Metalord Revolution 272 ASALTO COMANDO IMPROVISADO “CONTRARRELOJ”
PERSPECTIVA: Tercera Persona
—Soy el «Mensajero del Reino de la Agonía», y voy por usted.
Cuando Muer Afigad oyó aquella declaración sintió una mezcla de angustia e ira, pero predomino los sentimientos de enojo para conversar con él.
—Tú… eres el responsable de todas mis desgracias, ¿¡porque tenias que aparecer!?, ¡de no ser por ti, este reino ahora seria mío!, ¡yo habría sido su gobernador absoluto!.
—Estoy al tanto de tus “políticas” como gobernador, eres un asco, este reino se iría a una guerra civil si asumes el liderazgo -Opino el “mensajero” -Por supuesto, no es mi asunto el tema de como se gestione o gobierne este reino, pero lo que me concierne… eres tú, y ahora mismo voy por tu grasoso, pedante y granoso trasero.
—Por el Creador del sol y la luna… ¡TE ODIO, TE ODIO, TE ODIOOOOOOO!… ¡MUÉRETE!, ¡SUFRE Y MUÉRETE DE UNA VEZ!, ¡MUERE MALDITO GRHAYB! -Exclamo Muer perdiendo el control de su ira como si hiciera un berrinche.
—Oh por supuesto que moriré, pero será después de vivir esta vida por muchas décadas venideras, cosa que no se puede decir lo mismo de ti.
Muer apretó la esfera de cristal hasta el punto de aplicar fortalecimiento mágico y termino destruyéndola, los fragmentos de vidrio lastimaron su mano, pero el dolor y la dolencia que padecía eran insignificantes a comparación de su colera en torno al ghrayb.
—¡Al diablos la protección de la ciudad!, ¡manden a todas mis fuerzas y guardia personal a vigilar mi palacio!, ¡NADIE DEBE CRUZAR ESA ENTRADA!, ¡¡¡NADIE!!!.
Las ordenes transmitidas por Muer hacia sus subordinados fueron absolutas, con las esferas de cristal transmitieron las órdenes a todo escuadrón ubicada en las calles de Naar´thue, la defensa del palacio de los Afigad era la prioridad principal.
—«Esos malditos de Tartib-Qaede, ¿¡porque aún no han llegado!?, se están tardando demasiado… si el mensajero no miente, deberían estar aquí para mediodía, ¡la espera es frustrante!».
Eran las 11:10 AM, quedaban alrededor de 50 minutos para el mediodía, para que la ruta de escape de Muer Afigad llegue a su palacio.
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—Je, parece que alguien tiene problemas de ira.
Cuando la voz de Muer Afigad ceso de la esfera de cristal, pudo oír un sonido que reconocía desde su lado como de cristal partiéndose, no tardo en deducir que posiblemente el propio Azim Alnabil destruyo su artefacto de comunicación en un arranque de furia.
—Nos acercamos a la entrada del palacio de los Afigad -Me aviso la Anubian Namida.
A unos 500 metros de distancia se avisto un gran portón que alcanzaba una altura unos 10 metros de altura, estaba hecho de un resistente acero para soportar armas de asedio potenciadas con magia. Dispararle con las ametralladoras para derribarla sería un desperdicio de munición, la cantidad de grosor de aquel obstáculo simplemente conllevaría a que las balas se acabaran antes de lograr tirarla.
El trio tampoco contaba con explosivos de alto poder a su disposición, ¿entonces cual seria su plan para atravesar aquel portón de acero?, la respuesta radicaba en las dos torres ubicadas en cada lado de dicho portón y cuya altura alcanzan los 15 metros. En cada una se encontraba una manivela que deben ser giradas al mismo tiempo en cada lado para que pueda abrirse, lo que significa que es necesario llegar hasta las dos torres.
Sobre la muralla de la residencia estaban apostados varios arqueros, aguardando en posición con sus arcos y flecha en manos, tenían al trio a la vista junto a los rebeldes que estaban siguiéndoles, pero aun no estaban en el rango de tiro efectivo de su arquería. Por si fuera poco, en la parte superior de cada torre, tenía equipada una pequeña catapulta lista para disparar proyectiles pesados de roca u otro material lo suficiente duro para causar el suficiente daño a sus enemigos.
El líder del grupo de los rebeldes se acerca a Rozuel con un importante comunicado.
—Todo está listo -Afirmo el rebelde.
—¿Estas seguro de que responderán? -Pregunta el esper con dudas.
—Lo harán, hay más que juego para ellos que perdida.
Aquel rebelde toma una botella de arcilla rellena en su interior con Tafna, cubre la botella con una tela y luego la enciende con una piedra mágica de fuego, acto seguido arroja dicha botella hacia una dirección de la calle donde no había nada en particular, al romperse derrama el líquido que contiene y en contacto con el fuego de la tela esta se enciende dejando aquella área envuelta en llamas, no suponía un peligro u obstáculo para los tres o los rebeldes. Ni Crok o Namida comprendían las acciones del rebelde, incluso los arqueros del muro y las torres quienes avistaron tales acciones estaban confusos al respecto.
—¿Qué demonios están haciendo esos intrusos?, ¿por qué incendiaron esa parte de la calle? -Se pregunto uno de los arqueros en la total duda.
Pero otro numero de arquero actuó de diferencia manera al ver ese fuego ocasionado por el rebelde, empezaron a retroceder lentamente disimulando hasta ubicarse a espaldas de sus compañeros y luego sus miradas chocaron entre si con el asentar de sus cabezas.
Acto seguido aquellos arqueros sacan una daga que llevan en la cintura y con ella apuñalan desde la retaguardia a sus compañeros quienes estaban distraídos, para cuando el resto que no había recibido una apuñalada reacciono, más de la mitad de los suyos ya habían sido asesinados y ellos cayeron con las flechas de sus propios aliados o con el filo de sus dagas.
Los arqueros del muro que asesinaron a sus camaradas pronto corrieron hacia el interior de las torres, entraron derribando las puertas de esta y asesinando a flechas a quienes estaban en su interior, pero algunos otros fueron asesinados por espadas y quienes le apuñalaron fueron más compañeros que yacían protegiendo el interior de aquellas torres. Los soldados apostados sobre las pequeñas catapultas también sucumbieron a su fin en manos de sus propios aliados.
—¡Giren las manivelas!.
—¡GIREN LAS MANIVELAS!.
Bajo aquella orden, las dos manivelas comenzaron a ser giradas a la vez, el gran portón empezó a abrirse.
—¿Asesinaron a sus propios aliados y nos abren el portón? -La semihumana estaba sorprendida con los acontecimientos atestiguado.
—¿Infiltrados? -Fue la deducción del hombre amazona.
—Cuando estas en el lado perdedor, y sabes que dicho lado esta a casi nada de CAER, más de uno querrá buscar una oportunidad de unirse al lado vencedor y evitar pagar las consecuencias del lado derrotado -Fueron las palabras de Rozuel Drayt.
48 horas antes de la llegada de los tres a la ciudad Naar´thue, había un pequeño grupo de rebeldes que residían en la ciudad con el propósito de espiar en las proximidades del palacio de los Afigad. Sabiendo que el asalto se llevaría a cabo, llegaron a la conclusión que cuando ocurriese, escalar los muros no era una opción rentable para adentrarse a la propiedad de los Afigad, por ello se hizo una planificación con el objetivo de lidiar con el portón que obstaculizaba el paso hacia el interior de dicha propiedad donde yace el objetivo principal.
En esas 48 horas, aquel grupo localizo a varios de los arqueros que estarían destinados a vigilar el muro hacia el palacio de los Afigad, y con cierto carisma de estos rebeldes, manipularon emocionalmente a esos arqueros con las siguientes palabras “El fin de Muer Afigad se aproxima, te ofrecemos una oportunidad de redimirte, coopera con nosotros y te garantizamos que tu ni tu familia serán castigadas cuando el tirano caiga a su tumba”.
Con tales elocuentes palabras, los arqueros no tardaron en aceptar su oferta, a quienes en algunas horas llegaron a oídos de otros arqueros destinados al muro y convenciéndoles con aquellas mismas palabras, más se sumaron a la fila para “unirse al lado vencedor”.
Razón no les faltaba en considerar al instante aquella propuesta, tras la derrota de las fuerzas de Muer Afigad en la “batalla del corazón del Oasis” y con los tres poderosos Muhaqdad muertos, sabiendo que el “Mensajero del Reino de la Agonía” se aproximaba a Naar´thue, ¿valía la pena luchar una batalla destinada a la derrota?, a quienes tenían familia y amigos, ¿arriesgarían a sus parientes y amistades cercanas al seguir en el lado del Azim Alnabil?.
Aquella mezcla de factores fue fundamental para persuadir a que casi 100 arqueros del muro, traicionaran a su señor y se unieran al lado rebelde, no solo eso, sino que además consiguieron que ese pequeño grupo de rebeldes que les hizo aquellas ofertas, entraran de infiltrados a las torres del portón. ¿Cómo fue posible aquello ultimo?, porque el mismo jefe encargado de liderar a aquel grupo de arqueros en el muro, fueron de los primeros en ser contactados para recibir aquella “propuesta de alianza”, con una hija pequeña y una esposa esperando a su siguiente niño en esta vida, busco la oportunidad para seguir a su lado y garantizar el bienestar de su familia.
Con el portón abriéndose, el trio prosiguió su camino con los rebeldes siguiéndole en la retaguardia, pronto la noticia de los intrusos adentrándose hacia la residencia de los Afigad llega a los oídos del propio Muer, quien oye con incertidumbre y frustración como fue posible tal hecho.
—«Mis propios hombres… me traicionan… ¿quién… quien será el próximo… en levantar… su arma contra mí…?».
Miro temeroso a su propia guardia con pensamientos paranoicos, ordeno a todos que vigilaran su palacio, mientras él marchaba solo hacia la terraza, dejando a su guardia personal vigilando los numerosos pisos. A este punto, el propio Azim Alnabil ya casi ni confiaba en sus propios hombres.
—«¡Me quedare allí y esperare a que lleguen esos malditos de Tartib-Qaede para que me saquen de aquí!».
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Patio del palacio de los Afigad – 11:35 AM…
Sobre el patio el trio avanza en conjunto a los rebeldes, su objetivo eran las puertas que conducían al interior del palacio.
—¡Aquí vienen!, ¡disparen a las carretas!.
Más de una docena de carretas de transportes de tropas se aproximaban, en su interior aguardaban numerosos soldados armados a la orden del Azim Alnabil, antes de que los vehículos pudieran detenerse para desplegarse, son alcanzados por una lluvia de balas de las tres ametralladoras. La potencia de fuego pulveriza a la montura, a su conductor y hace añicos las paredes de madera reforzada que protegían a las unidades aguardadas en su interior.
Cerca de ocho carretas son alcanzadas, sus tripulantes asesinados indiscriminadamente, aquellos vehículos que aún no habían sido alcanzados se detienen al instante y les son ordenados el bajarse de inmediato. Los primeros en cargar contra los intrusos son aquellos enfocados en el combate cuerpo a cuerpo, aun con sus armaduras y escudos, son alcanzados por las ametralladoras y una masacre se cierne sobre ellos.
—¡Es una locura! -Exclamo un lancero retrocediendo para luego su espalda y cabeza ser alcanzados por algunas balas y abatido.
Un arquero escondido detrás de una carreta, toma una flecha especial de su equipamiento y tensándola en su arco, dispara hacia Crok, el proyectil impacta sobre el pecho desatando una explosión. La flecha resultaba ser de naturaleza mágica y con un efecto explosivo.
—¿¡Crok!? -Exclamo Roz preocupado.
—Estoy bien, solo algo adolorido.
Pese a que fue un impacto directo, la carga explosiva de la flecha no fue suficiente para causar daño el cuerpo de Crok, dejando en su vestimenta defensiva únicamente una abolladura.
—«El poder explosivo que contenía esa flecha mágica no iguala ni por asomo a un lanzacohetes» -Expreso el hombre amazona con alivio.
El arquero de la flecha explosiva es asesinado por la semihumana, los rebeldes apoyan a la distancia con sus tiradores y el uso de bombas molotov, asesinando a quienes trataban de huir o a los arqueros como otros tiradores enemigos en las proximidades. El trio recargan sus armas y vuelven a disparar contra los hostiles cercanos, en eso Crok nota algo enseguida.
Aquella figura de índole sobrenatural del marine malherido vuelve a manifestarse a pocos metros de su posición, este señalaba hacia una dirección en concreto, hacia las ventanas del palacio, el hombre amazona volteo hacia dicha dirección y entonces se percató, apostados sobre algunas ventanas abiertas del segundo piso, se encontraban posicionados más de una docena arqueros con sus arcos tensados y las flechas que utilizaban emitían cierto grado de magia, eran proyectiles mágicos.
—¡RPG!, ¡Segundo piso! -Exclamo Crok en voz alta para alertar a los demás.
Rozuel fue el primero en voltear y mirar hacia las ventanas del segundo piso del palacio identificando a la vista a los arqueros, siguiéndole entonces Namida, los tres disparan sus armas contra ellos. Flechas en cantidades son arrojadas hacia la posición del trio, numerosas explosiones se producen una tras otra delatando el tipo de proyectil utilizados por los arqueros.
Continuara…