El Dios Fragmentado - Capitulo 15-Media Victoria
Los trozos del edificio de la sede acariciaban el aire dejando estelas de humo como tal fiesta de fuegos artificiales, la colosal hormiga yacía en el suelo deslizándose lentamente por la ladera, la batalla se paralizó parcialmente a admirar el poderoso destello que fue capaz de destrozar el imponente edificio de la sede, claudicando toda vida que se hallara dentro y debajo de este, el acontecimiento volvió a bajar la moral de la guardia, en sus rostros jadeantes podía notarse un pálido brillo de derrota.
─Este barril estará bien─ dijo con júbilo Hamma─ Quiero que me lo pongas como una bolsa a mi espalda.
─¿Estás seguro de lo que quieres hacer?─ dijo Polo con preocupación.─ es una locura, este aceite es altamente inflamable, si una de las granadas de luz golpea el barril, no tendrás un entierro digno.
Hamma mostró una sonrisa al borde del sadismo, para él no había entierro más digno que morir en el campo de batalla, los gritos de combates eran una melodía caramelizada que lo invitaba a unirse al fragor de la batalla.
─Enano, si todo sale bien, tu y tu hija saldrán vivos de aquí.─ le reconforto Hamma.
Polo estaba seguro que en la cabeza de Hamma algo se había roto, ver una persona excitarse como lo estaba él, era asunto de un verdadero demente, pero dada las circunstancias una esperanza era una esperanza, El Goblin ayudó a Hamma con algunas cuerdas a poner un barril de madera que triplicaba el peso de este, el cuerpo de Tael media alrededor de 1.65, había crecido mucho, y sus músculos empezaban a marcarse, Hamma llevó parte de su Ork a su tren inferior para soportar el peso del enorme barril, pero si eso no era suficiente debajo de cada brazo tenía dos barriles pequeños.
─Todo ese peso va ralentizar sus movimientos─ dijo Braulio asustado─ te estás lanzando a una muerte segura.
El chico solo recibió una mirada severa, era como una bestia que no quería ser molestado, sintió un ápice de odio y resentimiento, Braulio sintió ser un pequeño conejo frente a lobo feroz, su cuerpo estaba pesado y temblaba levemente, solo en ese momento, supo que Hamma no era alguien a quien provocar.
─Ya les dije, sus problemas, después de salir de esta situación─ dijo Polo con ceño fruncido, Adelia estaba pegada a su padre, el miedo estaba en su sangre.
Mientras en el lago Ambrosio se movía de un lado a otro esquivando los ataques de la Ondina, si esta no salia del agua sería imposible para Ambrosio asestar algún golpe, los ataques de la ninfa se intensificaron en vez de picos de agua eran geisers turbulentos, capaces de partir roca sólida.
La Ondina tenía total ventaja sobre Ambrocio mientras estuviera en su elemento, podía manipular todo el Ork en el agua con el mínimo de su Ork interno, mientras Ambrocio se iba desgastando poco a poco.
─Crees que te puedes esconder por siempre de mi─ dijo Ambrocio─
este llevó su brazo derecho al cielo, en cuestión de segundos hizo descender un tornado, este se fusionó con el lago creando una corriente marina lo suficientemente fuerte como para aspirar a la Ondina, esta su vez trataba de manipular la corriente a su favor, pero para su desgracia Ambrocio había puesto todo el Ork que le quedaba en ese tornado, le era imposible romper la técnica y lentamente era arrastrada al vórtice.
En su desesperación sacó su cabeza fuera del agua y gritó pero más como un grito era un chillido ─AYUDAME─ antes de ser arrastra otra vez a vórtice.
Fuera de la vista de todos en la cima de la montaña estaba un Troll ligeramente más grande que los demás, mucho más fornido con un pantalón corto remendado, tatuajes con diseños intrincados, en su cabeza tenía una especie de tiara de piedra enrevesada entre sí, en su cintura tenía un enorme cuerno negro el cual hizo sonar.
Los Trolls que estaba en la batalla empezaron a rugir, un humo oscuro salia de su boca, los Goblins que estaban rezagados tuvieron cambio drástico en su semblante, sus enemigos de Trolls salvajes pasaron a parecer demonios, con ferocidad empezaron a lanzar piedras en dirección a Ambrocio utilizando la misma técnica de “bomba rocosa” pero en mucho menor escala.
─La Guardia del eclipse aún está de pie─ Gritó Ambrocio─ mientras yo, su general viva, veras otro amanecer .
Esas simples palabras bastaron para encender el espíritu de los Goblins, los cuales se dedicaban a interceptar los proyectiles de los Trolls, estos no podían desviar todos por lo que Ambrocio con su mano libre lanzaba rafagas de aire protegiendose asi de estos, pero mandando más oportunidades a la Ondina de resistir el ataque del Draconiano.
El gran Tornado era la perfecta distracción para Hamma quien bajó de la hormiga con los barriles, activo las “Garras Dragón” y llevo la mayoria de Ork a sus piernas, acto seguido hizo un agujero al barril de su espalda el cual empezó a chorrear aceite, sin pensarlo dos veces echó a correr esparciendo el líquido inflamable, a pesar de llevar tanto peso era muy rapido y agil, paso corriendo y esquivando golpes fortuitos de parte de los Trolls, pero era en vano, Hamma bajaba su velocidad o la aumentaba según necesitara, lo cual le permite maniobrar con facilidad, Hamma logró dar la vuelta al lago en poco tiempo situándose en uno de los trilladores que quedaban.
─¿Quién eres?─ preguntó uno de los Goblins que manejaba el trillador.
Pero Hamma no contestó, en cambio tiró lejos el barril ya vacío de su espalda, luego cerró los ojos, inflo el pecho y rocio una llamarada sobre el aceite, el fuego se extendió en segundos encerrando a los Goblins y el lago dejando fuera a los Trolls y quemando algunos de estos, incluyendo también a Goblins, Hamma lanzó los dos barriles pequeños a los Goblins del trillador.
─Yo soy el que terminará esta batalla─ dijo con voz grave─ si no quieren terminar en la barbacoa de este servidor harán lo que yo diga.
Los Goblins quedaron paralizados por los ojos infernales que tenía Hamma, rojos como los de un demonio de lava, por un segundo sintieron que todo se oscurecía, el sonido de la batalla se enmudeció, solo tenían a Hamma en frente de ellos, era como si en una fracción de segundo podrían ser destruidos por esa bestia.
─Que quiere que hagamos─ dijo el Goblin nervioso.
─Bien, así me gusta─dijo Hamma─ usen ese aceite y rocien los virotes, apunten a los Trolls que están fuera del aro de fuego, los que están dentro no podrán con el número de Goblins.
Los Goblins obedecieron sin ninguna queja, remojan los virotes con prisa, dan señal de disparo.
Hamma dio la espalda al trillador y activo el “Lanzallamas Dragón” cuando los virotes fueron disparados, encontraron en su camino una rafaga de fuego, gracias al aceite rociado, estos ardieron como brasas, los Trolls estaban divididos por el fuego descomunal, este a su vez limitaba su campo de visión, los Goblins aprovecharon esto para lanzar dagas y fechas, los Trolls eran atravesados sin piedad, provistos de una piel gruesa y gran resistencia encontraron la agonía al no poder morir súbitamente.
Pero el sufrimiento de ellos se intensificó cuando una lluvia de virotes en llamas los alcanzaron, el fuego era como una mancha que por mas que intentarán quitar no salía, entre gritos y chillidos se revolcaban en el suelo para apaciguar su dolor, sin previo aviso otra lluvia de fuego llegaba.
La moral de los Trolls iba en picada, hasta hace unos momentos todo iba según lo planeado, tenían el ataque sorpresa, posición estratégica, fuerza suficiente gracias a la Ondina, y aun así estaban siendo carbonizados y acribillados por una guardia insignificante.
Maldita la hora en que su labor de inteligencia no pudo descifrar que el general de una guardia Goblin sería un Draconiano, y mucho menos uno tan poderoso.
─Retirara, corran─ gritaron la mayoría de los Trolls.
Los Goblins viroteban y gritaban en señal de victoria mientras veían huir a los agresores, pero luego de tantos cambios radicales en la pelea el sabor amargo no se iba..
El cuerno volvió a sonar más estridente que antes y como si fueran detenidos por manos invisibles, los Trolls se dieron la vuelta pero ya no tenían esa ansia por la batalla, se movían lentos como si fueran zombis, un humo muy oscuro salió de sus bocas, los Goblins en su desconcierto siguieron atacando a los Trolles, sin embargo aunque sus proyectiles impactaron, aunque veían la sangre a cantaros saliendo de sus cuerpos no se detenían, el horror se apoderó de la pequeña guardia─ demonios salidos del abismo─ gritaban, retrocedian con el miedo calado en sus corazones.
Cuando los Trolls llegaron a la pared de fuego tampoco se detuvieron, su piel y carne se cocinaba lentamente, no había ni un rastro de queja en sus rostros, seguían andando como si fueran controlados por un marionetista, la mayoría tenían quemaduras que llegaban a los huesos, la carne carbonizada se mezclaba con su sangre, teniendo una textura grotesca y gelatinosa, eran un incentivo de terror para los presentes.
En lo alto de la montaña cayó un relámpago que se materializó en una persona, por la distancia no se podía distinguir quién era, esta persona seguramente era el responsable de la destrucción de la sede y asesinato de Malaquías, el ser misterioso susurro algo para el Troll, este asintió con su cabeza e hizo sonar el cuerno una vez más, los Trolls zombies cayeron al suelo como una marioneta que le cortaron los hilos.
Luego otro relámpago cayó, pero esta vez en el lago, con un poderoso impacto y luminiscencia que deslumbró los ojos de todos incluido Ambrocio, el tornado que había creado fue difuminado, cuando recuperó la vista un ser encapuchado flotaba en el lago con la Ondina entre los brazos.
─Anej, kualojtli─ dijo el desconocido y con otra cegadora luz, ascendiendo como un trueno, se marchó.
Ambrocio había agotado todo su Ork en su ataque final, no tenía nada que hacer frente a su enemigo, la falta de energía lo había obligado a quedarse nadando en medio del lago, con chapoteos suaves llegó a la orilla donde fue asistido por una tropa de Goblins, cuando ya había salido del agua lanzó un grito al cielo, pero no de victoria sino de frustración, en esa misma frustración fue malinterpretado, porque los Goblins empezaron a gritar victoria, algunos lloraban con sollozos, otros solo estaban ahí, inertes con sus ojos en el vacío, la batalla había sido demasiado para ellos, el solo hecho de estar vivos no era suficiente, había vivido un infierno recordaban aún los rostros vomitivos de los Trolls, esa no era una imagen para olvidar.
─jajaja, pudimos ganar─ dijo Polo alegremente mientras abrazaba a su hija.
─¿Tio?
Braulio había estado defendiendo a la hormiga de los ataques de los Trolls, con tantos acontecimientos no había visto bien al personaje que luchaba contra la Ondina, sin lugar a dudas había reconocido a su Tío.
─¿Tio Beirut?
Ambrocio miro a Braulio que se acercaba poco a poco, el rostro de este entristeció─ busque sobrevivientes y primeros auxilios a quien los necesite─ dijo Ambrocio─ prioricen en los escombros de la sede.
Los Goblins con un “sí general” repartieron las labores de salvamento, incluso algunos mercaderes en sus hormigas se movilizaron para buscar heridos en la sede.
─Braulio, no me llames así─ Ambrocio tocó el hombro de Braulio con un semblante decaído─ no tengo el derecho de llevar ese nombre.
─Los Cuetlachtli siempre estaremos juntos─ dijo con fervor Braulio─ Papa dejará que regreses solo….
─Sin duda mi hermano Victus tiene un gran corazón pero tiene obligaciones con las cabezas principales de la familia, no puede hacer mucho sin su consentimiento.
─Pero no es justo, tu exilio es una estupidez─ dijo enojado Braulio.
─Braulio debes entender algo─ Ambrocio se acercó más a Braulio─ tu padre es más hábil de los que crees.
─¿a qué te refieres?
─Las plantas tienen un tiempo para crecer y dar frutos, jejeje─ Ambrocio le dio la espalda.
─Espera, eso no me responde nada……
─Hablando de otra cosa─ le interrumpió Ambrocio─ ¿donde está tu amigo?
Braulio cayó en cuenta que Tael no estaba por ningún lado, su cara se desencajó, Tael o Hamma andaban de su cuenta quien sabe donde, a Braulio le subieron escalofríos, fallo en traer a Lian por lo cual tendría serios problemas con el, y otros inconvenientes ahora con otra personalidad de Tael que lo quiere matar, también está la posibilidad de que Tael fuera raptado, todas las ideas estúpidas pasaron por la cabeza de Braulio.
─Tio….digo General Ambrocio─ dijo angustiado─ necesito ayuda, tengo que encontrar a mi amigo a toda costa.
─mmm, ahora que lo mencionas no debe estar lejos, ademas no creo que le pase nada, gracias a él pudimos ganar un ventaja importante, es bastante fuerte jajaja.
─No, no entiendes nada….─ Braulio intentaba luchar con su malogro─ por favor, es mi único amigo, es muy importante que lo encuentre, puede que esté en un grave peligro.