La Emperatriz Se Volvió A Casar – Capítulo 319 – TNL
Capítulo 319. ¿Por Qué Está Aquí? (2)
La tranquilidad reinaba en el carruaje traqueteante.
Aunque seguía sin tener apetito, no me sentía mareada por el movimiento del carruaje y el viento era fresco. Con el cielo despejado, el tiempo era perfecto para viajar.
«Parece que ya casi llegamos, Su Majestad.»
Mis damas de compañía se emocionaron tanto que se pusieron nerviosas. Por supuesto, todas querían acompañarme.
Pero al final decidí llevar sólo a la Condesa Jubel y a Mastas, lo que escandalizó a Rose y a Laura. Al ver a Rose y a Laura quejándose juntas, la Condesa Jubel estalló en risas.
«Parece estar alegre, Su Majestad.»
«Hemos llegado, Su Majestad.»
«Bien.»
El Vizconde Langdel me extendió la mano y bajé del carruaje.
Por cierto… ¿se encontraba bien? Su expresión era sombría bajo la luz del sol.
«Lamento haber hecho que me acompañaras en este largo viaje.»
Me disculpé, pensando que podría ser por mi culpa, pero el Vizconde Langdel respondió inmediatamente.
«¿Qué? No, no. Eres mi salvadora, mi señora aunque sea temporal.»
Aunque lo negó, no tenía buen semblante…
Mientras reflexionaba sobre si sería descortés preguntar, el Vizconde Langdel murmuró, tomando esta vez la mano de la Condesa Jubel para que bajara del carruaje.
«En realidad es por Nian.»
La Condesa Jubel preguntó apresuradamente antes de bajar del carruaje.
«¿Qué ocurrió con Nian?»
En el Imperio Oriental, Nian era el foco de los chismes de la alta sociedad.
El Vizconde Langdel respondió hoscamente.
«Todo es por culpa del Marqués Liberty.»
El Marqués Liberty era el hijo mayor del Duque Liberty. No ostentaba oficialmente el título de marqués, todos le llamaban marqués por ser el sucesor. Profundizando un poco más, era el hermano mayor de Wihan, el hermanastro de Mullaney. Pero, ¿por qué él?
«¿Te refieres a esa comadreja tímida?»
«Sí, esa comadreja.»
¿Comadreja?
El Vizconde Langdel volvió a responder dócilmente,
«Creo que se enamoró de Nian. Aparece en cualquier fiesta que Nian organice o a la que asista, sin importar lo pequeña o grande que sea.»
Mastas intervino rápidamente y consoló al Vizconde Langdel.
«El Vizconde también tiene una apariencia suave.»
«¿Es eso un cumplido?»
«¿Es eso realmente un cumplido?»
En momentos como este, el Vizconde Langdel no parecía un temible comandante de los caballeros transnacionales. Viendo cómo el Vizconde Langdel asentía ante el aparente cumplido de Mastas, me mordí los labios para contener la risa.
Pero el Vizconde Langdel, que caminaba tranquilamente, se detuvo de repente y su expresión se volvió rígida. Su rostro inocente desapareció, y surgió al instante la expresión feroz del comandante de los caballeros.
¿Qué ocurre?
Giré mi cabeza hacia la dirección que estaba mirando.
La razón fue fácil de entender.
Sovieshu…
Nos miramos torpemente por un momento, luego nos acercamos cuidadosamente como si alguien nos hubiera empujado.
Además, este era un camino recto. Si quería evitarlo, tendría que pasar a través de los arbustos a los lados. Sería demasiado obvio que estaba huyendo.
A unos tres pasos de distancia, nos detuvimos de nuevo. Lo saludé cordialmente, sonriendo lo mejor que pude como una emperatriz.
«Escuché del nacimiento de la bebé. Felicidades.»
«… Gracias.»
Sovieshu respondió incómodamente.
«Lo entiendo.»
Supongo que no.
No podía ignorar su petición a la ligera, seguía siendo el Emperador del Imperio Oriental.
«Pensé que vivirías bien. ¿Por qué has perdido tanto peso?»
Es cierto que he perdido peso, no he comido mucho últimamente.
Pero no podía decir que había perdido el apetito porque estaba embarazada. Mientras permanecía en silencio intentando encontrar una respuesta, Sovieshu volvió a preguntar.
«¿Es culpa de tu esposo?»