Metalord Revolution 228 VANISH & MOTIVACIÓN
PERSPECTIVA: Tercera Persona
—Es injusto… tal desgracia… todo es culpa de este mundo… de su imperfecta forma de funcionar…
—“Ja Ja Ja Ja”…
Una sonrisa, una carcajada de tinte siniestro se oía en su cabeza, el fuego a su alrededor se había detenido, el color se desvanece en todos los lados para quedar un profundo blanco y negro. Aquel joven Alnayits de las piernas rotas y dedos cortados, pronto se da cuenta, de que el dolor de tales lesiones había desaparecido, pero la inquietud que más llamaba su atención, era la procedencia de aquella risa.
—¿Quién eres?…
—“Soy Un Enigma”
Un ser incorpóreo del color de las sombras se manifiesta en el aire, una sombra flotante carente de cintura y de dos brazos largos, su rostro era una máscara blanca con dos lados diferente, la parte de la izquierda tenia un lado sonriente y el derecho uno triste.
—“Carezco De Identidad, No Existo En La Propia Lógica”
—No comprendo lo que tratas de decir, ¿qué clase de entidad eres?, ¿cuál es tu propósito manifestándote aquí?.
—“No Mago, Humano, ¿Aceptarías Mi Don?”
Las características de este ser, Alnayits recuerde haberlo leído de un libro cuya fuente de origen, era una traducción de un libro proveniente del continente de Gresswold, tal entidad no era muy conocida en Sharya, mucho menos en Orianta. Eso se debe, a que la mayor parte donde transcurren sus “apariciones”, ocurren por ende en Gresswold, un ser que tiene una cierta peculiaridad. Darle un don mágico a alguien que sea humano y haya nacido sin habilidad con la magia.
—Eres tú… Nameless, el dios sin nombre, la divinidad excéntrica, Enigma de los Vanish… -Fueron una de los tantos sobrenombres de este ser.
Un dios, un ser categorizado en la divinidad, se había empeñado en mostrarse frente a ese herido y moribundo Alnayits en sus diez años, le ofreció entonces uno de sus diez dones. Por supuesto, no tendría el mismo don que otro Vanish que ya lo posee, tal don se le es entregado de manera aleatoria.
Nameless solo hace acto de presencia frente a humanos no magos, pero habiendo millones con tal rasgo en el mundo, ¿cuál era la otra condición para tener su atención?, ¿estar al borde la muerte quizás?. Sea cual fuera el caso, al propio Alnayits se le presento una oportunidad, nacido sin el talento de la magia, pero dotado de una capacidad de aprendizaje de nivel prodigio, supo cual era la respuesta idónea a la situación que padecía.
—Si, acepto tu don.
—“Ja Ja Ja Ja Ja”
__________________________________________________________________
Algunos días más tarde, la tienda del alquimista robusto barbudo de elegantes túnica y turbante, responsable de la cruda destrucción de su competencia el cual se trataba de un niño. Gozaba de increíbles ventas, al verse tal competencia eliminada, una cosa que le molesto fue que sus dos guardias personales, a los cuales llevaba años sirviéndole, por primera vez habían faltado al trabajo.
—¿Adonde se han metido esos idiotas?, tendré que bajarles la paga por tal falta de respeto a mi protección -Dijo el hombre robusto molesto —Bueno, nada malo ha pasado, y ya es hora de cerrar, las ventas han sido magnifico como debe ser.
El anochecer había caído, el hombre cierra la puerta de su local, una sonrisa orgullosa se muestra en rostro al contar las monedas de Rubres, productos de las ventas de hoy.
—Jejeje… sin ese mocoso, estoy gozando de una racha fabulosa en los negocios, ¡viva yo, siempre yo!… ¿eh?…
Un sonido que proviene en uno de los estantes con pócimas alquímicas llama su atención, observa entonces la presencia de una rata allí.
—Pfff… que asco, una maldita plaga… ¡y en mi tienda! -Exclamo indignado —Le diré a ese mocoso que se haga cargo cuanto…
Al quitarle solo un segundo de vista a esa rata, esta desaparece, el hombre mira a su alrededor para hallarle, pensando que no puede haber ido lejos, entonces mira hacia abajo y allí lo encontró. El roedor estaba a casi nada de distancia de él, le estaba mirando fijamente con unos ojos rojos.
—Asquerosa plaga, ¡muere de una vez! -Levanto una de sus piernas con intención de aplastar al roedor.
Cuando su pie descendió con toda fuerza, para sorpresa del hombre, aquella “plaga” evadió su pisada, se hizo para atrás y acto seguido, su cuerpo creció, no solo cambio de tamaño, sino que se estaba transformando, ya no era un roedor. Había adoptado la forma de un lagarto con un tamaño un poco mayor al de un perro, de escamas grisácea y verde, con anillos negros formados en la cola, su cabeza se asemejaba al de una iguana, tenia dos pequeños cuernos y al abrir sus mandíbulas, revela dos carnosos colmillos.
Clava aquellas fauces en el torso el hombre, quien por ende grita del dolor, al soltarle, las marcas de las mordeduras quedan impresas en dicha parte, pequeños agujeros escurren sangre en pequeñas cantidades. No era esa perdida menor de sangre el verdadero peligro de tal mordida.
—¡Un Kanoro de la duna!, ¿¡pero que hace en mi tienda!? -Fueron las interrogantes de ese herido hombre barbudo.
Más importante fue, que conoció con exactitud a ese peligroso ser de sangre fría, los aventureros a diario cruzan espadas con tales criaturas, y por lo general su tamaño es aun mayor, llegando a superar el tamaño de un camello. Aquello que lo mordió parecía ser una cría, pero incluso siendo uno joven, su mordida en si era ponzoñosa.
—El antídoto… necesito el…
Camino con una respiración agitada hacia una estantería en particular, tomando un frasco teñido de negro que contenía un liquido de un aspecto blanco verdoso, le saco el corcho con el que cubría la parte superior para poder beberla. Pero pronto sus manos dejan de responderle adecuadamente, un temblor se hace menester en los miembros superiores y luego inferiores, su cuerpo tambalea y cae hacia atrás en posición boca arriba, empezó a tener convulsiones.
Aquel Kanoro de las dunas pronto se convirtió en un chico, un joven de inusual cabellera gris, era el propio Alnayits, sus piernas estaban sanadas y todos los dedos de ambos manos totalmente recuperados.
—Lo bueno de poder transformarse, es la posibilidad de adquirir las ventajas de la regeneración de un reptil, que conveniente -Dijo el niño viendo sus dedos sanos con satisfacción —Incluso los huesos de mi pierna, pero vayamos al asunto del tema…
El joven camino hacia el paralizado hombre barbudo, miro el frasco que este estaba por beber, en el suelo y con gran parte de su contenido derramado, lo tomo y miro detenidamente, su rostro se tiñe de frustración.
—Eres un bruto ignorante -Concluyo el muchacho —¿En serio pensabas neutralizar el veneno de Kanoro de la duna con un antídoto hecho específicamente para la ponzoña de un escorpión negro?, ¡mal idiota pseudoalquimista de pacotilla! -Le reclamo el propio niño —El veneno de Kanoro se centra paralizar las extremidades del cuerpo, hasta dejar a la victima totalmente inmóvil, pero consciente y servidos para ser devorados vivos, mientras el de escorpión negro, hay una leve parálisis, pero su efecto principal es dañar los órganos vitales y matar en cuestión de minutos, ¡sus antídotos NO SON LO MISMO!, un alquimista novato lo sabría, tu ignorancia me ofende e irrita.
El niño pone su pie en el cuello del paralizado hombre, mira sus ojos, este podía moverlos, su cuerpo estaba inmóvil, pero era incapaz de hablar, solo el movimiento de sus ojos indicaba que era totalmente consciente de lo que ocurría en su entorno.
—Estas confuso, los movimientos bruscos de tus parpados te delatan -Supuso el muchacho —Cierto, me dejaste con las piernas rotas, mis dedos cortados y al borde de la muerte con fuego rodeándome, era mi fin definitivamente, o al menos eso fue hasta que ese “ser” apareció…
El joven recuerda aquel momento en donde las llamas estaban próximo a alcanzarle, cuando se transforma en un escarabajo rojo que alza vuelo, se había convertido en el portador del cuarto don: Metamorfosis, sale de la tienda y hogar dejándolo atrás, con las llamas consumiéndolo, sus recuerdos culminan en tal fragmento y regresa al presente.
—Han pasado tres días desde que arruinaste todo lo que mi abuelo construyó con su propio esfuerzo, dos días fueron más que suficiente para dominar mi nuevo poder, en cuanto al tercero… aproveche para averiguar donde viven tus matones, seguirles a su morada y matarles con discreción -Confeso —¿No te has preguntado porque será que ellos no han venido a cubrirte la espalda hoy?.
—Maestro, acabo de terminar con…
Un joven alquimista que por su aspecto relucía una edad de 20, hace acto de presencia, su rostro se tiñe de confusión e incertidumbre, cuando ve a su maestro, aquel barbudo hombre, en el suelo totalmente inmóvil, y con un desconocido muchacho que tenia un pie encima de su mentor.
—Cierto, tienes un aprendiz, muy mal muchacho, tan joven y hasta aquí has llegado -Dice Alnayits con el acompañar de un suspiro —Dudo que Nameless vaya a aparecerse por aquí dos veces.
—N-no entiendo que quiere decir… -El aprendiz denotaba tal nerviosismo.
—Da igual que lo entiendas o no, este es mi nuevo comienzo, y es el final del tuyo como de tu maestro -Aclaro él —¿Quieres odiarme por ello en la otra vida?, como gustes, pero fue ese mismo “maestro”, quien fue el punto causante de todo esto.
—A-ayuda… ¡que alguien…!
Cuando el aprendiz intento pedir ayuda, el muchacho Vanish se transforma en un chacal y salta hundiendo sus fauces en el cuello de este, de tal bocado le arranco un pedazo de carne, silenciando su voz y ante tal grave herida, su vida en el proceso.
—Ahora solo quedas tú -Dirigió aquellas palabras al inmóvil alquimista de barba.
Unos ojos de aversión y una mirada psicópata se hacen en evidencia en el rostro del chico, el inmóvil hombre sentía esos ojos como un gélido dedo esquelético tocando su cuello, uno tan afilado como una hoz. El muchacho mira uno de los estantes, encontrando una sustancia blanca aceitosa en el interior de uno de los recipientes de cristal.
—Aceite de rana Fira -Identifico la propiedad de tal sustancia —Si, un final digno es lo que mereces…
Un macabro pensamiento llego a su mente, e hizo realidad de inmediato, llevando al hombre barbudo inmóvil al fondo de la tienda, donde nadie le oiría ni, aunque pidiera ayuda o gritara de dolor. Acto seguido, le cubre del aceite de rana Fira y luego le hecha una antorcha encendida encima, el hombre, aunque era incapaz de pronunciar palabras, sus murmuras poco entendible, expresaban su agonía verbal.
El ruin hombre responsable de la destrucción de la tienda de su abuelo, había muerto, elimino también a su aprendiz y a los dos guardias que le servían por largo tiempo, todo en total sigilo, nadie se había enterado de nada. Es aquí donde empieza una nueva etapa de su vida, Alnayits sabia lo que debía hacer, como su antiguo hogar fue quemado, tomaría la propiedad del alquimista que acaba de silenciar, pero antes…
—Con esta oscuridad, poco puede verse…
El propio Alnayits regreso a los restos ya consumidos por el fuego de su antiguo hogar, usando su don de Vanish, modifico su vista para poseer los ojos de una bestia adaptado para ver en la oscuridad.
—Pero la oscuridad ya no es un problema para mí.
Cuando el fuego fue consumido, los aldeanos en los alrededores y algunos guardias, consiguieron encargarse de apagarla antes de que esta se expandiera más de la cuenta, no había nada para saquear ya que las llamas lo consumieron todo, eso llevo a perder el interés de la gente por este sitio.
Pero Alnayits tenia motivos suficiente para regresar, de entre los restos, encontró la posición exacta de una habitación en concreto y transformo sus brazos en las de un monstruo con musculatura sobrehumana. Excavo lo suficiente hasta hallar lo que buscaba.
—Nunca te dejarías atrás…
Un conjunto de sabanas quemadas envolvía un cuerpo calcinado, el toque del muchacho causaba en aquel cadáver que se volvieran cenizas, había cargado consigo con una urna y en esta misma, guardo los restos de ese cuerpo reducido a cenizas. Acto seguido, golpeo el suelo para hacer un agujero en este y revelar un sótano oculto del cual, solo tenia acceso desde dicha habitación.
—Abuelo, se que me dijiste que no viniera a este lugar hasta que cumpliera los 14, pero temo que tendré que romper esa promesa -Se disculpo el muchacho por sus actos.
Accedió a aquel sótano escondido, era un espacio reducido del cual lo único de interés allí, era un pequeño pedestal de bronce que guardaba sobre un recipiente de cristal, un libro que ponía de título “Linaje Kihimayi”.
—Lo he encontrado.
Se marcho en silencio bajo el manto de la noche, cargando tanto la urna como ese libro, desde entonces opto por vivir en la residencia y tienda de aquel alquimista responsable de su tragedia. Siguió en el negocio de la alquimia utilizando ese mismo sitio como su nuevo establecimiento, los aventureros estaban confusos, algunos se preguntaban qué ocurrió con el anterior propietario, y donde se encontraba.
El muchacho mostro un pergamino que contenía un mensaje escrito con la letra de ese mismo hombre, en dicho escrito exponía que se iría por tiempo indefinido lejos de Naar´thue por motivos personales, dejándole todas sus posesiones a Alnayits hasta su retorno. Se invento de que el fuego que quemo su anterior hogar, fue ocasionado accidentalmente y que el propio alquimista barbudo le acogió como un hijo bajo su cuidado.
Ese hombre no tenia esposa, menos hijos, su aprendiz era lo más cercano a uno, aunque ya no estaba entre los vivos, en cuanto al pergamino, la realidad es que nunca lo escribió, Alnayits logro imitar a la perfección la caligrafía de este. Solo le tomo alrededor de menos de un día, usando algunas cartas viejas que habían sido escrito por dicho hombre.
Ningún noble conocido de ese alquimista podía protestar, ningún guardia podía actuar, y los aventureros, tuvieron una opinión positiva con tal suceso de cambios, dado a que cuando Alnayits se hizo cargo de la tienda, los precios de sus pociones alquímicos eran tan baratos como efectivos, los vendía tan económicamente como lo hacia en su anterior establecimiento. De esta manera se gano en gran magnitud, el apoyo del gremio de aventurero, al convertirse por los siguientes años, el principal responsable de brindarle provisiones alquímicas a aquellos valerosos aventureros quienes día a día, resuelven vitales tareas para la ciudad y la región en general.
__________________________________________________________________
Cuando Alnayits cumplió los 18 años, entonces era hora de marcharse, dejo la tienda a cargo de unos aprendices, que él mismo acogió y enseño en dicha arte, cuando solo tenía 14. Recogió la gran suma de dinero, que perteneció al propietario anterior, más una buena cantidad de los ingresos que logro hacer con los años en la tienda, dejándole lo suficiente a sus aprendices, ahora hábiles alquimista para que manejasen el negocio sin problema y en base a sus propias decisiones.
Se marcho de la ciudad una noche, y fuera de los limites de este, sin que nadie le tuviera a la vista, se convirtió en un dragón y se elevo majestuosamente por el nocturno cielo estrellado. Su destino lo llevo a un pequeño oasis, saco el libro titulado “Linaje Kihimayi” y le hecho una hojeada rápida.
—No hay duda, es aquí -Confirmo él.
Se posiciono cerca del oasis, se hizo un corte en la palma de la mano y arrojo gotas de sangre bajo sus pies, elevo sus brazos y tomando aire, proclamando unas palabras.
—“Que mi sangre revele el camino y me otorgue el legado de mis antepasados, lo exijo”.
Un círculo mágico se manifiesta a los pocos segundos bajo el propio muchacho, una plataforma circular desciende a modo de elevador para llevarla a una ubicación subterránea, luces mágicas se encienden en las paredes iluminando una penumbra que llevaba décadas sin ver la luz.
—Con que esto es el legado de la familia Kihimayi, erigido en secreto por mis antepasados hace tanto tiempo, “La Apostata” -Revela el nombre de tal sitio subterráneo.
El libro eran las crónicas del responsable de construir “La Apostata”, este relataba casi toda su vida, como también cuando, y donde construyo dicho lugar, revelando que asesino a los trabajadores y artesanos una vez que estos culminaron tal construcción. También marcaba, la forma de acceder a este, del cual solo era posible con la sangre de un miembro del linaje Kihimayi, Alnayits, era actualmente el ultimo miembro vivo de dicha línea de sangre.
—Mis antepasados se remontan desde la fundación de este reino, pensar que construyo todo esto en secreto, ocultándolo al propio Sultán y todos los Azim Alnabil de su existencia…
Dio con el primer salón el cual se asemejaba a una biblioteca, la suciedad y las telarañas cubrían el sitio, las luces mágicas funcionaban de maravilla lo cual era un milagro, considerando el largo tiempo que debían estar sin encenderse.
—Manos a la obra -El joven hizo crujir sus huesos y una gran emoción se hizo menester en su interior.
Limpio todo el lugar, no solo aquel salón, sino todas las habitaciones que “La Apostata” tuviera, le tomo un mes entero tener el sitio en condiciones e instalarse allí, lo primero que hizo fue echarle un vistazo a los libros que yacían en la biblioteca. Para su gran maravilla, un deleite de jubilo le invadió de repente, porque habría encontrado oro puro de conocimientos en esos libros guardados en quien sabe cuánto tiempo.
La persona que estuvo a cargo anteriormente, logro con algún mecanismo mágico en torno a los libros, evitar que la suciedad, la mugre misma o la telaraña mancillaran hoja alguna que grababa valioso saber. Los conocimientos en estos tomos y grandes enciclopedias eran extensos y había de varios temas. Desde la herrería común, la herrería arcana, la orfebrería mística (la versión de la herrería arcana, pero en amuletos, anillo y todo lo relacionado a joyas), y por supuesto, no podía faltar la principal, la alquimia.
—Estos apuntes sobre la alquimia…
Tales pasajes revelaron un conocimiento de la rama alquímica que para la una sociedad civilizadas la de hoy serian considerados un tabú o un crimen, eran técnicas que utilizaba la sangre y varias partes de una criatura o monstruo para fusionarlo al organismo de un ser humano. Con estas artes, el principal objetivo era crear seres semejantes a los llamados “Homúnculos”, pero a diferencia de estos últimos, los homúnculos no requieren un humano vivo como base de su creación.
—“Un ejército de criaturas alquímicas”…
Aquello era el propósito de tales artes, crear seres o monstruos con seres humanos, privarles de su voluntad y someterlo al servicio de un “amo”, indicaba página por página el proceso mágico de las propiedades del circulo mágico que debía manifestarse, los métodos para fusionar tales ingredientes a la persona con meticulosa paciencia.
—A mi antepasado le tomo toda su vida conseguir este saber, cuando finalmente lo tenia a su alcance, ya era lo bastante viejo para continuar -Concluyo Alnayits —Creo una rama de la alquimia para concebir monstruos con seres humanos, pero nunca pudo encontrar la manera de alargar su vida, tuvo que dejarles el resto a sus descendientes, y el libro… era la llave para continuar lo que él dejo atrás.
¿Con que propósito quería crear tal ejercito de monstruos creado con alquimia?, la respuesta era para “servir al reino”, aquel individuo era un gran amigo del Sultán de aquella época, fue quien le dio las riquezas y el titulo que gozo con gran prestigio en aquel entonces. Quería devolver la amabilidad de su señor, en secreto construyo “La Apostata”, en secreto obraría un ejército que protegería al reino de sus enemigos desde las sombras.
¿Por qué razón ocultaría esto al Sultán y los principales mandatarios del reino?, es simple, nadie permitiría de manera oficial que este sitio llevara a cabo tales inhumanos actos, aun incluso si era por el bien del reino. El Sultán tenia su moral fija, no aceptaría tales hechos que involucren usar vidas humanas para horridos experimentos, a pesar de que el propio creador tenía en mente que los ingredientes “humanos” fueran criminales y toda clase de escoria de la sociedad, a personas que nadie echaría de menos y servirían al reino en lugar de hacer daño.
—Pero nunca pudo culminarlo, una lastima -Opino Alnayits —Ahora… es mi turno.
El joven tenía una meta, después de una vida llena de tragedia, concluyo que era momento de que tal sociedad recibiera una cucharada de su propia dosis de miseria y desesperación. Si tal ejercito de monstruos creado por alquimia, fue erigido en un principio para crearse con el propósito de defender al reino de Quíatar, él lo utilizaría para destruirlo.
—Mi familia es una sombra de lo que alguna vez fue en el pasado, el actual linaje de los sultanes, ni siquiera saben de nuestra existencia -Suspira con decepción —Mi antepasado tuvo sus razones y motivación para diseñar este sitio, ¡pero yo no soy él!, ¡este reino no merece tal protección!, mi familia ya no tiene relación alguna con ellos… y su sociedad es una mala broma inhumana…
Aun resonaba en su mente el momento en que un simple hombre adinerado, pudo con tal impunidad, destruir su hogar, quemarlo hasta las cenizas y dejarle a él en un estado miserable, con tan solo 10 años. Nadie acudió en su ayuda, todos voltearon la mirada mientras él se acercaba a convertirse en restos calcinados, si sobrevivió, fue por la mano de esa entidad divina excéntrica que le dio la oportunidad se convertirse en un Vanish.
—Lo destruiré todo, este reino caerá por un ejercito de monstruos, que originalmente fueron diseñados para protegerlos, que desenlace tan irónico… ¡JAJAJAJAJAJA!…
__________________________________________________________________
PERSPECTIVA: Rozuel Drayt
Aquellos recuerdos culminan, y me encuentro en lo que parece ser una habitación sin ventanas o puertas, era algo estrecha, a solo 1 metro de distancia se encontraba Alnayits, en su forma normal, con solo el brazo izquierdo restante que tenía sobre el hombro un grillete de metal con runas mágicas grabadas.
—No hay necesidad de estar alerta, en este lugar no es posible hacerse daño, todo es un espacio personal ubicado en mi subconsciente -Revelo el investigador —Te he mostrado parte de mi vida, y mi motivación inicial, antes de mi encuentro con ese preciado Trotamundos, que cambiaria mi perspectiva, y me entregaría mi real propósito.
Luego de haber sido testigo de los recuerdos en el torno al momento en que se convirtió en Vanish y el descubrimiento de este sitio, “La Apostata”, me pregunto… ¿con que propósito lo hace?.
—¿Qué esperas lograr enseñándome todo este?, ¿acaso esperas justificar toda la mierda que has ocasionado? -Le pregunte bruscamente —NADA puede perdonar todos los problemas en los que me envolviste, tu relación con el Nexus, NADA cambia, ¿tu pasado fue trágico y lleno de desesperación?, bienvenido al mundo real chico, no eres el único y tampoco el último en la fila.
Alnayits tras oír mis palabras se hecha a reír levemente y da su opinión.
—No tengo intención de justificar todo lo que hice -Aclaro él —Hay una razón exacta del porque te he traído aquí, lo sabrás una vez que sepas sobre mi ambición final, aquel que no pude completar.
¿Ambición final?, el mismo relata que su motivación inicial era destruir el reino de Quíatar, utilizando los recursos de “La Apostata”, ¿cuál habrá sido el cambio de ambición cuando se encontró con ese Trotamundos?. Lo que en realidad más me intriga, es saber quien es ese tal Trotamundos que conoció, ¿será un reencarnado también?.
—Ese Trotamundos del que tanto hablas, ¿cómo era? -Pregunte.
—¿Quieres ver su aspecto primero?, no tengo problema con eso, luego sabrás la historia de como llego a mis manos -Chasqueo sus dedos.
De repente a solo escasos centímetros, la habitación comienza a generar partículas de luz, las cuales a su vez se unen para dar forma a una persona, comenzando su creación por los pies primero.
—Lo que veras a continuación, es una replica de ese “Trotamundos”, no será una persona real como tal, por lo tanto, no hablará, no se moverá o hará algo, tan solo es una “imagen” de su apariencia, según mis propios recuerdos -Afirma Alnayits.
Las partículas culminan creando a esa persona que era el “Trotamundos” que Alnayits conoció, cuando le mire detenidamente, quede estupefacto de la sorpresa.
—“No puede ser… ¡pero si es…!”
Ese “Trotamundos”, ya lo había visto con anterioridad, fue en mi mundo natal, antes de convertirme en Rozuel Drayt, sus rasgos físicos son inconfundible, pues fácilmente le reconocí en el acto, de todas las personas… ¿¡cómo acabo él en Avalia!?.
Continuara…