Hail The King – Capítulo 27
Capítulo 27 – ¿Qué mierda eres tú? (editado)
“¿Lo ves? ¡Está despierto ahora!” Le respondió Fei a Bazzer con desdén, quien estaba literalmente a punto de explotar. Él luego le dijo a Brook, “Déjalo libre; pon a dos soldados para protegerlo. Necesito que el mago Gill haga lo que un mago se supone que debe hacer en el campo de batalla!”
Bazzer lo observaba con una mirada asesina, pero se abstuvo de hacer algo estúpido o que pudiera lamentar aún más.
En ese momento, Fei sintió un calosfríos, como si hubiera un asqueroso monstruo escondiéndose en la oscuridad, listo para comerlo vivo……
No obstante, por mucho que mirara a su alrededor, Fei no vio nada fuera de lo usual.
“¿Habrá sido solo mi imaginación?” Pensó Fei para sí mismo.
Brook quien estaba parado a un lado de Fei no sintió nada, por lo que se limitó a seguir las ordenes de su Rey solamente. Él hizo una señal con su mano y dos soldados se llevaron a Gill, quien seguía medio muerto, a la torre de vigilancia dentro del muro de defensa. A pesar de que ese era un lugar en el que la batalla iba a ser bastante peligrosa, la efectividad de un mago en aquel lugar sería la máxima también.
El gordinflón de Gill había aprendido su lección, él estaba asustado de Fei ahora y no le interesaba resistirse; en cambio, Gill miraba a su padre, Bazzer, con la esperanza de que él hiciera algo.
El Ministro principal estaba a punto de decir algo, pero otra voz arrogante se escuchó en el lugar –
“¡Oigan! ¡¿Cómo se atreven a poner sus sucias manos sobre el Joven Maestro Gill?!” Siguiendo su voz, una figura ruda se abría camino rápidamente a través del público.
El hombre arrogante pateó a los dos soldados que se estaban llevando a Gill de forma agresiva, luego él rápidamente levantó a Gill del suelo antes de prácticamente besarle el trasero como si fuese un perro leal.
Se dio media vuelta y comenzó a gritar de nuevo a los ligeramente heridos soldados que se encontraban en el lugar, “¡¿Por qué ustedes están ahí parados sin hacer nada?! ¿Están ciegos? Vayan y encuentren una buena camilla y llévense al Joven Maestro Gill a descansar…… Mierda, estas
heridas son tan severas…… ¿Quién rayos hizo esto? ¡Sal ahora!”
Tras escuchar esta pregunta, Fei decidió reírse un poco de este hombre. Él dio un paso al frente y proclamó, “Yo lo hice.”
La atmosfera en el muro de defensa se puso totalmente tensa y no había nada más que silencio alrededor. Silencio mortal – nadie se atrevía a decir palabra alguna.
Este hombre se dio cuenta que algo estaba mal. En sus brazos, Gill estaba temblando incontrolablemente y no era porque Gill estaba emocionado por verlo, sino que porque estaba muerto de miedo. Este gordinflón temblaba cada vez que miraba a Fei; él ya estaba demasiado asustado de las bofetadas de la muerte tras tener que soportarlas dos veces, y definitivamente él no iba a tener que aguantar tal horrible castigo una tercera vez.
Fei ni siquiera miró a Gill; él estaba concentrado mirando a este hombre arrogante que acababa de llegar. Media un poco más de un metro ochenta y tenía cabello rubio y desordenado. Una cicatriz corría desde su frente hasta su mentón y un parche cubría su ojo derecho; se veía igual que „Ciclope‟. Aunque se veía bastante masculino en su armadura brillando, su expresión revelaba su fealdad además de que su forma de ser le daba aires de ser una persona malvada.
Brook le susurró a Fei en el oído, “Él es el Juez Militar, Conca.”
Fei asintió. En ese momento –
“Oh, ¿pero si no es el Rey Alexander? Ha, ¿Qué puedo decir? ¿Por qué estás aquí causando tanto alboroto en el muro de defensa? Deberías estar en el palacio haciendo nada. Deja libre a Gill ahora, ¡Esto no es un chiste!”
Tras ver a Fei dar un paso al frente, los nervios de Conca desaparecieron por completo. Él caminó hacia Fei y de forma muy irrespetuosa le hizo una reverencia a Fei en lo que hablaba. Obviamente no le interesaba en lo absoluto el Rey.
Este Juez Militar se había excusado a si mismo de la batalla desde el primer día y se había escondido desde entonces. Él no tenía idea de lo que había ocurrido el día de ayer, y tampoco había visto la escena en donde Fei le daba bofetadas a Gill vigorosamente hace un rato. Él pensó que Fei todavía era aquel Rey retardado que tenía la inteligencia de un niño de 3 años.
“¡Estúpido!” Bazzer gritaba en su mente, él sabía que las cosas iban de mal en peor. Él se giró un poco y comenzó a toser intencionalmente.
Pero el Juez Militar pensó que él le estaba señalando algo más. Como un perro que recién había conseguido un premio de su amo, tras escuchar a Bazzer toser, Conca comenzó a ser aún más arrogante. Él bloqueó a Fei y comenzó a tirar órdenes a los soldados que estaban en el área, “¡Malditos insectos! ¡Todos ustedes deberían morir en el campo de batalla! ¡Vayan ahora y consigan una camilla! Recuerden, traigan todos los doctores en Chambord a la mansión del Sr. Bazzer y curen al Joven Maestro Gill.”
“Todos los doctores están cuidando de los soldados ahora, no tienen tiempo……” Respondió alguien.
“Esos malditos insectos sin vida, ¡Déjenlos morir! Ellos no se comparan al Joven Maestro Gill. Rápido, rápido, ¡rápido! ¡Hagan lo que les dije!” A Conca no le interesaba en lo absoluto la vida de los demás.
Pero……
Nadie le hizo caso esta vez.
“¡Mierda!” Bazzer volvió a pensar, pero no sabía cómo arreglar esta situación ahora.
Tras ver que nadie acataba sus órdenes, Conca sintió que su prestigio estaba siendo cuestionado. Obviamente esto le molesto, “¡Tu, maldito esclavo! ¡Malditos estúpidos insectos! ¿Por qué siguen ahí sin hacer nada? ¿Acaso no le tienen miedo a las leyes militares?”
“¿Acaso no le tienes miedo Tu a las leyes militares?” Le preguntó alguien que se encontraba detrás de él.
“¿Yo? Hahahahahaha, ¿leyes militares? ¡Yo hago las leyes militares! En Chambord, ¡Todo lo que yo diga es una ley militar!” Conca, quien estaba furioso, respondió inconscientemente.
Sin embargo, él sintió que algo estaba mal tras decir esto. Se dio media vuelta y se dio cuenta que la persona que había dicho tal pregunta fue el „retrasado‟ Rey Alexander. Al principio se había preocupado por un segundo pero luego se sintió aliviado al verlo.
“¿Qué rayos sabe un retardado? Puedo decir lo que quiera, como siempre. Hahaha, ¿Qué es lo que él puede hacer?” Pensó Conca
Pero –
“¡Estúpido imprudente!” Un desahogo impaciente surgió de Fei.
Ni si quiera en los sueños más salvajes de Conca, él hubiese imaginado que el Rey „retardado‟ lo iba a patear en la espalda. Una fuerza imparable vino desde atrás lo que causó que el saliera volando hacia adelante sin control alguno.
“!¿Co…… Como?!”
Conca chocó contra el muro de defensa causando que la sangre chorreara de su boca como si fuese una fuente. Él estaba en shock; ¿Cómo era posible que un retrasado fuera capaz de patearle a él, un guerrero de una estrella en pleno auge, casi un guerrero de dos estrellas como si fuese un saco de papas?
“¿Me perdí de algo?”
Conca miró al Ministro principal Bazzer en lo que su sangre corría, pero se sorprendió al descubrir que el anterior „gobernante‟ de Chambord
estaba parado a un lado sin decir nada, sin atreverse a decir palabra alguna.
Conca en su pasado fue un mercenario, y aunque se viese como alguien rudo y temerario, él era un personaje bastante inteligente y astuto. Él se mudó al reino de Chambord hace dos años; principalmente por su fuerza de guerrero de una estrella, Bazzer lo apreciaba e intentó fervientemente conseguirle la posición de Juez Militar para tenerlo como su lacayo. Conca no observaba nada con detalle por lo que él se había perdido de las pistas elementales para darse cuenta de lo que ocurría, sin embargo, tras ser pateado de tal forma, él se dio cuenta que algo estaba muy mal, ese Rey Alexander…… ¡Ha cambiado!
Conca comenzó a pensar rápidamente, él sabía que estaba en grandes problemas. Pues al parecer el Rey estaba en el poder de nuevo. Tras pensar esto, el instantáneamente entendió la situación. Ni si quiera tenía tiempo para preocuparse por sus heridas, él solo se dio media vuelta y se arrodillo en frente de Fei y comenzó a actuar. Se abofeteó a sí mismo y rogó por misericordia, “Por favor perdóneme, ¡Su Majestad! Yo….. Yo
estaba ebrio….. No sé lo que hice…… ¡Por favor perdóneme!”
La imagen de un hombre alto y fuerte arrodillándose en la tierra y rogando por misericordia les daba asco a todos.
“Por favor perdóneme, ¡Su Majestad! Lo lamento, estaba ebrio, ¡Perdóneme por favor!” A Conca no le interesaba el desdeño de los soldados en lo que se seguía abofeteando a sí mismo.
“¿Lo lamentas?” Fei no pudo evitar despreciarlo, “¡Tienes razón! ¡Debes lamentarlo! Pues mereces morir.
Fei se acercó a los dos soldados que fueron pateados por Conca y los levantó del suelo, les quitó la tierra y el polvo antes de traer a los dos
confundidos soldados en frente de Conca, quien seguía arrodillado y rogando.
“Juez Militar Conca, ¡Abre tus ojos! ¿Estos son los sucios insectos de los que hablabas? ¡Abre tus malditos ojos y mira bien! ¿Cuál de ellos no está herido? ¿Quién de ellos no sangró en la batalla? Mientras ellos defendían el reino por cuatro días seguidos, ¿Dónde mierda estabas? El Juez Militar se suponía que tenía que estar en el frente de batalla, ¿Pero que estabas haciendo?”
Los rugidos estruendosos asustaban a Conca aún más, quien se arrodillaba a más no poder. Sin embargo, los soldados en el muro de defensa estaban exaltados por lo que dijo Fei.
Algunos soldados estaban temblando de lo emocionados que estaban; lagrimas cubriendo sus ojos, pues lo que había dicho el Rey les había llegado al corazón.
“¿Sucios insectos? ¡No! En mis ojos, son las personas más limpias en Chambord. ¿Manchas de sangre y tierra? ¿Y qué?, ¡ese es el honor de un verdadero hombre! Esas cosas nunca van a cubrir las almas puras de mis guerreros…… Pero tu….. Tú eres completamente lo contrario. Aunque te
vistes en armaduras brillantes y hermosas, nunca van a cubrir tu sucia y asquerosa alma! Si te atreves a llamarlos sucios insectos, entonces ¿Qué mierda eres tú?!”
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