Grimgar – Volumen 1 – Capítulo 22
Capitulo 22 – Nuestra ofrenda para ti
Yo siempre me pregunté que diría cuando el tiempo llegara…
Por alguna razón, se sentía como si ellos hubieran estado juntos por un largo tiempo, a la vez no habían estado mucho tiempo juntos del todo. No, no un largo tiempo. Uno debería decir muy cortó, realmente. Mucho muy corto.
Yo siento como si te conociera… Pero actualmente yo no te conozco del todo.
Haruhiro había pensado una vez que Manato era genial, fácil de acercar, e inteligente. Él era alguien quien podía hacer todo y un lider digno de seguir. Una persona perfecta, quizás. Pero solo porque Haruhiro no había notado ninguna de sus fallas. O tal vez era porque él había mantenido sus encuentros bien escondidos; pero si su tiempo juntos hubiese sido más largo, quizás Haruhiro se podría haber acercado para ver otro lado de él.
Él buscaba saberlo. Haruhiro quería conocer al verdadero él. El quería más tiempo. Si ellos tenían mas horas entre ellos, seguramente habrían más experiencias, también. Tal vez ellos podrían haberse enojado con el otro, o meterse en peleas. Tal vez ellos podrían haber conseguido odio hacia el otro. O tal vez su amistad podría haber crecido, en cambio.
Un día, repentinamente, Shihoru podría haber confesado sus sentimientos. ¿Y después qué?
Haruhiro no quería creer que estos sentimientos del vivo fallaran en alcanzar al muerto. Él no quería pensar que todo lo que él habia dicho allá estaba perdido. Pero entre más pensaba sobre ello, crecia más fuerte el golpeteo en su pecho.
Cuando él cerro sus ojos, vio una imagen de este amigo de los días desde el pasado. Eran unos de quietud; siendo consumidos por flamas – ¿misericordiosas? – sin piedad. A ser devuelto en nada más que cenizas y huesos. Era la unica imagen que llegaba a su mente, para Haruhiro estaba demasiado claro que Manato Ahora yacía bajo la sobra de esta tumba, tirado contra el sol poniente.
“Nos hemos convertido en miembros de Crimson Moon,” Haruhiro dijo finalmente. A la tumba donde una luna creciente y un nombre estaban tallados, el alzo un emblema que le recordaba a una moneda de plata.
Ranta, Mogzo, Yume y Shihoru, también, mostraron sus emblemas de Crimson Moon al que no se encontraba con ellos mas. Mary se paró un poco atrás retirada, sus ojos bajos y una mano contra su pecho.
“Actualmente no nos tomó tanto tiempo guardar el dinero,” Haruhiro continuó, apretando fuerte en su emblema. “Pero teníamos negocios extras que decidimos arreglar primero.”
Ranta se burló. “Actualmente, no me importaba. Fueron ustedes chicos quienes decidieron eso.”
“Ranta estúpido,” Yume dijo, y lo golpeo en la mano. “¿Porque tienes que ser un condenado Smart Alex en tiempos como esos? Eso hace que la gente te odie.”
“Porque yo soy asombroso como esto. Yo soy un Dread Knight, y no doy importancia a lo que la gente piensa.”
“Um, Yume,” Shihoru tiro ligeramente de la capa de Yume. “ Es Smart aleck, no Smart Alex… No hay necesidad de llamado a él Alex…”
“¿En serio?” Yume respondió, confundida. “Yume siempre escucha ‘Alex’…”
“E-err…” Mogzo interrumpió, mirando hacia Shihoru. “No debemos mantenernos en ello con…tu sabes?”
Shihoru piso hacia la tumba y se agachó. Ella buscó en su bolsillo y saco un emblema idéntico a auna moneda. Ella vaciló un poco, entonces se levantó a la piedra grabada con una luna creciente, como si fuera a acuñar la moneda en ella.
“Espera, Shihoru, no hay,” Haruhiro dijo, rápidamente.
Shihoru se volteó con la cara roja. “Lo-lo siento! Um, pensé cual seria un buen lugar para ponerla, pero…”
“Bien, quiero decir, ahí esta bien… Pero probablemente no ajuste. La forma es enteramente diferente…”
“…Ah, co-correcto. Tienes razón. Lo-lo siento. Yo no soy sólo gorda, puedo ser tan cabeza hueca a veces… ¿Que-qué tal aquí entonces?” Shihoru colocó el emblema en el suelo al lado de la tumba.
“…Manato,” dijo Shihoru, “este es tu contrato. Nosotros lo compramos usando el dinero que dejaste, y todos pusieron en el resto. Mary contribuyó también. Por favor… Tomalo.”
Si Manato pudiera oír, quizás él podía haber reído y dicho, “Ustedes chicos no tenían que hacer eso, saben.” quizás él podía haber dicho, “es un gasto de dinero, y ustedes estarían mejor usándolo en casinos armas o armaduras. El dinero no tiene un uso donde yo estoy ahora, pero lo tiene donde ustedes están.” Tal vez él habría sonado tranquilo y fresco, como el seguido lo hacia.
Pero no importa que él les dijera, ellos no lo escucharían.
Después de todo, nosotros no podemos incluso escucharte ahora, Manato. Si tu quieres que te escuchemos, entonces di algo que podamos escuchar… Dejamos escuchar tu voz de nuevo…
Pero Haruhiro sabia que esto era imposible. Y si ellos morían, ¿Qué les pasaría a ellos? ¿Irían a alguna clase de cielo? ¿Podrían ellos encontrarse con Manato allí? Él no lo sabía. Si ellos morían… pero Haruhiro no buscaba ir tan lejos como morir en orden de platicar con Manato de nuevo.
La grieta entre la vida y la muerte era amplia y profunda, un río rápido. Una vez que este río era cruzado, no importando que pasará después, no había regreso. Era un completo y total viaje de un solo lado.

No había mas lágrimas. A pesar de todo Haruhiro sentía persistir aquí por un poco más, por lo que él se sentó en el pasto y señalo con una rodilla arriba contra su hombro. Shihoru colocó una mano en la tumba, sus hombros temblaban. Yume se agacho al lado de Shihoru, enredando una mano alrededor de ella, y gentilmente acariciando su cabeza.
Ranta, con sus dos manos en sus caderas, estaba mirando hacia el cielo. Mogzo inhaló profundamente y lentamente exhaló. Mary dejo su cabello caer contra el viento, con una mirada distante.
“Nosotros realmente nos hemos convertido en un buen equipo,” Haruhiro susurro; susurrándole al amigo que nunca volvería con ellos, susurrando mientras él echaba sus ojos en dirección al pueblo. Las campanas estaban tocando las seis de la tarde.
Al pasar justo sobre el horizonte estaba una media luna, de color escarlata. Eso es correcto, ¿Porqué la luna es roja aquí?
…¿“Aquí”?
Él se volteó hacia la dirección de la torre. La inmensa torre que parecía mirar hacia abajo a todos ellos. La torre. Esa torre. Había algo extraño sobre ella.
Haruhiro sentía como si él había olvidado algo. Ellos habían llegado aquí y se unieron a Crimson Moon, pero ¿Qué sobre antes de esto? ¿Donde había ellos estado y que habían estado haciendo? Él no lo sabía. Él no podía recordarlo. Y no era solo Haruhiro; era lo mismo para todos.
Antes de que se dieran cuenta, ellos estaban aquí. ¿Donde era aquí? Él recordaba oscuridad. ¿Oscuridad? Pero él no podía estar seguro. ¿Donde había sido eso?
La torre. Esa torre. Tenia algo que ver con esa torre. Pero ¿Qué? Él no lo sabía. Entre más él pensaba sobre ello, más confundido el estaba. Cuándo el alzaba sus manos para agarrarlo, se desvanecía.
Manato… ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Para que propósito?
Esto solo lo llenaba con dudas. Incluso ahora, no parecía como si las respuestas fueran a llegar.
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