Metalord Revolution 255 INMINENTE CONTIENDA

Modo noche

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Agita su alabarda pesada para un ataque con todas sus fuerzas, pero la maza descomunal de su oponente logra resistir el ataque de la Sargaria sin problema alguno, el luchador pesado contraataca con su arma principal, la semihumana retrocede evitando el mazazo que deja su marca en el suelo.

 

—“Es tan fuerte como un guerrero de mi raza, quizás no supere toda la fuerza de un Sargario adulto, pero si la mía”.

 

Tayra era consciente de que aún era joven, en sus 14 años aquella formidable fuerza características de los Sargario aún se estaba desarrollándose, el mago humano frente a él lo superaba ampliamente en el dominio físico. Toda la fuerza de la que era capaz de transmitir en un solo golpe, fácilmente era detenido por su contrincante.

 

Un fuerte estruendo se oye en los agudos oídos de la Sargaria, reconoce el sonido, era de aquella arma que la bruja empuñaba, la llamada “escopeta”, voltea para observar como el mago descalzo (Akrla Bax´uz) es abatido por un impacto a quemarropa de esta arma. Pero la sorpresa de la semihumana era notar que Riza sostenía el arma con ambas manos, una de ella era la misma que se supone había sido arrebatado de un corte por ese mago al que elimino.

 

—“¿No había perdido la mano?, no entiendo que ocurrió…”

 

Pero la confusión de la semihumana se convierte en alarmante preocupación, cuando Riza es tomada por sorpresa por una cobra de tamaño descomunal de escamas verdes y marrón. La criatura se enreda sobre ella inmovilizándola e impidiéndole todo intento de utilizar la escopeta en contra suya, pero eso no es todo. De la boca de aquella cobra surgen unos colmillos curvados que son clavados en el hombro izquierdo de la bruja.

 

—¡Riza!.

 

La Sargaria intenta acudir en su ayuda, pero el luchador pesado obstruye su camino, empeñado a obstaculizar su objetivo, la frustración y la rabia se hacen notar en ella, alentado por dichas emociones ataca a su oponente.

 

La cobra compañero de Akrla Bax´uz era una criatura mágica, su tamaño anormal a comparación de las cobras ordinarios era debido a la naturaleza de su origen, su gran tamaño estaba acompañado con una flexibilidad y desplazamiento sigiloso destacable, pero quizás lo más letal en ella era su ponzoña.

 

El veneno de la cobra mágica tenía la suficiente toxicidad para matar a un ser humano en menos de un minuto con una dosis pequeña, causándole en el proceso un dolor intenso y agonizante. Cuando aquella criatura se disponía a liberar su ponzoña de sus colmillos para envenenar a la bruja, siente algo extraño, un sabor amargo y… frio.

 

Observa la herida en el cuello de la muchacha, brotando un líquido negro, ¿aquello era sangre acaso?, aquella sustancia oscura de tinte sanguínea se desplaza por los colmillos curvados de la cobra. Con un movimiento sobrenatural, de los colmillos se extiende hacia su mucosa oral y penetra en su organismo.

 

Sobre la consciencia de la cobra extrañas visiones llegan a su mente, cortinas de oscuridad, una penumbra con la forma de una gigantesca nube negra, la silueta de una criatura con astas de ciervo y penetrantes ojos rojos, un abrumante rugido endemoniado se hace resonar entre sombras.

 

De pronto, la cabeza de la cobra vuela en mil pedazos, la causante de tal fenómeno provenía del slime, Allum realizo un disparo de su rifle antimaterial KSVK Dragón en posición cuerpo a tierra, con hábil puntería tuvo cuidado de no herir a Riza. La bruja se libera de las ataduras del depredador escamoso, y cubre su cuello lesionado producto de la mordedura.

 

—Solo resta uno más -Manifestó el slime.

 

El rifle KSVK Dragon era un arma que empleaba energía electromagnética para brindar disparos con potencias más devastadoras, pero actualmente el efecto de la energía electromagnética se había desvanecido. Cada tanto Rozuel a través de su habilidad esper, se encargará de “restaurar” dicha fuerza electromagnética en el arma, pero al estar meses ausente de su amo, no era posible tal caso. Pero incluso sin el apoyo de la fuerza electromagnética, a aquella arma no le faltaba potencia con su calibre 12,7 × 108 mm.

 

La Sargaria vuelve a intentar otro ataque con todas sus fuerzas, el luchador pesado vuelve a interceptar su ataque y le repele fácilmente, contraataca con un mazazo que impacta sobre la alabarda de la semihumana. La Sargaria es mandada a retroceder y terminar rodando en el suelo, se apresura a ponerse de pie, pero era tarde, su oponente estaba encima con su arma en alto para propinar otro demoledor ataque de su maza descomunal, potenciándolo con todo el fortalecimiento mágico que poseía, quería acabar con ella en ese preciso golpe.

 

¡PUM!

 

Un fuerte estruendo es acompañado con la destrucción del pecho del luchador pesado, un proyectil con demoledor poder penetra su dura armadura pesada como fornido cuerpo, el luchador es empujado hacia atrás y en su caída termine recibiendo su propia maza descomunal en su cabeza. La Sargaria se percata de que el responsable de tal acto era el slime, quien había utilizado la última bala de tal arma con la finalidad de ayudarle y salvarle la vida a la vez en el proceso.

 

—¡AHORA! -Exclama Jhamel.

 

Con sus palmas juntas, las separa y manifiesta sobre ellas una esfera de humo, acto seguido levanta sus brazos y arroja dicha esfera en el suelo, cuando esta impacta desata una espesa cortina de humo que se extiende rápidamente por toda el área. Nadie podía ver bien a los alrededores, su vista estaba severamente entorpecido, incluyendo a los propios ghrayb.

 

—“No veo nada, mis oídos captan a los guardias, parecen alarmados” -La Sargaria pensó.

 

Intento buscar a los suyos con su sentido de la audición, pero solo podía oír a los inquietados guardias quienes estaban en la misma situación de intranquilidad y ceguera, pronto Tayra siente una mano, era la de un humano.

 

—Soy yo joven Tayra, Jhamel -El Vigidente se identifica —Lamentablemente no puedo usar mi poder en ti, tu naturaleza como Sargaria rechaza mi magia, de modo que necesito que te aferres a mi brazo y no te sueltes de mí.

 

—De acuerdo.

 

La semihumana toma al Vigidente de su brazo, al ponerse de pie, ambos avanzan y llegan hasta la bruja.

 

—Señorita Riza, mantenga su mano en contacto con mi brazo -Le pidió el Vigidente.

 

La bruja hace caso a su petición y de pronto aquella espesa humo a su alrededor se hace visible para ella, podía ver el área en su totalidad, aunque la niebla estuviera allí, observaba como los guardias cercanos estaban desorientados y tratando de comunicarse entre ellos para reagruparse y rastrearles.

 

—¿Esto es obra tuya? -La bruja pregunto.

 

—Si, con mi magia puedo crear cortina de humo con mi palma, aunque toma tiempo prepararlo -Responde Jhamel —Puedo ver a través de mi propia cortina de humo invocada, y puedo hacer que otros también puedan ver a través mientras hagan contacto conmigo.

 

—¿Por qué no usaste este poder antes?.

 

—No podía arriesgarme, no con ese mago con el que luchabas, pero ahora que esta fuera de combate es nuestra oportunidad.

 

Jhamel era precavido, anticipaba que ese mago era poderoso, pero sobre todo un buen rastreador, la cobra que le acompañaba sin duda contaba con una visión única capaz de lidiar contra la estrategia cegadora del Vigidente. Con su derrota el escape estaba garantizado y él no tardo en llevarlo a cabo de inmediato.

 

Su habilidad le permitía generar grandes concentraciones de humo mágico, su grado de densidad hacía que fuera prácticamente imposible de ver incluso a escasos centímetros a su alrededor. Aquel humo mágico tenia la particularidad de que, si era movido por un viento fuerte, retornaría a la zona en la que fue invocada por voluntad propia.

 

Sin embargo, cuenta con ciertas debilidades, la primera es que su duración es de pocos minutos, consume grandes cantidades de mana, por lo que su usuario solo puede generar unas 3 veces seguidas para luego precisar horas para recuperarse, además de tomar varios minutos el prepararla. Otra debilidad es que no posee olor, aquel humo mágico estaba libre de todo aroma, lo que hacía que rastreadores que se guían por un desarrollado sentido del olfato (o habilidad mágica) posean una forma de eludirlo.

 

Jhamel tiene la ventaja de poder ver a través de su propio humo mágico, y podía compartir dicha visión con quien quisiera cuando dicho individuo hiciera contacto físico con él. Por supuesto, Tayra era una excepción, la naturaleza de los Sargarios les impide usar magia, tampoco artefactos mágicos o encantados y eso se dificultad en que no pueden ser beneficiados por magia en sus cuerpos (ni de objetos o proporcionado por individuos).

 

Mientras los guardias estaban desorientados, Jhamel los guía a todos mientras hacen contacto físico con él para poder ver a través de la cortina de humo mágica, primero fue por Tayra y Riza, luego por el resto. El maleante delgado de la cicatriz oblicua en la nariz estaba a salvo, cerca del slime y compañía.

 

Salieron del rango del humo mágico, ya no se encontraban en el puerto, sino en las calles de la ciudad de Jeda, sin embargo, seguían llamando demasiado la atención de las personas que le rodeaban.

 

—Has sido rescatado de la guardia del puerto, ¡ahora cumple con tu parte y guíanos a ese escondite! -El Vigidente le exigió al maleante.

 

—De acuerdo, de acuerdo… no voy a traicionar a los sujetos que se acaban de cargar a un considerable puñado de guardias y a ese mago problemático de antes… -Aseguro el rufián.

 

Aquel hombre indicaba el camino que debían seguir, se apresuraron para evitar ser encontrados por otra patrulla que rondara por las calles de la ciudad, para entonces el humo mágico ya debió de haberse desvanecido del puerto, el tiempo era esencial y a cada segundo era una posibilidad de ser atrapado en cada rincón y esquina.

 

Mientras tanto avanzaban, Allum quien se desplazaba a espalda del grupo y protegía la retaguardia, miraba fijamente a la bruja, en especial su hombro izquierdo y mano derecha.

 

—“No hay ninguna herida” -El slime lo noto al instante y se dijo a sí mismo.

 

El slime en medio de toda la confrontación contra los guardias del puerto, sabia las heridas que había sufrido la bruja, desde el roce de un virote mágico de uno de los contramagos en el hombro, la mano derecha cortada por el mago descalzo y la mordida de la cobra monstruosa en el hombro izquierdo. Todas esas lesiones ya no estaban, no había ni el más pequeño índice de que las hubiera tenido.

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¿La bruja contaba con alguna habilidad curativa?, ¿en que momento esas heridas sanaron?, ¿o quizás habrá imaginado que Riza fue herida?, el slime estaba confuso, aunque el roce del virote o la mordida de la cobra sean daños curables en poco tiempo con magia, volver a unir una mano entera al cuerpo era otra historia aparte, ¿qué secretos ocultaba la joven Gramwind?.

 

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Varios meses atrás – reino de Zaragos…

En plena noche en medio de un campo y con una tormenta de nieve de por medio, una joven muchacha de cabellera naranja se hallaba de pie, su túnica estaba hecho un desastre y con manchas de sangre que provenían de ella misma, pero a pesar de eso se encontraba perfectamente bien, se miraba a si misma, tocaba su vientre, brazos y abdomen.

 

—El sangrado se detuvo… la herida de la hemorragia ya no está, los cortes en mi cuerpo… han desaparecido… -Dijo la muchacha sorprendida —¿Acaso fue usted…?

 

Frente a ella se hallaba la enigmática mujer descalza cuya vestimenta estaba hecha de hojas ennegrecidas, cubría sus ojos con una tela negra y tenía un bello como grueso cabello largo oscuro, pero eran los cuernos de ciervo sobre su cabeza lo que llamaban poderosamente la atención sobre la extraña fémina.

 

—Has elegido vivir y cargar con el precio, tus heridas están sanados por el pacto -La mujer hablo.

 

—¿Que pacto?.

 

—“El Pacto de Thysia”.

 

Los ojos de la muchacha de cabellera naranja se abren con perplejidad denotando un sentimiento intenso de estupefacción, la mención de aquel nombre, lo había escuchado con anterioridad.

 

—¿”La leyenda del pacto de la abominación de Astado”?… ¿¡es real!? -Exclama la bruja con cierta incredulidad.

 

—Riza Gramwind, has aceptado el pacto de Thysia, tu sangre ha sido marcado para por el resto de tu vida -La mujer de los cuernos de ciervo se lo confirma —Eres la cuarta y ultima elegida, el circulo se ha completado.

 

En un parpadeo de la bruja, al volver abrir sus ojos se percata de que la enigmática mujer de cuernos ha desaparecido, no había rastro alguno de ella, incluso miro el suelo donde ella se supone se encontraba de pie, no había ni siquiera rastros de pisadas sobre la nieve, ni por la dirección en la que le escucho venir.

 

¿Realmente no era humana?, lo más increíble era que había sanado todas las heridas graves que tenia la joven bruja, incluso a pesar de haber perdido tanta sangre, no se sentía agotada, como si también hubiera recuperado aquella esencia roja perdida, para que tal hecho fuera cierto, la magia utilizada para recuperarla de tal condición próximo a la muerte, era sin duda formidable y de un origen… oscuro.

 

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[PRESENTE]

 

Ciudad de Naar´thue – Palacio de los Afigad…

Un mensajero traía una importante noticia, camino hacia los aposentos y se presento con el debido respeto ante el Azim Alnabil, Muer Afigad, el noble corpulento de gran barriga y finas prendas de terciopelo, sentado sobre un asiento que imitaba un trono, levanta su mirada hacia el mensajero y acomoda su turbante decorado con una pluma tricolor.

 

—Habla mensajero, se breve y conciso -Ordeno Muer.

 

—Hemos perdido 4 aldeas a manos de los rebeldes y con ello también la ciudad de Bataltup, la influencia rebelde esta alcanzado a los campesinos de la zona y más plebeyos se alzan contra la política Afigad para unirse a las filas de ellos, nobles menores se han unido a la causa rebelde y nobles de más prestigios también lo están haciendo, incluso de manera discreta en áreas donde aún prevalece su autoridad…

 

—¡Imposible!, ¿¡la escoria rebelde está ganando terreno!?¨.

 

Muer golpea su asiento con fuerza incrementada por fortalecimiento mágico, dejando una abolladura en esta, rechina sus dientes con notoria ira mientras en su frente venas sobresalían.

 

—¡Maldición!, ¡Maldición!, ¡MALDICIÓN!.

 

El Azim Alnabil golpea repetidas veces su asiento hasta el punto de convertir la abolladura en un agujero, acto seguido se levanto y tomo una lanza que estaba a su lado, tenía 1 metro de largo y su característica más llamativa era que poseía adherida a esta, una gruesa cadena enrollada con un largo equivalente a 90 centímetros.

 

Era llamado por Muer Afigad como su “lanza de la justicia divina”, enrollo las gruesas cadenas sobre el cuello del mensajero, con la otra punta de la cadena no adherida a la lanza, poseía un gancho que iba enroscado sobre un hueco en la propia arma. Utilizando fortalecimiento mágico, levanta la lanza y la arroja con una fuerza sobrehumana en lo alto de la pared hasta clavarse, el mensajero enrollado a la cadena desde el cuello sentía la presión y la circulación del aire cortar al instante. Su rostro se azula por la falta de aire y muere con el chorrear de lágrimas y mucosidad.

 

Todos los Alnabil presentes observaban en completo silencio la ira de su excelencia a quien servían, el enojo de ese señor al que tanto temían, por ser los posibles próximos en ser arrojados a una pared con sus cuellos enrollado por una cadena para sucumbir a una terrible muerte por ahorcamiento. Muer Afigad comenzó a respirar con calma y aliviar su enojo, y hablo a uno de sus seguidores Alnabil.

 

—El Muhaqdad, Hatim-Alev “Flama del juez”, ¿dónde está? -Pregunto Muer.

 

—Se-e encuentra en camino… como los ataques del reino de Learis han cesado, su tarea de proteger la frontera ha culminado y desde hace días se le ha ordenado marchar urgentemente hacia la ciudad de Naar´thue para tener una importante audiencia con usted, excelencia -Expone el Alnabil —Su excelencia… perdone mi curiosidad, ¿pero que tiene en mente para el Muhaqdad Hatim-Alev?.

 

—Atacar el corazón de los rebeldes, acabar con su líder y con todos los principales responsables de fortalecer y dirigir a estos problemáticos insurgentes.

 

—Pe-ero su excelencia… no sabemos donde tienen los rebeldes su cuartel principal, hasta ahora solo hemos dado con campamentos armados y ocultos por una porción de sus fuerzas, y hay docenas o quizás cien de ellos por allí -Comento el Alnabil —Es difícil encontrar su cuartel principal, los rebelde que han sido capturado e interrogados por todos los métodos que poseemos del cual incluimos los mágicos también, ninguno nos ha rebelado su ubicación o alguna pista de ello, quizás solo un puñado especifico conocen donde se encuentra su líder y sus comandantes, y aun no hemos dado con alguno por desgracia.

 

—Eso ya no será un problema -Aseguro Muer.

 

Un misterioso hombre encapuchado se aproxima a los aposentos, este traía consigo un pergamino, se presenta como un sirviente que sigue unas ordenes específicas del corpulento gordo Azim Alnabil. El sirviente le entrega el pergamino a Muer y luego procede a retirarse.

 

—Y pensar que debo usar los servicios de un ghrayb para poder encontrar una solución rápida, esto me asquea tanto… -Expreso Muer con desdén.

 

—Su excelencia… ¿qué contiene ese pergamino?.

 

—Pague una fortuna para obtener información con pruebas concluyentes de la ubicación del cuartel principal de los rebeldes -Afirma el Azim Alnabil —Fue difícil contactar con este ghrayb, ya que parece proceder del continente de Gresswold, pero me tome estas molestias para mandar a un sirviente a hacer el trato, es hora de comprobar los “frutos” de esta costosa investigación suya.

 

Abrió el pergamino el cual estaba enrollado por una cuerda, de pronto ese pergamino se presente como un objeto de naturaleza mágica, su tamaño crece de manera desmedida y en el se encuentran escritos de numerosos mensajes acompañados con una ciertas y llamativas imágenes.

 

—¿Qué son estas pinturas?… son tan detallistas, un momento…

 

Un mensaje venia acompañado, tal escrito era del ghrayb con quien hizo aquel trato por información y estaba escribido en el idioma de Quíatar: “Estimado Azim Alnabil, Muer Afigad, antes que nada, les doy mis sinceros agradecimientos por utilizar mis servicios, ya que anhelo extender mis negocios más allá del continente Gresswold, en cuanto a su información, lo que vera a continuación les parecerá pinturas, pero en realidad no son pinturas, son llamadas fotografías”.

 

El mensaje explica que las llamadas “fotografías” son capturas de escenas reales a través de un objeto mágico para plasmarlo en una forma semejante a las pinturas, pero que todo lo que contenía dicha imagen era totalmente real. Muer Afigad estaba abrumado por el nivel de detalles de estas “fotografías”, notaba la diferencia a grandes rasgos con las pinturas de artes.

 

Fue entonces que observo cada una de esas “fotografías”, encontró entonces las pruebas que buscaba, en algunas salían Adil el líder de los rebeldes, en otras Amira Yuzquell la propietaria del corazón del Oasis. Varias más muestran la presencia de numerosos sospechosos hombres armados, fue fácil deducir que eran guerreros rebeldes.

 

Pero todos tenían algo en común, la ubicación de dichas fotografías apuntaba a un lugar en específico, es más, numerosos mensajes venían acompañados con las imágenes, estas estaban escritos por varios rebeldes, algunos por los comandantes y otros por Adil, eran mensajes secretos destinados a los suyos y ponían en evidencia en que sitio habían erigido como su cuartel principal.

 

—El corazón del Oasis… -Pronuncio Muer Afigad.

 

La ira se apodero nuevamente del Azim Alnabil gordo, golpeo con ambas manos su asiento y maldijo con insultos fuertes el no haber actuado antes.

 

—Cuando el Muhaqdad Hatim-Alev llegue, ordénenle preparar un ejército con los mejores soldados que disponemos, “El Corazón del Oasis”… ¡CAERÁ! -Juro aquello ultimo teñido por el rencor.

 

Continuara…

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