Metalord Revolution 259 HERMANOS DE SANGRE

Modo noche

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

[PASADO]

 

Varias décadas atrás – Pueblo Ta-West…

Era una población pequeña, alrededor de 60 personas vivían allí, todos ellos tenían el mismo rasgo del punto purpura en su frente, su marca característica como gente de la tribu Qusatjiat. Un hombre que portaba una espada de madera, practicaba con ella junto a dos jóvenes, en evidencia se mostraba que el adulto les superaba en habilidad, y no luchaba en serio, pues todo era un entrenamiento.

 

—Eval, Adil… -Cito el hombre el nombre de ambos muchachos —¿Qué ocurre?, no están al mismo ritmo de ayer, ¿algo los perturba acaso?, hablen con confiesa, díganme que ocurre.

 

—Padre, ¿cuándo podremos ir de caza junto a ti y el grupo? -Pregunto el joven Adil

 

—Llevamos años entrenando con espadas de madera, ¡este año cumpliré 14!, ¡estoy más que listo! -Expreso Eval.

 

—¡Si Eval puede ir, yo también puedo!, ¡ya tengo 11 años!.

 

—¡Todavía eres un mocoso!, lo echaras todo a perder.

 

Los hermanos se ponen a discutir hasta que su padre los detiene.

 

—Mis hijos, los llevara a cazar cuando sea el momento, comprendo su impaciencia, pero el tiempo eventualmente los recompensara, no quiero arriesgarme a que pierdan su vida, no quiero perder a ninguno de los dos… como ya he perdido a su madre… -El hombre se muestra algo afligido.

 

—Tsk… siempre es la misma historia -Opina el hermano mayor.

 

Eval suelta su espada de madera con frustración y se retira, su padre no replica nada, pues solo empeoraría su mal humor, pensó que lo mejor sería darle tiempo y espacio.

 

—Adil, ¿qué sientes tu al respeto?, ¿sientes tener lo necesario para cazar con el grupo?.

 

—Pues…

 

Pese a las duras palabras de Eval de que él “lo estropearía”, no le faltaba razón en la parte de que aun “era un mocoso”, en las sesiones de entrenamiento con las espadas de madera, su hermano mayor estaba varios pasos delante de él, su dominio y manejo eran mejores que el suyo.

 

En el fondo era consciente de que, si fuera al grupo de caza con tales manejos mediocres de la espada, sería más una carga que ayuda para el resto, es por eso que conocía a la perfección la respuesta, era frustrante, pero aceptaba los defectos, porque confiaba en que los mejoraría con el tiempo.

 

—No padre, aun no lo tengo, ¡pero seguiré entrenando para estar a la altura del grupo de caza!.

 

El grupo de caza era un conjunto de hombres del pueblo entrenados en el arte de luchar con espadas y arco, su nombre se debía a que tenían el vital trabajo de convertirse en el proveedor principal de Ta-West, su trabajo era “cazar” la subsistencia para toda la gente del pueblo.

 

Cada cierto tiempo, se marchaban hacia la ciudad de Naar´thue que estaba a unos cuantos kilómetros de su poblado, donde tomaban trabajos en el gremio de aventureros, especializándose en la cacería de bestia mágicas y monstruos. Con el dinero que ganaban, compraban toda clase de suministro desde comida, agua, telas y pieles para fabricar ropa, medicina, ect.

 

El pueblo prácticamente subsistía en su mayoría gracias al grupo de “caza”, Ta-West pudo hacerse con un pequeño rebaño de cabras, en su zona crecían numerosas palmeras con nutritivos como bebibles cocos, habían conseguido cosechar una pequeña plantación de nectarinas y entre todos consiguieron construir un depósito hecho de cerámica y piedra para albergar grandes cantidades de agua en su interior, pero que debía limpiarse constantemente para evitar que suciedad penetre hacia adentro, para de esa formar tener un reabastecimiento de agua potable.

 

La pequeña comunidad crecía con los años, lo que al principio comenzó como un poblado de 25, eventualmente ascendió más del doble de su población en algunos años, todos sus habitantes eran de la tribu Qusatjiat. El líder que dirigía este poblado era Hatim Satab Ayub, el padre de Adil y Eval, también incluso su deber estaba en liderar el grupo de caza.

 

—¡Hatim! -Uno de los cazadores del grupo le llamo.

 

—Se acerca la hora de marchar con el grupo de caza -Hatim comunico —Iré a ayudar en los preparativos, y luego volveré para despedirme de ustedes.

 

El grupo de caza estaba actualmente conformado por 8 hombres del pueblo, todos adiestrados en el combate, la naturaleza Qusatjiat les provee del don de la magia, pero solo pocos consiguen explotar su poder y desarrollar una habilidad mágica, algunos optan por mejorar su “fortalecimiento mágico”. El grupo de caza partiría llevando consigo 4 camellos, los cuales eran usados para el transporte de materiales y bienes, el resto iba a pie con destino a Naar´thue, que quedaba a una distancia estimada de 65 kilómetros.

 

Adil volvió a casa para buscar a su hermano Eval, para comunicarle que pronto su padre se marcharía nuevamente con el grupo de caza, encontró a su hermano mayor con los brazos cruzados y contra la pared, en su rostro aún permanecía aquella frustración suya.

 

—Padre pronto partirá, ven, debemos despedirnos de él.

 

—¿No te parece decepcionante? -Pregunto Eval.

 

—¿Qué quieres decir?.

 

—Es cierto, tu no lo recuerdas, apenas tenías dos años, yo no lo he olvidado.

 

—¿Qué cosa?.

 

—Nuestro anterior hogar -Eval declaro —Era más grande, más abundante, había más de los nuestros, inclusos niños a montón de nuestra edad.

 

—Hay un niño de este poblado y tiene casi mi edad.

 

—Es el único mocoso de tu edad, en cualquier caso… todo nuestro anterior hogar fue fastidiado por esos aldeanos de Quíatar -Expreso Eval disconforme —Le permitieron asentarse cerca de los nuestros hace mucho tiempo, décadas y décadas después… su número creció superando a los de los nuestros, pues otros venían para establecerse allí, eventualmente los Qusatjiat nos convertimos en una minúscula minoría.

 

—Padre me lo conto, tuvimos que mudarnos de allí.

 

—¿Sabes por qué?, ¡ellos nos menospreciaron! -Afirmo Eval —Nuestro anterior pueblo era más próspero, un hogar hecho para los Qusatjiat, que permitió vivir entre nosotros y ser parte de esa prosperidad a gente que no era como los nuestros, ¿y cómo no las pagaron?, cuando se volvieron la población predominante… empezaron a tratar mal a los Qusatjiat, incluso para intercambiar comida o algún otro bienes, optaban por cobrarnos el doble o triple del valor de lo que ofrecían, caso diferente cuando negociaban con los suyos, ¡incluso las riñas llegaron a una innecesaria violencia!, ¡que ellos empezaron!.

 

La relación entre los Qusatjiat y los aldeanos ajenos a su tribu con el pasar del tiempo fue agravándose, las disputas se hacían más notorias cuando la población de dichos aldeanos supero a la de los Qusatjiat por 4 veces su tamaño. Discusiones entre insultos que con el pasar de las estaciones, se convirtieron en golpes.

 

Los Qusatjiat estaban hartos, pero no podían echar a los aldeanos, eran más que ellos, de intentarlo, conllevaría al que el malestar se convierta en un enfrentamiento sangriento territorial para hacerse con el sitio. Poco a poco Qusatjiat se marchaban de ese pueblo prospero, hasta que eventualmente Hatim se marchó con su familia junto a otro grupo.

 

—La caravana a la que iba nuestro grupo fue atacada por bandidos en el camino, fue en una noche… madre estaba a mi lado… y ella… ella… -Eval cierra sus puños y con ira apretaba sus puños —Es injusto, pero lo entiendo, los Qusatjiat somos débiles, necesitamos PODER, solo de esa forma nuestra tribu sobrevivirá.

 

El joven Adil tenía cierto temor por su hermano mayor, sus palabras y la ira en su interior gestante de malos recuerdos, pero solo era el principio.

 

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7 años más tarde…

El grupo de caza retornaba a Ta-West con el sol cerca de ocultarse, un total de 10 individuos marchaban, entre ellos destacaba Adil y Eval entre sus filas, quienes habían formado ya parte del grupo hace algunos años atrás. Hatim detiene a todos cuando observa algo sospechoso más adelante, desde un inquietante silencio en conjunto con alguien de la tribu que le esperaba, pero esta se encontraba detrás de una palmera.

 

Hatim le habla, intenta llamar su atención, pero este no le respondía, entonces decide buscarle por su cuenta, encontrándose con que dicha persona, una anciana, se encontraba sobre esa palmera recostada, la sangre en su cabeza era producto de un fuerte golpe y ella estaba muerta, Hatim se percató entonces de lo que ocurrió realmente.

 

—¡Es una emboscada! –Exclamo él.

 

A la distancia y ocultos entre la arena, bandidos salen de su escondite, cerca de cuatro docenas conformaban su número, teniendo a espadachines, lanceros, arqueros, ballesteros y dos magos en su grupo de emboscada. Los Qusatjiat desenvainaron sus armas y se prepararon para la batalla.

 

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La lucha culmino con el caer de la noche, no todos los bandidos pudieron ser eliminados, al verse un poco más de la mitad de los suyos ser abatidos, emprendieron la retirada. Hatim era consciente de que ellos les estaban esperando desde hace un largo rato, cuando el grupo de caza partió, el pueblo estaba defendido por otro grupo de Qusatjiat adiestrados en el arco y la espada, pero ellos fueron eventualmente superados y masacrados, los que no fueron asesinados, terminaron esclavizados y siendo llevados hacia la guarida de los bandidos.

 

—Nos querían capturar… esclavos Qusatjiat combatientes eran demasiado tentador para ellos… no veían como un botín valioso… pero subestimaron nuestras fuerzas y no les quedo que retirarse… maldición… toda nuestra gente…

 

Un gravemente herido Hatim, sangraba mientras yacía recostado sobre una palmera, con sus dos manos trataba de contener la hemorragia en su pecho, pero incluso sangraba en brazos, piernas y había recibido un par de flechas en los hombros.

 

—¡Padre!, ¡por favor resiste! -Adil trato de socorrerle con vendas y pociones curativas alquímicas.

 

—Ya es tarde… para mi… ustedes… deben… seguir… sin mi…

 

De los 10 miembros del grupo de caza, solo dos yacían de pie y con heridas leves, el resto murió en combate y el líder del grupo era el próximo en acompañar a sus hombres.

 

—¡Por favor aguante padre!… sanaremos tus heridas… sanaremos todas tus heridas y luego…

 

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—Adil -Eval le habla a su lado —Él ha muerto.

 

Su cabeza agachada totalmente inmóvil y tórax carente de movimiento respiratorio, eran indicaciones claras de que su padre ya no estaba entre ellos, sus heridas fueron más de lo que pudo aguantar, incluso era increíble que aun pudiera seguir hablando y estar consiente tal tiempo con tales lesiones mortales.

 

—Descansa en paz… padre… nos veremos pronto con Erha…

 

Dos fueron los sobrevivientes de la lucha, Adil y Eval, entre hermanos se dispusieron a enterrar a los suyos bajo el manto nocturno y el frio del desierto, cavaron la tumba para todos sus compañeros y también para la anciana que fue usado de cebo.

 

—Cuando cumplí los 17 años, padre finalmente me admitió en el grupo de caza, pero ese día también te permitió a ti ser parte, a pesar de que te supero por tres años, fuiste elegido siendo más joven que yo -Expuso Eval —¿Sabes porque te admitió?.

 

—Padre creí que estaba preparado, es todo.

 

—Je, sabes perfectamente porque fue en realidad, a los 13 años conseguiste desarrollar tu habilidad mágica, y en solo uno, lograste dominarla con el arte de la espada —Revela el hermano mayor —Incluso en mi edad actual, aún no he podido desarrollar una habilidad mágica, he tenido que valerme de entrenar y mejorar mi “fortalecimiento mágico”, pero no es suficiente…

 

Eval se aleja de Adil, mira detenidamente el cielo, exhala profundamente y se voltea para ver a su hermano, habiendo reflexionando sobre la situación actual.

 

—Necesito volverme más fuerte, DEBO hacerme más fuerte, el PODER lo es todo, soy débil, y mientras permanezca aquí, estaré limitado a buscar mejores oportunidades para fortalecerme, lo hare, incluso si eso significa adentrarme en lo más profundo de la oscuridad -Manifestó un decidido Eval.

 

—¿Qué piensas hacer?, Eval -Pregunto su hermano menor.

 

—Nuestros caminos se separan aquí, esta es la despedida, hermanito.

 

—¡Debemos permanecer juntos!, aun nos tenemos entre nosotros.

 

—Jejejeje, y dime, ¿a onde tienes en mente ir ahora?.

 

—En nuestro tiempo en la ciudad de Naar´thue, he oído sobre un benevolente Azim Alnabil, su nombre es Aqrame Shatuuel, dirige la ciudad de Askaatab y otros territorios a los alrededores -Contesto Adil —Se dice que él no tiene prejuicios con semihumanos o Qusatjiat, que en sus territorios todos son tratados de igual manera, es un buen sitio para empezar de nuevo.

 

Eval se hecha a reír, su carcajada se hace oír en los alrededores y lleva su mano a su rostro en señal de exasperación, su risa va cesando de a poco hasta detenerse y exhalar con un suspiro cargado de decepción.

 

—¿Cuánto durara ese “hogar feliz”?, suponiendo que sea cierto -Opino Eval —Solo me interesa una cosa en este momento, ¡y es hacerme más fuerte!, Adil, tú… has lo que quieras con tu vida.

 

Luego de hacer aquella declaración, Eval comienza a marcharse, no llevaba nada de provisiones consigo más que la espada con la que luchaba, su hermano menor Adil, le hablaba, le pedía que lo reconsiderada, que volvieron con él. Pero el mayor seguía su camino, ya estaba determinado a cumplir su meta, separándose de la única familia de sangre que le quedaba.

 

—Eval… -Replico Adil su nombre con tristeza.

 

Adil miro a la tumba de su gente recién enterrada, se acercó a donde yacía su padre, se agacho y pidió disculpas.

 

—No pude mantener a toda la familia, padre -Se lamento el joven Qusatjiat —Pero protegeré a como dé lugar, a la familia y amistades que forje en mi nuevo hogar, adiós… padre.

 

Se despide su tumba, de los amigos y compañeros enterrados, toma los cuatro camellos cargados con provisiones y prosigue en dirección hacia la ciudad de Askaatab.

 

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7 años antes de los eventos actuales – Ciudad de Askaatab…

La muerte de su Azim Alnabil, Aqrame Shatuuel, ocasiono un espacio disponible para ser ocupado por alguien, Muer Afigad conspiro para hacerse con el control de la región, en secreto acabo con Aqrame y sus nobles partidarios. Ahora una lucha se llevaba cabo en los alrededores de la ciudad, aquellos leales a Aqrame, no estaban decididos a entregar el territorio al tirano de Muer, una guerra inevitablemente estallo.

 

Una compañía pequeña de 100 soldados era dirigida por Assim, entre sus filas se encontraban humanos, semihumanos e incluso guerreros de la tribu Qusatjiat, habían conseguido repeler numerosos grupos de combatientes enemigos. Hasta que apareció aquella persona, un sujeto de dos metros de altura, poseía una constitución fornida, con atuendo ligero de pieles y pantalones de tela blanca en conjunto a calzado de madera, cubría toda su cabeza con un casco.

 

Pero lo aterrador de este sujeto, era el arma que empuñaba, sostenía un grueso mango de metal de tres metros y la parte superior era un lente o espejo circular que se asemejaba a una lupa, Ustoria, era el nombre de aquella arma, que pertenecía a uno de los 12 artefactos Logianos. Con el disparo poderoso rayo de fuego abrazador, aniquilo a la pequeña compañía de 100 soldados, solo uno consiguió sobrevivir.

 

—Assim… ¡Assim despierta por favor…!

 

El mago abre sus ojos encontrándose con su mejor amigo, Adil, se da cuenta de que fue el único sobreviviente del ataque, pero le costaron sus dos brazos, sus miembros superiores habían quedado carbonizados, inutilizables para siempre.

 

—¿¡Quien hizo esto!?, ¿¡qué clase de poder fue responsable de esto!? -Pregunto un alterado Adil.

 

—Hatim-Alev… -Cito Assim el nombre del responsable.

 

Para el Qusatjiat, el oír ese nombre y la descripción física de cómo era el responsable de tal masacre, intuyo una posibilidad, una tan fuerte que quería creer que no era cierto, con tal intuición dedujo quien era la identidad de aquel poderoso mago, pero en lo más recóndito de su ser, se negaba a aceptarlo.

 

Miro la ciudad, el ejército de Muer Afigad estaba ganando terreno, barcos voladores de guerra se aproximaban para apoyar a sus enemigos, el fin de los defensores leales a Aqrame Shatuuel se acercaba, Adil lo sabía.

 

—Nuestro comandante ha caído en batalla, las fuerzas de Muer Afigad se incrementan con la llegada de refuerzos, no nos queda otra opción… -Se dijo a si mismo aguantando la frustración —Debemos retirarnos, todos los hombres que quedan, cada guerrero, cada sable, arco y lealtad a nuestro señor Aqrame Shatuuel, debemos retirarnos ahora para continuar con esta lucha mañana, y el día que le siga, y el que siga… hasta recuperar los que nos quitó Muer Afigad.

 

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[PRESENTE]

 

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

—Ha pasado tiempo desde la última que nos vimos cara a cara, hermanito -El Muhaqdad dirigió aquellas palabras a Adil.

 

Tal revelación me dejo perplejo, ¿¡Adil era hermano del tercer Muhaqdad!?, ¿¡pero porque un Qusatjiat está ayudando a Muer Afigad!?, creía que ellos apoyaban a Aqrame por ser el más tolerante con su tribu.

 

—Tú, te conozco… -El Muhaqdad dirigió su mirada a Assim —Eres el que aquella vez, al que aniquile a todo ese escuadrón de soldados, ¿tu liderabas a esos hombres?, me sorprende que hayas conseguido sobrevivir, aunque claramente no lo has hecho entero.

 

¿Ese sujeto es el responsable de que Assim perdiera sus brazos?, Adil me había dicho que Assim los perdió en un bombardeo de cañones mágicos, donde también fueron aniquilados los hombres que el lideraba, ¿por qué me dio otra versión de los hechos?.

 

—Así que has conseguido lo que tanto querías, hasta el punto de caer en lo más “profundo de la oscuridad” -Dijo Adil con intensa incertidumbre.

 

—Ya conoces mi respuesta, Adil, el PODER lo es todo.

 

—¿¡Pero a que costo!?, has traicionado a los tuyos, ¡te has aliado con un enemigo de nuestra tribu!.

 

—Jejeje… que ingenuo eres, los únicos traidores son ustedes, por haber elegido luchar en un bando que de por sí, ya estaba condenado a la derrota, ¿dónde ves tu “hogar feliz” en algo que ni siquiera tiene la fuerza necesaria para defenderse? -Fueron las palabras del Muhaqdad —Son débiles, muy DÉBILES, ¿y esperas conseguir el hogar prometido para los nuestros?, no me hagas reír hermanito, ahora yo soy más FUERTE.

 

Podía sentirse la tensión entre hermanos, cosa que me venía de maravilla como distracción, mientras el Muhaqdad se encontraba distraído dialogando con Adil, empecé a llevar a cabo mi siguiente movimiento. La palanca de mando de la “Cryo-Thrower GLACT2” tiene incorporado un mecanismo de anillo en la parte inferior que, al girarlo, permite cambiar la modalidad del arma para disparar con el segundo cañón que era un lanzagranadas criogénico.

 

Pero también contaba con otro anillo a girar que se ubicaba en la parte superior, cerca del interruptor para accionar el disparo, este segundo mecanismo tenía otro propósito, el arma actualmente dispara un chorro criogénico de 200 grados bajo cero, aquel mecanismo servía para manipular la temperatura en que sería disparado, en pocas palabras, incrementar la potencia de su frio.

 

—“Lo ajustare para que dispare a 240 grados bajo cero”.

 

El félido frio de las granadas no pueden ser manipuladas, pero del cañón principal si era posible, sin embargo, existen riesgos, la Cryo-Thrower este fabricado para soportar la presión de un límite de ciertas temperaturas bajo cero al ser disparada. ¿Qué significa esto?, quiere decir que 220 es lo óptimo, superar ese rango conlleva a posibilidades de dañar el arma en el proceso, pero confiaba en que podría repararlo rápido con mi ESP, una confianza algo dudosa si debo añadir.

 

—“Debo atacar ahora”.

 

Manipule el mecanismo superior de la palanca de mando, lo ajuste a 240 grados bajo cero, gracias a “Armanum”, aquella enciclopedia de armas manifestado en mi psiquis producto del poder de “Materialización”, conocía a la perfección la forma de ajustarlo correctamente, ya preparado entonces dispare.

 

Pero el Muhaqdad se dio cuenta, su Ustoria toco el suelo y llamas envolvió su cuerpo, pero esta vez, el frio empezaba a debilitar su escudo, aquella ígnea defensa se estaba apagando, parecía mi victoria segura, hasta que…

 

—¡AAAAAAAAAAAAH!…

 

Un rugido de bestia se hace oír y una intensa llamarada se manifiesta en una columna de 3 metros que emerge sobre el Muhaqdad, aquella columna ígnea estaba tomando una forma, la de una criatura…

 

Continuara…

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