El final de la historia - CAPITULO 1
CAPITULO 1.- Williams, el sobreviviente.
Eran uno de los días más horribles en Barcelona, no me sorprendía ya que había empezado estado así hace algunos meses.
Desde que mis padres se fueron a Argentina no han podido regresar porque algo malo pasaba.
Terremotos, tsunamis todo estaba fuera de control como si alguien lo estuviera manipulando.
Primero fue en Francia, luego en Alemania y ahora en todo el continente de Europa.
Presentía que nada iba a pasar en este pueblo, pero grave error que cometí de lo que ahora me arrepiento no estar listo de lo que se avecinaba.
Hasta que el presidente de España junto con su secretario de defensa había interferido todos los medios para había advertir del final delos tiempos y que fueran a América del Sur porque ahí no recibirían daño porque es el continente más seguro por el momento.
Yo me asusté mucho, pero en poco y poco ya me iba calmando, no lo podía creer pensaba que todo era mentira.
Empaque todo con lo que pueda sobrevivir y solo me alcanzaba para un maldito mes hasta que decidí ir con mis padres y en cada momento me preguntaba como llegaría ahí
Maldecía al presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump que había causado todo esto por qué unos de sus científicos más brillantes descubrieron la forma que Estado Unidos no recibiera ningún desastre natural con una máquina que los absorbe y luego los libera en el país que quieran para que ellos no sufran nada.
Aguerre mi maleta y me fui en mi coche cuando me enteré que las aerolíneas estaban abiertas fui de frente al aeropuerto y cuando estaba a punto de ir a Argentina en avión un gran terremoto sacudió todo Barcelona y yo me asustaba mucho cuando de repente perdí el conocimiento y quedé desmayado.
Sentía que me moría cuando desperté estaba debajo de los escombros, me levanté y vi mucha sangre con muchas personas muertas yo Salí de ahí corriendo y por suerte encontré mi vehículo, estaba destrozado.
Lloré porque pensé en nunca iba a volver a ver a mis padres.
Lo único que quedaba era ir unos 519 km para ver si podía agarrar un helicóptero de la escuela de pilotos.
Agarre mi mapa y empecé a caminar lento y más lento hasta que me agarro una noche muy oscura, prendí la linterna y vi a lo lejos una casa, cuando llegue revise que no había nadie y en efecto estaba abandonada.
Me acosté en un cuarto del segundo piso con una ventana que daba directamente afuera y me quedé dormido hasta que una luz invadió todo el cuarto.
Provenía de afuera y cuando vi lo que era no lo podía creer.
Eran unos soldados del ejército español que de un solo golpe derribaron la puerta, yo en ese momento me quede helado, no me podía mover.
Al instante escuche unos disparos que provenían de abajo.
Baje cuidadosamente y vi que era una chica rubia, alta y muy hermosa.
Ella me miro, se acercó y me dijo:
Me debes una, te acabo de salvar la vida.
No es cierto le respondí
Ellos no son soldados son sicarios locos que se obsesionan por matar a la gente.
Aquí no hay sitio seguro, no puedes confiar en nadie.
¿Entonces cómo puedo confiar en ti?
Te acabo de salvar la vida no con eso es más que suficiente.
Bueno creo que si le respondí.
Y cuál es tu plan…, Erick Williams.
Bueno mi plan es llegar a la escuela de pilotos para coger un helicóptero que nos lleve lo más cerca a Buenos Aires por dos motivos:
Ahí están mis padres y segundo es el continente más seguro hasta el momento.
Entonces qué esperas vayamos a la escuela de pilotos, pero todavía esta muy lejos, mejor mañana partimos, creo que es hora de descansar para estar listos para mañana.
Salimos muy temprano a caminar como a las cinco y media de la mañana.
Era una mañana soleada lo que es normal por aquí.
Oye no te atrases Erick, nos falta mucho por recorrer me dijo Sophia.
Ya voy le dije en un tono agitado.
Ella aparte de ser linda era muy inteligente y creo que el destino quiso que nos encontráramos.
Oye, ¿cómo supiste que estaba en esa casa? le pregunte.
Ahh, yo te seguí desde el aeropuerto porque pensaba que eras uno de los sicarios pero vi tu cara asustada y supe que eras una simple persona.
¡O sea que me pudiste haber disparado!
Se podría decir que sí.
En verdad tenía esa cara de asustado.
Los dos nos empezamos a morirnos de la risa hasta que vimos un hombre al fondo y empezamos a correr y correr hasta que vimos la cara del hombre, estaba llena de sangre.
Sophia le disparo y me caí y perdí el conocimiento.