El Dios Fragmentado - Capitulo 45-Naciste para matar
Un grito que desacomodo la piel de Cait, lo puso en alerta máxima. Korosec, aunque disimulo, le impactó de igual manera. El grito que se convertía despacio en un quejido por el eco del lugar, llenó de dudas a los amigos. Por un momento se sintieron pequeños y se lamentaban no haber tomado una decisión más acertada. Como por ejemplo; llevar más personal o esperar a un general.
─¿Qué fue eso?─ preguntó Cait.
─¿Es obvio? Ese era Pamento.
─¿Estara bien?
La cara de Korosec fue bombardeada por la incredulidad─Claro que esta bien, ¿No escuchaste ese grito? Es obvio que está muy feliz.
─Tampoco me trates como estúpido.
─Y tu a mi como idiota.
De repente en aquel espacio estrecho, un temblor vapuleo las paredes y el suelo. Llegaban en sucesión y cada vez era más fuerte.
─¡Debemos salir de aquí cuanto antes!
Cait respondió con un─¡Sí!─ he inmediatamente abandonaron la idea de perseguir a Tael y Serena.
Todo estaba empeorando de manera insospechada, Cait que llevaba la delantera no podía encontrar el camino por donde vinieron.
─No entiendo qué está pasando, solo había una bifurcación en el camino. Ahora hay el triple de ellas─ Anunció angustiado.
─Usa tus habilidades de rastreo para salir de aquí─dijo intranquilo Korosec.
─No funciona asi, necesito un rastro físico para seguir…….
─¿No se te ocurrió tomar el de Baramut o el de uno de los capataces sí algo como esto sucedía?
Cait se detuvo en seco, rodó sus ojos enfurecidos contra Korosec─¿Crees que una situación como esta tendría lugar?─ Korosec no encontró argumentos válidos, se dedicó a chasquear la lengua.
Los temblores pararon súbitamente, Cait y Korosec intentaron analizar su situación actual, llegaron a la conclusión que alguien o algo estaba manipulando la geología de los túneles, pero también indicaron que sería algo absurdo, no existía algo que pudiera cambiar un entorno de esa manera, y en tan poco tiempo.
(…)
La guarida de la banda roca de luz parecía una misa, los pocos integrantes que no habían recibido órdenes estaban en los asientos como si no tuvieran alma, era un ambiente fúnebre y melancólico. Vasos y platos aun con comida yacían en las mesas, sillas y donde sea que se posara la mirada, la banda había recibido un golpe fuerte. Uno del que talvez no pudieran reponerse.
En una sola noche perdieron 3 tercios de sus fuerza, una cantidad insana de sus miembros había perecido. Aquellos que estaban en cubierto en la guardia recibieron la peor parte, sus generales de los cuales uno se confirmó muerto y otro lisiado. ¿Que otra mala noticia podían recibir? Ellos no lo sabían, pero ciertamente lo peor no había pasado.
Un sonido de algo taladrando agito el ánimo de los miembros, de un salto sacaron todas las armas a su disposición. El ruido era más agudo a cada momento, lo que indicaba que lo que fuera eso, estaba cerca. Uno de los miembros logro ver en la pared un pequeño agujero, exactamente de esa parte provenía el ruido, luego el insidioso sonido desapareció, reemplazando por la caída de tierra y rocas.
El ambiente era tal, que si una mosca alzaba el vuelo, será acribillada por todo tipo de ataques. No fue hasta que uno de los secuaces de Nohoch se armó de valor ( o estupidez) y avanzó para investigar el agujero, era tan pequeño que podía caber el puño de un bebé. Como si su valentía no conociera límite (o su estupidez), se dispuso a mirar en el agujero acercando su globo ocular lo más que podía.
Dentro del agujero pudo distinguir una luz anaranjada, estaba relativamente lejos lo cual forzó el ceño del bandido. Este precavido sujeto se acomodo colocando sus manos en la pared diciendo─¡Veo algo a lo lejos!
Como si se tratara de una barra de metal, disparada a la velocidad del sonido, la cabeza de del bandido fue borrada con una esfera ardiente. Generando un agujero más grande, al otro extremo de la pared una esfera de un material extraño se había aferrado con fuerza.
Todos cayeron en un trance por la velocidad con que sucedieron las cosas, les tomó unos segundos para reaccionar─ ¡Nos atacan!─ Gritó uno lleno de pánico.
La esfera aún incandescente que estaba incrustada en la pared, y la actual protagonista del asesinato del bandido se volvió la prioridad para todos en el lugar.
─¿Qué es esa cosa!─ Preguntaron algunos.
─No es nada que haya visto─Respondieron otros.
De pronto la esfera comenzó a tornarse de un fuego carmesí, uno que era más intenso a cada segundo─¡Va a estallar!─Gritó uno, eh inmediatamente prepararon escudos de arena. Sería por la llamativa esfera que poco más, parecía un sol en miniatura que se olvidaron del agujero que estaba a sus espaldas. Convirtiéndose en el peor error que podrían cometer. Desde el mencionado agujero un poderoso viento de succión sorprendió a sus defensas, los escudos de los cuales se sentían orgullosos y vanidosos, aquellos que podrían soportar ataques de bestias pesadas sin siquiera presentar un rasguño. Esos escudos en pocos segundos se convirtieron en un velo flotante de polvo, que con avidez fue succionado por el agujero.
Los bandidos se quedaron viendo sus antebrazos donde alguna vez tuvieron sus escudos, fueron sacados de su estupor con la luz incandescente que frente a ellos gritaba por convertirlos en cenizas, intentaron correr, pero sus pies no responden. Era de suponerse que el viento que ahora entraba por el agujero tenía algo que ver, con gritos de desesperación y con sus cuerpos sumidos en el horror, sólo les quedaba pedir a un dios lejano que velara por ellos.
(…)
El gran anciano se encontraba en silencio, no tenía la singular carcajada que lo caracterizaba, esa que en vez de contagiarse logra clavar un escalofrío. Mas bien se había invertido, sus ojos emitían una sensación de odio y desesperación, pero al mismo tiempo mostraba temple y determinación.
Nohoch estaba cruzado de piernas en el suelo, no estaba en la cámara habitual en donde recibió a Estrabel. Tampoco lo acompañaban las alegres Goblins, se despojó de sus vestimentas que lo representaban como el gran anciano de la tribu Malagap, optó por usar algo mas bandidezco, dejando su cuerpo desnudo utilizando únicamente una especie de falda de fibra vegetal, la cual era sujetada por únicamente un paño a modo de correa.
El lugar donde estaba Nohoch era oscuro y frío, tal vez porque se trataba de una simple caverna, lo único diferente era el suelo. Estaba tan pulido que podía ser confundido con un espejo.
Una explosión se escuchó a lo lejos combinada con gritos de desesperanza, acompañada con el retumbar de la cavidad húmeda y oscura de la cueva. El anciano fornido mostró casi indiferencia, casi, porque simplemente suspiro, ni siquiera movió un músculo permanecía inerte tal cual monumento.
Un aullido bajo, pero la vez caprichoso rozó el pecho desnudo del Nohoch en forma de viento. Él sabía que ya no estaba solo en aquella caverna espaciosa.
─Me pregunto ¿porque no me sorprende que llegaras hasta aquí con tanta facilidad?.
La voz de Nohoch ronca y áspera como si estuviera llorando, la poca iluminación no permitía ver su rostro.
Por igual la sombra delante de él tampoco se podía distinguir, no era que lo necesitara, sabía exactamente quién era, y a que vino.
─Al contrario de ti, si me sorprende verte en esta situación.
─Por situaciones es que hemos llegado a esto, Arfon.
Arfon se cruzó de piernas al igual que Nohoch a pesar de la oscuridad, y de no tener vista sus ojos blancuzcos, emitían una sed de sangre atroz.
─Situaciones extremas como las que vivimos todos los día, las tenemos en las tribus bajas como la tuya y Ormen, pero eso no justifica los crímenes que has cometido.
Un silencio incómodo y peligroso se adueñó del ambiente, ambos individuos retienen unas ansias de despedazarse entre sí. Finalmente nada pasó y Nohoch retomo la conversación.
─Me parece hipócrita lo que dices, no quieras enterrar tu pasado con las acciones del presente. Tus manos están tan sucias como las mías─Nohoch alzó su mirada como una bestia hambrienta.
─Viejo amigo, no quieras comenzar algo que no podrás terminar, solo devuelvemela.
Arfon levantó sus manos ligeramente, dos esferas comenzaron a levitar, ganaron tamaño rápidamente una adquirió un halo de viento mientras la otra uno de fuego.
─”Ámbar antiguo” ¿no?.
─Puede ser─ Arfon se puso de pie, su respiración era profunda, Nohoch sabía que no declina ante nada, pero tenía que jugar todas sus cartas.
Nohoch se puso de pie, delante de arfon era como comparar un lobo con un cachorro. De pronto en el suelo un círculo de luz azulado emergió, era como un pequeño charco de agua. De esta pequeña laguna fue emergiendo poco a poco una figura, Arfon pudo oler aquel olor tan característico a flores y aceites. Sina era prisionera (estaba inconsciente) por la habilidad de Nohoch, la poderosa magia dimensional, a Arfon se le hizo un nudo en la garganta.
Él nunca demostró un afecto verdadero hacía Sina, pero lo cierto era que pese al comportamiento de ella, había despertado algo en él, algo que aún debía analizar.
─Nohoch, por la amistad que una vez tuvimos……
─¿Amistad? jajaja…….tu nunca has tenido amigos, es más, dudo que hayas tenido familia. Tu no sabes el dolor de haber perdido a un ser querido, aunque debo admitir que has llegado lejos por rescatar a esta Draconiana, pero soy alguien que ha amado y reconocería a quien lo hace. Y tú, nunca has amado a nadie. naciste para matar y morirás asesinando.
─En eso tienes razon, por mas que he intentado buscar la paz, la sangre me persigue─Arfon metió la mano en su túnica, algo brilló desde dentro, materializando la cabeza cercenada de Blonbo, hizo un ruido sordo al caer al suelo, el corte era reciente por lo que aún le quedaba sangre que mostrar.
Nohoch se quedó mirando lo que era un de sus generales más queridos, un círculo igual al que estaba prisionera Sina aparece debajo de la cabeza, esta se fue hundiendo hasta desaparecer por completo.
─Viviste con proposito, ve en paz─ exclamó Nohoch.
─Gran anciano Zatek Nohoch te desafío al Murmuto ¿cuales son tus condiciones?.
─Teselotl Arfon, acepto el duelo. Con mi último aliento dejaré ir a la vida que tengo prisionera, pero si tu pierdes me traerás la cabeza de Ann.
Arfon fue golpeado con la fuerza de una cascada, de tantas cosas que pudo haber solicitado ¿porque precisamente solicito eso? por mas que le diera vueltas no le encontraba sentido.
─No lo entiendo…..
─No necesitas entenderlo, solo acatarlo si pierdes─ la cabeza de Sina volvió a desaparecer del suelo, luego inflo el pecho y lanzó un grito de guerra, lanzando un puñetazo que desapareció en espacio.
El gran puño de Nohoch apareció frente a la cara de Arfon, dada la distancia y velocidad este no pudo esquivarlo. El golpe lanzó a Arfon atrás, en pleno vuelo recibió otro puñetazo que lo levantó hacia arriba donde lo esperaba otro puñetazo.
Arfon cayó al suelo agrientando violentamente este, las dos esferas que lo acompañaban comenzaron a girar con fuerza buscando bloquear cualquier otro ataque. Con algo de dificultad pudo ponerse de pie, no pensó mucho para disparar la esfera revestido de viento. La velocidad vertiginosa, agregando a esta una espiral de viento capaz de cortar la carne.
Para Nohoch fue como atrapar un balón, lo hizo parecer tan fácil que hasta un niño podría hacerlo.
─Definitivamente es “Ámbar antiguo” jajaja, ¡ay Arfon! todos dicen que a ti te falte la vista te da una ventaja. Lo cierto es que están equivocados.
Inmediatamente Nohoch lanzó una patada igual que los puñetazos que dio a parar en las costillas de Arfon, luego lanzó la esfera que también se teletransporto dandole en el pecho. Arfon estaba postrado en el suelo mientras tosia su propia sangre.