El Dios Fragmentado - Capitulo 36-¿Estamos Locos?
─Ey, ey, ey…….EYYYYYYY.
─¿Pero quién está cansado de vivir?.
Margy era un Draconiano muy trabajador y dedicado, no obstante entendía que ser un primer oficial era el trabajo justo a su medida, las horas de trabajo estaban equilibradas con las de descanso, buena comida, buenos compañeros y no tenía tantos mandos dando órdenes, por eso a pesar de su potencial militar, nunca solicitó un ascenso, cuando los altos mandos querian colocarlo en un puesto más adecuado a sus capacidades, este salía con la excusa de que su hija de 5 años necesitaba de él, que siempre estaba enferma, esto en parte era cierto, su pequeña sufría de una condición especial pero no era para tanto, junto con eso y su labia maldita siempre convencía a sus superiores.
Todo en su vida era medidamente perfecto, hasta que ese balance se vio roto por la muerte de Mimides, se le asignó el puesto de este de manera automática, sin lugar a refutar ni nada, sus futuras horas de descanso se vieron doblegadas en trabajo, tuvo que hacer todas las funciones del Mimides en tiempo record, eso había puesto su fatiga a niveles insospechados, estuvieron a altas horas de la noche con el corre corre, en la búsqueda del asesino más escurridizo del mundo, todo para entender que son incapaces de localizar a alguien así, Margy no le tenía rencor o simpatía a Mimides, sin embargo en estos momentos se inclinaba más al lado oscuro, con todos sus problemas logró encontrar un hueco en sus responsabilidades y lograr dormir un poco, para su desgracia, alguien tuvo la osadía de molestarlo.
Este se levanto de una cama que más bien parecía dejada en un basurero, buscando el rostro del desgraciado que tuvo el valor para buscarlo y sobre todo despertarlo según el, de su merecido descanso.
Cuando por fin encontró el rostro de su perpetrador, toda la rabia y resentimiento se le fue a los pies, junto con su temperatura corporal que ahora parecía estar bajo 0.
─General Raptlo……..─ Margy no encuentras las palabras, apartó de su frente un sudor imaginario con las manos─ Señor……..yo….solo….
─Se lo que estabas haciendo, eso es una falta muy grave─ dijo con voz melosa mientras acariciaba uno de sus cuernos─ según el nuevo reglamento de la guardia, articulo 203-1425, encontrar a un oficial durmiendo en sus horas de trabajo, se le despojara de los cuernos como penalización.
Margy no sabía si ese artículo era cierto o no, solo se quedo mirando el collar hecho de cuernos draconianos en el cuello de Raptlo, este estaba vestido con un kimono estampado en flores con un suave color rosa, tenía la cara con un pronunciado color blanco y sombras en los ojos acorde con su atuendo, su pelo era maleable y suave, tenía un físico delgado y delicado a lo que muchos Draconianos lograron confundirlo con una hembra, a vista de la mayoría era un Draconiano extraño, para los que lo conocían bien sabían que se trataba de un sanguinario psicópata hijo de puta, Margy estaba siendo acosado por el, cualquier cosa que él dijera sería tomado como válido ya sea verdad o mentira.
─Ruego su perdón General……yo no quería……..
─jajaja……es broma, no te pongas tan serio─ Raptlo estalló en risas palmeando al pobre de Margy, este a su vez lanzó una sonrisa nerviosa.
─¿A qué debo su generosa visita, General?─ Margy acercó sus manos como si rezara.
─Tengo órdenes muy específicas de parte del Gran anciano─ Raptlo se acercó de manera grácil, colocando la punta de sus dedos en el cuerno de Margy, simulando tocar un piano.
─Ehhh……¿cuales son las órdenes?─ Margy giró su cabeza a un lado.
─Prepara un batallón de los mejores hombres que tengas, hemos localizado a los responsables de los asesinatos de hoy.
─¿Responsables? crei que estabamos buscando a un único individuo.
─Resulta que no, los visitantes de la tribu Ormen son los culpables, por lo que el Gran anciano quiere tomar acciones inmediatas─ Raptlo volvió a recortar la distancia entre ellos pero no intentó tocar los cuernos, más bien se quedó con una mirada recelosa sobre ellos.
─Eso no es muy prudente que digamos, eso causaría una guerra entre tribus…..
─Eso no es relevante, somos muy superiores a la tribu Ormen, más bien los caciques se encontraran conveniente el escuchar que hay menos Draconianos de los cuales preocuparse, ¿no crees?─Margy guardaba más su distancia.
─Entiendo, necesitaremos algo más que soldados y oficiales para lograr despojarlos de su cabeza, creo que el general Unfes sería más que bienvenido─Margy llevó sus manos a la cabeza como si intentara proteger sus cuernos.
─El General Unfes en estos momentos no está en condiciones, en cambio el General Glonbo estará en breve con ustedes.
─Eso me tranquiliza señor, los Draconianos en el batallón son solo de segundo nivel, sería una batalla difícil.
─No es para mantener la calma, su misión es evitar que el enemigo escape, estarán enfrentando al maestro Arfon─ Raptlo movio violentamente su largo kimono, una rafaga de viento se disperzo por toda la habitación, el punto más fuerte de la rafaga era donde estaba situado Margy, este cubrió su rostro, cuando levanto la vista, Raptlo ya no estaba.
─¡Por el Monarca!, que tipo mas espeluznante……pero peor es la misión que me han encomendando, un maldito suicidio.
En poco tiempo Margy organizó un pelotón de 30 Draconianos, este le informo las situación y con precaución previa se colocaron sus mejores armaduras, eran armaduras completas, peto y casco con un bronce oscuro, a sus espalda algunos llevaba un saco de arena y otros tegakis ya equipadas de un grueso que podía pasar por un garrote.
─Señor estamos listos.
─Muy bien, marchemos, tenemos poco tiempo.
En más o menos una hora llegaron a la Taberna, la zona había sido desalojada para evitar bajas civiles, cuando estuvieron próximo al lugar del ataque envío a rodear el edificio con una distancia prudente, uno de los guardias se le acercó con algo de timidez.
─Señor, disculpe que pregunte, ¿ de casualidad tuvo un problema con el General Raptlo?.
Margy miro un poco confuso─ Si ,estuve con él pero no creo haber tenido un problema con el, ¿por qué lo pregunta?.
─Bueno me retiro señor Margy, quizás debería revisar su cabeza─ El soldado se retiró rápido, como si tratara de esconder un burla en lo profundo de él.
Margy en cambio se tocó la cabeza, acercando sus dedos a donde se suponia que deberia estar su cuerno derecho, ¡ahi no habia nada!, solo una superficie plana y lisa, estuvo un momento frotando el lugar, casi con lágrimas en los ojos.
«Hijo de perra, mi hermoso cuerno, lo matare, juro por mi honor que lo matare grr» penso Margy con una rabia que se podia ver a distancia.
─MALDITO HIJO DE BESTIA─exclamó a todo pulmon─ A MI SEÑAL─ grito.
En varios puntos de la zona los soldados que llevaban los sacos de arena hicieron que se desparramaba en el suelo, en una posición agachada y estática comenzaron a manipular la arena, esta se levantó en pequeñas esferas, las misma levitaban con un movimiento vibratorio.
─AHORA─Ordeno con furia Margy.
Con un simple gesto los que manipulaban las esferas las dispararon como si de un rifle de alta precisión se tratara, los proyectiles traspasaba la estructura de la taberna como si fuera queso, ruidos de mesas y botellas rompiéndose les llegaban, sin embargo no lograron escuchar el llanto o quejido de los residentes.
─Señor, ¿Seguimos el ataque?─ por supuesto, hagan salir a esas malditas ratas.
El ataque continuo sin reservas, varios impactos habían creado un enorme hoyo donde se podía ver el interior del edificio, o por lo menos nada porque las luces estaban apagadas.
En medio de la lluvia de proyectiles hubo un contraataque silencioso, uno de los que lanzaban esferas de arena recibió un disparo justo en el ojo, el pobre cayó al suelo sin que nadie lo notara, por la cantidad de los soldados que podían manipular la arena y el diámetro de ataque, tenía que separarse a una buena distancia, por lo que seria dificil saber si un aliado ha caído en combate.
Luego otro disparo silencioso, paso justo por la altura del peto de uno de los atacantes, lanzó un grito ahogado antes de caer al suelo, uno de los soldados armados con las grandes Tekagis se giró al escuchar algo, esto se convirtió en un error fatal, otro proyectil pasó justo por su nuca hasta la garganta, cayó como una marioneta que le cortaron los hilos.
Este patrón de ataque continuó hasta que se percataron que la cantidad de proyectiles había decaído, cuando vieron algunos cuerpos arropados por la oscuridad entonces gritaron─Están contraatacando─ gritaron por un lado.
─Escudos─ ordenó Margy.
Los soldados crearon opulentos escudos de arena, se quedaron de esa manera esperando nuevamente las órdenes de Margy pero como siempre hay uno que no toma la seriedad de las cosas, uno de los soldados asomo su cabeza fuera del escudo, en ese preciso instante un proyectil pasó factura a su ojo derecho con parte de su nariz, su escudo dejó de ser uno volviéndose arena.
─Maldición, ¿Quieren otra masacre? eso les daremos─ Anuncio Margy.
Gracias a la imprudencia del guardia, Margy y otros más pudieron ver la posición de ataque del enemigo, se encontraba en las sombras del techo.
«Maldita Rata inmunda, te tengo» pensó Margy.
Luego de esto Margy desamarro una de las bolsas de arena en su cintura, la arena se colaba entre sus dedos, con una fuerza antinatural, la arena estaba formando una especie de lanza que se endurece progresivamente, con un refulgente haz de luz en la punta la arrojó con fuerza a lo que parecía una figura oscura en el techo, en una sucesión de destellos creó una explosión virtuosa, fue lo suficientemente potente para destruir de manera parcial el techo.
Aun con la demostración de poder mostrada por Margy, ninguno de los guardias se alegró o intento felicitar a este, la razón eran las órdenes previas de Margy, había ordenado que no se movieran de las posiciones actuales, tomaba en cuenta que el lugar podría estar lleno de trampas, el no repetiría los errores de su antiguo predecesor. Eran como buitres esperando que del techo apareciera algún cadáver o a lo mucho alguien mal herido.
Esperaron unos minutos, ya el humo y los escombros habían aterrizado, inopinadamente un disparo impactó hasta la garganta del soldado más cercano a Margy, el ruido que produjo era como si alguien realiza gárgaras con gelatina, el guardia cayó a la par de Margy con una fuente inagotable de sangre que pintó su escudo de arena en una bella obra de arte.
Tal acto no era más que una provocación de parte de su enemigo, que había demostrado ser más capaz que cualquiera en el arte del sigilo.
─Señor, Órdenes─ exclamó uno de los guardias.
─Ya lo se, es seguro que nos enfrentamos a uno de los maestros de Ormen, no podemos actuar precipitadamente.
─Con todo respeto, somos mas en numero, con esta estrategia nos estan matando uno por uno, no soporto ver a mis compañeros morir así─ El soldado agacho su cabeza con pesar─ ¿No es mejor atacar con todo nuestro poder al mismo tiempo antes de que se reduzca aún más nuestras posibilidades?.
─Tu plan tiene sentido, atacar al mismo tiempo es una buena idea, no podrían cubrir todos sus puntos ciegos─ Margy suspiro─ Solo que no estamos tratando con cualquier Draconiano.
─¿a que se refiere con eso?
─Dentro de esa taberna hay un Tecelotl─ la voz de margy casi se quiebra.
Los Teselotl eran aquellos entrenados para el trabajo sucio, eran guerreros sin emociones, solo vivían para la guerra y la masacre, desde pequeño se les lavaba el cerebro y se sometieron a un entrenamiento infernal donde el 90% falleció, dada la crueldad del entrenamiento fue detenido por el antiguo Monarca, por la escasez de poder en estos días los llamados Teselotl fueron atesorados y tomados por grandes familias, por el siemple hecho de que eran armas vivientes.
El guardia comenzó a sudar, el líquido bajaba por su cuello, tragaba saliva con dificultad─¿Estamos locos?…..esto es un jodido suicidio.─ el guardia comenzó a retroceder lentamente.
─Cálmate, el General Glonbo viene de camino, junto con el podremos hacer algo…..
─Lo siento mucho, tengo una bella familia y una vida aún temprana……..no quiero arriesgarme─ luego de decir esto comenzó a correr los mas rapido.
Frente a él a lo lejos en el horizonte, en plena noche, un arcoiris había aparecido en el cielo, era simplemente hermoso, con colores claramente marcados y vivos, fue lo último que vio antes que su corazón fuera atravesado por un proyectil, cayó de rodilla para admirar solo un poco más aquella preciosa aberración de la naturaleza.