Alma rota - Capitulo 17: En las calles otra vez.
–Oye, ¿Adónde vas?–Axel había estado siguiendo a Chris todo el camino desde la biblioteca hasta el sótano, pero este no le había prestado atención desde el inicio.
Al llegar al sótano, Chris miró a su alrededor, se acercó a uno de los estantes y cogió la daga que había visto antes.
–Oye, ¿Me estás escuchando?–Pregunto Axel nuevamente.
–Dime niño, ¿Qué es lo que quieres?–Chris terminó perdiendo la paciencia con el chico.
–¿Qué es lo que quiero? Quiero ver a mis padres, eso es lo que quiero. Me han estado ignorando todo el mundo y nadie me dice nada–Axel parecía haber encontrado la oportunidad de desahogarse.
–Está bien, tranquilo, recogeré unas cuantas cosas y luego te llevaré a ver a tus padres, está bien?–Tratando de tranquilizarlo, Chris le prometió encontrar a sus padres. Si estaban bien, deberían haber ido al ayuntamiento.
Ella…también debería estar ahí…
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Ya había pasado un tiempo desde el ataque de los demonios, por suerte, habían logrado repelerlos, pero el precio que tuvieron que pagar fue bastante alto.
Más de cuarenta soldados perecieron en la batalla, pero el número de demonios fue varias veces mayor. Eso fue lo único que confortó al capitán, mirando a Carson que se acercaba, no pudo evitar alabarle.
–Sargento, sus acciones de hoy son motivo de un ascenso, cuando lleguemos al distrito militar, me encargaré de ello–
–Solo cumplo con mi deber señor–dijo Carson con un saludo militar.
–Puede retirarse–El capitán agitó la mano, entonces puso toda su atención en el wolkie en su mano.
Mientras más escuchaba, más seria era su mirada, al final, una expresión de shock apareció en su rostro, que luego se convirtió en comprensión.
–Comprendo, partiremos de inmediato–Habiendo dicho esto, bajo el wolkie y miro por la ventana, los soldados aún no habían terminado de cargar todos los cadáveres de sus compañeros, y ahora esto.
¿Qué sucede en el mundo?
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–Y eso es todo– Maya acababa de contestar las preguntas de los militares. Luego de que todo terminara, ella y Archer fueron citados aquí para responder algunas preguntas.
Acerca de los soldados que los habían acompañado, de cómo murieron, entre otras cosas.
–Con eso terminamos, si tenemos otras preguntas los llamaremos– El soldado a cargo de la investigación los despidió a ambos.
–Espere, que sucederá con el Jeep?–Pregunto Archer de repente.
–Ya pueden irse–El soldado ignoro la pregunta de Archer.
Al salir de la habitación, Maya golpea a Archer y le reprocha. –¿En qué estabas pensando? Por qué pregúntate por eso?–
–¿Que? Solo quería saber si podíamos quedarnos con él, estoy seguro de que también lo pensaste–Le dijo Archer con una sonrisa.
–Claro que no, cierra la boca–Dijo Maya sintiéndose divertida.
–Apropósito, ¿cómo te sientes? ¿Estás bien? Has estado moviéndose mucho el día de hoy–Pregunto Archer, no podía evitar sentirse preocupado por ella.
–Estoy bien, de hecho, nunca me había sentido tan bien antes, es como si nunca me hubiera enfermado–
Cuando hablaba, Maya parecía muy animada, pero sus palabras no disminuían la preocupación de Archer.
–¿¡Que está pasando!?–Maya parecía estar sorprendida por algo, al mirar hacia ese lugar, Archer pudo ver cómo los soldados se subían a sus camiones y algunos comenzaban a salir del lugar.
Carson llevaba una mochila mientras caminaba a una camioneta, parecía un poco molesto. Al verlo, Maya se acercó rápidamente a preguntarle. –¿Que está pasando? ¿Por qué se marchan?–
–Ordenes de arriba, nos necesitan en el distrito militar–Dijo el mientras se subía a la camioneta.
–¿Pero qué pasará con nosotros? ¿Qué pasará si llegan más de ellos?–Maya trato de pensar en una manera de detenerlo, sin ellos aquí, no tenía idea de que podría suceder. Las personas notaron la conmoción y se acercaron, viendo a los militares partir, el nerviosismo se esparció como pólvora.
–¿Se van los militares? ¿Qué vamos a hacer ahora?–
–No pueden hacer esto, su deber es protegernos–
–Es verdad–
–Muy bien, todo el mundo debe tranquilizarse, nadie está abandonando a nadie. ¡Carson!– El capitán intervino cuando las cosas empezaban a ponerse feas.
–Capitán–Respondió Carson.
–Tú y tú pelotón se quedarán atrás, no tiene permitido irse hasta que se le ordene lo contrario–
–Pero señor…–
–Es una orden, límites a seguirla– A de los intentos de Carson, el capitán fue firme en su decisión.
Luego de eso, los demás vehículos partieron del lugar, excepto Carson y su escuadrón.
–Genial, ahora estamos atrapados en esta tierra olvidada por dios–Se quejó uno de los militares.
–Repita eso, soldado–Grito severamente Carson.
–Hoy es un bonito día, señor–Disimulo el soldado.
. . .
–¿Por qué los dejo ir así sin más?– Gordon se quejó con el alcalde. No estaba contento con la partida de los militares, ahora el trabajo de proteger a la gente recaería sobre el, el comisario.
–¿Que querías que hiciera? ¿Que los detuviera a la fuerza?– Replicó Dominic, sin prestarle mucha atención a su comentario. –Ahora que los militares se fueron, tú y tus hombres son la única defensa del pueblo, debes ponerte las pilas–
–Algunas personas hablan de abandonar el pueblo, y los rumores de un sitio seguro en Houston se están esparciendo–Las palabras de Gordon golpearon el punto débil de Dominic, dándole prioridad al asunto, se dió la vuelta y abandono la habitación dejando algunas palabras.
–Yo me encargaré de eso, tu a lo tuyo–
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–Cuanto falta, ya me duelen los pies de tanto caminar–Seguía quejándose Axel, lo había estado haciendo todo el camino.
–Eres un niño muy holgazán, sabías eso, solo han pasado diez minutos desde que nos fuimos de la biblioteca–Si no fuera porque dio su palabra, Chris había abandonado a este niño hace mucho tiempo.
–Lo sé, pero es que…–
–¡Shhh!–Chris le cerró la boca antes de que pudiera seguir quejándose, entonces, ambos se agacharon junto a un edificio y avanzaron lentamente.
Chris juraría que había escuchado el sonido de unos pasos más adelante. Haciéndole señas a Axel para que lo esperara quiero, Chris comenzó a avanzar hacia el otro lado del edificio.
Cuando estuvo justo en la esquina, sobresalió su cabeza para ver más adelante, pero solo lo recibió la boca de una pistola. Tensando se por un momento, Chris ponderó sus opciones.
–¿Chris? ¿Eres tú?–Si no lo estuviera imaginando, Chris juraría haber escuchado la voz de Aria. La pistola frente a él fue retirada, y Chris pudo ver quiénes eran.
Era ese chico que había visto en la casa abandonada, y Aria, pero no veía a Maya por ninguna parte. –¿Y Maya, Donde está?–
–Debería estar en el refugio–Respondió Aria.
–¿Debería?–
–Mira, no tengo tiempo para ti, tengo cosas que hacer, vamos– Habiendo dicho eso, Aria se dió la vuelta, y ella y Will siguieron caminando.
–Van al refugio, verdad?–Pregunto Chris de repente.
–¿Y eso que?–Dijo Aria despectivamente.
–Voy con ustedes– Respondió Chris con decisión.