Metalord Revolution 249 FIDELIDAD LUPINA

Modo noche

PERSPECTIVA: Riha Sharpsteel

 

[Después de la toma de la Fortaleza Hasr…]

 

Tras la derrota de aquel poderoso líder militar, y la destrucción de su ejército de 3000 hombres, a manos de Rozuel, la fortaleza fue finalmente tomada, los prisioneros que albergaban en su interior eran liberados, los recursos saqueados e incontables carretas eran preparadas para salir de allí y llevarse todo lo valioso posible.

 

Escondida detrás de una carreta, a una distancia prudente, podía escuchar una conversación entre Rozuel, y aquel enigmático muchacho que me ayudo durante los sucesos de la fortaleza, usando la pistola con cierto dominio. Crok, la forma abreviada de su nombre, al principio estaba sorprendida por su manera de manejar un arma que Rozuel había creado para mi uso personal, como si él no fuera la primera vez que empuñase una, luego descubrí la razón.

 

—“Trotamundos, ¿eh?”

 

La conversación que escuche entre los dos revelo algo de lo que jamás considere, Rozuel era un Trotamundos, en mi clan no se hablaba mucho de ellos, pero teníamos conocimientos de lo que eran.

 

—“Seres proveniente de otros mundos”.

 

Los Trotamundos han protagonizado muchas leyendas y aventuras míticas a lo largo de Avalia, existen relatos y cuentos sobre ellos, recuerdo incluso oír uno contado por un bardo en la aldea de Argoh, mientras me encontraba esperando el reencuentro con Rozuel.

 

—“Su existencia es considerada una rareza”.

 

Los Trotamundos eran invocados con poderosos hechizos, ahora inutilizables, es por eso que ya es casi imposible encontrarse con uno, se dicen que ellos llegan a este mundo bendecidos con poderes inmensos, catalogándolos con la fuerza suficiente para emprender hazañas heroicas. Pero hoy en día, un Trotamundo es visto desde el punto de vista de otra manera.

 

—“Reinos enteros anhelan hacerse con uno, y el mercado de esclavos…”

 

Aunque se dice que ya es imposible invocar Trotamundos con aquella magia de antaño, se sabe que existen un tipo de Trotamundo que llega a este mundo mediante otra forma, reencarnación.

 

—“¿Eso significa que Rozuel y Crok son de ese segundo tipo?”.

 

Si los jóvenes Lupian tienen un valor enorme como “mercancía” para esclavistas, se dice un Trotamundo es una fortuna sin fondo, por supuesto, encontrar un autentico Trotamundos es más difícil que uno de mi raza.

 

—“Ahora lo entiendo mejor”.

 

En el pueblo de Arkay la razón del porque él se mostro agobiado con mis palabras, el porque intento eliminarme, era para protegerse, quería ocultar en lo posible su identidad. Si todos supieran su verdadera naturaleza, su autentico origen, ¿no lo volvería entonces objetivo de personas codiciosas que lo verían como un objeto de valor?.

 

Las armas que el crea, estas increíbles piezas metálicas de gran poder, es obra de un poder proveniente de otro mundo, ahora entiendo porque se toma las preocupaciones necesarias para no confiar del todo en alguien. Para Rozuel, encontrar a Crok, a alguien como él, debe ser un reconfortante consuelo, pocas veces en la “peregrinación” de un Lupian, nosotros llegamos a encontrarnos en el camino con alguien del mismo clan.

 

—“Todo este tiempo, él era un Trotamundos”.

 

No puedo enojarme, no puedo disgustarme porque quisiera esconder tal secreto, si, somos compañeros de aventura, pero la confianza es algo frágil y que no se toma a la ligera. Nos conocimos hace años, pero solo ahora desde hace más de un mes de nuestro reencuentro, que podemos interactuar y fortalecer nuestro lazo como compañeros y amigos.

 

—“¿Solo un amigo?”.

 

En el fondo lo sé, desde la primera vez que nos vimos, ¿fue algo a primera vista?, el deseo de volverme a reencontrar contigo, me dio la fuerza para soportar dos años en solitario en un pueblo de un reino que desconocía, con viles escorias que ansiaban poner grilletes a mi libertad por Bals y oscurecer mi futuro. El lazo que siento por ti, no es de un compañero de aventura, no es solo de un amigo, había algo más, algo de lo que aun… no me atrevía a contarte, no tenia las fuerzas para hacerlo.

 

Hasta entonces, seré los colmillos y garras que protejan tu espalda, quiero que vivas, quiero protegerte, si muero en el intento, de lo único que me arrepentiré, es de no haberte contado aquello que siento, espero y quiero vivir para que llegue ese momento.

 

—“Y ese día llegara eventualmente, tarde o temprano”.

 

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PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

[Presente…]

 

—Riha, ¿acaso…?

 

Las palabras del Trotamundos son silenciadas, con una semihumana que se arroja encima suyo, tomando suavemente de sus hombros y besando sus labios con fervor emocional. 5, 10 y sus bocas estuvieron unidas por un lapso de 18 segundos, el impacto psicológico en el propio Rozuel, se manifestaba con notoriedad en su propia mirada, tardo medio minuto en procesarlo todo y decir algo.

 

—Yo… jamás anticipe que algo como esto sucediera, tan pronto…

 

La Lupian se hecha a reír y luego se levanta, ayudando al muchacho a ponerse de pie, el incomodo silencio se hace menester en la atmosfera, mientras el dúo miraba el paisaje nocturno. El esper respira profundamente y luego se da unos golpes suaves en ambas mejillas.

 

—Riha, no puedo decir que entiendo lo que sientes… emocionalmente hablando por supuesto -Expone Rozuel —Jamás en toda mi vida he experimentado tal sentimiento, nunca me aferre a alguien de tal manera afectiva en esta vida, los sentimientos de afecto por un miembro de la familia son cosas aparte, pero a lo que quiero llegar… nunca he estado arraigado en los asuntos románticos de tal índole, o he mostrado interés por ello.

 

—En tu otra vida, ¿fue igual o conociste a alguien que te importara bastante?.

 

Tal pregunta le dejo sorprendido, con tal interrogante el esper se dio cuenta de que aquella loba era consciente de su identidad como Trotamundos.

 

—¿Cuándo es que…?

 

—En la fortaleza Hasr los oí hablar a ti y Crok a escondidas, los Lupian tenemos buenos oídos, lo sabes, ¿no?.

 

El esper recordó aquella conversación que tuvo con el hombre amazona, donde se enteró de su auténtica procedencia como norteamericano reencarnado, pero jamás pensó en la posibilidad de ser oída por su propia compañera, cuando en aquel entonces casi todos en la fortaleza estaban profundamente ocupados en preparar las carretas, tomar todo lo posible en cuestión a comida como algo de valor e irse lo más rápido posible de allí.

 

—Siento haberlos escuchado, no pude evitarlo, la curiosidad me gano.

 

—No es necesario, lo cierto es que esto es algo conveniente, ya que esperaba también con esta conversación contarte sobre ese tema, aunque eso ahorra detalle.

 

—Entonces… ¿hubo alguien?.

 

—¿Qué?.

 

—Vamos Roz, hablo de tu otra vida, ¿hubo realmente alguien?.

 

La insistencia de la Lupian delatada el interés para ella con dicha incógnita, se notaba con el movimiento de un lado a otro de su rabo animal.

 

—Bueno…

 

Rozuel recordó un fragmento de su vida pasada, en aquel recuerdo se veía a si mismo de adulto, vistiendo con una gruesa gabardina marrón y un sombrero fedora para ocultar buena parte de su rostro, caminando en medio de la noche de un sábado hacia un sitio en concreto.

 

Entonces se detuvo al llegar a su destino, se hallaba frente a un establecimiento, del cual desde su exterior estaba abordada de publicidad en la forma de muchos carteles digitales sobre mujeres preciosas de poca ropa con poses lascivas. Aquel negocio era conocido en letras grande rojas como “Zona Candente”, uno de los barrios más populares de la ciudad de Dahir, la capital de Shanmatu. Rozuel miro hacia todos lados y luego procedió a entrar con prisa.

 

Aquel fragmento de recuerdo culmina, y un rostro avergonzado con una mirada nerviosa hace eco en el propio Rozuel, viendo el interés que la Lupian mostraba por querer saber sobre su posible vida “romántica” de su mundo natal, pensó en una manera de evadir aquella interrogante.

 

—Solo digamos que no es el tipo de “afecto hacia otra persona” del que tú crees, y dejémoslo allí.

 

—Oh… no lo entiendo.

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Para Rozuel, cuanto menos lo entendiera seria mejor para él, el muchacho no se sentía cómodo de hablar de tales extractos personales de su vida pasada, por lo que no tardo a conveniencia de cambiar de tema.

 

—Tu confesión me pillo con toda la guardia baja, pero siendo honesto, no siento lo mismo que tú sientes, te aprecio Riha, quizás no emocionalmente del mismo modo, no quiero arruinar una buena amistad por intentar fomentar una relación del cual… no tengo la seguridad ni la voluntad propia para reconsiderarlo.

 

El propio muchacho se lo pensó detenidamente, como alguien que logro conocer el afecto y amor incondicional de una familia en su segunda vida, aun tenia dudas de que llegara un momento en que esta segunda oportunidad, llegara a experimentar aquel afecto personal hacia otra persona.

 

Centro toda su atención en adaptarse a Avalia, cuando descubrió sus poderes ESP, lo primero que pensó era en como sacarle provecho a su nueva identidad, tenia tantas cosas en mente que probar y al volverse un aventurero para ganarse la vida como tal, solo podía pensar en el futuro de como avanzar por dicho oficio. Pensamientos centrados en relaciones románticas eran algo que JAMAS se planteo en lo más mínimo.

 

Por supuesto, valoraba a la Lupian, al principio tuvo desconfianza en torno a ella, incluso en su reencuentro en la aldea de Argoh para volverse su compañera de aventura, el propio Roz aun era incapaz de confiar en su totalidad en la semihumana. Pero conforme los días pasaron para convertirse en semana y luego un mes, al estar ese estimado de tiempo ella a su lado y ser testigo de la fiereza de su compañerismo y lealtad, se dio cuenta de que aquella loba, no solo era alguien confiable.

 

La confianza de Riha Sharpsteel era autentica, no actuado ni por conveniencia, el propio esper desconocía la cultura de los Lupian, ¿socialmente son así con personas ajenas a su raza?, ¿entregan su lealtad incondicional a alguien con ciertos requisitos?. Podría darse la pista de que al principio la Lupian fue atraída por las armas de fuego, pero en sus acciones, hay sinceridad, apreciaba a su compañero varón, más que solo mera amistad y quedo confirmado, hoy mismo con aquella inesperada confesión.

 

Rozuel entonces decidió ser honesto con su compañera y amiga, en lugar de seguir la corriente y confiar en nuevos sentimientos, dio su punto de vista, expreso lo que sentía él realmente. Ya fuera para bien o para mal, quería a esa Lupian a su lado, no como una pareja, sino como amigos, ya que aún no sentía ese mismo apego de afecto como ella, no quería forzarse a una relación del cual no estaba seguro, y mucho menos, que hubiera una posibilidad de romper tal amistad que actualmente considera como algo sumamente valioso.

 

—Lo entiendo… -La Lupian suspira con cierto aire de derrotada —Se que somos muy jóvenes para este tipo de emparejamientos, no quiero forzarte a ello, Rozuel.

 

—Entonces… ¿no estas molesta?.

 

—¡Para nada! -Exclama la Lupian sonriendo y con el agitar de su cola —Me gustas que seas sincero, en mi clan respetamos la sinceridad, de manera que solo me queda una opción… -Comento la Lupian lo último con el cruzar de sus brazos y una expresión seria.

 

—¿”Una opción”?.

 

—Si… ¡para que esta relación sea posible primero debo ganarme el afecto de tu corazón!.

 

La Lupian hizo aquella declaración con el levantar de su brazo derecho al cielo como si hiciera una promesa, para el esper tal escena le era bastante cursi, tanto que quería reírse.

 

—Ya que tu clan aprecia la sinceridad, hay algo quisiera agregar “sinceramente”.

 

—Oh, claro, ¿de qué se trata?.

 

—Sentí en cierto el modo ese beso como algo… raro, ya sabes, por el hecho de que tienes hocico, cosa que los humanos o muchas razas semihumanas que conozco, no tienen.

 

—Rozuel Drayt -Replico la Lupian con sus manos en la cadera —Infravaloras los hocicos de las Lupian, veras, he oído cosas interesantes sobre ello en boca de hombres humanos cuando estuve esos dos años en la aldea de Argoh.

 

—Hmmm… suena interesante, ¿de qué se trata?.

 

—Un día cuando estaba comiendo en una taberna, dos aventureros que tomaban felices de su bebida y estaban con las mejillas rojas, hablaron de un tema que me intereso y lo escuche de manera disimulada con estos atentos oídos mío.

 

Según en palabras de la propia Lupian, esos aventureros estarían borrachos, y entre murmullos, logro oír a uno que dijo “¿Has probado alguna vez estar con una de esas mujeres Lupian?, te lo digo por experiencia propia, amigo, ¡sus hocicos son capaces de hacerte sentir una felicidad única a comparación de las bocas humanas!”.

 

—Cuando dijo “sentir una felicidad como ninguna”, pensé inmediatamente que se refería a besos, pero si tu lo encuentras raro, entonces no lo entiendo -La Lupian expreso.

 

Aunque la loba no comprendía el significado tras aquellas palabras, el esper por otro lado si lo entendía, a la perfección, pero prefirió no explicárselo a la semihumana, ya que lo encontraba bastante incomodo el solo pensar en ello. Los dos se echaron a reír un buen rato, luego el silencio se hizo presente un momento y la Lupian tomo la siguiente palabra.

 

—Cuando esa criatura, el Djinn, te atrapo, ese momento la Dalhani y yo acudimos para ayudarte, cuando hicimos contacto contigo, entonces lo vi…

 

La Lupian relata que tanto ella como la Dalhani habían llegado a aquel plano mental en donde Rozuel se encontraba confrontando a aquella criatura, justo en el momento cuando el djinn había manifestado una ilusión para tratar de llevar a la desesperación al propio Roz.

 

Cuando Rozuel deshizo la ilusión, fue cuando la Dalhani y Riha fueron capaces de empezar a materializarse físicamente en ese plano, pero al principio, solo eran meras observadoras. La Lupian centro su tema en torno a la ilusión perpetrado por el djinn contra Roz.

 

—¿Aquello tiene relación con tu pasado? -Fue la pregunta de la loba.

 

—Supongo que no esta de mas contarte sobre mi lugar de origen, en esta segunda vida.

 

El esper se tomo su tiempo para explicar la procedencia de su nueva vida, nacido en un aquelarre de brujas llamado Windaz, en un pueblo con el mismo nombre, aunque si bien, no existen “brujos” como la contraparte masculina de las brujas, existen los “sangre de bruja”, hijos varones nacidos biológicamente de tales brujas.

 

Explico como al principio, al ser el único sangre de bruja de Windaz, la inmensa mayoría de las brujas del pueblo, le veían y tratan de manera indiferente, sobre todo una muchacha en especial.

 

—Riza Gramwind, al principio fue un dolor de culo, pero el tiempo luego fue para mejor…

 

Relato las malas experiencia, incluso la ocasión en que fue herido y casi asesinado, pero luego, después de que bandidos intentaran asaltar el pueblo y él se unió a la lucha con una de sus primeras creaciones, la cosa cambio. Las brujas empezaron a ver al muchacho con ojos benevolentes, esa indiferencia y menosprecio del principio, se transformó luego en admiración y respeto.

 

—Fue un infierno al comienzo, sentía deseos de irme de ese pueblo y dejarlo a su suerte, pero madre… me dio las razones más que suficiente para defenderlos -Relata el esper —Y luego, todo cambio para mejor.

 

Los siguientes años en torno a Windaz se volvieron más alegres, las niñas que al principio le despreciaban, ahora querían su amistad, y por supuesto, había una muchacha que quiso enmendar todo el daño que hizo, con el clavarse de una daga maldita para herirse a sí misma.

 

—En serio, fue una locura, herirse a si mismo para “igualar” el daño que causo, si que suena demencial, ¿no?.

 

La charla duro un buen rato, llegando a la parte en que Windaz había perdido a su mercader responsable de darle el abastecimiento necesario y vital al pueblo, quien era también el padrastro de Roz. Luego de una venganza contra los asesinos de su padrastro, aun estaba el problema de que Windaz necesitaba otro mercader, eso llevo a que el propio esper se embarcara en una aventura, donde eventualmente se encontraría por primera vez con la Lupian.

 

—Al menos, eso resumiría buena parte de mi vida en Windaz, llegando el momento en que te conocí en el pueblo de Arkay.

 

—Vaya… pasaste por muchas cosas difíciles, es admirable, ¿aun consideras Windaz como tu hogar?.

 

—Si, por mucho que odie recordar los malos momentos, Windaz para el final se convirtió en un hogar al cual apreciar -Opino —No será perfecto, pero al menos todo termino para bien, ya no tengo razón para odiarlos, se siente bien tener una madre que te quiera, y también una hermana pequeña, aunque algo cargosa, es una hermanita adorable.

 

El Esper bostezo sintiendo como el sueño se hacia presente en su cuerpo, sentía que era hora de dormir, por lo que aconsejo a la semihumana que era momento de terminar con tal charla por más agradable que fuera.

 

—Riha, me alegra haber tenido esta conversación contigo, gracias.

 

—No, soy yo quien te agradece por ello, finalmente pude decir algo que me guardaba por demasiado tiempo.

 

Mientras Rozuel volvía a la habitación para recostarse en su cama, la loba se quedo un momento mirando el paisaje, sin embargo, en realidad ella yacía reflexionando detenidamente en torno a la vida de Rozuel Drayt en el aquelarre Windaz. Un nombre venia a la mente de la Lupian, la descripción física de aquella persona conseguida por su compañero, quedo grabado en la psiquis de la semihumana.

 

Pero la loba, quien replicaba ese nombre en su mente, lo hacia con desdén, empezó despreciar, a maldecía y odiar todo en torno a “esa persona”, luego de haber escuchado la infancia del esper en Windaz con tales momentos terribles, pudo concluir una cosa. Que tenia el derecho de criticar, de menospreciar y sentir indiferencia por un individuo en especial, uno que se crio en el mismo pueblo que Rozuel Drayt.

 

— “Riza Gramwind” -Replico la Lupian tal nombre en sus pensamientos con intensa aversión.

 

Tal era su antipatía por ese nombre, que de manera involuntaria pequeñas garras de acero se materializaron en sus dedos y rayaron la barandilla del balcón.

 

—¿Eh?, Riha, ¿escuchaste algo?.

 

El ruido de las garras rasgando la barandilla llego a los oídos del esper, no con claridad, lo que le permitió a la Lupian fingir que no escucho nada y luego hacer desaparecer el acerco convocado involuntariamente en sus dedos. Luego fingió bostezar y dijo que estaba lista para irse a dormir, Rozuel concluyo convencido de que tal ruido fue entonces su imaginación producto del cansancio.

 

Continuara…

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