heridas, alguien debería quitarle la armadura a la chica del piso y chequear que no tenga nada roto, si es así solo hay que lavarla y ponerle el ungüento. (Le dijo el señor a Cristina)
  • Señor ¿podría yo ayudarle? (Dijo María Antonieta)

El hombre asintió con la cabeza y ambos salieron, mientras Teresa me empezó a sacar la armadura, al parecer tenía un par de músculos desgarrados, pero nada realmente serio, luego de un rato volvió el joven con el agua, María Antonieta y Cristina nos ayudaron a todas a lavarnos, las dueñas de casa nos facilitaron hermosos vestidos para cambiarlos de ropa, yo le pedí si tendrían algún pantalón así que me dieron uno del marido, a todo esto él estaba metiendo paja a un cuarto de la cabaña.

El ungüento era muy bueno, ya me podía mover dificultosamente, así que pude sentarme en la mesa, y compartir una taza de té, las dueñas de casa nos sirvieron una rica cena, con carnes, bayas, frutas y hongos, realmente después de tanto eso estaba delicioso y re-ponedor, mientras el dueño de casa nos preparaba el cuarto, la paja que metió antes la envolvió en mantas que cosió juntas, haciendo una enorme cama, le puso cojines y frazadas, haciéndola acogedora.

Dormimos todas juntas, estaba tan cansada que por primera vez en mi vida dormí hasta el mediodía, al despertar no había nadie en el cuarto, lo cual me dio algo de vergüenza, vi que me habían dejado otro hermoso vestido y un par de pantalones, no quería ponerme el vestido, podría recórtalo para hacerme una camiseta, pero lo arruinaría así que me puse los pantalones y con vendas limpias envolví mis pechos.

Al salir en el comedor veo a las dueñas de casa platicando con la princesa Cristina. Sofía y Anastasia la estaban custodiando, me saludan cordialmente y me preguntan por mi condición, yo devuelvo el saludo y les digo que me encuentro mejor, luego me dirijo a las afuera de la cabaña, hay estaban la princesas María Antonieta con Teresa y Marion, las tres estaban sonrojadas con la mirada perdida en algo, era el dueño de casa que estaba sin polera faenando el oso de ayer, yo también me perdí por unos instantes, por alguna razón me recordé cuando me cargo como princesa y  me dio de beber boca a boca, perdida en ese pensamiento no me di cuenta cuando se me acerco.

  • Hola ¿cómo amaneciste? ¿Te encuentras mejor? Me dijeron que esta espada era tuya. (Me dijo el hombre mientras se secaba el sudor y la sangre con un trapo y me entregaba mi espada que estaba en el oso)
  • Amanecí mejor gracias, tu medicina es súper efectiva, y muchas gracias por esta espada,  ya que es una reliquia familiar. (Le conteste sin poder evitar quedar roja como tomate)

Luego el entro a la cabaña con la carne de oso para el almuerzo, las chicas que lo estaban viendo murmuraban entre sí, para mí era la primera vez que me llamaba la atención un hombre y eso que estuve rodeada de ellos los toda mi vida, aunque nunca nadie se me había insinuado.

Luego del almuerzo todos salimos de la cabaña, excepto las señoras del hogar, ahora sé que son adrídes, espíritus de los árboles que están dentro y solo pueden alejarse hasta donde sus raíces le permitan, también confirmé que tenían 6 meses de embarazo. El señor del hogar está en su práctica de tiro, él es muy bueno con el arco, tienes manos grandes, aunque no puedo evitar verle su enorme trasero, Teresa y Marion no despegan la mirada de él y la princesa María Antonieta intenta disimular, pero los ojos se le van, el resto parece indiferente.

En un punto la princesa María Antonieta no aguanto y se acercó, le pidió si le podía enseñar, cosa muy extraña porque ella jamás demostró ningún interés en nada, no le gustaba leer, ni escribir, ni bordar, ni la música, solo se interesaba en la ropa elegante y como verse linda, aunque entiendo que el interés no es en la disciplina sino en el profesor, el hombre amablemente le explica, cuando ella agarra el arco él la toma para corregir su postura, cosa que la hace ponerse roja, no sé porque pero me hizo sentir triste.

En la noche estábamos todos reunidos en la mesa, cenando carne de oso, cuando la princesa Cristina pidió la palabra.

  • Querida hermana, estimadas subordinadas y amigas, he hablado con nuestros generosos anfitriones y me han dicho que no hay problema que nos quedemos por tiempo indefinido, hasta que las cosas se calmen.(Dijo la princesa con una sonrisa en la boca)

Todas las chicas aplaudieron, yo también, en lo personal estaba muy contenta, sé que ese lugar es seguro, y realmente quiero conocer más a fondo al dueño de casa.

Desde el día siguiente, él empezó a construir una cabaña para nosotras, de la comida no había que preocuparse, por que él era el más hábil cazador que jamás había conocido, además conocía el bosque como la palma de la mano, de la vestimenta tampoco, ya que las adrídes hacían vestidos maravillosos, las chicas se los peleaban, en mi caso era el señor quien me hacía mis pantalones y chaquetas con cuero de animal, realmente me hacía feliz cuando me entregaba cualquier prenda, hecha a mi medida, él es bastante habilidoso, también nos hizo a todas las valquirias, armaduras de cuero endurecido. Nosotras nos dedicábamos a entrenar todo el día, gracias a que no perdimos nuestras espadas, la princesa María Antonieta siguió con su práctica de tiro, estaba muy feliz con su profesor y realmente estaba mejorando, nunca la había visto tan contenta como cuando le regalaron su primer arco, él lo hizo especialmente para ella, me sentí realmente celosa.

Al cabo de un mes, la cabaña estaba terminada, si bien estábamos más cómodas echaba de menos estar más cerca de él, es una tontería porque estaba a pocos metros, pero ese era mi sentimiento, ahora bien lo empezamos a acompañar a sus cacerías, quienes íbamos eran aparte de mí, Teresa, Marion y la princesa María Antonieta.

En una salida nos encontramos rodeados por un grupo de lobos salvajes, fue increíble, nunca había enfrentado algo así, pero los vencimos gracias a la habilidad de todos, en especial la de él, tengo que decir que la princesa que siempre fue una niña asustadiza y llorona, se había transformado en una guerrera capaz y sin miedo, con la alegría de la victoria me descuide y casi caído por un barranco pero él me salvo, al ver hacia abajo vi un lago de agua cristalina.

  • Oye si te tiras mojaras tu armadura y no podrás nadar, hay que desvestirse primero. (me dijo con tono tranquilo)

Ante la sorpresa de todas se sacó todo y salto del barranco al lago, la caída era como de veinte metros, mientras caía gritaba de euforia, cuando entro al agua genero un fuerte ruido y salpico mucha agua.

  • ¡Que esperan ahora ustedes!(nos gritó)

Todas nos quedamos mirando cuando la princesa se desnudó y se tiró, luego Marion y Teresa hicieron lo propio, yo la verdad tenía miedo, pero también tenía mucha curiosidad, me desnude y salte, cuando iba en el aire grite con todo lo que pude, al caer el golpe me aturdió un poco, pero inmediatamente volví a mí, fue una sensación increíble, todos nos acercamos a la orilla.

  • ¿Qué tal estuvo? (Pregunto él)
  • Muy bueno. (Marion)
  • (Teresa)
  • ¡Increíble! (Yo)

La princesa no dijo nada solo se acercó al él y le dio un gran abrazo, yo me sonroje inmediatamente, ellos estaban desnudos, luego del abrazo la princesa fue más aya y lo beso, las tres quedamos en shock, pero Teresa y Marion también se acercaron y lo besaron apasionadamente, yo no podía creer lo que estaba viendo.

  • ¿Deseas mi cuerpo? Porque yo deseo el tuyo(Dijo la princesa)
  • Yo también lo quiero(Teresa)
  • Yo igual(Marion)

Las tres estaban rojas como tomate de la excitación, yo estaba petrificada ante la escena.

  • Quien no desearía a tan hermosas mujeres, pero yo ya tengo esposas no quisiera embarazarlas a ustedes.(él)
  • Pero puedes acabar a fuera. (Teresa).
  • Si pero eso no es ciento por ciento efectivo. (Marion)
  • No te preocupes te dejare usar mi oro agujero ahí no hay riesgo.(Princesa)
  • Pero princesa eso duele mucho.(Teresa)
  • No me importa con tal de complacer al hombre que amo.(Princesa)

Realmente estaba espantada, nadie me hacía caso, la verdad es que yo también lo deseaba, los cuatro se acercaron a la orilla, la princesa lo tenía abrazado del cuello, mientras las chicas una de cada brazo, yo me acerque por detrás y lo abrace, puse mis pechos contra su espalda cuando se giró a verme, lo recibí con un jugoso beso, sus labios eran tan carnosos, tal y como los recordaba.

La princesa se giró y aplasto sus nalgas contra su miembro erecto, mientras las chicas le mordían la oreja y le chupaban el cuello, él empezó a mover sus caderas de apoco, la princesa gemía de caliente, yo sentía un ardor extraño en mi bajo vientre, luego ella abrió sus cachetes debelando su pequeño y cerrado orificio trasero, entonces él puso la punta  de su enorme cosa ahí, y empezó a arremeter muy despacio, Marion se puso frente a la princesa para sujetarla, yo pase a un costado, con Teresa nos turnábamos para besarle, él puso sus manos en las caderas de la princesa, para controlar el ritmo, el cual aumentaba poco a poco, así como el sonido de los gemidos de la princesa, de repente la princesa grito desgarradoramente, él había entrado en su culo, sus movimientos no se detuvieron todo lo contrario, se hacían más fuerte, los sonidos emitidos por la princesa no sé si son de dolor o de placer, pero son realmente intensos, el ritmo se volvió frenético, él empezó a gruñir como un animal salvaje, fue ahí que la penetró violentamente, la princesa aulló de placer, el éxtasis había llegado.

Yo estaba calentísima, lo único que quería era tener ese miembro adentro de mí, así que lo saque del trasero de la princesa, lo limpie lo más que pude con el agua del lago, y lo metí en boca, estaba tan caliente que me lo devoré completo, lo chupe hasta que se puso duro, y salte encima de él colgadome de su cuello, como esperaba él ni siquiera se movió, a pesar de mi peso, lo bese apasionadamente mientras él me agarraba del trasero, hay direccione su pene a mi ano y sin contemplaciones me deje caer sobre él, fue un dolor intensísimo, pero no me importo, mordí su hombro lo más fuerte que pude, él no se quejó, a pesar de que había sangre, subía y bajaba violentamente, con su cosa gruesa enterrándoseme cada vez más en el trasero, el me manejaba como si no tuviera peso, toda era tan caliente, yo estaba ardiendo, el dolor se había ido, estaba disfrutando como nunca antes, de repente sentí una electricidad que me recorrió todo el cuerpo, solté un gran gemido, sentí una explosión en mi culo, había un líquido caliente en mi orificio, era sensacional.

Teresa y Marion también le cedieron su culo, después de terminado el apasionado encuentro, él fue a buscar nuestras armaduras, nos vestimos y fuimos a casa, casi me morí de la vergüenza, cuando le contó a sus mujeres embarazadas lo que había pasado, ofrecí mi cabeza en compensación por mi pecado, pero ellas al contrario de molestarse estaban contentas. Por su embarazo no habían podido satisfacer a su marido hace tiempo, y estaban felices que él estuviera satisfecho, y nos pidieron si podíamos seguir haciéndolo, cuando yo les objete que no estaba bien hacerlo sin estar casados, ellas simplemente contestaron que todas deberíamos casarnos con él, la princesa María Antonieta inmediatamente acepto la propuesta, seguida de Teresa y Marion, yo también quise, la princesa Cristina estaba feliz, ya que con el matrimonio ya no nos podrían echar de esta tierra.

La ceremonia fue rápida, nuestro futuro marido caso un jabalí enorme para la celebración, la cabaña grande fue decorada hermosamente por las dríades, él bestia un traje de piel de oso, todo fue sencillo pero precioso, las cuatro nos pusimos unos vestidos maravillosos, la única vez que he ocupado uno fue para mi boda, y me sentí bellísima, Teresa y Marion se negaron rotundamente a considerarse del mismo estatus que yo y la princesa, por lo que se auto proclamaron esposas secundarias, mientras que nosotras y las dríades éramos las principales, en fin, bebimos, comimos, cantamos y bailamos, nunca había disfrutado tanto una fiesta, después vino la noche de bodas, que fue tan apasionada he intensa, como la vez que lo hicimos en el lago.

Guardar Capitulo
Inicia Sesion para guardar capitulos Close
tunovelaligeras.com
❤️📚 Descarga la app de uno de nuestros lectores: leen novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
🦊

FoxyNovel

Lee Gratis

★★★★★
Descargar