Alma rota - Capitulo 26 : Un reencuentro inesperado.
–Entonces, ¿usted afirma que el actuó en defensa propia? ¿Sabe que mentirme ahora podría meterla en problemas, señorita?– Mirando a la linda chica a los ojos, Gordon pregunto seriamente.
Pero Margo no se sintió intimidada en lo más mínimo, acercando su rostro a los policías, ella dijo con claridad y sin pelos en la lengua. –Todo lo que digo es cierto, ahora usted decide si creerme a mí o a un violador–
Después de encontrarse con Margo, él y Frank le pidieron que los acompañara a un sitio tranquilo para hablar. Luego de escuchar su parte de la historia, los policías entendieron el cuadro completo de lo sucedido.
Escuchando sus palabras, Gordon se levantó y salió de la habitación. Luego de pedirle a Margo que esperara, Frank fue detrás de él.
–¿Que más necesitas para soltarlo? Tenemos el testimonio de la chica, y tú tienes claro qué clase de personas son esos dos hermanos. El mayor incluso fue a la cárcel por violación– En el momento en que se alejaron del lugar, Frank abogo por Chris casi instantáneamente.
–Estas dejando que tus emociones te controlen– Aun sin escucharlo, Gordon lo reprendió duramente. –Olvidas que aún hay otro cadáver que debemos revisar, sin tener en cuenta que es una extraña que apareció de la nada, no estamos seguros si mintió o no–
–Gordon. Olvidas que no tenemos los hombres para mantener a alguien en custodia. Apenas y queda gente para sostener este lugar, lo mejor sería reunir todas las pruebas y dejar el caso para luego de que todo vuelva a la normalidad–
Pensándolo un momento, Gordon lo encontró razonable. –Tienes razón, Frank, voy a dejarte este caso para que lo manejes, pero no te entretengas demasiado, hay mucho trabajo por hacer–
Con eso dicho, el comisario Gordon se alejó con unos soldados.
Mirando a su superior alejarse, Frank camino de vuelta a la habitación donde se encontraba Margo. Pero al entrar en ella, se quedó aturdido al descubrir que ella ya se había marchado.
. . .
Luego de que todo hubiera terminado, Chris pudo escuchar mucho movimiento através de la puerta. Parecía que estaban muy ocupados, con todo lo que estaba pasando. El único problema es que todo el mundo parecía haberse olvidado de su persona.
Nadie lo había visitado desde que lo dejaron encerrado, y eso, simplemente lo dejaba muy molesto. Pero que se le va a hacer, era aquella persona por la que todo el mundo cruzaba la calle solo para no tener que cruzarse con él. Pero bueno, era mejor así, no es como si le importara lo que ellos pensaran de él.
Mientras Chris se hundía en la autocompasión, la puerta de esa habitación se abrió. Por un momento pensó que se trataba de Frank, el cual venía a darle las nuevas noticias. Pero en el momento en que se abrió la puerta, el semblante de Chris se ilumino al ver la figura de aquella chica.
La persona que había entrado, era Margo…
Algo sorprendido por su llegada, Chris apenas pudo contener su alegría. –¿Qué haces aquí?–
–Tu porque no esperaste como te dije– Con una mirada severa, Margo se acercó a Chris y volteo su rostro, al ver que la marca que le había puesto estaba bien, suspiro aliviada. –Si hubieras hecho lo que te dije, no estarías así ahora–
–Lo siento, yo solo…quería ayudar, pero como siempre, termine arruinándolo todo– Con una mirada amarga en el rostro, Chris se burló de sí mismo.
–Hazme un favor, quieres?– Con el disgusto bordeando su mirada, Margo le reprendió. –¿Serias capaz de dejar de compadecerte de ti mismo aunque sea por un momento? Es muy patético– Margo se sentía mucho mejor luego de decir lo que sentía.
–De acuerdo– En cambio, recibió una respuesta seca y fría de parte de parte de Chris. Mirando su rostro ahora, Margo no podía encontrar ninguna emoción mas que frialdad.
«Maldición´´ Notando que se había pasado un poco con sus palabras, Margo se apresuró disculparse. –Lo siento yo…no debí ser tan dura contigo, has pasado por mucho y si quieres desahogarte conmigo, podemos hablar de lo que quieras–
–Olvídalo, dejaste bien en claro lo que piensas de mi– Otra respuesta fría.
– De acuerdo, mírame– Ya enojada con esa actitud de mierda suya, Margo lo obligo a mirarla a los ojos. –Es fácil culpar a los demás de tus problemas, pero el único que saldrá herido eres tú. No todo el mundo te dará la espalda, hay algunos que queremos ayudarte– Hablando hasta aquí, Margo se detuvo y aflojo su agarre de él, entonces le dijo con sinceridad. –Te prometo que te sacare de aquí, solo espérame–
–Lo sé, lo siento– Suavizando su mirada, Chris le pregunto con curiosidad. –¿Por qué te preocupas tanto por mí? No me conoces para nada–
Alejándose, Margo lo miro con una sonrisa. –Eres una buena persona, Chris, y aunque no lo creas, yo sí creo en ti–
Habiendo dicho eso, Margo abandono la habitación. Enseguida se topó con una persona, parecía estar esperando a que terminara. Mirando a una chica recostada contra la pared con una bandeja de comida, La sonrisa en su rostro termino de desvanecerse. –Tú debes ser Maya, Verdad?–
–¿Quién eres tú?– Pregunto la linda chica de ojos cafés.
–Soy amiga de Chris– Pasándola directamente, Margo ni siquiera la miro. –Es mejor que entres, él debe tener hambre–
Mirando la espalda que se alejaba de aquella chica, la confusión apareció en el rostro de Maya. Pero cuando se dio la vuelta para entrar en la habitación, una mirada de duda apareció en ella. Se detuvo por un momento y cerró los ojos, y luego de un largo suspiro, entro en la habitación.
–H-hola Chris, ¿cómo has estado?– Pregunto Maya con lo que parecía ser una sonrisa.
–Tu como crees–
Notando la falta de emoción en su voz, Maya entiende vagamente algo. –Sabes yo…quería hablar contigo hace mucho tiempo…–
–Maya, solo deja la comida y vete, por favor– En el momento en que dijo esas palabras, Chris se arrepintió de haberlas dicho. Pero al final, no dijo nada más y espero en silencio.
–Está bien– Poniendo la bandeja a su lado, Maya se dio la vuelta para marcharse, pero antes de irse. Se dio la vuelta y le dijo con una sonrisa forzada. –Cuando quieras hablar, solo tienes que llamarme, ok?–
Habiendo dicho eso, ella termino por irse…
Mirando hacia un lado, los ojos de Chris quedaron inmóviles por un momento. No se sabía que pensamientos pasaban por su mente. Al final, una mueca de autoburla se deslizo por su rostro, y sin pensar en nada mas, tomo la bandeja de comida.
. . .
Al salir de aquella habitación, las emociones de Maya estaban a flor de piel. Le picaba la nariz, y sus ojos estaban nublados. Pero ella no se dejó dominar por sus emociones, en su lugar, se secó las lágrimas y miro hacia delante.
Aun tenia demasiadas cosas por las que debía preocuparse. Su hermana, su padre, Archer. Todos ellos con los ojos cargados de problemas. No sabía cómo podría ayudarles, pero no se quedaría llorando a esperar a que sus problemas se resuelvan.
Esa no era ella, Almenos ya no…
Ahora, se sentía llena de fuerza y voluntad, como nunca antes lo había sentido.
. . .
–¡Archer!– Luego de una pequeña caminata, Maya lo encontró armando una mochila. Con algo de agua y galletas, y con una hacha de incendios.
Al notarla, Archer no pudo evitar preocuparse. –¡Maya! ¿Estás bien? ¿Te sientes bien? ¿Que necesitas?–
Algo aturdida por su reacción exagerada, Maya lo mira y pregunta. –Sí, estoy bien. ¿Por qué tan atento de repente? solo vine a ver si estás bien, ¿y para qué es eso?–
–¿Esto? no es nada, es solo que…pienso salir de nuevo– Archer dudo si debía decirle, pero al final termino por soltarlo.
–¿¡Que!? ¿Estás loco? casi morimos allá afuera y tú quieres jugártela otra vez– Como había esperado, Maya exploto en cuanto lo supo.
–Es por mi madre, si? no la encuentro, y nadie la ha visto. No puedo quedarme aquí sentado a esperar a que me digan que se murió en alguna esquina sola– Mientras hablaba, los ojos de Archer se ponían rojos. El aparto la mirada de ella deliberadamente.
Solo escuchándolo, Maya sintió que le dolía el corazón. Pero no perdió el tiempo, y dijo mientras asentía. –Muy bien, entonces iremos a buscar a tu madre–
–Espera, ¿Qué?–
–Ya me oíste, andando–
–No Maya, esta vez no– Agarrando su brazo con fuerza, Archer la reprendió con dureza. –¿Se te ha olvidado que hace unas horas estabas convaleciente en una cama? Lo siento pero no, tu vida está en juego todo el tiempo y tú quieres ir por ahí como si no lo supieras–
–No, Archer– Soltándose del agarre del chico, Maya le dijo con claridad. –No sé lo que ha pasado, pero me siento bien. Ya no me da vértigos ni mareos, ni nauseas. ¿No lo notaste? eh estado moviéndome todo el día y no me eh cansado en absoluto. Es como si estuviera llena de energía todo el tiempo–
–Maya, aunque digas eso– Escuchando las palabras, y viendo su rostro radiante con una sonrisa, Archer no supo cómo responder.
–Mira, nada de lo que digas va a hacerme cambiar de opinión. Así que mejor ahórratelo y vámonos a buscar a tu madre–
–Joder, está bien, vamos. Tu padre va a matarme cuando se entere–
–¿Eres mi novio oh el de mi papa?–
–Jajá, que graciosa–
. . . . . . . . . . . . . . . .
Luego de una larga caminata, Margo volvió a la biblioteca. En el camino, había resuelto un cabo suelto que la había estado molestando, por lo que tardo un poco más.
Pero mirando a su alrededor, noto algo fuera de lugar.
Un camión de helados…
La puerta estaba abierta, y extrañamente, no había nada dentro del camión. Ni helados, ni la nevera de helados. Sintiéndose extraña por dentro, Margo se apresuró a entrar en la biblioteca. Tenía la sensación de que había alguien adentro.
Y como había esperado, se encontró una persona, y una a la que esperaba nunca volver a ver…
Sentada en una mesa de la biblioteca, metiendo la cuchareta en un tarro de helados, estaba Yenna. Tan normal como pudiera ser. Notando la presencia de Margo, ella la miro con una de disgusto y dijo.
–¿En dónde estabas? ¿fuiste a buscar algo de comer o que? –