Alma rota - Capitulo 8: Jugar a las escondidas.
El pueblo de Grendel está ubicado en Texas, muy cerca de Houston, la ciudad más grande del estado. Es un pequeño pueblo con unos seiscientos habitantes, en el, solo hay una escuela primaria y un instituto, un poco separados uno del otro.
Cuando todo comenzó, muchas personas enloquecieron en el instituto, mientras que en la escuela primaria, no hubo mucho alboroto.
El motivo? Conforme las personas van creciendo, varias emociones empiezan a fortalecerse, según las circunstancias pueden ser buenas y malas, aunque por lo general las emociones negativas le ganan a las buenas. Las personas están llenos de preocupaciones, llenos de odió, resentimiento, culpa, avaricia, deseos ocultos, y envidia.
Mientras que los niños, son como una página en blanco, carecen de odió o deseos malvados, no tienen consciencia de las maldades y deseos de este mundo, por lo que están protegidos de si mismos.
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Mirando por una ventana con preocupación, Adele, una profesora, podía ver cómo el fuego se esparcía por encima de un auto en llamas, el fuego se extendió hacia la tienda de ropa junto a la calle, como si la estuviera devorando, hasta que al final, termino por extenderse a todo el edificio.
–¿Cómo está ahí afuera?–Pregunto Dylan, el profesor de educación física.
–Está empeorando–Respondió Gavín, el profesor de matemáticas.
–¿Y la policía? ¿Por qué no han llegado aún?–Pregunto Harrison, el director del centro.
–Tal vez están ocupados, no? con cómo están las cosas ahí afuera–Dijo Dylan.
–Ni ocupados ni nada, ¿No lo entiendes? ¡Aquí hay niños! ¡Todos ellos! ya han muerto varios niños y maestros, ¿es que no lo entiendes?–Harrison se enojó en cuanto escucho la opinión de Dylan.
–No grites, vas a asustar a los niños, tampoco es necesario que culpes a Dylan, él no tiene la culpa de nada–Adele salto rápidamente para pararlo, los niños estaban a pocos metros de distancia, lo que menos quería era que cundiera el pánico.
–»Suspiro» tienes razón, me eh alterado demasiado. Apropósito, todos tenemos que agradecerte Adele, si no fuera por ti, habríamos dejado que los niños se fueran a casa–Luego de calmarse, Harrison no se olvidó de alabar a Adele.
De hecho, todos los demás la miraron en agradecimiento. Ella había sido quien reunió a todos para evitar que los muchachos se fueran.
A diferencia de otros lugares, en la primaria solo hubo un altercado. El limpiador había enloquecido de repente y había atacado a una profesora, al final termino matándola y huyó lejos, hasta ahora no lo habían encontrado.
Los demás profesores querían mandar a los niños a casa, pero Adele los detuvo, había llegado tarde a trabajar, por eso fue testigo del choque al igual que Chris, y de todo lo demás.
–No es necesario, todos habrían hecho lo mismo–Adele era muy modesta cuando hablaba. –Lo que debemos hacer ahora es averiguar qué hacer con todos esos chicos–
Con eso dicho, todos los profesores se quedaron callados. Cuando se dieron cuenta de que la situación empeoraba, reunieron a todos los chicos en el gimnasio. Ya había pasado media hora desde entonces, y los muchachos comenzaban a quejarse, si no encuentran una solución pronto, esto se les iría de las manos.
–¡Director! ¡Director, tiene que venir a ver esto!–Fue entonces cuando todos escucharon un grito, al mirar, pudieron ver qué el subdirector se acercaba, pero había sangre en su cabeza, debe de estar herido.
–Henry, que te ha pasado?–Pregunto el director consternado.
–Es el conserje, se ha convertido en un monstruo, y ha matado a un estudio–Henry hablo tan rápido que perdió el aliento.
Escuchando las palabras de Henry, todos maldijeron internamente. Con todos los problemas que tenían, ahora debían de preocuparse por un lunático asesino suelto.
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Luego de ver el cadáver del alumno, los maestros quedaron horrorizados. El cadáver tenía el cuello roto como una cuerda amarrada, y sus ojos estaban llenos de terror.
–Esto no puede seguir así–El primero en perder los estribos fue Dylan, el profesor de educación física.–Debemos formar un grupo y cazarlo a él, sino lo hacemos, los niños estarán en peligro–
–Concuerdo con el–respondió Gavín.
Mirando a los demás maestros, Harrison vio que todos estaban de acuerdo, al final solo pudo aceptar. –De acuerdo, vamos a hacerlo pero, quienes serán los voluntarios.
Entonces todos callaron…
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En el pasillo vacío de la escuela, pasando por la sala de profesores, había una larga fila de casilleros. Todo se veía muy tranquilo, este lugar pasaría inadvertido si no fuera por los dos niños dentro de los casilleros.
Fuertes respiraciones se escapaban de la boca de Axel continuamente, el pequeño trataba de ocultarlas lo mejor que pudo, pero no servía de nada.
El y Yenna habían estado encerrados aquí por un buen tiempo, El espacio era tan pequeño e incómodo, que al pequeño se le dificultaba respirar, además, solo había tres pequeñas rendijas para poder observar afuera.
Mientras Axel se ahogaba en el oscuro silencio, una tierna voz pudo ser escuchada del casillero vecino. –Axel, ¿Estás ahí?–
–Estoy aquí–Axel le respondió emocionado, incluso alzó un poco la voz por miedo ha no ser escuchado.
–¿Puedes salir a ver si ya se fue el monstruo?–La voz de la niña se escuchaba más tierna mientras hablaba.
–No gracias, todavía quiero vivir un poco más–Le respondió sarcásticamente el niño a la chiquilla, mientras que en su mente la maldecía. Solo un idiota saldría con ese monstruo allá afuera.
Pero todos sus pensamientos fueron barridos al escuchar unos extraños pasos…
“El monstruo” ese era el único pensamiento que pasaba por la mente de Axel al escuchar los pasos. Lo que más lo aterraba era que había alzado un poco la voz anteriormente, ¿Y si el monstruo le había oído?
Los pasos de la criatura se podían escuchar más y más cerca, cada paso que daba, hacía que el corazón del muchacho latiera más rápido, y los pelos de su cuello se habían erizado.
Por unos segundos, Axel había olvidado respirar, fue entonces cuando una figura extraña pudo ser observada por las rendijas del casillero. Primero la cabeza, carente de cabello, y luego las manos, más largas que las de un humano normal.
No fue hasta que el monstruo había desaparecido de la esquina de la rendija que Axel volvió a respirar. Sinceramente había pensado que moriría, pero al final el monstruo se fue.
O eso había creído el…
Antes de que Axel pudiera reaccionar, su mundo comenzó a dar vueltas, hasta que al final se estrelló contra el suelo con un duro golpe, inmediatamente, Axel comenzó a gritar por ayuda, pero eso solo había servido para enojar aún más al monstruo.
Empezó a golpear con fuerza el casillero, haciendo grandes abolladuras en la puerta. Axel sentía cada golpe que recibía de la puerta con intensidad, no había mucho espacio en el casillero, por lo que cada golpe podía sentirlo.
Fue cuando pensó que Iba a morir, que el golpeteo del monstruo había parado. Axel se quedó en silencio por unos segundos.
Pasaron cinco segundos…
Luego Diez segundos…
Fue entonces cuando la puerta se abrió de repente, espantando a Axel, Instantáneamente intento escapar.
–Tranquilo Axel, somos nosotros, tranquilo, todo estará bien–Adele le había dado un fuerte abrazo en cuanto lo vio, el corazón del chico dió un salto, pero luego de unos segundos se fue calmando, poco a poco.
La puerta del casillero junto a ese se abrió de golpe, y de este salió tranquilamente Yenna.
–¡Yenna! estás bien, cariño?–Al verla, Adele se sobresaltó de inmediato.
–Sí, y el monstruo?–Pregunto Yenna en su lugar.
–No te preocupes, tus profesores lo han perseguido–