Hail The King – Capítulo 48
Capítulo 48 – La masacre continúa (editado)
“AHAHAHAHAHAHAHAHAHA……”
Un par de soldados que estaban parados cerca del oficial que acababa de morir quedaron aterrados. Sus mentes no podían soportarlo y se desplomaron completamente. Como si hubiesen perdido sus almas, ellos gritaron e intentaron escapar de los „demonios‟ que tenían en frente. Desafortunadamente para ellos, tenían otra capa con escudos y lanzas justo detrás de ellos. Cuando se dieron vuelta para intentar escapar, fueron forzados por sus propios camaradas a quedarse atrás, terminando como brochetas. No obstante, las heridas severas no los mataron inmediatamente, ellos gritaron y lloraron en lo que morían lenta y dolorosamente.
Fei tomó el hacha mágica del bárbaro de nivel 12. Tras haber tomado por sorpresa a aquel oficial, él abanicó su arma completamente y el par de soldados enemigos que tenía en frente ni si quiera tuvieron una chance de salir corriendo. Fueron separados en el instante junto a sus armas de la cintura para abajo.
Detrás de él, los hombres fuertes completamente protegidos por sus armaduras pesadas comenzaron a aniquilar a los aterrados soldados.
Sus armaduras pesadas que tenían puestas les permitían a ellos ignorar los ataques del enemigo, y por otro lado, sus grandes martillos y hachas arrasaban con la vida de los enemigos sin parar. Aunque los enemigos pudiesen reaccionar y bloquear sus ataques, bajo la monstruosa fuerza de aquellos hombres, los soldados enemigos terminarían machacados en pedacitos con sus armas o simplemente mandados a volar por la gran fuerza de ellos.
Ese era el poder que aquellos hombres fuertes tenían en combate cercano cuando estaban furiosos.
Tras beber la【Poción de estamina】, los hombres fuertes tenían temporalmente energía ilimitada. Podían abusar de su fuerza sin parar sin cansarse a sí mismos en lo absoluto. Las armaduras y armas pesadas no los alentaban en lo más mínimo y en vez de eso simplemente se convertían en la peor pesadilla del enemigo. Los irrompibles trajes de armadura pesada y con armas inbloqueables, ellos eran básicamente un equipo de bestias de guerra provenientes del infierno.
Los 23 hombres, incluyendo Fei claro está, eran como 23 tigres en completa armadura que fueron guiados a un rebaño de ovejas. Ya puedes inferir el resultado.
El Rey, Alexander, se encontraba al frente de su formación amoladora de carne. No había soldados dentro de los enemigos que pudiese resistir un golpe de él. Alexander estaba prácticamente haciéndose camino entre las hordas de enemigos a casi la misma velocidad que tenía antes de arremeter. La porción de en frente de la formación de escudos con forma de torre se había transformado en puro caos.
Los enemigos que se encontraban en la parte trasera de la formación intentaron mantener sus posiciones pero los soldados enemigos en frente estaban siendo destruidos. Ellos se sintieron como si se estuviesen enfrentando a un montón de demonios y querían tener dos piernas más para que así pudiesen correr más rápido del lugar. Todo lo que podían hacer ahora era seguir sus instintos y correr por sus vidas. Muchos de ellos no eran novatos en el campo de batalla, pero nunca habían tenido tal experiencia en donde un solo lado generara tal masacre. No podían si quiera luchar de vuelta, ¿Cómo podían simplemente quedarse ahí y esperar por sus muertes?
Aunque todos ellos eran soldados de elite, solo tenían una sola cosa en la mente en aquel momento, y eso era –
¡Escapar!
¡Correr tan lejos como podían!
¡Correr de esos demonios inmatables!
……
A estas alturas, alguien tenía que sobresaltar y re establecer el orden en este caos.
El caballero negro [Dos] quien era el comandante de la formación de escudos con forma de torre finalmente había recobrado sus sentidos tras el primer shock que aquel terrible golpe con el hacha voladora le había dado.
Tras ver el caos en sus formaciones, él supo de inmediato que tenía que impedir que esto pasara a peores. Él sacó su espada de comandante y la dio a un par de soldados que estaban escapando. Esos soldados ni si quiera tuvieron la oportunidad de reaccionar antes de que sus cabezas salieran volando. Los cuerpos sin cabeza continuaron sus movimientos, corriendo por un par de pasos antes de caer. La sangre salpicando como si fuera una fuente……
“¡Mantengan la formación! ¡Vuelvan a montar la segunda línea de defensa! ¡Cualquiera que retroceda será ejecutado! ¡No hay excepciones!”
La espada de [Dos] seguía goteando sangre en lo que el alzaba la voz.
Bajo la amenaza de muerte, la mayoría de los soldados en la formación fueron forzados a recobrar la calma. Luego, se volvieron a unir lentamente y estabilizaron su formación. Tras ver que su formación se había reformado, [Dos] se calmó un poco, luego mandó muchas órdenes para reconstruir el correcto poder defensivo de la formación.
Con el comandante en posición, los soldados mostraron sus habilidades superiores de combate. Ellos abandonaron a los soldados caóticos del frente y retrocedieron un poco como una sola formación cerca de unos 5 metros. En solo un par de segundos, capas de escudos se establecieron y filas de letales lanzas de dragón fueron puestas en las pequeñas ranuras apuntando hacia el frente de nuevo. Trayendo de vuelta el poder original de la formación.
“¡Tink!”
La formación de escudos y lanzas de dragón había vuelto a estar estable.
[Dos] se posicionó detrás de la formación, atisbando a las 23 bestias marchando hacia ellos.
Él puso una cara de burla. No había suficiente distancia entre ellos y su formación como para que las „bestias‟ pudiesen conseguir suficiente impulso y pudiesen golpearlos de nuevo como lo habían hecho antes y no había forma de que pudiesen volver a romper sus defensas.
“Mientras que la línea de defensa no termine abriéndose a la fuerza de nuevo, las lanzas de dragón pueden fácilmente penetrar las armaduras y cuerpos de esos malditos bastardos” El caballero negro [Dos] pensó
fríamente. Él estaba mirando a la línea del frente con atención entre los pequeños huecos entre los escudos.
Con esta nueva transformación, él había abandonado a más de 30 soldados fuera de la formación. Aquellas bestias que estaban en completa armadura estaban barriendo el piso con los pobres soldados como si fueran hojas. Sangre, extremidades sueltas y armas rotas por todo el lugar……
[Dos] tuvo que admitir que aquellas bestias eran en realidad monstruos bastante brutales. Sus grandes armas en sus manos incluso le daban a él, un guerrero de una estrella, calosfríos. Bajo tales restricciones del terrero, iba a ser una pesadilla para cualquier ejército tener que lidiar con estas bestias en completa armadura.
Especialmente ese hombre de en frente, comparado con el calosfríos que esa arma le hacía sentir, ese hombre hacia que [Dos] se sintiera como si estuviera en un congelador.
Ese hombre era el más pequeño en tamaño en comparación a sus compañeros, pero él era el más fuerte y el más salvaje también.
[Dos] recordó claramente que desde el comienzo de la batalla, ese hombre fue quien lanzó esa monstruosa hacha y creó la apertura en su formación como si fuera un dios…… Cada vez que [Dos] recordaba aquel momento,
incluso él quien era un veterano en el campo de batalla terminaba asustado.
A través de los pequeños huecos entre los escudos, [Dos] pudo ver claramente que aquel hombre de alguna forma se había conseguido otra hacha aún más poderosa.
El hacha era más grande que una puerta y tenía un montón de ganchos que peligrosos. El hacha negra brillaba de un color rojo intenso por toda la sangre que había derramado. Se veía tan pesada que solo debería ser posible de levantar entre dos o tres soldados. No obstante, la forma en la que aquel hombre la estaba usando, como si pesara tanto como paja. Cada vez que él atacaba con „la puerta‟, nadie quedaba con vida.
Ese hombre era como una máquina de matar hecha para la batalla.
30 soldados de elite ni si quiera podían mantenerse en pie contra aquellos monstruos de metal por más de 20 segundos. Todos ellos fueron convertidos en cadáveres, particularmente cadáveres muy feos. Fueron o cortados en múltiples pedacitos o aplastados y hechos una pasta de carne. Extremidades, órganos, armas…… todo estaba destrozado en todos
lados……
A donde fuese que fueran, con la excepción del puente mismo, nada era dejado en su forma original.
A estas alturas, los enemigos con armaduras negras ya habían retrocedido cerca de 50 metros en el puente.
Se sentía como una eternidad para el ejército enemigo y para los soldados defensores en el muro de defensa de Chambord, pero todo el proceso en realidad había tomado menos de un minuto.
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