La Emperatriz Se Volvió A Casar – Capítulo 241 – TNL
Capítulo 241. Te amo. Te amo. Te amo (2)
Mientras caminaba rápidamente por el pasillo, vi todo tipos de carruajes alejándose a lo largo de la carretera blanca.
Los invitados distinguidos que vinieron a la recepción de boda se estaban marchando uno por uno.
Mis padres vendrían una vez que todos se fueran. No querían encontrarse a Rashta ni a Sovieshu en la boda.
Luego de mirar los carruajes alejándose, seguí caminando rápidamente.
Quería ir a un lugar tranquilo para calmar mi corazón perturbado.
¿Qué había estado pasando desde ayer?
Sin embargo, cuando pasé cerca del anexo, vi un familiar cabello negro.
Me detuve naturalmente como si una mano hubiera salido del suelo, agarrando mi tobillo.
Era Sovieshu.
Estaba parado cerca del anexo donde me había quedado por un largo tiempo. ¿Pensaba que todavía me hospedaba allí? O…
¿Era uno de los invitados distinguidos que se marcharían hoy? Llevaba un traje más cómodo en comparación con los que uso en las celebraciones de la boda.
Bueno, Rashta estaba embarazada, así que difícilmente se quedaría por mucho más tiempo.
No olía a alcohol. Parecía que hoy no había bebido.
Me dirigí a Sovieshu como si fuera cualquier emperador de un país extranjero.
«¿Te marcharás hoy?»
En lugar de responder, la expresión de Sovieshu se contorsionó.
Me miró y yo lo miré a él.
Por su cara, parecía tener mucho que decir, pero no dijo nada. En mi caso, no tenía nada que decir, así que tampoco dije nada.
Después de estar así por un tiempo, hablé primero,
«Si no tiene nada que decir, me iré.»
En el pasado, siempre intentaba sonreír al lado de Sovieshu frente a la mirada de los demás. El emperador y la emperatriz debían verse bien juntos.
Fue igual cuando Sovieshu trajo a Rashta. Algunos podían decir que no tenía orgullo, pero aún así sonreía al lado de Sovieshu.
Aunque no rechazaría al emperador de un gran imperio sin ninguna razón, tampoco quería crear una atmósfera triste y desagradable con mi ex-esposo.
«Navier.»
¿Iba a decir algo? Probablemente, de lo contrario, no me habría detenido.
Me detuve y lo miré fijamente, mostrando una cara inexpresiva.
Afortunadamente, una de mis fortalezas era mostrar una expresión fría, calmada e indiferente.
«Navier. Todos cometemos… errores, ¿no es así?»
Después de una larga vacilación, Sovieshu terminó haciendo una pregunta.
¿Cuál era su intención al decir esto? ¿Estaba tratando de decir que se divorció de mí por error?
No creo que se refiera a eso. Espero que no. ¿No era cruel decir que estuvo a punto de destrozarme la vida por error?
«¡!»
Sovieshu preguntó, acercándose a mí medio paso más.
«¿Qué puedo hacer para recuperarte?»
«Aunque nuestra relación de pareja está completamente rota, sigues siendo el emperador de mi país natal. Así que cuida bien del Imperio Oriental. Como siempre.»
Hablé con una voz lo más calmada posible.
Incluso si se hubiera divorciado de mí por error, o peor aún, incluso si se hubiera divorciado de mí a causa de los efectos de la poción de amor del Gran Duque Kapmen, no había vuelta atrás.
Sovieshu sonrió débilmente, como si supiera que diría esto.
A diferencia de Rashta, no tenía ningún tipo de consejo que darle a Sovieshu. Habíamos aprendido todo juntos. Por supuesto, él sabía tanto como yo. Sólo debía estar en su sano juicio.
«Te amo.»
Sin embargo, por su siguientes palabras, supe que estaba fuera de sí.
Lo miré sorprendida, parecía haber recibido un fuerte golpe en la cabeza.
«¿Estás bromeando?»
Una voz áspera salió de mí por sí sola.
No pude evitarlo.
En lugar de decir otra cosa, Sovieshu lo repitió,
«Te amo.»
Me sentí asfixiada.
Lo miré, sin poder siquiera respirar antes de finalmente preguntar enfadada,
«No.»
«¿Entonces?»
«Que te burlaras de mí.»
«¡!»
Algo fluía a lo largo de mis mejillas.
Las veces en que dudó de mí, las heridas que me causó al ponerse del lado de Rashta, el día en que me dejó sola delante de todos para ir detrás de Rashta, la expulsión de mi hermano, y, finalmente, el día en que me pidió el divorcio.
Los recuerdos se remontaron cada vez más atrás en el tiempo, el día que llegó Rashta, la cena que tuvimos juntos antes de que la trajera, la vez que sonrió diciendo que la mejor emperatriz era su esposa, el día de la coronación, nuestra boda, e incluso el día en que nos comprometimos…
No quería llorar, pero las lágrimas seguían brotando de mis ojos.
Quería golpearlo con una almohada como en los viejos tiempos. Quería preguntarle por qué me dejó.
¿Cómo pudo hacerme esto? ¿No íbamos a estar juntos toda la vida? Aunque era tarde, quería gritar y llorar.
‘Tú eras mi esposo, y yo tu esposa, ¿cómo pudiste hacerme esto?’
Intentaba manejar mi expresión, pero no podía evitar que las lágrimas brotaran de mis ojos. Sabía que mi cara se veía horrible y estropeada, pero esta vez fue imposible manejar mi expresión.
Busqué un pañuelo, pero recordé que ni siquiera había traído uno.
Finalmente, mientras estaba allí de pie, con las lágrimas derramándose por mis mejillas, Sovieshu levantó una mano.
«Cuando pienses en nosotros, recuerda este momento. No sufras más por el daño que te he causado, sólo búrlate de tu miserable ex-esposo que ahora busca aferrarse a ti.»