Metalord Revolution 246 PECADOS DEL PASADO (Parte 4)

Modo noche

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

El Dalhani quería solucionar el problema con el número de esclavo que sobrepasaba la población de su tribu, e idóneo un brebaje mágico capaz de brindarle una formidable fertilidad a las mujeres de su tribu para dar a luz varios niños y sin mortalidad infantil, ante su tribu aquel brebaje fue presentado como una “milagrosa medicina de fertilidad”.

prueba

El secreto de tal mágica bebida solo la conocían su líder y sus seguidores más leales, resulta que el Dalhani consiguió crear aquel brebaje en ese salón subterráneo, haciendo uso de aquel altar donde erigió al “guardián”, y su producción tenia un macabro origen.

 

—¡Aaaaaah!, ¡duele!, ¡DUELE… AAAAAH!.

 

—¡Piedad!, ¡por favor piedad!.

 

—¿¡Que hemos hecho mal!?, ¡hemos sido esclavos leales!.

 

—¡Nooo!, ¡por favor!, ¡no lo hagan!, ¡AAAAAAAH!.

 

Gritos, suplicas, sangre y muerte, un selecto grupo de esclavos eran encerrados en una jaula allí mismo, solo para ser seleccionados y encadenados sobre el altar en posición boca arriba, desnudado y luego su cuerpo bañado con líquidos aceitosos productos de alquimia. Acto seguido, cinco magos se posiciona alrededor del altar dando la forma de un pentagrama y comienzan a orar, para luego el propio Dalhani armado con una daga creada por medios mágicos, hunde la hoja en el pecho del sometido y ora una oración propia en su mente con los ojos cerrado.

 

La persona aun consiente experimenta un intenso dolor mientras, sacudiéndose con vanos intentos por liberarse, poco a poco se siente más cansado, pero el dolor seguía persistiendo con intensidad. Su piel comienza a arrugarse, envejecía como si los años le cayeran encima segundo a segundo, llegando a lucir como un decrepito viejo y luego se convierte en huesos que se transforman en arena.

 

La hoja de la daga con el cual se apuñalo al esclavo sometido brillaba intensamente, el Dalhani pone dos dedos sobre la hoja y obtiene un pequeño cristal blanco el cual coloca dentro de una vasija.

 

—¡El que sigue! -Ordeno el Dalhani.

 

Una joven mujer fue la siguiente y el procedimiento fue el mismo, postrado boca arriba en el altar, desprovisto de toda ropa, bañado con aceites alquímicos, apuñalado con una daga mágica y reducido a un esqueleto que se convierte en arena. De la daga con la que se apuñalo se obtiene otro pequeño cristal blanco que es depositado en una vasija.

 

¿Qué era este extraño ritual?, la respuesta era un hechizo mágico creado específicamente para sustraer la fuerza vital de un individuo, todos sus años de vida son absorbidos por la hoja de la daga y materializado en un cristal de pequeño tamaño. El dolor en que las víctimas eran sometidas es algo incalculable, sentían como si cientos de cuchillas les perforaran las venas y músculos alrededor de todo el cuerpo, este proceso de extracción de fuerza vital llegaba a durar entre 30 a 40 minutos por persona, y solo en la muerte podían encontrar el alivio.

 

Aquellos cristales blancos que albergaban esas esencias vitales obtenidas por perturbadores rituales, eran los ingredientes principales para la “milagrosa medicina de fertilidad”, son combinados con plantas ordinarias y alguna hierba mágica comunes de la zona. Este brebaje estaba indicado únicamente para las mujeres de la tribu Qusatjiat y debía ser consumido antes de cada relación sexual que tenían como finalidad la procreación.

 

Las mujeres al beberlo experimentaban un subido de energía, una vitalidad eufórica como ninguna, tal era el agrado de estar bajo sus efectos, que no tardo en popularizarse y ser usado por el resto de las mujeres de la tribu. Las mujeres que habían concebido su descendencia bajo los efectos de este brebaje, eran capaces de dar a luz entre tres niños como mínimo y cuatro como máximo, sin ningún peligro de mortalidad o defecto congénito. Esto solo hizo motivo aun más a las mujeres de la tribu, a seguir utilizando de esta “milagrosa medicina de fertilidad”.

 

Sin embargo, una “milagrosa medicina de fertilidad” bien preparado solo alcanza para sustentar una mujer a la vez, lo que significa que, para más de una persona, era necesario el preparado de numerosas de estos brebajes, y aquí es donde entran las matemáticas diabólicas. La “milagrosa medicina de fertilidad” requiere como mínimo 10 de aquellos cristales blancos pequeños, eran 10 sacrificios por uno de estos preparados, para 10 mujeres en total seria un total de cien almas sacrificadas.

 

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La campaña militar de la tribu Qusatjiat continuo, más poblados eran atacados, con el “guardián” a su lado, eran imparables, con otra conquista exitosa llevaban a hacerse con el botín del enemigo. Tanto recursos materiales como nuevos esclavos, todos de regreso al reino de Alshabhala.

 

Los años pasaban, el número de los habitantes de Qusatjiat subía exorbitantemente, en cambio los números de esclavos disminuían, pese a las sospechas de estos, nadie se atrevía a preguntar la razón, el miedo los dominaba. Décadas transcurren, la población de Alshabhala aumenta, siendo entrenados más guerreros para no hacer uso de esclavos combatientes y el Dalhani ya muy envejecido aguarda su hora.

 

Con la muerte de su líder espiritual, aguardan a su sucesor mientras el poblado seguía creciendo, y finalmente un nuevo Dalhani toma las riendas de la tribu a sus 16 años. La campaña militar continua, más pueblos y aldeas son saqueadas, más recursos y esclavos llevados a Alshabhala, y la atrocidad no hizo sino empeorar.

 

—Mis fieles guerreros, su recompensa les aguarda -Fueron las palabras de su líder.

 

Con 22 años, el Dalhani recompenso a sus guerreros Qusatjiat con las mujeres prisioneras y esclavas de los poblados sometidos, sobre aquel salón subterráneo, orgias eran llevados. Los guerreros de la tribu violaban sin escrúpulos ni pudor, a aquellas féminas, bajo una estricta orden de su líder.

 

—¡Estas mujeres no serán de nuestra tribu!, ¡pero pueden parir niños que lleven la sangre de los Qusatjiat!, ¡yo proclamo que planten su semilla en ellas!.

 

Los soldados obedecían diligente, y desde ese día, los esclavos capturados eran separados, los hombres iban a parar en Alshabhala para trabajos forzados (y otros sacrificados), y las mujeres llevadas a otro poblado construido de la tribu Qusatjiat, el cual fue bautizado como Faqassa.

 

En Faqassa las mujeres que eran llevadas allí, eran preparas para ser trasladadas al salón subterráneo, donde eventualmente serian entregados a los guerreros más destacados de   Qusatjiat, con el fin de ser violadas y embarazadas. En Faqassa, las esclavas embarazadas permanecerán allí hasta dar a luz, luego ellas serian sacrificadas en el ritual para crear otro cristal blanco de esencia vital.

 

Los niños paridos por las esclavas tenían la posibilidad de heredar la marca de la tribu, que los convertían en auténticos Qusatjiat, pero también, corría la chance de no poseerlo, lo que los convertirían por ende en esclavos. Entonces aquí viene una incógnita, los bebes sin la marca y considerados esclavos, ¿eran criados para llegar a una edad en la que fueran útiles para la tribu?.

 

La respuesta no podía ser más desagrádale, los bebes con la marca son criado en la tribu, pero los que nazcan sin la marca, bueno… el ritual para obtener más cristales blancos de esencia vitales, funcionaba también con recién nacidos que ni tenían una semana de vida.

 

Y el ciclo se repetía, con enormes cantidades de esclavos y botín, los Qusatjiat permanecían inactivos en su campaña militar, el Dalhani en edad avanzada guiaba a los suyos hasta su inminente fin. Los Qusatjiat esperarían al nuevo sucesor, mientras las mujeres de la tribu engendrarían más descendientes con la “milagrosa medicina de fertilidad”, y los soldados, seguirían impregnando a las esclavas restantes que queden, incluso ya estando embarazadas, las forzaban a platicar actos carnales una y otra vez, por mera depravación personal.

 

Entonces un nuevo Dalhani se erige entre la tribu, la campaña militar se reanuda, más pueblos caen y son sometidos, la población de Qusatjiat sigue creciendo exorbitantemente y crean otros poblados, extendiendo el reino de Alshabhala. Los exploradores descubren nuevas tierras con más habitantes en ellas, incluso avistan ciudades, y la tribu no hizo de esperar llegar sus propósitos sobre ellos.

 

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Las décadas se volvieron siglos, ¿cuántos en totales?, basta decir que numerosos Dalhani lideraron la tribu hasta entonces, pero alrededor del año 700 cuando todo eso acabo. Un nuevo Dalhani tomaría las riendas y llevaría a cabo el ritual para despertar al “guardián”.

 

La razón detrás de ello, se debe a que cuando un Dalhani alcanza una edad avanzada, ya no puede controlar al “guardián”, y este por seguridad es sellado en la estatua de Erha que yace en el salón subterráneo, en este periodo de tiempo en que la tribu no cuenta con su protección. Cuando un nuevo sucesor aparece, debe realizar un ritual para enlazar al “guardián” con el nuevo Dalhani, reanudándose aquella protección del cual tanto confían.

 

Y fue su confianza tanto depositada en ese “guardián”, que un día, quizás por la mano colérica del mismo Vizario o más aun, de Erha, cuando el ritual se llevo a cabo, el enlace del nuevo Dalhani con el djinn, no pudo realizarse con éxito. El enlace fue negado, y el “guardián” por primera vez, despertó una consciencia, era la del mismo Vizario, quien, dentro de aquel cuerpo innatural, descargo su ira.

 

—Todos ustedes… ¡¡pagaran por lo que me hicieron!! -Exclamo el “guardián” enfurecido.

 

El Dalhani fue el primero en ser asesinado, los magos y guerreros nada podían hacer contra su descontrolado poder, arraso con todos, y cuando el “guardián” se planteó la destrucción de toda la tribu, entonces la estatua de Erha sello a la criatura en su interior y allí se mantuvo.

 

Los pocos que lograron sobrevivir a aquella masacre propinada por su propio “guardián”, alzaron la voz a su pueblo, pronto su protector se convirtió en el sinónimo de terror, porque cuando el nuevo Dalhani surgió, estaba totalmente prohibido volver a despertar a ese poderoso ser, que ya no podía ser controlado.

 

Pero más tarde descubrirían, que casi todos los hechizos creados por los Dalhani anteriores, que precisaban al líder espiritual como el medio para activarlo, ya no podían replicarse. Incluso la “milagrosa medicina de fertilidad” era algo que solo el propio Dalhani podía crear, y ahora, ya no se podía hacer, ninguno de aquellos hechizos o rituales funcionaban, el cuerpo del Dalhani los rechazaba.

 

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El propio Dalhani lo comprendió entonces, aquello fue un mensaje de su dios Erha, como si les dijera “es suficiente”, entonces aquella larga campaña militar que duro siglos, dio por finalizado, y la tribu Qusatjiat continúo viviendo su vida en lo que ahora era un próspero y crecido reino de Alshabhala.

 

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PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Aquellos recuerdos finalizan, regreso a aquella reconstrucción de mi aldea natal dentro de un plano subconsciente dentro de mí, Riha y Malika estaban a pocos metros, y también un debilitado djinn, quien afirma ser el propio Vizario, y quizás, a estas alturas ya suena algo creíble.

 

—¿Vieron lo mismo que yo o alucine por un buen rato? -Pregunte.

 

—¿Ver qué? -La Lupian pregunto.

 

—Si, lo he visto todo… -Malika afirmo.

 

La Lupian parece que no fue arrastrado a ese recuerdo, e incluso si hubiera sido el caso, ¿cómo podría haberlo entendido?, una voz hablaba en la forma de un narrador, explicando a detalle los acontecimientos que manifestaba tales memorias. De modo, que solo la Dalhani y yo, fuimos los únicos que lo vimos todos.

 

—La tribu Qusatjiat comenzó como un pequeño pueblo, para luego extenderse y convertirse en lo que actualmente es el reino de Quíatar -Aseguro el djinn —Lo que antes era el reino de Alshabhala, ahora Quíatar, pero desde el principio aquellas tierras pertenecían por derecho a poblados independientes, personas con sus propios principios, vida e historia -Explica la criatura y hace pausa un breve momento —Todos ellos al final, fueron CONSUMIDOS, lo que era un pequeño pueblo, se convirtió en reino inmenso y próspero,  habitado por los Qusatjiat, dime… ¿qué crees que paso con todos aquellos aldeanos y personas que eran ajenos a la tribu y habitaban con tal derecho esas tierras también?, adivina, vamos.

 

Erradicación total, cuando el reino de Alshabhala alcanzo el tamaño que actualmente era Quíatar, para en aquel entonces, ya no había más esclavos, los Qusatjiat yacían ocupando geográficamente casi todas las áreas con numeras villas, pueblos y ciudades. ¿Entonces aquel Dalhani que quería encargarse del problema de sobrepoblación de esclavos lo consiguió?, de una forma que para los estándares de mi mundo seria algo aberrante e inhumano, lo había conseguido.

 

—Se les dio una identidad, un pueblo y la decisión de crecer con sus elecciones, escogieron desarrollarse con el derramamiento de sangre y la masacre de incontables inocentes -El Djinn hablo —Dime Dalhani, en el año 820, cuando el reino de Learis invadió Alshabhala, desencadenando lo que se conoce como “el levantamiento del reinado de los desdichados”, erigiéndose tras aquella guerra el reino de Quíatar, dime con tus propias palabras, ¿fue una desgracia injusta lo que le aconteció a toda la tribu de Qusatjiat?.

 

La Dalhani no tenía palabra alguna para plantear a aquella cuestión, Malika cae de rodillas al suelo con la mirada baja, su rostro denotaba una mueca teñida de incertidumbre. Llevo sus manos a su rostro como si quisiera no creer lo que había visto, pero el fondo ella no podía negarlo, lo que experimento audiovisualmente en esos recuerdos, eran auténticos tanto para mí, como para ella.

 

—Los Qusatjiat son unos monstruos, ¿cuántos fueron sacrificados o asesinados como perros para satisfacer y permitir a la tribu prosperar? -Expone el djinn Vizario —Lo que el reino de Learis hizo, no se compara ni a la mitad de los actos inhumano que ustedes causaron sobre esas vidas inocentes, el legado que les deje… ¡ustedes lo corrompieron con sangre y muerte!.

 

El Djinn se hecha a reír como un desquiciado, para luego sollozar, maldecía a los Qusatjiat por sus acciones, golpeando el suelo reiteradas veces hasta que sus dedos terminaron seriamente lastimado.

 

—¿Sigo siendo un Djinn “malvado” para ti? -Me pregunta la criatura mirándome a los ojos.

 

—¿Acaso importa mi opinión?, para ti solo soy un “maldito ghrayb” -Comente.

 

—Jajaja… en efecto, a estas alturas, ya nada importa.

 

—A todo esto, según entiendo permaneciste encerrado en esta estatua de Erha todo este tiempo, ¿cómo fuiste liberado?.

 

—Conoces esa respuesta, la misma persona que te dio la ubicación de este sitio, fue la misma que permitió mi liberación -El Djinn Vizario asegura —Ese tipo, sin duda es más peligroso que yo, ya que sin ser un Dalhani o parte de la tribu Qusatjiat, consiguió liberarme del sello y someterme a su voluntad.

 

El propio Djinn afirma que hizo un trato con él, a cambio de unos ciertos “favores”, le conseguiría a la Dalhani y totalmente servida para que pudiera consumirlo y liberarse de la maldición.

 

—Todo el tiempo en que fui controlado por esos Dalhani, era consciente de lo que ocurrió, de a cuantos asesinaba con estas manos monstruosas, cuando finalmente tome el control, me deje llevar por mi ira y los asesine a todos -Relata el Djinn —Que estúpido fui, ese Dalhani que asesine en esa ocasión, pudo ayudarme a liberarme de esta maldición, de haber consumido su alma, su esencia como tal, podría haberme ahorrado este sufrimiento, pero bueno… mi rabia era mayor que mi razonamiento en aquel momento.

 

—Espera, dices que necesitas consumir la esencia del alma de un Dalhani para liberarte, ¿qué ocurriría entonces con ello a futuro?.

 

—Jejeje, es obvio, seria el fin de la línea para los Dalhani.

 

La misma criatura lo confiesa, al consumir el alma de un Dalhani, la “esencia” de lo que es, por ende, destruiría aquel ciclo mágico que permitía esta marca “reencarnar” a un siguiente cuerpo. En simples palabras, cuando devorase a un Dalhani, ya no habría otro con el tiempo, seria el fin de esta marca divina de Erha en el plano real.

 

—Tu conseguiría tu libertad, lo entiendo, ¿te sentirías bien sabiendo que borraste para siempre algo importante para los tuyos? -Le pregunte.

 

—¿Crees que a estas alturas me importaba?, pase siglos siendo controlado y asesinando por órdenes de mis propios “hijos”, ¡y luego termine otros siglos dentro de una estatua habitando en un rincón con una oscuridad sin fin! -Sostuvo el Djinn —Que mis justificaciones sean buenas o malas, me da igual, pero ahora… volveré otra vez, a esa estatua, a esa oscuridad solitaria…

 

Una grieta se produce en el propio aire a espaldas del Djinn, la grieta se abre aún más produciendo un sonido fuerte igual a un espejo partiéndose en pedazos, para luego dar lugar a un pequeño agujero negro. De aquel agujero surgen cadenas de energía que toman a la criatura de las extremidades, cintura y cuello, para luego ser absorbido, el agujero oscuro desaparece sin dejar rastro.

 

—“Mocoso, acabo de sentir una presencia sospechoso y hostil hace un momento, pero ahora ha desaparecido” -La voz del dragón oscuro hablo en mi cabeza.

 

—“Si, lo acabo de ver, buen trabajo eliminándolo” -Le elogie.

 

—“¿De que estas hablando?, apenas he sentido su presencia hace un momento, no he hecho nada” -El dragón confiesa.

 

Aquella revelación me dejo confuso y perplejo, si Myldark nada tuvo que ver con lo que le acaba de ocurrir al djinn, ¿entonces que fue todo eso?, ¿algún desconocido mecanismo de seguridad para los usurpadores de alma?, sé que no debería tomarme con gracia algo serio, pero a estas alturas, ya ni se que pensar, con tantas incógnitas de por medio.

 

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PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

En medio de un área de infinita oscuridad, aquel agujero que había absorbido al djinn vuelve a resurgir, la criatura reaparecer cayendo violentamente a un suelo de sombras, estaba totalmente debilitado, tumbado boca abajo y era incapaz de levantarse. Pronto oye unas pisadas provenir en una dirección en concreto, podía voltear la cabeza y observar quien era aquel que se aproximaba.

 

—Lo sabía, todo este tiempo sabía que había una segunda entidad actuando, y pensar… que tu serias ese “segundo” -Dijo el djinn entre risas —Ya no tengo fuerzas ni magia para resistirme, adelante, acaba conmigo de una vez, entonces habrás lidiado por completo con el “intruso”.

 

La figura muestra sostener en una de sus manos un frasco que contenía que su interior una sustancia blanca aceitosa, aquello era aceite de rana Fira.

 

Continuara…

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