Metalord Revolution 170 TIERRAS LEJANAS

Modo noche

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Mis ojos se abren, hallándome flotar en una extensa oscuridad, un escenario que se ha vuelto bastante cotidiano en mi vida, en mi mente llegan de golpe los últimos sucesos desencadenado. Ahora lo recuerdo, había conseguido destruir el cubo de Navum, iba a regresar con los demás cuando…

 

—“Ese maldito de Frederic me ataco, el muy infeliz logro recuperarse al ser afectado por el Navum y mutar” –Relate en mis pensamientos.

 

Luego de eso, una especie de campo electromagnético me atrapo y me llevo hasta lo alto de la instalación abandonada, lo recuerdo perfectamente, alguien fue en mi ayuda.

 

— ¡RIHA!…

 

Todo estaba en completa oscuridad, no podía ver nada a mí alrededor, ni siquiera mis propias manos.

 

—“Arreglare eso en un momento” –Una voz hablo en mi mente.

 

Una forma de estática en medio de la propia penumbra ilumina como un foco de luz de un cuarto, todo mi cuerpo es visible ante mis ojos, dándome cuenta entonces que estaba en total desnudez.

 

— ¿Qué le paso a mi ropa? –Fue lo siguiente que me pregunte en voz alta.

 

—“Normalmente la gente reaccionaria primero al extraño lugar al cual se encuentra”.

 

Aquella voz ya la había oído anteriormente, no tarde en reconocer a quien le pertenecía.

 

— ¿Niels?, ¿eres tú? –Pregunte.

 

—“Si, siento que nos hayamos vuelto a encontrar de esta manera”.

 

Niels Becquerel, Esper proveniente de mi mundo natal, y la “fuente” original del Navum procedente de la Zona prohibida a través del cubo de Navum que destruí.

 

— ¿Dónde estoy?, ¿y que paso con Riha?, ¿ella…?

 

—“Ella está viva, mira a tus espaldas”.

 

Al voltear me encontré con una inconsciente Riha flotando en oscuridad como yo, y también se encontraba carente de toda prenda en su cuerpo.

 

—Por un momento creí que estaba muerta –Me alivie al verle de una pieza.

 

—“Estaba a segundos de morir, de no haber curado sus heridas rápidamente, ya habría muerto” –Revelo Niels.

 

Riha imprudentemente se lanzó a mi rescate, estaba usando fortalecimiento potenciado con la piedra de Arkania de la sortija que le di. El daño producido a su cuerpo en consecuencia más la exposición al Navum, sin duda debió dejarla en un estado crítico.

 

—¿Esta ella del todo bien?.

 

—“Considerando que tuve que curar huesos rotos, hemorragias internas y un grave envenenamiento por Navum, vivirá” –Fue el diagnostico de Niels —“Pero en consecuencia por los siguientes meses, su cuerpo padecerá un debilitamiento de mana, la intensa exposición a mi curación a través del poder ESP de Aleeza dejo dicha secuela en el flujo de su magia”.

 

—Pero volverá a la normalidad con el tiempo, ¿no?.

 

—“Naturalmente, recuperara su fuerza mágica original pasado el tiempo que precise”.

 

Con saber que Riha estaría bien mi inquietud en torno a su salud se calma, entonces cambie el tema con otra pregunta y fui directo al grano.

 

—Niels, ¿qué acaba de ocurrir?.

 

—“Después de que me liberaste, mi cuerpo físico como tal dejo de existir, pero mi consciencia junto a Aleeza, de alguna manera se las arregló para mezclarse con el entorno de la zona prohibida, dicho de una manera más entendible, mi ser se fusiono con la naturaleza de dicho sitio”.

 

El alma o consciencia de Niels tras separarse del cubo de Navum, se ligó con el ambiente de la zona prohibida, una existencia incorpórea o espectral con una observación casi omnipresente de todas las áreas.

 

—“Era testigo entonces de como ese comandante Templario mutado por el Navum, estaba por matarte, no tenía manera alguna para interferir, al menos no sin ayuda”.

 

Aun con su nueva condición, Niels no tenía poder alguno para ejercer la más mínima influencia dañina sobre aquellos que moran por la zona prohibida. Al menos no sin la presencia de ciertos objetos ligados a él, los restos destruidos del cubo de Navum que alguna vez fue su prisión, aun mantenían cierta esencia impregnada de su ex-prisionero.

 

La suficiente para ser influenciada por él, utilizada para maniobrar en defensa de su liberador, los restos esparcidos entonces se levantaron en dirección a mi persona. A través del propio mana yacente en los numerosos fragmentos y en el mismo ambiente, erigió un campo electromagnético que rechazo la presencia de Frederic y me puso a salvo, sin embargo…

 

—“El campo electromagnético siguió absorbiendo mana a su alrededor, intente deshacerlo, pero ya no tenía control alguno…”

 

A cada segundo que consumía más mana, el fenómeno se volvía más inestable, lo que me había salvado de Frederic eventualmente iba a matarme, hasta que Niels encontró una manera de evitar que eso ocurriera. Dejando que el campo siguiera absorbiendo más energía, me elevo lo suficiente para sacarme de la instalación, una allí ejecutaría su plan.

 

—“Fue entonces que note la presencia tu amiga la semihumana…”

 

Riha había acudido en mi ayuda, ejerciendo un peligroso fortalecimiento que ponía su vida en peligro, a la vez que termino por ser intoxicada con una dosis mortal de Navum. Niels explico entonces que tuvo que ajustar el campo para evitar que no rechazara a Riha de la misma forma que lo hizo con Frederic.

 

Recuerdo ese momento, ella sonrió al alcanzarme, aun con toda esa sangre, lesiones y el intenso dolor al que padecía, nunca dejo de sonreír, incluso al perder la consciencia. Entonces el campo nos rodea a los dos, cantidades de poder se manifiestan en volteos tan luminosos como juegos artificiales y un haz de luz me ciega por completo, lo siguiente me lleva a despertar aquí.

 

—Entonces, ¿qué nos ocurrió a los dos? –Pregunte.

 

—“El campo originalmente iba a causar una explosión que los destruiría a los dos a nivel molecular”.

 

—Vaya bonita forma de irse al infierno, ¿y que nos hizo?.

 

—“Lo altere, en lugar de destruirlos a ambos, la inminente explosión causó una poderosa teletransportacion”.

 

—Entiendo, y… ¿dónde fuimos llevado?.

 

—“Esa es la cuestión, no lo sé”.

 

Según Niels, me hallaba junto a Riha en lo que se denominaría “la zona intermedio de la teletransportacion”, nuestros cuerpos ya fueron alcanzados por el estallido de energía. Pero aún no habíamos sido teletransportado por completo, sino que estábamos en una especie de “fase de espera” para serlo.

 

—“Me las arregle para que fueran movidos hacia este sitio, con la finalidad de poder explicarte la situación” –Fue la justificación del esper.

 

Aunque evito nuestras muertes a un nivel molecular, este acto tuvo sus imprevistas consecuencias, para empezar la ubicación a la que seriamos mandado por la teletransportacion, estaba fuera de la decisión de Niels. Pues dicha localización es aleatoria, a saber dónde caeríamos y tomando en cuenta la poderosa acumulación de energía para ejercerlo, podríamos terminar en cualquier parte de Avalia.

 

La segunda cuestión era nuestras pertenecías, la teletransportacion nos retiró todo objeto inanimado de nuestros cuerpos, no solo la ropa, también las armas y demás artículos que no fueran orgánico. Para ponerlo en resumidas cuentas, estaba completamente desnudo, tanto físicamente como materialmente, pero hubo una excepción…

 

—El collar…

 

El collar negro donde Myldark reside, aún seguía en mi cuello, aún estaba aferrado a mí, no fue afectado por la teletransportacion.

 

—“También lo note, no tengo explicación alguna, pues todas tus pertenecías materiales desaparecieron, con excepción de ese collar” –Comento Niels —“Es como si formara parte de tu propio cuerpo con naturalidad, como lo es el cabello”.

 

—Momento… ¿y qué sucedió con mis cosas?.

 

—“No te preocupes, las salve antes de que fueran destruidas por la teletransportacion, aunque no puedo decir lo mismo de las pertenencias de tu amiga semihumana” –Me aclaro al instante.

 

Los objetos que Riha traía consigo fueron destruidos por el fenómeno de la teletransportacion, en cuanto a los míos, según Niels, los entrego a alguien de mi absoluta confianza, no precise preguntarle quien era, pues ya supuse de quien se trataba.

 

—“Tus amigos lograron escapar antes de que Prayt fuera destruido, consiguieron salir de la zona prohibida, es todo lo que se”.

 

Con saber que al menos Allum pudo salir a salvo me bastaba, aunque seguro debe estar enormemente preocupado, conociéndolo, estoy seguro de lo que hará por consiguiente.

 

—“El tiempo se acaba, ya casi no puedo mantener a los dos en este lugar, el proceso de teletransportacion ha de completarse de manera obligatoria” –Notifico el esper —“Una vez se haya hecho, ya no podremos comunicarnos, estarán por su cuenta, siento… no poder ayudar más”.

 

—Me salvaste la vida, de una u otra forma, era o morir a manos de ese maldito o esto.

 

—“Eres una buena persona, Rozuel Drayt, buena suerte, velare por tu seguridad”.

 

Grandes concentraciones de energía producen destellos luminosos que ciegan mi vista produciendo en el transcurso un ruido estremecedor, el proceso de teletransportacion es llevado a cabo como Niels lo pronostico.

 

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Mis ojos se abren sintiendo la luz y el calor del sol, y el paisaje que me rodea era un vasto desierto, la sensación de la arena en mis pies y el viento soplar hacían verídico mi percepción. ¿Adónde habríamos parado?, ¿a qué reino hemos sido llevado?, o cuesta pregunta, ¿seguíamos en el mismo continente?, sería una locura suponer que ya no estábamos en Gresswold.

 

Escucho un gemido femenino en las cercanías, al voltear, observo a Riha despertarse de la arena con un cierto dolor de cabeza, al ponerse de pie y mirar el desierto a su alrededor, su rostro se cierne en confusión y perplejidad. Pero al verme, su inquietud se desvanece, sumido en una excesiva alegría y estado de ánimo, corre dándome un abrazo pronunciando a todo volumen mi nombre.

 

— ¡Menos mal!, ¡por un momento creí que te había pasado lo peor! –Comento ella con el acompañar de su rostro peludo frotar sobre mi mejilla.

 

—Sí, sí, fue una experiencia horrible, lo sé, pero ahora es mejor centrarse en nuestra actual situación… y dame algo de espacio.

 

Como era de esperar, Riha estaba lleno de preguntas, me tome el tiempo suficiente para explicárselo sin tener que revelar la identidad de Niels y mi origen como Trotamundos. Que aquel fenómeno que nos atrapo, nos teletransporto hacia una ubicación desconocida, y nos privó de todas nuestras pertenecías, incluidos nuestra ropa.

 

—Qué mal, nos quitó todo lo que teníamos encima… -Dijo la Lupian mirándome fijamente con curiosidad, al nivel de mi entrepierna.

 

— ¡Riha!, ¡ojos al frente!, esto es serio –Chasque mis dedos sobre su rostro haciendo que volviera en si —Estamos perdidos en quién sabe dónde, sin comida, ni agua, fácilmente vulnerables a los peligros de la fauna y el ambiente local, no tenemos manera de orientarnos y nuestras chances de morir siguen sumando a cada minuto que estamos aquí varados.

 

De pronto el hocico de la Lupian capta un olor, uno que llama poderosamente su atención y fija una dirección en concreto.

 

—Percibo… un olor a sangre… parece fresco… -La Lupian se pone a caminar en dirección al rastro olfativo que había captado.

 

—¡Espera Riha!.

 

Inútil fue detenerla, con imprudencia ella continuo avanzando a paso normal por la arena para encontrar la procedencia de lo que había encontrado con su desarrollado sentido del olfato.

 

— ¡Roz, ven a ver esto! –Exclamo ella con el descubrir de algo.

 

Corrí lo que pude hacia su posición y ciertamente, el olor a sangre que Riha había captado, venían de cuatro cadáveres de tres hombres y una mujer, todos vestían harapos. Mirando detenidamente los cuerpos, noto las cualidades étnicas de cada uno, sus manos, pies y cabeza eran de un fuerte color bronceado, no era difícil suponer que el resto de su piel tenía la misma tez.

 

Al ver los rasgos de los difuntos, me puse a pensar entonces que evidentemente estábamos en tierras extranjeras, ¿de qué reino?, de momento era una incógnita. Pero es posible que la etnia de las personas pertenecientes a esta nación, se vean como los cuerpos que acabamos de hallar.

 

—Hmmm… un poco grande, pero con alguno cortes me quedara –Expuso Riha tras quitarle su harapo al cuerpo de la única fémina.

 

—Riha, ¿qué demonios estás haciendo? –Le pregunte con mi habitual gentileza.

 

—No podemos ponernos quisquilloso en nuestra situación, ¿no? –Contesto la Lupian —Es mejor tomar lo que tenemos a la mano.

 

No podía argumentar contra esa lógica, era mejor que nada, me dispuse entonces a tomar la vestimenta de uno de los fallecidos hombres, quitándole su harapo al que se veía más joven y de menor estatura. Me quedaba un poco grande, y las manchas de sangre no hacían que fuera más cómoda, pero cumplían su función de ser una vestimenta adecuada para la situación.

 

— ¿Oyes eso?.

 

Escucho el sonido de pasos, como una estampida acercándose, fue entonces que en una dirección contemple a numerosas figuras levantando polvo a su paso, aproximándose velozmente a nuestra posición, un mal presagio vino a mi mente.

 

—Tenemos que irnos de aquí –Le comunique enseguida a Riha.

 

De la arena surgen sorpresivamente cuatro encapuchados de pie a cabeza, armados con arcos en forma de media luna y rodeándonos a la vez que nos apuntaban con sus armas. Uno de ellos dispara una flecha que emanaba magia, el proyectil pronto se convierte en una red que nos atrapa a Riha y a mí.

 

—No puedo liberarme… mis fuerzas… me siento tan débil… -Mi compañera semihumana se resistía a tu captura.

 

Podía percibir el intento de Riha por manifestar su poder y liberarse de la red, pero le era imposible en tal condición, la cantidad de mana que poseía era considerablemente baja. Como Niels lo había indicado, la recuperación de sus mortales heridos, ha producido en consecuencia un debilitamiento temporal en su poder mágico.

 

Pronto las figuras que estaban a la distancia, a los escasos minutos llegaron a nuestra ubicación, montados en camellos, se acercaron docenas de individuos vistiendo túnicas ligeras y turbantes en sus cabezas, enfundando espadas semejantes a sables y cimitarras. Pude oír a varios de ellos hablar, pero no comprendía en absoluto el idioma que platicaban, en cierta manera me recordaba por su forma de sonar al habla de un árabe. Por si fuera poco, llevaba consigo varias carretas con personas encerradas en su interior.

 

De repente las voces de todos cesan con la presencia al frente de una montura bípeda más grande que un camello, tenía una cabeza de hiena, con un cuerpo que poseía un pelaje pardo con manchas junto a escamas y dos protuberancias en su cabeza en forma de cuerno. La persona que lo montaba era un hombre de túnica blanca y turbante negro, su rostro revelaba poseer la etnia bronceada igual al de los cuerpos hallados.

 

Aquella persona parecía erigirse como el líder de todo el grupo, de fornida condición, una larga barba y una cicatriz al lado de su ojo derecho. Nos miró fijamente, pronuncio varias palabras pero ninguno que yo entendiera, nos señaló con el dedo índice y exclamo alguna clase de orden, pues algunos de sus hombres se bajaron de sus camellos yendo por nosotros.

 

Continuara…

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