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El Dios Fragmentado - Capitulo 39- En lo prufundo

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Manpo llevaba a rastras a Estrabel, este iba suplicando piedad. Como en todo el tiempo que habían caminado con él, lo había ignorado. 

 

─Por favor, les daré lo que quieran. 

 

─Mape. ¿tiene algo?

 

─No, Manpo, no tiene nada. 

 

─Si tengo, tengo información, lo juro, se donde estan, se los diré si me dejan ir. 

 

Manpo arrojó a Estrabel de por la pierna, con una mirada intimidante─ Habla.

 

─Aqui no, estan en todas partes, pueden escucharnos. 

 

─Esta bien, pero si tratas algo raro. 

 

─Te convertiremos en estrella fugaz─ término Mape.

 

No tardaron mucho en encontrar una choza aislada, Estrabel se relajo.

 

─Prometeme, que me dejaran ir luego que hable. 

 

─Si la información es de calidad….

 

─te dejaremos Ir─Agregó Mape. 

 

Estrabel comenzó a dar detalles sobre el negocio ilícito del Gran anciano.

 

Vermiculita era un mineral extremadamente raro y peligroso. Se necesitaban de mineros con muchos años de experiencia para poder extraerlo, desafortunadamente en estos casos morían por causa de este mineral,  aun cuando tenían tanto conocimiento en el área.  

 

Este mineral era muy especial ya que podía absorber todo el Ork a su alrededor, los practicantes lo usaban en su estado refinado para avanzar en los entrenamientos convirtiéndolo en algo caro y exclusivo. El mineral absorbía el Ork lentamente con el pasar de los años, sin embargo, las propiedades de este cambiaban por la estructura del mineral, convirtiéndolo en un gas increíblemente mortal, con el tiempo, la codicia crecía, al igual que la cantidad de muertos por obtener solo un poco de ese mineral maldito.   

 

El Monarca de ese entonces terminó por prohibir la exportacion e importacion del mineral, aquel que comerciara con él, sería ejecutado en el acto, aunque  hubo actos de rebeldía estos se calmaron cuando vieron las primeras ejecuciones, cerraron las minas y las colocaron bajo vigilancia, con el pasar del tiempo, se fueron olvidando las ubicaciones de estas minas.  

 

Solo unas de estas minas estaba operando clandestinamente, la mina de la tribu Malagap. El Gran anciano había encontrado la mina por accidente, vio una gran oportunidad que no desaproveche, comenzó a extraer el mineral  y a comerciar con los goblins.   

 

Los Goblin a su vez daban daban riquezas y comida, no tenían necesidad de brindar protección ya que la tribu en ese aspecto era autosuficiente.   

 

─¿Como sabes todo eso?─ pregunto intrigado Manpo.  

 

─Ellos me harían miembro de la banda si les daba toda la información de Tael.  

 

Los hermanos se quedaron en silencio unos instantes, como si analizan toda la información parte por parte.  

 

─¿Que opinas?─ pregunto Mape.  

 

─Según la información que obtuvimos antes, concuerda con lo que dice el─ Dijo Manpo.   

 

─Si, concuerda.

 

─Claro, les estoy diciendo la verdad, palabra por palabra─ dijo con desesperación Estrabel.   

 

─Te creemos. 

 

─¿Me dejaran ir?

 

─Cunplimos siempre lo que prometemos, te dejaremos vivir. 

 

Estrabel sintio como un peso desaparecía sobre sus hombros, se levantó del suelo para agradecer aún más a los hermanos, pero una acción de Manpo le hizo cuestionar la situación, estaba sacando un objeto redondo con un enrevesado diseño, a simple vista parece de madera, poro al reflejar en la luz era como metal reluciente.   

 

─Nosotros nos retiramos, que tengas buena suerte con tus amigos─ agregó Mape─ luego con un fuerte apretón al artefacto, chispas eléctricas salieron del, con un poderoso y centelleante relámpago hizo desaparecer a Mape y Manpo. 

 

─Arrg, ¿de que amigos se refieren?─ masculló Estrabel mientras se estrujaba los ojos.  

 

─De nosotros─ Una voz fría y aguda llegó a los oídos de Estrabel, cuando recuperó la vista pudo ver a unos 5 encapuchados a su alrededor.  

 

(…)

 

─Maldicion, madicion…..*toser*….maldición..*toser*─ Un draconiano con tez pálida cayó de rodilla, tenía una especie de máscara de gas hecha de trapos. 

En sus manos un pico desgastado por el uso, a su lado otro draconiano con aspecto similar─ No es momento para eso, levántate, te van a ver.

 

─Ya no importa….*toser*….de todas maneras voy a morir en este agujero inmundo.   

 

─No te rindas, piensa en tu hija…..

 

─….*toser*…..eso hago cada dia que paso en este lugar…*toser*….prefiero morir a que ella me vea en esta condición.  

 

─¡Oye, quien les dijo que podían dejar de trabajar?─ Una Draconiano con una capucha negra y un máscara de gas de metal se aproximó a los dos Draconianos que conversaban, el que no estaba tosiendo se puso a picar la pared como si no fuera con él, el otro que estaba de rodillas intento pararse, pero a causa de su tos cayó de nalgas.   

 

─Grr…..todo tiene que pasar en mi turno─ El guardia lo tomó por uno de sus cuernos y lo levantó─ Mierda, otro brote de tos─ lanzó con fuerza el cuerpo del draconiano a suelo.  

 

─Si vuelves a dejar de trabajar, no esperes un trato menor─ el Draconiano de la capucha se retiró  dejando al otro en el suelo inconsciente.   

 

El lugar donde se encontraban era una gran mina, dado por la poca iluminación se encontraba bastante profunda, las paredes estaban cubiertas de un mineral de color púrpura y una textura terrosa,  ese era el conocido Vermiculita, la mina estaba llena de trabajadores, en algunos lugares se veían pequeñas grutas con camas de pajas y algunas pertenencias personales.    

 

En cada sección había un capataz asignado, se podían diferenciar por el atuendo negro y la máscara metálica, trabajaban con las actividades de su grupo asignado, la cuales incluyen hacer que los demás hicieran su trabajo, sin importar el hambre, sed o cansancio, ellos podían usar la violencia cuanto quisieran, los trabajadores de esa minas eran lo mismo que animales, sin ir más lejos lo animes eran tratados de mejor manera.   

 

El Mineral Vermiculita liberaba un gas que afectaba principalmente el tejido de los pulmones, El gas era como una lotería, estaba encerrado en la piedra, si se manipula de manera incorrecta este se liberaba, el riesgo era demasiado, pero aun así el Gran anciano logró reclutar un número enorme de trabajadores.   

 

Desde lejos se podía ver a Baramut bajar por una plataforma de madera tenía una máscara de metal, algunos de los que trabajaban en la mina giraron sus rostros, definitivamente lo conocían, no eran miradas de miedo como las de los capataces, sino con esperanza.   

 

─Joven.

 

─Señorito…….

 

Los trabajadores se alborotaron,  los capataces intentaron contenerlos, pero no les valió de nada─ señor Baramut, he complido cabalmente con mi trabajo─ dijo uno que se lanzó bajo la plataforma─ Un salvador─ gritaban otros.   

 

Baramut lanzó un largo suspiro antes de hablar─ ¡¡silencio!!─ grito─ Vengo por el reciente brote de tos, recuerden que ustedes son tan importante para nuestra labor como aquellos que han caído presas del fatal gas de la Vermiculita.  

 

Esto pudo calmar un poco a la multitud, en ese lapso de tiempo Baramut se movió rápido por el escenario desapareciendo de la vista de la mayoría.   

 

Un poco más profundo en la mina, había un espacio con gruesos garrotes, funcionaba a modo de cárcel, detrás de los barrotes, se encontraban un grupo de unos 15 Draconianos, todos tenían una tos severa, de lado a lado de la entrada había dos guardias muy fornidos.   

Aquellos en medio de su suplicio alzaron su rostro y vieron a Baramut, como pudieron se aferraron de los garrotes, entres interrupciones por el mal que le afligía se entendía que Baramut era como su salvador.  

 

─He venido para tratar sus males y sacarlos de aquí─ Baramut era como un rayo de esperanza, ofrecía una sonrisa con su oración─ guardias quite los grilletes y escortelos a la salida junto conmigo.   

 

Así se hizo, en una fila fueron detrás de Baramut, ya en la parte principal de la mina, aquellos que trabajaban miraban a los enfermos subir en la plataforma de madera, lanzaban alabanzas─Oh salvador, Venga por nosotros pronto.   

 

─Gente que fue afligida por aquellos que aman, recuerden vivir con propósito─ el y el grupo de enfermos desapareció en las alturas.   

 

Encontrándose en la parte de arriba lo recibió Pamento─¿Había o no Había capataces?.

 

─Claro que habian, solo que siempre quieren delegar el trabajo difícil a los demás.

 

─Claro, disculpe Salvador Baramut.   

 

─Deja de burlarte─ replicó este, el grupo de afligidos no entendía muy bien la situación.

 

─Síganme por favor─ el grupo lo siguió sin rechistar.   

 

Baramut lanzó una mirada siniestra a Pamento este solo se rio a lo bajo. Al cabo de un rato el grupo guiado por Baramut llegaron a un lugar con varios andamios, Este subió con suma facilidad sobre uno de ellos. 

 

─Por favor reúnanse─ pidió con serenidad. 

Como Hormigas se reunieron con algunas dudas, cada cierto tiempo los salvadores se llevaban a los ancianos, enfermos y heridos. Eran tenidos como los ángeles que descienden para terminar su miserable vida de trabajo, eran queridos por todos y alabados, sin embargo,  el lugar donde se encontraba no era para nada el exterior, es posible que en este momento se le diera un discurso por su ardua labor, en cambio Baramut permaneció en silencio un largo tiempo, solo se podia oir el eco de la tos de los presentes.   

 

De manera súbita Baramut se quitó la máscara, llenó sus pulmones de aire, un torrente de fuego cayó encima de los presentes que gritaba en una agonía interminable, alaridos de piedad llenaban la cueva, la llama de Baramut no cesaba, hasta que aquellos que tenían el sueño de libertad y descanso, fueron reducidos a cenizas.   

 

─Tan diligente como siempre, ¿pero porque dudaste?.

 

Raptlo había aparecido con Tael en el hombro, tenía una sonrisa maniaca, lanzó el cuerpo inconsciente de Tael a un lado, luego entre el humo y la carne calcinada comenzó arrancar los cuernos de los Draconianos que entendía que podía coleccionar. 

 

─*Suspiro*…..estas demente…..me das asco.  

 

─Cuidado con tus palabras, yo vivo con propósito, pero tu querido sobrino, no sabes porque haces las cosas.  

 

─Estas son mis órdenes…..

 

─Exacto…….dejemos eso así, ayúdame a preparar el Brebaje, hay que comenzar el ritual antes de que el jefe regrese.   

 

─Esto no lo entiendo…..es un niño ¿cómo es posible que sepa usar una técnica tan poderosa?, los informes dicen que luchó con todas sus fuerzas pero nunca mostró la supuesta técnica.  

 

─A ciencia cierta no lo se, pero de lo que estoy seguro es que este Draconiano es único.

 

─Lo repito me das asco─ Baramut no ocultó su incomodidad al ver como lamia los cuernos de  Tael.   

 

Raptlo dejo lo que estaba haciendo, con extrema velocidad se situó detrás de Baramut, sin que éste pudiera defenderse Raptlo lo tomó por los cuernos, colocando su pie en la espalda del joven, lo doblegó sin que pudiera hacer nada. 

 

─No me hables de asco, acabas de matar a un grupo de Draconianos y ni siquiera sientes remordimientos, al igual que yo, que no los tengo.   

 

─Suéltame─ Gritó lleno de rabia.  

 

─Haha….recuerda que soy la única familia que te queda, trátame con respecto─ luego de esto lo soltó y Baramut cayó de bruces.   

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